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martes, 12 de mayo de 2015

EUROPA BUSCA NUEVO MONARCA



En efecto, con el Maccabi Tel Aviv eliminado en cuartos de final, la Final Four coronará a un nuevo rey del continente, con tres clásicos como Real Madrid, CSKA Moscú y Olympiacos y un debutante en estas lides como es el Fenerbahce de un cualquier cosa menos novato Zeljko Obradovic. Una final a cuatro de pronóstico bastante incierto, aunque por calidad de plantilla, juego y trayectoria durante toda la temporada el equipo moscovita parece el más fuerte y por tanto el favorito. 

Precisamente el CSKA será el encargado de abrir fuego el viernes a las seis de la tarde frente al Olympiacos griego. El equipo dirigido por Giannis Sfairopoulos acude a la cita con un traje que le sienta de maravilla: el de tapado. Y es que los del Pireo parecen los convidados de piedra del fin de semana en Madrid. No en vano es el único equipo que llega a la Final Four habiendo superado el factor cancha en contra, lo cual nos define una de las características más claras de este equipo: el de ser capaz de reventar cualquier pronóstico. Que se lo pregunten al propio CSKA, escocido todavía por la derrota en la ya legendaria final de 2012, después de ver como Spanoulis y compañía lograban remontar los 19 puntos de desventaja con los que afrontaban el último cuarto de aquella Final Four de Estambul, y alzaban el título tras ese ya clásico semigancho de Georgios Printezis, el mejor escudero de Spanoulis y especialista en canastas ganadoras, como recientemente pudo comprobar, para su desgracia, el Barcelona. 

Aquel CSKA de Kazlauskas estaba llamado a ser el gran dominador del baloncesto europeo, y aquella bofetada helena aún duele en la memoria colectiva del ejército rojo, cuyo núcleo duro era el mismo hace dos temporadas (Khryapa, Kaun, Teodosic, Kirilenko y Vorontsevich, además de Krstic y un Shved antes de emprender su aventura NBA) Ganas de revancha por tanto para un equipo que añade a su arsenal auténticas estrellas como Nando De Colo, Aaron Jackson, Sonny Weems y Vitaly Fridzon para la dinamita exterior y un ex –Olympiacos por dentro como es el fajador Kyle Hines, pieza clave en las dos recientes euroligas conquistadas por los griegos. Un tipo capaz de pelearse con cualquier pívot de Europa sin apenas llegar a los dos metros. Pero evidentemente todo gira en torno a Kirilenko. Rebotado desde una NBA en la que ya no parecía tener sitio vuelve para finalizar aquello que dejó inconcluso en 2013. El Panathinaikos lo sabe bien, ya que sufrió sus medias de 13 puntos (por encima del 50% tanto en triples como en tiros de 2 y con un 80% en libres), 6.3 rebotes, 1.5 asistencias, 1.3 robos y 1.8 tapones durante la serie de cuartos de final. No hay un jugador en Euroliga capaz de aportar tanto en tantas facetas del juego (y eso que en esta Final Four vamos a ver a unos cuantos “estajanovistas” y “all around players” como Bjelica, Vesely, Preldzic, Khryapa o Rudy Fernández) Otro jugador con ganas de reivindicarse debería ser Teodosic, tras su espectacular Mundial 2014 parece haberse quitado definitivamente el estigma de jugador genial pero que se arruga en los momentos importantes y finales. Pero se mire por donde se mire es una barbaridad de equipo el que presenta este CSKA. La defensa de Khryapa, la solidez de Kaun, la anotación de Sonny Weems, la muñeca de Fridzon, o el talento de De Colo, son argumentos más que de sobra para considerar a la plantilla de Dimitris Itoudis (primera participación en Euroliga y Final Four, al igual que su antagonista Sfairopoulos) como la gran favorita a alzarse con el cetro continental. Eso, y un estilo de juego propuesto por el citado Itoudis que demuestra que no hace falta el aburrido juego de Messina y sus posesiones al límite para ganar partidos (25 victorias y 3 derrotas en Euroliga, una de ellas precisamente ante Olympiacos en El Pireo) El espectacular juego del Real Madrid de la pasada temporada que tanta admiración causó en el aficionado imparcial ha encontrado relevo en el CSKA de este discípulo de Obradovic a cuya sombra ganó cinco euroligas como asistente en aquel imparable Panathinaikos de la pasada década.     


El pick and roll entre Teodosic y Kaun, un arma habitual del CSKA


Claro que si hay un equipo contra el que no vale favoritismo alguno, ese es precisamente el Olympiacos. Liderado por el jugador que más que ningún otro ha sabido jugar estas citas en los últimos años como es Vassilis Spanoulis, los griegos acuden a Madrid sin presión de ningún tipo. Sus dos euroligas cosechadas de manera consecutiva en 2012 y 2013 todavía dejan regusto en el paladar de su bulliciosa afición. Su trayectoria continental de 21 victorias y 7 derrotas no es tan espectacular como la de sus rivales rusos, pero arrojan una regularidad incontestable: ganan 3 de cada 4 partidos. Tan tozuda estadística la pudo sufrir en sus carnes el Barcelona de Xavi Pascual, cuando tras un cómodo primer partido para los blaugranas comprobaban como el corazón y la enorme competitividad griega les dejaba fuera de la cita madrileña. Ante el equipo más anotador y que más triples convierte (con un porcentaje por encima del 40%), y que por si fuera poco es el máximo reboteador de la competición, los del Pireo necesitan más que nunca ese plus de competitividad. Ya saben lo que es ganar a los rusos. Lo hicieron en el partido de ida del Top 16, venciendo por ocho puntos (en el de vuelta cayeron por seis) con Spanoulis en su mejor versión (19 puntos y 5 asistencias) No hay mayor misterio, toda opción del Olympiacos ha de pasar a la fuerza porque el Demonio de Larissa recuerde al MVP de las finales de 2012 y 2013 (anteriormente lo había sido en 2009 con Panathinaikos, siendo junto a Toni Kukoc el único poseedor de tres MVPs de Final Four), ese jugador capaz tanto de anotar como de asistir y de aparecer en los momentos claves del partido. A su lado, siempre Printezis y su enorme clase con ese tiro demoledor de media distancia que a veces nos hace evocar al mismísimo Joe Arlauckas. Othello Hunter (ex –ACB en Valladolid) y Bryant Dunston son los típicos interiores que tan buen rendimiento dan siempre en los griegos, equipo que demuestra la relativa poca importancia de los centímetros y los grandes pívots en el baloncesto actual (ni el Maccabi el pasado año ni el Olympiacos las dos temporadas anteriores contaban con un gran cinco dominante al estilo de un Ante Tomic en el Barcelona) Por fuera el peligro lo ponen la metralleta belga Lojeski y el siempre sobrio Sloukas. No parece demasiado para tumbar a este CSKA, pero con el Olympiacos nunca se sabe.

