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martes, 18 de junio de 2013

DE VUELTA AL DIVÁN


¿No hay quinto malo?


Se veía venir. La cosa tiene su lógica. La final entre Real Madrid y Barcelona admite tantas similitudes con la disputada el pasado curso que a nadie debería pillar por sorpresa que el desenlace requiera de un definitivo quinto partido. Tiempo, una vez más, para que Pascual y Laso trabajen la psicología de sus jugadores, terreno donde el azulgrana parece cobrar ventaja. El Barcelona siempre se levanta, y lo hace además cuando más tocado parece. 

Tocado vuelve a Madrid el conjunto de Pablo Laso, que repite errores del pasado, y cuando mejor imagen había conseguido transmitir (en el tercer partido, al igual que el pasado año, aunque no de manera tan contundente como entonces) se empapa de dudas sobre su competitividad y mentalidad ganadora en los momentos decisivos. El Barcelona crece en juego y confianza. Pascual vuelve a dar una lección de gestión de plantilla, y ya nadie puede dudar de la calidad de un banquillo azulgrana absolutamente decisivo en estas series finales. 

Pocos equipos hay en Europa con la capacidad de salir a jugar con el cuchillo entre los dientes como el club azulgrana. Cuando el asunto cobra cariz de vida o muerte, este grupo de jugadores parece moverse con mayor soltura que en momentos irrelevantes. Les gusta jugar con presión. Comenzaba el partido con Begic sacando una falta a Tomic y posteriormente anotando la primera canasta del partido. Fue un espejismo. En cuanto el balón llegó en ataque al ex del Real Madrid el croata comenzó su particular recital. Hasta 14 puntos anotó en su soberbio primer cuarto con una serie perfecta, 7 de 7. Un martillo pilón apoyado además en un Barcelona que salió al rebote ofensivo como no se le había visto todavía en esta serie. Por el Madrid respondía un buen Rudy (seis puntos sin fallo en los tiros de dos… aunque, como no, fallaba su intento triple) para evitar que el mejor Barcelona del play off hiciera todavía mayor sangre (23-17 al cierre del primer cuarto)   


Tomic dio las primeras ventajas a los suyos.


El Real Madrid, como viene siendo habitual en estas finales, no encontraba su baloncesto fluido de otras ocasiones. La diferencia respecto a los tres partidos anteriores era que en esta ocasión el Barcelona sí, y su ataque superaba la defensa blanca (y cuando no, ahí estaba el rebote ofensivo) En el segundo acto la presencia interior de Slaughter y Felipe Reyes dotaba al equipo de Laso de mayor empaque defensivo y cerraba con más seguridad su rebote. El partido se mantenía en una diferencia de 3-5 puntos y un triple final de Sergio Rodríguez estrechaba el marcador al descanso. 34-32. Sólo dos puntos arriba para un Barcelona con una sensación de superioridad mucho más abrumadora que lo que daban a entender las ajustadas cifras del luminoso.  

Buenos minutos de un Draper que va a más durante la serie tras el descanso. Incluso un triple suyo pone a los blancos por delante (34-35) Son los mejores momentos del Madrid durante el partido, con la sobriedad del base de Baltimore y un voluntarioso Rudy a los que se suma Mirotic. El encuentra entra en un intercambio de canastas en el que los blancos no pierden la cara. Pero las mejores sensaciones se siguen viendo de lado azulgrana. Hasta Huertas parece recuperar su mejor nivel en unas finales en las que apenas está apareciendo. Navarro y Oleson se conjuran para estirar el marcador. Un triple del de Alaska pone seis puntos de ventaja (45-39) mediado el tercer cuarto. El Madrid se vuelve a atascar en ataque, pero acciones esporádicas como un robo de Draper sobre Jasikevicius y el posterior contrataque culminado por el paisano y amigo de Carmelo Anthony siguen metiendo al Madrid en el partido. 49-45 a 1.13 del final del tercer cuarto. Nadie vuelve a anotar. Carrusel de errores. Nervios, imprecisiones. Lo ya visto en los otros tres partidos. Poco buen baloncesto.

