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lunes, 30 de septiembre de 2013

CONFIANZA RENOVADA

Antes de acometer la entrada de hoy he de hacer un inciso, una triste cuestión personal. Finalizábamos nuestra anterior actualización, hace justo una semana, afirmando que en próximas entregas seguiríamos comentando el Eurobasket, centrándonos en la participación individual de nuestros jugadores y en el papel desempeñado por el resto de las selecciones participantes. Era nuestra "hoja de ruta" para la pasada semana, pero desgraciadamente no pudimos cumplirla debido a un luctuoso tema personal. Por lo que pasamos página y seguimos adelante, cierto es que con un tema en cierta manera relacionado con el pasado Euroasket. Este blog no deja de ser un hobby, una página totalmente amateur para hablar de baloncesto, pero quien se haya asomado por aquí sabe que nos gusta mantener cierta continuidad, y, en la medida de lo posible, hacer las cosas "bien". De modo que pedimos disculpas por la ausencia de estos días... y que el balón siga botando.  




Trust



La noticia pasó, dentro de lo que cabe, bastante desapercibida. Sobre todo entre esos voceras que se pasaron todo el Eurobasket desde el minuto 1 clamando por la decapitación y entrega en bandeja de plata de la cabeza de nuestro seleccionar nacional Juan Antonio Orenga. Es comprensible, ya que se trata de aficionados muy esporádicos y residuales que apenas siguen el día a día de este deporte. Puedo imaginar sus caras de asombro llegado el próximo verano cuando exclamen: “¡ah!, ¿pero sigue este tío?” 

Pues sí, sigue este tío. El tío que se ha tenido que comer el marrón de dirigir a la selección por primera vez en este siglo sin nuestros dos mejores jugadores de la historia, sin nuestros dos grandes líderes. En efecto, desde el Eurobasket de 1999 en Francia no contábamos con una selección en la que no estuvieran Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, bien juntos, o bien por separado. A partir de ahí casi década y media de éxitos y medallas que con Orenga, le pese a quien le pese, han continuado con un bronce que era el primer objetivo (había equipo para aspirar al oro, pero no para ser favoritos como lo éramos en los anteriores torneos continentales) Desde aquí comprendemos, respetamos y defendemos la decisión tomada por la FEB, una federación que hay que recordar que sigue dando al baloncesto español la mayor cantidad de medallas jamás recordada pese a que la seguirán criticando. Y sabemos que, una vez más, nuestra opinión no nos granjeará en absoluto un mayor número de seguidores si no más bien al contrario. Pero amigos, este no es el blog de moda del baloncesto.

Es cierto que Orenga ha cometido errores y ha demostrado ser un técnico aún en proceso de maduración (incluyendo el hecho de que todavía no tiene el suficiente respeto de los árbitros en comparación con colegas de profesión habituales ya en estas lides) El entrenador castellonense ha sido responsable de algunos de los momentos de desconexión del equipo, especialmente en nuestra derrota más dolorosa, la sufrida frente a la posteriormente campeona Francia de Vincent Collet (ejemplo de técnico que alcanza el éxito tras años de dudas y de confianza renovada por parte de su federación pese a que verano tras verano los galos quedaban algún peldaño por debajo de lo que parecían sus posibilidades reales, con la mejor generación de baloncestistas franceses de la historia) Esos 25 minutos (dos cuartos y prórroga) de baloncesto romo y apático incapaz de leer la defensa zonal planteada por Collet y con la prolongada ausencia de nuestro más preclaro director de juego, Ricky Rubio (3.4 asistencias por partido en 20.7 minutos de juego), extrañamente condenado al banquillo cuando precisábamos fluidez y circulación de balón ante la imposibilidad de encontrar el juego vertical para el que está más dotado Sergio Rodríguez. Un juego vertical negado totalmente precisamente gracias a esa maldita zona que tanto daño nos hizo. Sí, Orenga ha cometido errores y la dirección técnica ha sido manifiestamente mejorable (lo cual debiera  magnificar más la sobresaliente labor realizada por Scariolo en pasados veranos, ayudado, claro está, por dos seguros de vida a la hora de afrontar partidos decisivos y momentos calientes como son Pau Gasol y Juan Carlos Navarro… dos tablas de salvación de las que Orenga no ha dispuesto) Y es cierto que dando una patada a una piedra encontraremos decenas de entrenadores mejores cualificados que el actual seleccionador. El problema, para empezar, es que la mayoría de ellos no tienen la posibilidad de acceder al cargo.   


La España del 99, la última sin Pau y Navarro hasta hoy.