Aunque en un plano más secundario, personalmente queremos poner también los focos en un protagonista muy especial para nosotros. Y es que Tremmell Darden vuelve “a casa”. Pese a pertenecer tan sólo temporada y media en el Real Madrid, fue uno de los favoritos de gran parte de la afición, gracias a su ética de trabajo y su entrega en la cancha. Aún son recordados los canticos con su nombre bajo la melodía del “We will rock you” de Queen desde la zona de los berserkers, y como no, los bailes con los que nos deleitaban sus hijos durante los descansos de los partidos al más puro estilo Michael Jackson. Sin duda el bueno de Tremmell dejó huella en el Palacio. Un gran tipo, y apostamos que será una de las armas defensivas de Sfairopoulos para intentar desgastar el tremendo arsenal exterior del CSKA. 

En la próxima entrada trataremos de analizar la otra semifinal, tanto o más apasionante que la primera, con Obradovic dirigiendo a un equipo turco que por primera vez llega a una Final Four después de tantos años de intentos frustrados (y cantidades ingentes de liras turcas derrochadas), enfrentándose a un Real Madrid que busca una gloria que se le escapa desde hace ya dos décadas, precisamente cuando contaba con el entrenador serbio en su banquillo. Absolutamente apasionante.     


Darden, un tipo familiar y muy querido en Madrid 



lunes, 23 de junio de 2014

EL REAL MADRID RECUPERA LA DEFENSA


La conexión Chacho-Mejri, clave para el Madrid.


El Real Madrid recupera la defensa. La defensa como aspecto del juego, indispensable para un equipo que busca correr y utiliza el contraataque como una de sus principales armas, y la defensa por el título de campeón liguero que actualmente ostenta. Otra derrota en el Palacio hubiera significado prácticamente el campeonato para el Barcelona salvo mayúscula debacle. Aún así los de Xavi Pascual, después de romper el factor cancha en el primer partido, siguen siendo ligeramente favoritos. 

En efecto, volver a dejar a su rival por debajo de los 80 puntos parecía una de las grandes asignaturas pendientes para los de Laso, habituado a recibir ingentes cantidades anotadoras por parte de los contrarios en sus últimos encuentros. Una laxitud defensiva que se hacía más evidente en el juego interior, donde Salah Mejri aparece ahora como el elemento más valioso a la hora de cerrar su aro. El tunecino tuvo una notable actuación en el segundo partido de la serie (11 puntos, 7 rebotes y 2 tapones), pero sobre todo se convirtió en el deseado “anti-Tomic” que buscaban los blancos. Si en el anterior choque el croata había dado toda una exhibición en esta ocasión se quedó en unos discretos 4 puntos, 6 rebotes y 2 asistencias. El baloncesto se basa en plantear y resolver problemas. Laso parece haber resuelto el que le originaba la presencia de Tomic en la pintura, veremos cual es el próximo movimiento de Pascual para volver a intentar sacar provecho de lo que parecía una evidente superioridad azulgrana en el juego interior.

El partido no ofreció las alegrías ofensivas del primer choque, con un Madrid muy serio en defensa que pronto se hizo con un mando en el marcador que ya cedería en ningún momento. Darden fue el primero en ver aro con facilidad, y los locales alcanzaban sus primeras e importantes ventajas. 20-8, tras muy buenos minutos en ataque de Bourousis. El griego tendría relevo en un excelente Mejri y el equipo de Laso dejaba claro al final del primer cuarto que habían aprendido la lección recibida dos días antes (24-14) 

Mejri fue el nombre propio del segundo cuarto (8 puntos y 6 rebotes en este periodo), aprovechando la conexión con el clarividente Sergio Rodríguez. El Barcelona se mantenía en el partido gracias al juego exterior (gran partido de Oleson) y alguna aparición esporádica por dentro de Tomic o Dorsey, pero al descanso el equipo blanco seguiría mandando por 10 (40-30) 

Parecía encarrilar el conjunto de Laso el encuentro en un tercer cuarto liderado por Rudy Fernández, que ponía 15 puntos de ventaja en el luminoso
(54-39) antes de lesionarse en el pie, ausencia que aprovecharía el Barcelona para meterse en el partido con un parcial de 2-12. Dos tiros libres de Bourousis cerraban el citado parcial y evitaban mayor sangre. El Real Madrid afrontaba el último acto siete arriba, 58-51. No estaba decidido, pero la ventaja aún era tranquilizadora. 