Para la puesta final del partido Pascual dejaría intuir su apuesta por el músculo y su gusto por el baloncesto de guerrilla. Pero antes el Madrid ofrece unos breves destellos de si mismo: defensa y contrataque. Darden y Draper ponen muñeca y piernas respectivamente para llevar la última igualdad al marcador (49-49) Partido nuevo con nueve minutos por disputarse, pero un solo color sobre la pista: el blaugrana. Una canasta de Mavrokefalidis y un triple de un renacido Huertas tras fallo de Felipe Reyes estiran el marcador para los locales (54-49) Pascual lo tiene claro. La ventaja, aunque corta, puede valer, pero hay que cerrar el aro. La defensa del Barcelona adquiere visos de lo que se suele llamar “karate press” para desquiciar a un Real Madrid que es incapaz de encontrar un solo recurso ofensivo, y sólo conseguirá ir sumando puntos desde el tiro libre. Mavrokefalidis (buen trabajo durante toda la serie) y Rabaseda se erigen en factores clave con su intensidad defensiva. Emergen Llull y Felipe para mantener opciones frente a un Barcelona que sufre la ausencia de Navarro, dolido por un tirón en los isquiotibiales. Darden, tras otra buena anticipación defensiva pone el 63-61 a dos minutos para el final. El Madrid se encuentra con opciones de repente y el Barcelona enfrentado a la presión de asegurar el triunfo para forzar el quinto partido. Lorbek anota dos tiros libres para poner 4 arriba a los suyos. Los blancos mueven bien la bola pero el triple de Darden no entra. Jugada clave, y el equipo de Laso una vez más condenado por su escaso acierto exterior (quien lo iba a decir, cuando durante toda la temporada parecía su mejor arma) Oleson en tiros libres pone tierra de por medio después de que a Tomic se le botase claramente el balón en su pierna acabando la pelota saliendo por el fondo mientras los árbitros asombrosamente daban posesión a los de Pascual. Seis puntos a poco más de un minuto. Los visitantes volverían a fallar en otra jugada clave. Con Sergio Rodríguez en la línea de los tiros libres, El Chacho fallará el segundo para que el rebote caiga en manos de un Mirotic que no se atreve a jugársela bajo el aro y saca el balón de nuevo a un Chacho que regala la bola y definitivamente la posibilidad de triunfo de su equipo. La técnica a Rudy Fernández ejemplifica la crispación y frustración madridista, llevados al terreno del fango al que les empujó un Pascual quien de nuevo orquestó un encuentro desagradable e incómodo para el rival. Con un Tomic disuelto como un azucarillo en los minutos finales, un Lorbek lejos de su mejor momento, y sin Navarro durante más de un cuarto. Sin sus hombres más importantes, y aún así Pascual, el a veces denostado Pascual, volvió a levantar a su equipo cuando más hundido parecía. Veremos que tal le sienta el diván a los muchachos de Laso, porque parece claro que sus rivales disfrutan mucho más cuanto mayor es el precipicio al que se asoman.   


Mavrokefalidis, emergente Factor X de las finales.



A continuación, y llegados a estas alturas de la final, dejo algunos datos estadísticos sobre los cuatro partidos anteriores que creo pueden ser interesantes: 

-Llull, Felipe y Rodríguez lideran al Real Madrid en puntos, rebotes y asistencias, respectivamente con 12 puntos, 5.2 rebotes y 3.2 asistencias por partido. 

-Por parte blaugrana, Navarro con 15.2 puntos, Tomic con 6.5 rebotes y Huertas con 2.2 asistencias, son los más destacados en las tres estadísticas individuales principales.   

-El Real Madrid, mejor en el rebote. Dominó esta faceta en los tres primeros partidos y lleva 129 rebotes por 119 de los azulgrana. Claro que en el cuarto partido se produjo la mayor diferencia reboteadora a favor de un equipo (más 13 para los de Pascual), ¿cambio de tendencia?, ¿cansancio en los pívots blancos?

-El fallo en el lanzamiento exterior es una constante. El Barcelona ha anotado 25 triples de 71 intentos. Aún así su estadística no está nada mal, de hecho es fabulosa si se compara con el sangrante 20 de 80 del Real Madrid. Un triste 25% para el equipo que más triples y con mejor porcentaje había anotado durante la liga regular (325 de 816, 39.83%... y casi 10 triples por partido) 

-Rudy personaliza mejor que nadie la ignominia de los tiradores en esta final. Su marca de 0 de 16 intentos habla por si sola. Cuesta encontrar a un exterior por parte madidista que alcance al menos el 50% en sus lanzamientos, y lo hallamos en Darden, aprovechando sus 13.5 minutos por partido para anotar 5 puntos por choque con unas series de 2 de 2 en tiros libres, 6 de 10 en tiros de dos, y 2 de 4 en triples. 

-Claro que si hablamos de aprovechar los minutos, pocos jugadores lo hacen mejor que Mavrokefalidis. El griego se convierte en el factor clave del banquillo azulgrana jugando 14 minutos por partido en los que promedia 6 puntos, 3 rebotes y 1.25 robos por partido. 


