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martes, 17 de septiembre de 2013

EL ESTADO DE LAS COSAS


Descanso en Ljubljana. Víspera de destrucción, que cantaba Barry McGuire, y eso mismo debe estar pensando Juan Antonio Orenga al frente de una selección española agotando la paciencia de unos aficionados mal acostumbrados y en ocasiones demasiado injustos y desmemoriados. 

“Calderón está haciendo un campeonato infame”, “Víctor Claver no tiene nivel”, “Rudy Fernández desaparecido una vez más”, “Ricky Rubio es un jugador sobrevalorado”, “Sin Navarro y sin el Gasol bueno no somos nada”, “Son una banda”, “Orenga no puede ser seleccionador”, etc, etc, y una larga lista de dolorosos “etc”… así respira España después de nuestra tercera derrota. Dan ganas, visto lo visto, de decirle a José Luis Sáez que coja a la expedición y se la traiga de vuelta cuanto antes. “Chicos, que mejor no nos presentamos ante Serbia”. Es más, viendo algunas reacciones incluso debería cerrar el chiringuito de una federación que verano tras verano no ha parado de darnos alegrías y recolectar medallas para nuestro deporte en distintas categorías y tanto en masculino cómo en femenino. El cainismo nacional más desatado que nunca. 

No se trata de defender desde aquí a la selección. Desde luego en El Tirador tampoco estamos disfrutando un pimiento con nuestro papel hasta el momento (ni con el torneo en general, con un nivel de juego escaso en calidad como ya hemos comentado y en el que técnicos pacatos y del viejo y feo estilo noventero como Repesa o Maljkovic son los que están triunfando) y ayer nos tirábamos de los pelos tras el esperpéntico final contra la escuadra azzurra. Pero no nos vamos a sumar al linchamiento general. No nos sale del teclado. No olvidamos todo lo que nos han dado (y que aún nos pueden dar) la mayoría de estos jugadores.

Y ahora vamos con las críticas, tratando de buscar explicaciones al porque esta selección alterna momentos realmente brillantes y soberbios (o a ver si cuando hemos dejado a Croacia, equipo más en forma del campeonato, en 40 puntos, o ayer cuando dominábamos a placer a Italia no ha sido así) con desconexiones impropias de lo que siempre ha sido un grupo ganador y competitivo. Desconexiones que además nos han costado tres derrotas que instalan la duda ya acomodada como compañera de viaje dentro de este grupo. Posiblemente nuestro análisis, nuestro intento de escarbar en nuestros errores, no guste, ya que escapa al simplón “somos una banda”. Ya estamos acostumbrados.   


Calderón fuera de sitio, un experimento que no funciona.


Hablemos de líderes, que al fin y al cabo son los que te hacen ganar y perder partidos (y campeonatos) Siempre hemos mantenido que esta selección actual, la de este verano, partía con tres grandes líderes por encima del resto en base a su calidad, jerarquía, galones y experiencia. En este orden: Marc Gasol, José Calderón y Rudy Fernández. Con Marc y Calderón, jugadores NBA consolidados, como nuestras primeras espadas. 

No parece haber dudas sobre el rendimiento de Marc, y menos después de su colosal y homérica exhibición de ayer contra Italia. Un partido para los anales de su particular historia dentro de la selección, pese a la derrota. Pero cabe preguntarse, ¿nos está lastrando la excesiva dependencia de Marc Gasol?, ¿estamos desperdiciando y despreciando otras armas por la tendencia de que todo empiece y acabe en el de Sant Boi? El dato de que Marc haya perdido ya 20 balones en el torneo es apabullante. Dudo mucho que ningún otro pívot haya perdido tantas posesiones, y desde luego es el jugador de nuestra selección que más bolas ha perdido (doblando a los siguientes en la lista, Llull y Rudy, con 10) Creo que cualquiera que entienda de este deporte coincidirá conmigo en que los jugadores más proclives a perder balones, y la estadística lo demuestra, son los bases. Es la propia lógica de tratarse de quienes acumulan más tiempo el balón en sus manos. Que nuestra gran referencia interior sea quien más balones regale al rival indica algo antinatural en nuestro juego, una especie de descabezamiento abstracto de quien es culpable en parte Orenga (ahora algunos echarán de menos a Scariolo), pero también el propio jugador, de quien es loable su intento de convertirse en una especie de “point-center”, un “all around player” al estilo LeBron James, pero quien debiera darse cuenta de que dentro de la zona es donde es imparable de verdad y mejor para nuestros intereses sería que la convirtiese en su hábitat natural. El Marc a seis metros del aro congelando el balón a una mano, en una imagen ya demasiado habitual, chuleando a rivales y compañeros (que te la enseño, que te la paso, que sí, que no…) lastra demasiado unos ataques estáticos que están siendo, una vez más, nuestras más grandes lagunas. Nuestro pívot no puede retener el balón tanto tiempo tan lejos del aro dejando que nuestras posesiones acaben siendo casi agónicas. 

¿Qué hay sobre quien debía ser nuestra otra gran referencia, José Calderón? Desgraciadamente se le ve ausente y desaparecido en su nuevo rol de escolta tirador. El nuevo jugador de los Mavs declaraba en una magnífica entrevista en el último número de la revista Gigantes que Orenga le había pedido ser el “navarro” (si tal cosa es posible) del equipo. Su excelso 46% en triples la pasada temporada en la mejor liga del mundo parecía suficiente aval para que el extremeño se convirtiera en nuestra metralleta. Pero hasta la fecha, y obviando el recital anotador ante Finlandia, el experimento no ha funcionado. Sus 9.4 puntos por partido parecen insuficientes para quien debiera ser nuestra primera opción ofensiva en el perímetro. Eso sí, su muñeca sigue caliente (18 de 37 en triples, fantástico) Un dato muy intranquilizador: sólo ha lanzado tres tiros libres. Necesitamos a un Calderón más agresivo y vertical que no rehuya el contacto. 