Brad Oleson seguía siendo el mejor culé, y un triple suyo al inicio del cuarto volvía a estrechar el marcador a cuatro puntos, pero Carroll y el Chacho sacaron el fusil y desde el triple ametrallaron el aro rival, para poner el partido doce arriba (69-57) Oleson seguía tirando del carro azulgrana para intentar una remontada que no llegaría. Con el recuperado Rudy, y la presencia de Mejri, más la habitual sobriedad de Felipe Reyes, el Real Madrid, en esta ocasión muy superior en la lucha por el rebote (42 a 32) supo cerrar el partido e igualar unas finales que les obligan a vaciarse sobre la pista en un final de temporada en el que las fuerzas, volvemos a insistir en ello, están muy justas. Con Slaughter renqueante, Draper recién regresado de la lesión y sin ritmo de competición (apenas unos segundos el sábado), y los más preocupante, la absoluta desconexión de Nikola Mirotic, el Madrid necesita de la mejor versión de su guardia pretoriana nacional (Felipe, Rudy y ambos sergios) para tener opciones. Mejri se suma a la causa, pero aún habrá otros nombres propios que todavía no han brillado especialmente en estas series y nos veremos obligados a hablar de ellos. El martes, a las 19:15, el tercer episodio. 

viernes, 18 de abril de 2014

SEMANA SANTA REAL MADRID 2014


Este es nuestro particular homenaje a la sección de baloncesto del Real Madrid, que tanto nos está haciendo disfrutar en esta temporada histórica a los amantes del buen basket, y especialmente a los que somos seguidores de este equipo, ahora que se acercan los momentos decisivos de la temporada y viven su particular semana de pasión frente al vigente campeón continental Olympiacos. De momento han conseguido la Supercopa y la Copa y van a por Euroliga y Liga, independientemente de que lo consigan o no ya se han asegurado un lugar en la memoria del buen aficionado por un estilo de juego que nos hace felices. Tras tanto años de imposiciones tácticas, mamporrerismo bajo el eufemismo de "deporte de contacto", y entrenadores especuladores que nos robaron el espectáculo con el pretexto de que sólo les valía ganar, Pablo Laso nos deja este regalo con este grupo de jugadores y esta filosofía de juego. Sea cual sea el resultado, a muchos de nosotros ya nos han ganado.  



"Lázaro, levántate y anda" Hace tan sólo tres años muchos daban al mago tinerfeño por muerto. En estos tres años su resurrección ha sido la resurrección del baloncesto espectáculo en territorio FIBA.


Ben-Hur. Nadie le gana en una carrera de cuádrigas.


JC, esperando a la Pascua y Resurrección. Se espera que este lunes Laso ya pueda contar con él.


San Dimas, El Buen Ladrón, crucificado junto a JC, su ausencia deja a Laso sin uno de sus grandes "stoppers" para frenar al base rival.
Moisés, nada más y nada menos que el hombre elegido para llevar al madridismo a la tierra prometida.



El Hijo Pródigo. De vuelta a casa para aportar defensa y trabajo.



El Buen Samaritano. Ayudando a que el camino al Calvario sea más fácil.


Barrabás. El malhechor indultado por Semana Santa.

Un clásico de las pantallas en estas fechas: Espartaco.

San Nicolas, Pero éste no espera a navidades para hacernos regalos en forma de baloncesto de muchos quilates.




San Marcos, apóstol del espectáculo.


San Pedro, el dueño de las llaves del cielo.


Y por supuesto, San Pablo.

Nos faltan los "malos" de la película, los Herodes, Pilatos, Caifás, y por supuesto, Judas. Esos que parecen empeñados en crucificar a este Real Madrid pese a la exuberancia del juego desplegado. Quienes al mínimo arreón del Olympiacos ya están diciendo que con Laso no vamos a ningún lado. Quienes decían que nuestro capitán era un cáncer para el equipo, quienes llamaban al Chacho "el chocho" o a Laso "losa". Ellos ya saben quienes son. Nosotros también. Que sigan añorando el baloncesto rácano de victorias a 60 puntos, ya que parece ser que son incapaces de apreciar lo que está haciendo este grupo de jugadores. No obstante, bienvenidos sean si quieren subirse a esta apuesta, pero no vale hacerlo a favor de resultado. Esto es una filosofía de vida y de baloncesto. No admite dudas.    


martes, 16 de julio de 2013

EL EXTRAÑO CASO DE CARLOS SUÁREZ


Carlos Suárez García-Osorio. 27 años. 2,03 metros de estatura. Campeón de Europa Junior en el 2004 en Zaragoza. Jugador Revelación de la ACB en la temporada 2005-06. Consagrado en la 2009-10 y escogido como mejor alero de la competición en dicha temporada. Habitual pre-seleccionado para el combinado nacional absoluto durante los últimos años, dentro de la mejor generación de jugadores que ha dado nunca este país. Llamado a ser el sucesor en vida de Carlos Jiménez en la citada selección y en el club Estudiantes, y posteriormente visto como uno de los pilares del reciente Real Madrid. Carlos Suárez, 27 años, camino de la madurez deportiva. Carlos Suárez, 2,03 metros de estatura, exponente de la apreciada especie baloncestística llamada “alero alto”. Buen tiro exterior, capacidad para jugar al poste, dedicación ofensiva, trabajo en el rebote. Y con todo ello, con 27 años, cuando debiera estar disfrutando del mejor momento de su carrera, el alero de Aranjuez vive su etapa deportiva más triste una vez que se conoce (ajustes económicos, dicen) que el Real Madrid no cuenta con él para la próxima temporada. Fuera definitivamente del grupo de jugadores adyacentes a la selección tras su “rebote” con Sergio Scariolo en 2011 y sin saber en que club ACB prestará sus servicios la temporada próxima (suena el Valencia), quien estaba llamado a ser nuestro mejor alero alto de la segunda década del siglo XXI vive su peor verano desde que es baloncestista profesional. 