-El Madrid echa de menos al MVP. De su 16.2 de valoración en liga regular a promediar 8 en estas finales. Nikola Mirotic ha descendido su rendimiento por debajo de la mitad.  

miércoles, 12 de junio de 2013

PARANORMAL ACTIVITY


El Barcelona se reencuentra a si mismo.



Difícil de explicar el partido vivido anoche en el Palacio de Los Deportes, tan difícil como explicar la derrota madridista en un partido que tenía encarrilado. Y sin embargo tan sencillo como que podemos considerar que fue un calco del primer partido de las finales, pero con los protagonistas intercambiando sus papeles. Tan sencillo como que el encuentro deja un aroma a “deja vu” y en el último cuarto vuestro amigo El Tirador ya intuía el fatal desenlace acuñando un término modestamente creo que muy acertado: “remontada silenciosa”.

Y el partido, al igual que el pasado domingo, no dejó excesiva calidad en el juego, al contrario, muy justita, y en esta ocasión fue servida por parte del Real Madrid, sobre todo en su soberbio segundo cuarto (¿les suena la película?, ¿recuerdan el segundo cuarto del Barcelona el pasado domingo?) Lo cierto es que los de Pascual les devuelven a su rival la moneda en forma de su propia medicina (fe, no perder nunca la cara al partido) y recuperan su condición y espíritu de campeones. Se reencuentran a si mismos, rompen el factor cancha, y se convierten en favoritos para el título. A decir verdad se está jugando más al ritmo que Pascual prefiere en los hasta ahora 80 minutos disputados. 

El primer cuarto fue una oda al despropósito. Diez minutos infumables. El Madrid, con su habitual quinteto titular abundante en centímetros no dejaba ver aro al Barcelona, pero tampoco atacaba con facilidad. Aún así un triple milagroso de Lull a tabla ponía un brioso 8-0 de inicio. Mirotic en una contrataque ponía el 10-2 mediando el primer acto. El Real Madrid no volvería a anotar en los cinco minutos posteriores. No estaba el Barcelona para tirar cohetes, pero le bastó la aparición de Navarro (4 puntos y 3 faltas provocadas) para meterse en el partido mientras que Oleson certificaba la primera remontada del partido con un triple que ponía el 10-11. Para contribuir al desatino los árbitros demostraron claramente que salieron bajo consigna. Pasar lo más desapercibidos posibles y apenas cargar de personales a los equipos al inicio del choque. Eso se reflejó en la sorprendente cifra de tan sólo 3 faltas personales señaladas a cada equipo. No sé lo creen ni ellos. 

Como suele ocurrir, tiempo les faltó para comenzar a señalarlo todo en el segundo cuarto. Aún así se vieron los mejores momentos de juego por parte de un Real Madrid apoyado en un Tremmell Darden sacando ventaja sobre su extraño emparejamiento con Jasikevicius (ausente en el primer partido) Pascual también dio entrada a Todorovic, buscando dosificar esfuerzos y que su equipo no llegase tan castigado a los minutos finales como en anteriores choques ante los blancos. Sergio Rodríguez, sin llegar a la excelencia en la dirección de su segunda parte del domingo, manejaba con soltura el ataque blanco, y la habitual lucha bajo tableros de Felipe Reyes contribuía a que el Madrid controlase este segundo acto con absoluta solvencia. El cuarto acabó reflejando un 26-15 para los blancos, que se iban al descanso con una diferencia de 10 puntos (36-26) Exactamente el mismo botín con el que el Barcelona encarriló el camino a los vestuarios el pasado domingo.   


Darden dio puntos para el Madrid desde el banquillo


Tres tiros libres de Rudy al comienzo de la segunda parte daban una diferencia de 13 puntos para los blancos que comenzaba a ser preocupante. Pero era partido de remontadas. Navarro culminaba con un triple un parcial de 0-11 que metía a su equipo en el partido (39-37). El Madrid templa entonces los ánimos y tras varias decisiones precipitadas comienza a buscar daño en el interior. Begic, y sobre todo Felipe Reyes, surgen como bastiones blancos para un 8-0 (47-37) que vuelve a dar los diez puntos de ventaja. Finaliza el cuarto con un parcial de 19-20 para el Barcelona (55-46) Les suena la historia, ¿verdad?, en el partido del domingo un luchador Real Madrid en el tercer cuarto sólo remontaba dos puntos a su rival y comenzaba el último acto ocho abajo. En esta ocasión el equipo de Pascual sólo lograba limar un tanto y llegaba al cuarto decisivo nueve abajo en el marcador. 