No creo que Rudy esté haciendo un mal campeonato. Una vez más hay que recordar su generosidad y estajanovismo al convertirse en relevo forzado de Carlos Jiménez y tener que ocupar esa posición de tres, de alero alto, que le obliga a la lucha y la pelea con jugadores más altos y fuertes que él. Y Rudy no se arruga. Es nuestro máximo recuperador de balones, nuestro segundo máximo anotador y nuestro tercer máximo reboteador. Está cumpliendo. A Ricky Rubio podríamos situarlo en un escalafón intermedio dentro de la jerarquía de la selección. Es nuestro jugador más joven, luego no puede exigírsele lo mismo que a un veterano como por ejemplo Calderón. Pero también es cierto que el del Masnou ya vive su tercer Europeo a pesar de su edad. Puede dar mucho más de sí, y da la sensación de que definitivamente el baloncesto FIBA es una carga para él. 

¿El resto?, a sumar en lo que pueden. Especialmente en el caso de un magnífico Víctor Claver, creciendo desde el partido frente a Grecia y otro de los jugadores con quienes más injustas están siendo las críticas. Ayer hubo una jugada absolutamente paradigmática en ese sentido. Contrataque del alero de los Blazers que se va como un rayo hacia el aro buscando el mate… y se encuentra con un soberbio tapón del nuevo jugador de los Pistons Luigi Datome (al que espero que en la MoTown le obliguen a cambiar de peinado, por cierto, pero esa es otra historia) A toro pasado parece que Claver pecó de ingenuo y debió esperar a forzar la falta del italiano, pero precisamente una de las cosas que más se le han achacado al valenciano es su indolencia y falta de carácter y determinación. Ayer en esa jugada fue sobrado de ambas cosas… ante el pitorreo generalizado de la afición. Más cainismo, más madera.   


La potencia, sin control...


Llull notando en exceso su hematoma en las costillas. Está tocado. El Chacho con su habitual y maravilloso juego sin red (y en ese sentido fue extraño verle errar dos tiros libres decisivos en nuestra última jugada antes de la prórroga, siendo un jugador que se maneja sin miedo al fallo, como ajeno a cualquier presión) San Emeterio y Mumbrú desaprovechados en ataque (el ataque estático de nuevo, nuestro asignatura pendiente, esa que tan bien solucionó Scariolo y tan poco se lo reconocieron), Rey, esforzado, y Aguilar y Gabriel definitivamente no cuentan. Esto es lo que hay, ¿llegará para ganar a Serbia? No veo porque no. En las principales casas de apuestas parecen opinar lo mismo, ya que España sigue siendo la principal favorita en los pronósticos y por tanto la peor pagada de cara a alzarse con el título. Se ve que por ahí fuera no dudan tanto de nosotros. 


“You don’t believe, we’re on the eve of destruction”, cantaba Barry McGuire. Los cuchillos ya están afilados para que mañana de los nuestros no quede ni el utillero.

7 comentarios:

  1. Yo creo que objetivamente nadie puede dudar de Rudy, Chacho o de Claver, pero como tu bien dices ¿qué pasa con el ataque estático?. Orenga no sabe o no quiere atacar en estático...¿cuantos bloqueos ves en un ataque de España?...es desquiciante. Si no se puede correr se tendrá que atacar en estático y ahí no sé porqué coj... no sale Germán Gabriel. Al final es lo de siempre, correr y correr, meterse bajo el aro para doblar el balon..y perderla...y así no se puede. Serbia el otro día contra Francia hizo un gran partido en la pintura y eso contra una selección física como la francesa...no quiero ni pensar lo que podemos hacer nosotros con ¿Xabi Rey?, lo siento, pero no lo compro.
    A veces me da la sensación de ver un partido de mini-basket en el que todos los jugadores convocados están obligados a jugar...esas rotaciones nos están matando ¿tampoco lo ve nadie?. Solo espero que la presencia de Pau sirva como revulsivo, porque a este equipo le falta también un lider en el vestuario...a ver que pasa contra Serbia...lo comentaremos en facebook ;-)

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  2. Anda, tú eres el Marcos del facebook del Tirador, ahora ya te tengo localizado, :-)

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  3. Genial y acertado análisis. De acuerdo con todo salvo con el tema de que San Emeterio y Mumbrú estén desaprovechados en ataque (ayer entre los dos hicieron 8 puntos con un paupérrimo 4/13 en tiros de campo y un 0/8 en triples, de los cuales 2 o 3 de San Emeterio estaba solo en el 6,75). Creo que huelga decir que X.Rey se esfuerza, todos se esfuerzan, pero a la hora de competir a un alto nivel hay que poner algo más que esfuerzo. Aquí es donde no me encaja el ostracismo al que se condena a Aguilar y Gabriel (más teniendo en cuenta que solo tenemos dos hombres interiores)

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  4. Tienes razón en lo de San M y Mumbrú... los números no mienten, no tuve la sensación de que mirasen tanto aro...

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  5. Lo de Claver es como dices a pie de foto "la potencia sin control"

    lo facil que hubiese sido el mate a 2 manos protegiendo el balón...
    canasta y falta casi seguro

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  6. Bueno, fácil para un tío como Claver, claro, :-D

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