Cuesta entender tanta duda con Suárez, jugador sobre quien si uno analiza su juego, apenas ve aristas y defectos. Como se suele decir, no es un 10 en nada, pero sí un 7 en casi todo. Tampoco vale aquí recurrir a una cabeza mal amueblada o indolencia en el juego. A Suárez le hemos visto partirse la cara contra rivales de distinto pelaje y tamaño, especialmente cuando ha tenido enfrente a Pete Mickeal, uno de esos tipos capaces de hacerte añicos simplemente con la profundidad de su mirada. Sí puede ser válido el argumento de que no ha llegado hasta el nivel que se le presuponía, pero aún así el jugador que ha llegado a ser es bien válido, sobre todo teniendo en cuenta que no hay muchos ejemplares nacionales de sus características en ACB. La decisión del Real Madrid de prescindir de sus servicios puede ser vista de dos maneras. Por un lado el habitual desprecio que desde el club se hace a la sección de baloncesto, con la que no caben esfuerzos económicos por mucho que se derroche en fútbol con millonadas indecentes para inflar representantes y jugadores (y después, bien que nos hacemos la foto con Pablo Laso cuando llegan los títulos), por otro, el propio cuerpo técnico encabezado por Laso y la dirección deportiva desde los despachos de Juan Carlos Sánchez y Alberto Herreros (tan injustamente tratados, como hemos mantenido en otras ocasiones, a pesar de que con ellos han llegado los más exitosos momentos de nuestro pasado reciente) vuelven a dar una lección de cirugía a la hora de confeccionar la plantilla para el curso que viene. Pueden prescindir de quien no haya sido capaz de evolucionar y de dar un paso adelante. Sucedió con Tomic, puede suceder con Begic, y sucede con Suárez. Lo que ocurre es que en el caso de los pívots parecen salir revalorizados del conjunto blanco, mientras que con el alero madrileño sucede todo lo contrario. Pese a la gran temporada del equipo de Laso no ha brillado en lo individual el de Aranjuez. En Liga Endesa su máxima valoración la alcanzó en la difícil cancha del Herbalife Gran Canaria, con una marca de 17 (9 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias) y en Euroliga dejó un gran destello en Atenas frente al Panathinaikos (16 puntos y 3 rebotes para una valoración de 21), no se puede decir que se arrugue en las canchas calientes, desde luego. Por lo demás, valoraciones más o menos bajas y un minutaje que no solía llegar a medio partido. Aún así la sensación de ser una pieza valiosa en el engranaje blanco aportando eso que llaman “intangibles”.   

Y tras un buen inicio de play offs, especialmente en semifinales frente al Cai Zaragoza, llegan unas finales en las que acaba señalado, tocado y hundido. Cuando su equipo más disfruta, mayor es el sufrimiento del alero que se ve fuera de la rotación pese a salir de titular los cuatro primeros partidos (7.25 minutos de media) En el decisivo quinto choque ni siquiera salta al parquet excepto para hacer la rueda de calentamiento y asistía desde el banquillo a la consolidación de su “back up” Tremmell Darden como factor clave para el triunfo liguero. De un plumazo todas las virtudes de quien estaba llamado a ser el mejor jugador español en su puesto y por quien en su día pujaron tanto Real Madrid y Barcelona parecen desvanecerse. Como si la ausencia de su némesis Pete Mickeal, lejos de favorecer sus posibilidades al no encontrarse frente a su mayor y mejor enemigo, hubiera mermado toda valía del jugador para estas finales.   


Desde este blog seguimos creyendo que Carlos Suárez es uno de los jugadores más apreciables de nuestro actual baloncesto y le deseamos que en su próximo destino explote todo el baloncesto que lleva dentro. Ese que parece empeñado en no descubrir del todo. Digamos que Suárez llegó pronto al pelotón de los buenos, pero no ha sido capaz de enlazar con el de los mejores. Ojala lo haga, tiempo aún tiene para ello.     



Siempre a las puertas

jueves, 20 de junio de 2013

AL MADRID DE LASO LE SALEN LOS DIENTES


La madurez blanca.


El Real Madrid de Pablo Laso crece y se hace con el título de campeón de Liga Endesa 2012-13. Certifica con ello una temporada magnífica (en la competición liguera su balance presenta 38 victorias por tan sólo 6 derrotas) y lo que es más importante, un crecimiento tanto de juego como mental. Aquel niño travieso que ganaba una Copa del Rey el pasado curso a base de ametrallar el aro rival sin piedad es ya un hombre que sabe moverse en aguas turbulentas como las planteadas por Xavi Pascual en estas finales. Finalistas de Euroliga y campeones domésticos, el Madrid de Laso ya no es sólo un equipo atractivo que atrae aficionados a los pabellones, si no que adquiere, por fin, genética ganadora en unos jugadores que aún siendo jóvenes la mayor parte de ellos ya comenzaban a sentirse exigidos en su palmarés.  

No han sido las mejores finales posibles en cuanto a calidad baloncestística, sobre todo si se las compara con las de la pasada temporada, lo cual incluso concede mayor mérito a los de Laso, vencedores pese a no poder encontrar su habitual estilo de juego gracias al trabajo táctico de un Xavi Pascual que pese a lidiar con innumerables problemas físicos dentro de su plantilla ha mantenido a su equipo en todo momento con opciones. Admirable una vez más el trabajo del técnico catalán. 

Si encontró el Real Madrid su identidad en el fulgurante comienzo de partido, marcado por la sorprendente titularidad del cañonero Jaycee Carroll. Desconozco si Laso está siguiendo las finales de la NBA, pero su declaración de intenciones con el tirador mormón es comparable a la confianza de Gregg Popovich en Manu Ginobili, cuando tras cuatro partidos desacertado el argentino se vio “premiado” con la titularidad por parte de su técnico. Lejos de defenestrar a quien es una pieza clave de tu engranaje, confianza máxima. El hombre de Laramie tardó sólo 18 segundos en intentar su primer lanzamiento triple, la primera bola que recibió. Erró, pero no mermó su confianza. Seis puntos suyos lideraron el primer parcial importante del partido. Un 10-0 cerrado con un contrataque de un enrabietado Llull. El Madrid desataba una tormenta perfecta sobre el parquet del Palacio de Los Deportes, hasta que Pascual paró el partido con el primer tiempo muerto. Para entonces ya se había visto que la presencia de Navarro en el cinco inicial era un farol. El capitán azulgrana no estaba para jugar, pero su presencia siempre se hace notar, o eso debió pensar Pascual. Quien si se hizo notar fue Joe Ingles. Con un triple inauguró el casillero de puntos barcelonista. Anotaría cuatro más en un partido implacable e impecable (25 puntos con 10 de 13 en tiros de campo) protagonizando junto a ese monumento viviente al baloncesto llamado Sarunas Jasikevicius un glorioso ejercicio de supervivencia. El Barcelona nunca se rinde y cayó con la cabeza bien alta. Después de que una canasta de Begic pusiera el 12-3 un pequeño parcial de 0-6 frenaba el impacto de la primera gran acometida blanca. Aún habría una segunda en este primer cuarto, con los entrenadores moviendo el banquillo con mucha más celeridad que en partidos anteriores. Llull volvía a estirar la ventaja a diez puntos (20-10), y Pascual se encomendó al genio de Jasikevicius, quien parecía quitarse diez años de encima y comenzaba a practicar un baloncesto a la altura del MVP de las finales de 2003, cuando se merendó en tres partidos al Pamesa Valencia. Anotación y pases de fantasía servidos por el lituano metieron al Barcelona definitivamente en el partido con otro parcial de 0-8 (20-18) para acabar el primer cuarto, y todo ello con una costilla rota. Un auténtico genio.   