Parecía por tanto encarrilado, pero visto lo visto sin ir más lejos en el cuarto anterior (parcial azulgrana de 0-11, posterior blanco de 8-0), estaba claro que había partido, mucho partido. Y el Barcelona era quien tenía fe en esta ocasión, y pese a no hacer tanto ruido como con el 0-11 del tercer cuarto, la “remontada silenciosa” se podía intuir en el rostro de un Juan Carlos Navarro determinado a llevarse una victoria del Palacio. Intercambio de canastas al comienzo de este cuarto, con 59-50 a falta de 9 minutos. El Barça obligado a remontar punto por minuto. Era muy factible. Dos tiros libres de Tomic y cinco puntos consecutivos de La Bomba certifican el deseo azulgrana. 59-57 y siete minutos por jugarse. Prácticamente asistíamos a un partido nuevo. Los sergios se echan el Madrid a la espalda con sus habituales arreones, algunos afortunados, otros no tanto, aún así son los únicos a los que no parece entrarles el tembleque en los momentos cruciales. Llull pone el 63-59 con una de sus supersónicos contraataques. Quedan todavía cuatro minutos. Otro breve intercambio de golpes (Rudy e Ingles) pone el 65-61 a falta de tres minutos. A partir de ahí comienza la locura, fenómenos paranormales, canastas asombrosas, y el partido metido en terrenos donde importa tanto o más la gestión de las emociones que el baloncesto que se tiene en las manos. El Griego Mavrokefalidis (gran acierto su incorporación por parte azulgrana) llevaba varias posesiones amenazando desde fuera mientras la defensa blanca le flotaba y ponía todos sus ojos en Tomic. El cántaro se rompió con un triple letal (pisando) que ponía el 65-64 y encendía todas las alarmas. Vuelve a aparecer el coloso Felipe para sacar la quinta de Tomic tras una lucha por el rebote a fallo de Mirotic en el triple. Sólo anota uno de sus dos tiros libres (66-64) pero recupera el balón tras un regalo de Wallace. El Chacho se precipita en su ataque, el Barcelona recupera, Felipe comete la cuarta, el griego Mavrokefalidis se va a la línea de los tiros libres. Hay nervios, muchos nervios. Falla el primero, anota el segundo. En la otra canasta Mirotic decide tomar el mando y dar por fin el paso al frente que se le reclamaba en momentos como el de ayer. Postea a Wallace y anota. 68-65. 83 segundos por disputarse. Un mínimo de cuatro posesiones, que en caso de ser así (es decir, sólo cuatro ataques, dos para cada equipo), podría dar el último balón a un Real Madrid que además tenía tres puntos de ventaja. El Barcelona necesitaba algo rápido, el Madrid que transcurriesen los segundos. Navarro fue quien mejor supo “leer” la necesidad del partido sacando la quinta de Felipe en una penetración made in La Bomba. No creo que sorprenda a nadie pero aún así hay que decirlo: anota los dos tiros libres (lleva 12 de 13 en las series finales) Presión para el Madrid, obligado a anotar. Mirotic se va de la marca de Wallace yéndose a la esquina, donde pocos minutos antes había fallado un triple. El Chacho tarda en verle, cuando el hispano-montenegrino recibe Wallace ya está encima dispuesto a taponar, o al menos puntear, el tiro. No era momento de vacilaciones y Nikola anota un triplazo que olía a sentencia 71-67 a falta de 52 segundos para el final. Podía haber sido la canasta del partido, pero aún nos quedaban cosas por ver. El tiempo muerto de Pascual es un encomiable ejercicio de tranquilidad en un momento sumamente delicado. Ni un grito ni un mal gesto a sus jugadores. Calma absoluta y un deseo: “lo importante es sumar”. Había que sacar algo de un ataque en el que al Madrid no le convenía para el crono ni hacer falta. Había que defender por tanto complicando la circulación de balón de un Barcelona que en principio