Como todo el mundo ya debería saber la ACB (que no la FEB) mantiene una norma según la cual un primer entrenador de club ACB no puede ser seleccionador nacional ni tener relación con el staff técnico de la Federación. Olvídense por tanto de Sergio Scariolo (Laboral Kutxa), Joan Plaza (Unicaja), Xavi Pascual (Barcelona), Aito García Reneses (Cajasol), José Luis Abós (Cai Zaragoza), Txus Vidorreta (Estudiantes), Pablo Laso (Real Madrid), Salva Maldonado (Joventut), Sito Alonso (Gipuzkoa Basket), Pedro Martínez (Gran Canaria), Moncho Fernández (Obradoiro), Oscar Quintana (Murcia), Velimir Perasovic (Valencia) y tantos otros que conforman lo más granado de nuestros banquillos. Técnicos de contrastada categoría y gran conocimiento de nuestro baloncesto. No se puede acceder a ellos. 

Partiendo de esta limitación el panorama se estrecha considerablemente a la hora de pensar en a quien otorgar las riendas de nuestra selección. Se podría pensar en algún “nombre” (lo cual a veces no implica “hombre”) ilustre del baloncesto europeo, con el riesgo de que su desconocimiento del baloncesto español traiga más desastre que orden (y ahí están los casos de Ettore Messina en el Real Madrid o Jasmin Repesa en Unicaja), por no hablar de los que ya están comprometidos con otras federaciones (Pianigiani con Italia o Maljkovic con Eslovenia) Habrá quien piense en un intento de limar asperezas con el gran Pepu Hernández, el hombre que nos hizo campeones del mundo e imprimió las señas de identidad de esta selección, pero es realmente difícil solucionar problemas de egos y en ese sentido cuando esta federación ha sufrido “desencuentros” tanto con técnicos como con jugadores se ha optado por pasar irremediablemente página. Por otro lado hay que recordar que la trayectoria de Pepu tras dejar la selección es más bien pobre, con dos etapas en Joventut y Estudiantes escasas de buenos resultados (rescisión de contrato en el primer caso, y cesado fulminantemente en el club colegial), con todos los respetos al gran Pepu, no parece que sea precisamente la panacea actual del baloncesto español. Casos como los de Mario Pesquera o Javier Imbroda, sinceramente, no creo que merezcan ni ser tenidos en cuenta hoy día a menos que queramos que nuestro baloncesto retroceda dos décadas. 

Con todo esto la decisión de continuidad y de apostar por alguien “de la casa” lejos de parecer descabellado se antoja como la solución de mayor normalidad para nuestro baloncesto. Juan Antonio Orenga lleva 11 años en la FEB, ha sido campeón continental con la Sub20 en 2011 (sin perder un solo partido en aquel torneo), y ha sido segundo de técnicos como Aito o Scariolo. Algo sabrá de esto (aunque no tanto como el aficionado de sofá que ve el basket televisado cerveza en mano, claro, que esto es España), algo habrá aprendido, y algo más aprenderá.    


El oro Sub20 en Bilbao. Orenga abriéndose camino.


He llegado a leer (en esos blogs populares a los que todo les parece mal y tienen tanto éxito) que la designación de Orenga como seleccionador nacional era un insulto al baloncesto español. Tal cual. Habría que preguntarles a quienes piensan así si cuando grandisimos técnicos como Joan Plaza o Xavi Pascual obtuvieron por fin la confianza merecida para ser primeros entrenadores de nada menos que los dos grandes de nuestro baloncesto, aquello también fue un insulto (seguro que también lo pensaron, luego se la tendrían que envainar, claro) Quizás que Pablo Laso, el hombre que ha devuelto al Madrid a la senda de los triunfos (y del buen baloncesto), fuese fichado en su momento como primer entrenador blanco pese a su escaso bagaje también habría que considerarlo un insulto. O que los Boston Celtics hayan confiado la dirección técnica de su equipo a un joven entrenador universitario sin experiencia en la NBA, ¿por qué no?, sea un insulto a todo el baloncesto estadounidense. En fin, aficionados que parecen incapaces de ver más allá de los Messina, Obradovic o Maljkovic y que si por ellos fuera jamás un segundo entrenador podría seguir el paso lógico de convertirse alguna vez en primero. 

Intuyo que en esta decisión de la FEB algo habrá pesado la opinión de los jugadores, al fin y al cabo los grandes protagonistas de esto. No me parece mal, al contrario. Pese a que siempre se ha criticado (por los de siempre) la autogestión de este grupo de baloncestistas, hay que recordar que ha sido precisamente esa autogestión la que ha ayudado a la impresionante recolección de éxitos obtenidos por esta selección en el siglo XXI. La autogestión lejos de ser nada negativo es una garantía de comodidad para los trabajadores que rendirán mucho mejor en un ambiente confortable que bajo la tiranía del látigo. Esto vale tanto para el deporte profesional como para cualquier empresa. ¿O me va a decir cualquiera de ustedes que no trabaja mejor si se sabe poseedor de cierta flexibilidad para trabajar “a su ritmo” que cuándo tiene al jefe encima? Para los enemigos de la autogestión, basta recordarles como acabó una de las mejores selecciones serbias de la historia, en su propio Eurobasket de 2005 en Novi Sad entrenada por precisamente uno de los técnicos más disciplinados y férreos como Zeljko Obradovic. Se lo digo yo: a puñetazos en el vestuario después de no pasar de la segunda fase. Ahí estaban jugadores como Bodiroga, Milicic, Avdalovic, Radmanovic, Rakocevic, Jaric, Rebraca, Krstic… casi nada. Pues bien, entonces, ¿qué preferimos, que los nuestros jueguen a la pocha y se tomen unas cañas o que se acaben liando a puñetazos soltando toda la tensión acumulada? 