Llull dirigió las primeras embestidas blancas.


Se reanudaba el partido con Tomic igualando el marcador tras otra genial asistencia del lituano. El pívot croata, una vez más, haciendo mejores números que su incidencia real en los resultados. Deja las finales con una buena tarjeta estadística, y sin embargo se ha diluido en los finales de partido y ha dado la sensación de que no ha podido con un Begic que con menos minutos en cancha ha sido posiblemente más importante para su equipo que Ante para el suyo. No queremos hacer sangre en este aspecto, pero dudo que haya una pareja interior mejor pagada en Europa y con mayor calidad que la de Lorbek-Tomic… y a la vez más blanda y falta de carácter. De carácter anda sobrado un tal Felipe Reyes, quien comenzó a sembrar nuevamente el pánico en el rebote ofensivo. Sobre el cordobés ya escribiremos largo y tendido en próximas ocasiones. Injustamente tratado por una parte (menor, pero ruidosa y dañina) de la afición, esa para la cual el madridismo “verdadero” es despreciar a capitanes y símbolos acusándoles de jugadores mimados y cánceres enquistados con el favor de la prensa, se reivindica en estas finales como el alma blanca que se parte el pecho por el escudo de la camiseta. Lideró en todo momento al equipo en los cinco partidos cuando peor pintaban las cosas, y anoche no fue una excepción. El capitán encabezó la valiosa segunda unidad de Laso junto a los Rodríguez, Draper, Darden o Slaughter. El partido entró entonces en un intercambio de canastas hasta que Ingles con cinco puntos consecutivos daba la primera (y última) ventaja del partido a los azulgranas. 31-32 mediado el segundo cuarto. Tras el consiguiente tiempo muerto adviene el tercer arreón blanco. Un parcial de 10-0 espoleado por el veloz Draper cierra el partido al descanso con 9 arriba para los blancos, 41-32. ¿Serían los de Laso capaces de rematar la faena, o dejarían a volver escapar la ocasión de sentenciar al rival? 

Los minutos iniciales tras el paso por vestuarios se antojaban claves. Se presumía una salida corajuda del Barcelona para luchar por el título, de modo que Laso lo tenía claro. No nos conformemos con estos 9 puntos de ventaja, busquemos el cuarto arreón blanco. Y hagámoslo con nuestra vieja receta de siempre: defensa y contrataque. El hiperactivo Rudy fue el primero en tomar nota, un robo en el primer ataque visitante lo culmina con un mate. Posteriormente finaliza otra contra servida por Llull, tras robar el menorquín la cartera a un Oleson tan desgastado en su defensa a Carroll que veía menguar sus fuerzas en ataque. Tras un tiro libre de Tomic y dos puntos de Mirotic llegaría el delirio. En su vigésimo intento desde más allá del 6.75 Rudy hacía diana y lograba la máxima diferencia para el Real Madrid, 50-33. El parcial del tercer cuarto era de 8-1. Rudy finalizó las finales con un infame 1 de 24 en triples, y sin embargo ha hecho un trabajo notable. Lamentablemente habrá quien sólo mire su estadística en el triple, pero quédense con su defensa de anticipación y su actividad reboteadora y tendrán a otro de los puntales en el triunfo blanco. El Barcelona vivía sus momentos más delicados. La liga se les iba de las manos. Se hacía necesario que algún valiente diese un paso al frente. Algún jugador capaz de creer en la victoria. Ya hemos hablado de la importancia de la fe en estas finales.Y Pascual encontró no un jugador, si no dos. Con Navarro lesionado, Lorbek pasota, Huertas inexistente, Tomic en su habitual cuesta debajo de las segundas partes, y Oleson pagando caro su esfuerzo defensivo, la plantilla más cara de nuestra liga, el presupuesto más alto de la ACB, se encomendó a dos locos maravillosos empeñados en hacer posible lo imposible. Si el partido no se acabó mediado en el tercer cuarto fue gracias a la testarudez de estos dos jugadores. Ingles martilleando el aro rival sin piedad y Jasikevicius dando un auténtico clinic de baloncesto. Juntos se conjugaron para darle vida y emoción al asunto. Un parcial de 5-15 antes del final de cuarto (diez puntos del australiano y cinco del lituano) estrechaban el marcador en un 55-48 de cara a los diez minutos finales de la temporada. El Barcelona ganaba por fin un cuarto (14-15) y aguaba la anticipada fiesta de un Palacio exultante y rebosante de pasión por el baloncesto madridista.  


Ingles y Darden mantuvieron el mejor duelo del partido.