necesitaba, nuevamente, algo rápido. No había obsesión por buscar a Navarro (de hecho el propio escolta saca de banda) El Madrid comienza la jugada defendiendo bien, Llull con Oleson, que inicia el ataque. En el bloqueo de Mavrokefalidis, Slaughter se queda con el tirador de Anchorage y el menorquín se va dentro con el griego. Comienzan los problemas pero el Madrid sigue muy activo en esta defensa crucial y demostrando tener buenas piernas. Oleson juega para Wallace, que está con Mirotic, Wallace busca a Sada, abierto hacia la esquina, al que le espera Llull. El base catalán busca la penetración y llega el momento clave. Mirotic se va con él y el dos para uno del Real Madrid deja completamente solo a Wallace que lanza un triple ante un desesperado Nikola que sólo llega a hacer falta personal, la cuarta de su cuenta particular. Taquicárdico. Pudo ser todavía peor, ya que el congoleño de Atlanta falla el adicional y sigue dejando al Madrid por delante en el marcador. 71-70 a falta de 40 segundos. Dos posesiones. El Madrid necesita anotar y traspasar la presión a los azulgranas. Slaughter penetra en la zona sin balón ante la mirada de Llull que busca el pase. Slaughter recibe… y se le va la bola de las manos sin que la llegue a controlar en ningún momento. Un error de patio de colegio que acaba costando el punto de una final, y veremos si toda una liga. Oleson asume responsabilidades (Navarro estaba en el banquillo debido a que Pascual buscaba mayor presencia defensiva, con Ingles y el propio Oleson) y saca la quinta de un Mirotic que pasa del cielo al infierno en menos de un minuto. Esto es el baloncesto. Brad no perdona y certifica su particular venganza contra el equipo que no confío en él no llegando ni a debutar con el Real Madrid después de haber firmado contrato (Messina lo utilizó como moneda de cambio para traer a Prigioni y a un Sergi Vidal al que tuvo agitando toallas… otro “acierto” del siciliano apoyado por el ex –barcelonista Maceiras por entonces director deportivo madridista) Aún así el Madrid tiene 7.7 segundos para anotar, sacando a media pista tras un tiempo muerto de Pablo Laso donde se palpa en exceso el nerviosismo. Una gran diferencia con el anterior “break” de Pascual (supongo que la clave de esto está en que Pascual lleva ya más de una decena de finales a sus espaldas en distintas competiciones… Laso está empezando a vivirlas, paciencia) La idea no es mala, Begic como torre intentando anclar la defensa azulgrana y cuatro exteriores todos con buena mano (Rudy, Carroll, Llull y Rodríguez) El Chacho amenaza penetrar desde la bombilla para tras uno de sus habituales botes de balón por la espalda ganarse el suficiente espacio con el que lanzar ante Sada. Y es buen lanzamiento. Tanto que por poco no entra pero rebota en la parte posterior del aro y el rebote cae a un Jaycee Carroll que lanza sobre la bocina nuevamente fallando. Los blancos reclaman tímidamente falta personal, pero sinceramente no parece haber nada. RTVE en su lamentable intento de no mojarse ni polemizar apenas emite una triste repetición de la jugada, ¿a qué tienen miedo? Al Madrid, pese a haber dominado durante gran parte del encuentro, le toca digerir una dura derrota frente a un Barcelona que en sus momentos definitivos no contó ni con Navarro (banquillo), Tomic (expulsado) ni Lorbek (convaleciente en el vestuario). Valiente Sergio Rodríguez, pero que diferencia con la jugada clave del Barcelona (el triple de Wallace) que llega tras varios pases (Navarro de banda para Oleson, Oleson para Wallace, Wallace para Sada, Sada de nuevo a Wallace) En la última posesión del Real Madrid el único pase es el saque de banda de Llull al Chacho. Faltó algo más.   