En definitiva, otra decisión de la federación más exitosa del deporte español que seguirá dando que hablar y siendo cruentamente criticada… y mientras tanto, la colección de medallas que sigue aumentando. Que alguien me lo explique.  

4 comentarios:

  1. Antes que nada, siento la situación que comentas al principio de esta entrada, la p... vida.

    Al lío,

    Lo siento, pero no me vale. Estoy de acuerdo en que hay mucho agorero, mucho "odiador" mucho "futbolerdo" que no tiene NPI....pero obviamente, hasta los oportunistas agoreros, a veces, aciertan. Lo cual no tiene ningún mérito, porque cuando te pasas la vida protestando por todo (que es lo que esta gente suele hacer) en algún momento tienes que acertar....

    Yo respeto a Orenga, y creo, creo no, sé, que sabe mil veces más de baloncesto que yo...eso lo tengo claro, pero también tengo claro que el puesto le fué muy grande ¿de quien es la culpa?, pues primero de la federación y luego del propio Orenga.
    Hay cosas que nadie explica, tampoco Orenga. ¿porqué no contó con Germán Gabriel cuando se veía que Xabi Rey no funcionaba?, ¿porque repetía las mismas rotaciones independientemente de como transcurriera el partido, dejando que Rubio se estrellase contra la zona Francesa una y otra vez?. Y si, yo le doy valor a una medalla de bronce continental, como para no dársela, pero ojo, que eso no nos haga obviar los problemas, que aquí somo mucho de eso...."no hombre ganó medalla pues no pasa nada"...Pues si, ganó medalla, justo premio pensando sobre todo en los jugadores, pero tirón de orejas por no saber atajar los recurrentes problemas que nos llevaron a perder 4 partidos idénticos contra, creo, plantillas menos preparadas.

    Mi 5: Calde, Rudy, Claver, Germán, Marc ...alguien me va a decir que ese 5 no se come a cualquier selección rival?

    Y dicho todo eso, espero y deseo, de verdad, que Orenga aprendiera algo de todo esto. Es un tipo que me cae bien y tiene todo el derecho a equivocarse, pero también un cargo expuesto a críticas que ha de encajar, siempre y cuando sean respetuosas y razonadas....de la FEB si quieres hablamos otro día, pero aviso, igual me cago en la madre de alguien ;-)

    saludos crack!!!

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  2. Marcos, yo he sido el primero en reconocer los errores de Orenga, pero si hablamos de "quien debe ser el seleccionador nacional" no nos vale sólo con dar caña a Orenga... hay que poner una alternativa encima de la mesa, y hay un contexto según el cual la búsqueda del seleccionador está muy limitada... claro que Orenga se equivocó, y eso nos costó el oro... si no lo hubiera hecho estaríamos hablando de una gestión sobresaliente, pero que no haya sido sobresaliente no quiere decir que no se haya hecho bien dentro del contexto de ausencias que había... recuerdo cuando salió la lista mucha gente dijo que no teníamos equipo para el oro, no entiendo tanto drama ahora... y sigo pensando que Francia tiene mejor equipo que nosotros: Parker, Batum, Gelaballe, Diaw y Ajinca me temo que se come a tu 5, :-)

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  3. Es que todavía no sé porqué Pepu no es el seleccionador. Si, ya se que su trayectoria post-selección no ha sido la leche, pero es muy distinto gestionar un club a gestionar una selección....Con lo cual, la alternativa la tenían y le dieron la patada, ellos sabrán porqué.
    Respecto a tu 5 francés ...ummmm, sigo pensando que tenemos mejores jugadores, y mejor banquillo. ;-)

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  4. Yo siempre digo que Pepu fue quien imprimió el carácter y las señas de identidad de esta selección, incluyendo con ello la autogestión que tantos rechazan... empezando por repetir jugador por jugador la misma convocatoria de un año para otro... sobre su salida de la FEB y todo el lío de conferencias, patrocinadores, la reunión a la que no fue a Sevilla mientras se fue a una conferencia pagada por no se quien... mucho lío ahí, demasiado como para pensar que hay un "bueno" y un "malo"... no me mojo en ese tema.

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