El último acto comenzaba con un bello intercambio de golpes entre dos buenos púgiles como Ingles y Tremmell Darden (otro factor clave para Laso) Los dos aleros sumaban para sus respectivos equipos y gracias a eso el Madrid mantenía su pequeña pero quizás suficiente ventaja. Un pequeño parcial de 6-0 parecía romper definitivamente el partido. 64-51 a falta de siete minutos. Ya no hubo lugar para el milagro, por mucho que Ingles y Jasikevicius lo siguieran intentando. Eran demasiado poco, pese al partidazo de ambos, contra un Madrid en el que Felipe Reyes seguía dominando el rebote y sacando faltas personales con su colosal lucha y en el que Rudy, pese a seguir fallando triples, se gustaba. Una canasta del mallorquín tras rebote ofensivo a fallo de Darden ponía un insalvable 76-64 a falta de menos de dos minutos para la bocina final. Aún así Jasikevicius volvería a sacar la garra de campeón que siempre ha caracterizado al genio lituano para dirigir un parcial de 0-7 que abría un mínimo resquicio de esperanza para los visitantes, pero Sergio Rodríguez y Felipe Reyes cerraron el partido, y la liga, desde el tiro libre. 

Justa victoria liguera para un Real Madrid que ha sido el gran dominador de la temporada y cuyo trabajo desde Septiembre finalmente ha dado sus frutos. No falló durante la temporada regular, dejando un baloncesto magnífico con números incontestables (30 victorias por 4 derrotas, máximo anotador de la competición con 87.79 puntos por partido, máximo reboteador con 35.68 rechaces por partido, máximo taponador con 3.68 y con la mejor valoración media por encuentro, incluso ha sido el equipo más “matador” con 2.91 mates por choque, contribuyendo al espectáculo), pero también ha sabido resolver a la hora de la verdad demostrando que el grupo de Laso ha crecido en mentalidad competitiva. Hay que darle la enhorabuena a don Pablo Laso, quien ya no es sólo un entrenador que apuesta por un juego bonito si no que entra de pleno derecho en la genealogía ganadora del club madridista. Sin hacer ruido, sin defenestrar jugadores, sin alzar la voz y sin buscar tener razón a toda costa. Sin el nombre de Ettore Messina, pero ya con 3 títulos ganados a sus espaldas. Enhorabuena y gracias, Pablo. Enhorabuena y gracias también al gran capitán, Felipe Reyes, pero de eso ya hablaremos en otra ocasión. Hay muchas cuentas que saldar y mucho bocazas que no sabe donde esconderse un día como el de hoy.   


Ladran, luego cabalgamos.




martes, 18 de junio de 2013

DE VUELTA AL DIVÁN


¿No hay quinto malo?


Se veía venir. La cosa tiene su lógica. La final entre Real Madrid y Barcelona admite tantas similitudes con la disputada el pasado curso que a nadie debería pillar por sorpresa que el desenlace requiera de un definitivo quinto partido. Tiempo, una vez más, para que Pascual y Laso trabajen la psicología de sus jugadores, terreno donde el azulgrana parece cobrar ventaja. El Barcelona siempre se levanta, y lo hace además cuando más tocado parece. 

Tocado vuelve a Madrid el conjunto de Pablo Laso, que repite errores del pasado, y cuando mejor imagen había conseguido transmitir (en el tercer partido, al igual que el pasado año, aunque no de manera tan contundente como entonces) se empapa de dudas sobre su competitividad y mentalidad ganadora en los momentos decisivos. El Barcelona crece en juego y confianza. Pascual vuelve a dar una lección de gestión de plantilla, y ya nadie puede dudar de la calidad de un banquillo azulgrana absolutamente decisivo en estas series finales. 

Pocos equipos hay en Europa con la capacidad de salir a jugar con el cuchillo entre los dientes como el club azulgrana. Cuando el asunto cobra cariz de vida o muerte, este grupo de jugadores parece moverse con mayor soltura que en momentos irrelevantes. Les gusta jugar con presión. Comenzaba el partido con Begic sacando una falta a Tomic y posteriormente anotando la primera canasta del partido. Fue un espejismo. En cuanto el balón llegó en ataque al ex del Real Madrid el croata comenzó su particular recital. Hasta 14 puntos anotó en su soberbio primer cuarto con una serie perfecta, 7 de 7. Un martillo pilón apoyado además en un Barcelona que salió al rebote ofensivo como no se le había visto todavía en esta serie. Por el Madrid respondía un buen Rudy (seis puntos sin fallo en los tiros de dos… aunque, como no, fallaba su intento triple) para evitar que el mejor Barcelona del play off hiciera todavía mayor sangre (23-17 al cierre del primer cuarto)   


Tomic dio las primeras ventajas a los suyos.


El Real Madrid, como viene siendo habitual en estas finales, no encontraba su baloncesto fluido de otras ocasiones. La diferencia respecto a los tres partidos anteriores era que en esta ocasión el Barcelona sí, y su ataque superaba la defensa blanca (y cuando no, ahí estaba el rebote ofensivo) En el segundo acto la presencia interior de Slaughter y Felipe Reyes dotaba al equipo de Laso de mayor empaque defensivo y cerraba con más seguridad su rebote. El partido se mantenía en una diferencia de 3-5 puntos y un triple final de Sergio Rodríguez estrechaba el marcador al descanso. 34-32. Sólo dos puntos arriba para un Barcelona con una sensación de superioridad mucho más abrumadora que lo que daban a entender las ajustadas cifras del luminoso.  

Buenos minutos de un Draper que va a más durante la serie tras el descanso. Incluso un triple suyo pone a los blancos por delante (34-35) Son los mejores momentos del Madrid durante el partido, con la sobriedad del base de Baltimore y un voluntarioso Rudy a los que se suma Mirotic. El encuentra entra en un intercambio de canastas en el que los blancos no pierden la cara. Pero las mejores sensaciones se siguen viendo de lado azulgrana. Hasta Huertas parece recuperar su mejor nivel en unas finales en las que apenas está apareciendo. Navarro y Oleson se conjuran para estirar el marcador. Un triple del de Alaska pone seis puntos de ventaja (45-39) mediado el tercer cuarto. El Madrid se vuelve a atascar en ataque, pero acciones esporádicas como un robo de Draper sobre Jasikevicius y el posterior contrataque culminado por el paisano y amigo de Carmelo Anthony siguen metiendo al Madrid en el partido. 49-45 a 1.13 del final del tercer cuarto. Nadie vuelve a anotar. Carrusel de errores. Nervios, imprecisiones. Lo ya visto en los otros tres partidos. Poco buen baloncesto.