El héroe inesperado.



La temporada pasada en una extraña final escribimos una entrada titulada “Una final en el diván” antes del decisivo quinto partido que acabó cayendo de lado de un Barcelona que lograba remontar la serie demostrando, una vez más, su enorme corazón de campeón y la grandísima capacidad de Xavi Pascual para recobrar anímicamente a su plantilla. En ella aludíamos a la importancia de la psicología y mentalidad en una final un tanto extraña en la que de un día para otro tanto uno como otro equipo convivían con la gloria o la miseria. Lo mismo podemos decir este curso. La gestión de las emociones, superar el vértigo y el miedo a ganar, y lograr imponer tu estilo por encima del resultado puntual se antojan factores tanto o más importantes que la calidad intrínseca de los jugadores, la cual, dicho sea de paso, no está apareciendo en demasía.    


El ganador impasible


martes, 2 de abril de 2013

COMPOSTELA SIGUE SOÑANDO


Se nos agotan los calificativos. Sorpresa, revelación, milagro, gesta… el caso es que a siete jornadas de la finalización de la temporada regular los gallegos del Obradoiro Blusens Monbus se aferran a la octava plaza que da derecho a play offs y mantienen a la ciudad compostelana soñando con el acceso a la lucha por el título. Y lo hacen después de obtener una sufrida victoria en uno de los habituales fortines ACB, el Centro Insular de Gran Canaria. Una cancha donde sólo cuatro equipos habían salido victoriosos hasta el momento y un gran número de escuadras se veían incapaces siquiera de llegar a los 60 puntos. Emocionante partido con alternativas y sin ningún equipo capaz de despegarse en el marcador. Finalmente la sangre fría del tirador canadiense Ben Dewar desde el perímetro y un posterior tapón del mismo jugador sobre el local Jon Scheyer hicieron que la victoria viajara a Santiago, donde se pellizcan con su octava posición y balance 14-13. La derrota no empaña la gran temporada de los insulares, quienes sufrieron la baja de su mejor jugador del curso Spencer Nelson, y se mantienen en puestos de play offs con su sexta posición (15-12)   


Corbacho y Dewar, metralletas jacobeas.


No debieran peligrar tales puestos tampoco para otro de los derrotados de la jornada en el que quizás haya sido el resultado más sorprendente de la misma. Nos referimos al asalto en toda regla que ejerció el necesitado Fuenlabrada en otra cancha caliente (sólo habían dejado escapar dos victorias hasta la llegada del equipo de Trifón Poch) como es Miribilla. Los “hombres de negro” pagaron la resaca de su hazaña europea (finalistas de la Eurocup) y salieron con una monumental (y muy propia de las fechas de Semana Santa) torrija de la que se aprovechó un serio conjunto madrileño dispuesto a no volver a caer en plazas de descenso. Rob Kurz (16 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias) se consolida como el pilar de los de Poch y el hombre que ha dado un giro a la dinámica negativa del equipo (balance 5-6 desde que se hicieron con el jugador de Pensilvania, casi un 50% de victorias) Los fuenlabreños alcanzan su novena victoria por 18 derrotas, lo cual les coloca en decimosexta posición. Los de Katsikaris en cuarta posición con registro 16-11, suben un puesto gracias a la paliza que se llevó el Valencia en su visita a Barcelona sobre la que luego incidiremos.

Otros que siguen consolidando la privilegiada plaza de post-temporada son los jugadores de José Luis Abós, quien dirige magistralmente al “gallito” Cai Zaragoza. Viajaban los maños a Badalona para enfrentarse a un Joventut que hace dos semanas alcanzaba puestos de play offs pero a quienes los últimos resultados les complican la empresa. El Cai les pasó por encima con actuación estelar del ex –verdinegro Henk Norel (34 de valoración) a quien no pudo frenar el reaparecido Ognjen Kuzmic (-2), superado en todo momento por la exhibición del espigado pívot holandés. Buenos tiempos para el baloncesto maño, que después de ver a su histórico representante en la fase final de la Copa del Rey tiene cerca la proeza de los play offs. De momento a disfrutar de la séptima posición (15-12) La Penya, pese a la undécima posición, en realidad está a sólo un partido de play offs gracias a su marca de 13-14. Aún pueden, y deben, soñar con ello.   

Como también debe hacerlo el Estudiantes. Llevaban los colegiales cinco derrotas consecutivas, como sufriendo una preocupante astenia primaveral, por lo que la visita del colista Manresa se presentaba propicia para recuperar la sonrisa. Y así fue. Los de Vidorreta recuperaron su mejor versión dejando en algunos aspectos muy buenas sensaciones (como su sensacional 68%, 25 de 37, en canastas de 2) y no dando opción al débil equipo de Ponsarnau. En el plano negativo, un nombre propio, Carl English. Al máximo anotador de la Liga Endesa no parece haberle sentado nada bien el fin del invierno. Fue su tercer partido valorando en negativo (suma un total de -13 en las tres últimas jornadas) y encima tuvo que retirarse con una lesión en el hombro. Claro que cuando cuentas con el jugador más valorado de la competición en la figura de Germán Gabriel, los inconvenientes son más fáciles de superar. Al igual que el Fiatc Joventut, el conjunto madrileño presenta un balance 13-14, pero con mejor average que les coloca en décima posición. Pese a la alegría de la pasada semana (victoria ante el Uxue Bilbao), la realidad del Básquet Manresa apunta a un doloroso descenso. Situación agonizante en la última posición y con un registro de 5-22.