Para la puesta final del partido Pascual dejaría intuir su apuesta por el músculo y su gusto por el baloncesto de guerrilla. Pero antes el Madrid ofrece unos breves destellos de si mismo: defensa y contrataque. Darden y Draper ponen muñeca y piernas respectivamente para llevar la última igualdad al marcador (49-49) Partido nuevo con nueve minutos por disputarse, pero un solo color sobre la pista: el blaugrana. Una canasta de Mavrokefalidis y un triple de un renacido Huertas tras fallo de Felipe Reyes estiran el marcador para los locales (54-49) Pascual lo tiene claro. La ventaja, aunque corta, puede valer, pero hay que cerrar el aro. La defensa del Barcelona adquiere visos de lo que se suele llamar “karate press” para desquiciar a un Real Madrid que es incapaz de encontrar un solo recurso ofensivo, y sólo conseguirá ir sumando puntos desde el tiro libre. Mavrokefalidis (buen trabajo durante toda la serie) y Rabaseda se erigen en factores clave con su intensidad defensiva. Emergen Llull y Felipe para mantener opciones frente a un Barcelona que sufre la ausencia de Navarro, dolido por un tirón en los isquiotibiales. Darden, tras otra buena anticipación defensiva pone el 63-61 a dos minutos para el final. El Madrid se encuentra con opciones de repente y el Barcelona enfrentado a la presión de asegurar el triunfo para forzar el quinto partido. Lorbek anota dos tiros libres para poner 4 arriba a los suyos. Los blancos mueven bien la bola pero el triple de Darden no entra. Jugada clave, y el equipo de Laso una vez más condenado por su escaso acierto exterior (quien lo iba a decir, cuando durante toda la temporada parecía su mejor arma) Oleson en tiros libres pone tierra de por medio después de que a Tomic se le botase claramente el balón en su pierna acabando la pelota saliendo por el fondo mientras los árbitros asombrosamente daban posesión a los de Pascual. Seis puntos a poco más de un minuto. Los visitantes volverían a fallar en otra jugada clave. Con Sergio Rodríguez en la línea de los tiros libres, El Chacho fallará el segundo para que el rebote caiga en manos de un Mirotic que no se atreve a jugársela bajo el aro y saca el balón de nuevo a un Chacho que regala la bola y definitivamente la posibilidad de triunfo de su equipo. La técnica a Rudy Fernández ejemplifica la crispación y frustración madridista, llevados al terreno del fango al que les empujó un Pascual quien de nuevo orquestó un encuentro desagradable e incómodo para el rival. Con un Tomic disuelto como un azucarillo en los minutos finales, un Lorbek lejos de su mejor momento, y sin Navarro durante más de un cuarto. Sin sus hombres más importantes, y aún así Pascual, el a veces denostado Pascual, volvió a levantar a su equipo cuando más hundido parecía. Veremos que tal le sienta el diván a los muchachos de Laso, porque parece claro que sus rivales disfrutan mucho más cuanto mayor es el precipicio al que se asoman.   


Mavrokefalidis, emergente Factor X de las finales.



A continuación, y llegados a estas alturas de la final, dejo algunos datos estadísticos sobre los cuatro partidos anteriores que creo pueden ser interesantes: 

-Llull, Felipe y Rodríguez lideran al Real Madrid en puntos, rebotes y asistencias, respectivamente con 12 puntos, 5.2 rebotes y 3.2 asistencias por partido. 

-Por parte blaugrana, Navarro con 15.2 puntos, Tomic con 6.5 rebotes y Huertas con 2.2 asistencias, son los más destacados en las tres estadísticas individuales principales.   

-El Real Madrid, mejor en el rebote. Dominó esta faceta en los tres primeros partidos y lleva 129 rebotes por 119 de los azulgrana. Claro que en el cuarto partido se produjo la mayor diferencia reboteadora a favor de un equipo (más 13 para los de Pascual), ¿cambio de tendencia?, ¿cansancio en los pívots blancos?

-El fallo en el lanzamiento exterior es una constante. El Barcelona ha anotado 25 triples de 71 intentos. Aún así su estadística no está nada mal, de hecho es fabulosa si se compara con el sangrante 20 de 80 del Real Madrid. Un triste 25% para el equipo que más triples y con mejor porcentaje había anotado durante la liga regular (325 de 816, 39.83%... y casi 10 triples por partido) 

-Rudy personaliza mejor que nadie la ignominia de los tiradores en esta final. Su marca de 0 de 16 intentos habla por si sola. Cuesta encontrar a un exterior por parte madidista que alcance al menos el 50% en sus lanzamientos, y lo hallamos en Darden, aprovechando sus 13.5 minutos por partido para anotar 5 puntos por choque con unas series de 2 de 2 en tiros libres, 6 de 10 en tiros de dos, y 2 de 4 en triples. 

-Claro que si hablamos de aprovechar los minutos, pocos jugadores lo hacen mejor que Mavrokefalidis. El griego se convierte en el factor clave del banquillo azulgrana jugando 14 minutos por partido en los que promedia 6 puntos, 3 rebotes y 1.25 robos por partido. 


-El Madrid echa de menos al MVP. De su 16.2 de valoración en liga regular a promediar 8 en estas finales. Nikola Mirotic ha descendido su rendimiento por debajo de la mitad.  

sábado, 15 de junio de 2013

UNA ESTACA PARA LASO



Navarro y Reyes mantienen un duelo para la leyenda.  