Acompañando por el momento en puestos de descenso a los catalanes encontramos al Lagun Aro GBC de Sito Alonso, demasiado acostumbrados esta temporada a tales posiciones, aunque es cierto que en las últimas jornadas su mejoría es evidente. De ello puede dar cuenta el CB Canarias, que llegaba a San Sebastián con cierto cartel de equipo de moda tras dos victorias consecutivas (una de ellas frente al líder Real Madrid) y de incluso haber plantado cara al Barcelona en su última derrota. Pero la necesidad aprieta y el equipo donostiarra juega ahora cada partido de aquí al final de temporada casi como una final. Los tinerfeños volvieron a dejar claras sus buenas intenciones y su baloncesto de buen ritmo y altamente competitivo, plantando cara hasta el descanso (41-37) Tras el paso por vestuarios emergió la figura de Qyntel Woods, mermado por problemas físicos, pero que acabó realizando un partidazo y siendo el auténtico ejecutor de los de Alejandro Martínez. Sobre el caso Woods ya hemos escrito en otras ocasiones. Pocos jugadores con más talento puro hay en esta edición de la Liga Endesa que el número 21 de la primera ronda del draft de 2002. El problema es su habitual indolencia y su carácter ciclotímico. Aún está a tiempo de demostrar que la apuesta donostiarra en él fue acertada. La situación en estos momentos nos muestra al equipo de Sito Alonso a una victoria de la salvación, con un balance de 8-19 y en penúltima posición. Los insulares por su parte instalados en lo que debería ser un plácido final de temporada, duodécima plaza para un total de 11-16.   


Qyntel Woods, talento y cabeza no siempre van unidos. 


El mismo balance pero un puesto por debajo debido al average presenta el batallador Blancos de Rueda Valladolid, sin duda el equipo más meritorio de esta liga. El presupuesto más bajo y el club con más problemas a la hora de confeccionar la plantilla con la que comenzó el curso. Acuciados por las desgracias económicas han visto como jugadores clave hacían las maletas cuando los billetes no llegaban (Othello Hunter) o tenían que desprenderse de otros para paliar en cierta manera las maltrechas cuentas del club (Alex Renfroe) Las cosas pintaban mal en Pucela pero lejos de llevarse un batacazo el equipo ha respondido liderado por un extraordinario Nacho Martín, sin duda alguna uno de los hombres de la temporada. Que se lo pregunten al UCAM Murcia, que vio como en poco más de medio partido el ala-pívot vallisoletano se iba hasta los 34 de valoración en otra exhibición de talento y pundonor. A punto de cumplir la treintena, el santo y seña del Blancos de Rueda demuestra una vez más lo importante de alcanzar la madurez en este deporte. El UCAM, al igual que el Valladolid y el CB Canarias, también asoma un balance de 11-16, pero con peor average de los tres, lo que les sitúa en decimocuarta posición. En principio el colchón de tres victorias sobre el descenso debiera bastarles para certificar la permanencia, siempre y cuando no caigan en una peligrosa y nada recomendable relajación.     

El Unicaja sigue con su caza desesperada por los puestos de play offs. Ausentes de la fase final de la Copa, y ya sin opciones en Euroliga, no alcanzar la post-temporada en competición doméstica sería un auténtico fracaso. Para ello no pueden permitirse tropiezos, y menos en casa, aunque enfrente tengan a un Caja Laboral que sólo aguanto los primeros compases del partido (0-10 a los 4 minutos) Los malagueños se pusieron las pilas atrás y realizaron uno de sus mejores partidos de la temporada en ataque para al final acabar arrollando a un equipo baskonista con la mente puesta en su decisivo partido frente al Siena en Euroliga y que sigue confiado en su segunda plaza (balance 20-7) El Unicaja realizó un encuentro soberbio en casi todos los apartados del juego (brillante 10 de 24 en triples), destacando un Sergi Vidal desatado alcanzando los 33 de valoración en un partido casi perfecto (6 de 7 en tiros de campo, 7 de 7 en tiros libres)… y pensar que Messina lo tenía agitando toallas en el Real Madrid. El conjunto de Repesa sigue noveno, con balance 14-13, y en busca de encontrar por fin la regularidad (son capaces de ganar en Estambul o Moscú y a la semana siguiente perder en Murcia) que se le supone a uno de los grandes de nuestro baloncesto.     


Sergi sigue entre los grandes.



Regularidad es la que parece alcanzar de nuevo el Real Madrid, tras un comienzo de Primavera dubitativo y encadenando malos resultados, los de Laso vuelven a tener cara de líder intratable. Pese al bajón que parecen haber sufrido dos de sus puntales como Nikola Mirotic y Sergio Llull, quienes han bajado considerablemente sus prestaciones en los últimos encuentros, la aportación coral de este equipo es tan grande que es difícil verles perder comba. Jugadores como Carlos Suárez o Mirza Begic han dado un evidente paso adelante y están en el mejor momento de forma de la temporada. Felipe Reyes continúa alargando su espléndida segunda juventud deportiva, y sobre todo, Rudy Fernández por fin encadena un buen número de partidos rindiendo a buen nivel, señal de que parece olvidar sus habituales problemas físicos. Contra todo ello poco pudo hacer el Cajasol de Aito García Reneses que comienza a sentir las llamas del infierno de los puestos de descenso y siente en su cogote el aliento de Fuenlabrada y Lagun Aro. Cuatro derrotas consecutivas encienden la alarma, bien es cierto que su calendario no ha sido nada favorable (Valencia, Blusens, Gran Canaria, Barcelona y Real Madrid consecutivamente, todos equipos de play offs) Decimoquinta posición para los sevillanos, con balance 9-18. El Real Madrid por su parte continúa con su histórica temporada, registro 25-2, matemáticamente asegurada su presencia entre los cuatro primeros puestos, parece cuestión de jornadas que certifique su título honorífico de campeón de liga regular.   

Y la jornada se cerró con el choque a priori más atractivo de la misma. Se enfrentaban tercer y cuarto clasificado, o lo que es lo mismo, Barcelona y Valencia, uno de los duelos grandes de nuestro baloncesto. Sin embargo poca resistencia opuso el equipo de Perasovic, que aguantó cuarto y medio hasta que la implacable maquinaría azulgrana se puso en marcha. Xavi Pascual celebraba con una paliza de 32 puntos su premio de mejor entrenador del mes de Marzo (y pensar que hace tan sólo unos meses parte de la afición pedía su cabeza), amarrando la tercera plaza (balance 18-9) y bajando al Valencia a la quinta posición (16-11) Exhibición blaugrana en un partido para enmarcar (los números lo dicen todo: 26 de 35 en tiros de 2, 74%. 6 de 7 en tiros libres. 86%. 12 de 22 en triples. 55%. 24 asistencias. 7 robos de balón. 6 tapones. El Valencia sólo fue superior en el rebote, para paliar un poco su escaso acierto) destacando dos hombres llamados a ser los jugadores clave de Pascual, y más en ausencia de Pete Mickeal: Juan Carlos Navarro, dinamita exterior, y Ante Tomic, imparable en la pintura. El Barcelona asusta, y pese a que posiblemente no sea capaz de alcanzar las dos primeras posiciones al finalizar la temporada regular, llegará a los play offs como uno de los grandes favoritos al título, por no decir el máximo favorito. Una plantilla versátil con enorme talento en ataque y máxima implicación defensiva (baste un dato como el de ver a Brad Oleson colocar ayer tres tapones)     


La orquesta de Pascual llega perfectamente afinada a la recta final de temporada.


EL QUINTETO DE LA JORNADA: 

Sergi Vidal (Unicaja Malaga) 22 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias y 2 robos. 33 valor.
Qyntel Woods (2) (Lagun Aro GBC) 25 puntos, 10 rebs, 3 tapones y 2 asists. 33 val.
Nacho Martín (4) (Blancos de Rueda Valladolid) 19 puntos, 11 rebs y 3 robos. 34 va.
Germán Gabriel (3) (Asefa Estudiantes) 20 puntos y 8 rebotes. 31 valoración.
Henk Norel (3) (Cai Zaragoza) 16 puntos, 13 rebotes, 3 robos y 2 tapones. 34 valor.

ENTRENADOR: 

Moncho Fernández (6) (Blusens Monbus)   

EL QUINTETO DE LA TEMPORADA: 

Sergio Llull (20) (Real Madrid) 12.8 ptos, 1.7 rebs y 3.5 asists por partido. 15.2 valoración.
Rudy Fernández (4) (Real Madrid) 12.9 ptos, 3 rebs y 2.4 asists p.p. 14.24 valoración.
Nacho Martín (4) (Blancos de Rueda Valladolid) 14.7 ptos, 6.7 rebs y 1.6 asists p.p. 17.3 valoración.
Germán Gabriel (14) (Asefa Estudiantes) 15.4 ptos, 5.6 rebs y 1.9 asists. 17.9 valoración.
Ante Tomic (9) (Regal Barcelona) 12.9 ptos, 6.6 rebs, 1.3 asists y 1.1. tapones. 16.5 valoración.
ENTRENADOR:
Pablo Laso (21)