El Real Madid se lleva el tercer partido de la serie final en otro choque intenso y vibrante y con momentos de buen baloncesto, especialmente por parte del cuadro madridista en su último cuarto donde recuperó su ritmo ofensivo y finalmente pasó, ¡por fin!, de los 80 puntos. El foco se instaló sobremanera en el duelo anotador entre los dos capitanes, Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes. Amigos y compañeros de selección desde los tiempos de los Juniors de Oro, exponentes de la fantástica generación del 80, su duelo es un homenaje al baloncesto español y a la historia viva de la mejor rivalidad Madrid-Barcelona. En el futuro se hablará de los que están haciendo estos días Navarro y Reyes como ahora hablamos de lo que hacían los Epi y Norris frente a los Iturriaga y Fernando Martín.    

El conjunto de Laso realizó su mejor partido de la serie, ya no sólo por la diferencia final que refleja el marcador, si no por haber dominado y manejado el partido durante la mayor parte del mismo y no sufrir los habituales momentos de descomposición vividos en los dos primeros partidos. Sólo un instante de zozobra en el tercer cuarto con el cuadro blaugrana remontando hizo instalar la duda en el bando visitante, pero esta vez bien resuelto por un Pablo Laso capaz de reaccionar a tiempo e imponerse a Pascual. El Madrid gana un punto vital y toneladas de confianza. El Barcelona, como el año pasado, vuelve a estar contra la lona... lo cual sin duda le hace realmente más peligroso.  

Salieron ambos equipos sin sorpresas en sus cinco iniciales, con el "extraño" caso de Carlos Suárez, siempre titular pero que una vez toma banquillo desaparece del duelo. El partido comenzó en unos parámetros similares a los dos anteriores, con el Real Madrid tomando la iniciativa en otro encuentro excesivamente bronco, plomizo, y de ritmo bajo, es decir, más del gusto de Pascual y su Barcelona que de un Madrid acostumbrado a volar por las canchas. La consigna arbitral por otro lado era diametralmente opuesta al segundo partido, en el que la idea era no interrumpir de salida. Si en aquella ocasión en el primer cuarto se pitaron la ridícula cifra de seis faltas personales, tres por equipo, en este tercer partido ya llevábamos tres faltas señaladas en el primer minuto de juego. Como el día y la noche. Cuando hablamos de "consigna arbitral" queremos dejar muy claro que no hablamos en ningún momento de favorecer o perjudicar a ningún equipo, si no de la intención y permisividad del trío arbitral sobre el contacto entre los jugadores. El celo sobre las acciones defensivas le vino bien en esta ocasión al Barcelona, que lanzó hasta 10 tiros libres en el primer cuarto, con lo que logro mantenerse en el partido y dejar el primer parcial en un 13-17 muy abierto.  

El Real Madrid se había mostrado fuerte en defensa y fue el conjunto blaugrana quien dio un paso al frente en ese sentido en el segundo cuarto. Ahora eran los de Pascual los que empezaban a cargarse de faltas. En ataque emergía la figura de un inmenso Sarunas Jasikevicius, quien con 11 puntos en 7 minutos recordaba por instantes al genio que había dominado Europa a principios del siglo XXI, cuando ganó tres euroligas seguidas antes de intentar una frustrante aventura NBA. El Madrid comenzaba a buscar sustento en Felipe Reyes, quien si había aparecido de manera notable en los dos partidos anteriores en este tercer choque su juego alcanzó una dimensión mayor, Literalmente se comió al Barcelona (20 puntos y 5 rebotes, 4 de ellos en ataque, 7 de 9 en tiros de campo, 7 faltas recibidas) El equipo de Laso, superado el "efecto Saras", volvía a estirar levemente el marcador hasta los 8 puntos tras un alley-oop entre Rudy y Slaughter (29-37), pero el lituano Jasikevicius aún tenía más pólvora y entre él y Navarro dejaron a su equipo seis abajo al descanso, 35-41. Hasta el momento era el partido más igualado de la serie (en los dos anteriores uno de los dos equipos se había marchado de diez antes de enfilar los vestuarios)    


Y Nikola mató el partido.


Tras el descanso una reanudación en la que los puntos llegan con cuentagotas. Durante los tres primeros minutos sólo suben al marcador dos tiros libres de Mirotic y una canasta de Oleson. Después de un tiro libre de Sada y dos puntos de Begic el Madrid domina ya ese tercer parcial por un punto, y el marcador global por siete (38-45) Y no podía faltar el habitual lapso de desconexión madridista, en esta ocasión saldado con un parcial de 8-0 que pone a los de Pascual por delante (46-45) Los blancos encuentran una vía de anotación con Carroll en el tiro libre, que a la manera de Navarro comienza a sacar faltas personales con sus constantes cortes por la zona. El partido se equilibra pero un triple de Llull vuelve a estirar tímidamente el luminoso a favor de los blancos, 50-56 y todo por resolver en el último cuarto.  

Este último acto es posiblemente el que más cómodo haya resultado para el conjunto madridista en todas las finales. Por fín encuentran la manera de correr. Un 2+1 de un colosal Felipe Reyes tras contrataque pone el 52-61. Comienza entonces el duelo entre los dos capitanes. ¿Qué Navarro anota dos tiros libres tras falta de Slaughter? Felipe se busca la vida para tras fallar su propio tiro recuperar el rebote y acabar anotando. Turno para La Bomba, Triple. Tras un ataque fallado por cada equipo será Felipe quien vuelva a anotar por el bando blanco. De modo que el capitán madridista seguía manteniendo unos ocho puntos de diferencia (57-65 a falta de siete minutos) Tomic anota cuatro puntos consecutivos para meter el miedo en el cuerpo a los de Laso, pero el técnico vitoriano echa mano de un eficiente Darden como nueva vía de anotación ante la defensa de Pascual. Navarro vuelve a echarse el equipo a la espalda y mostrar auténtico deseo de victoria. Anota cuatro puntos consecutivos para mitigar la irrupción de Darden y mantener a su equipo con vida (65-69 a 4.30 del final) Rudy falla su enésimo triple (lleva 0 de 13 en la serie) y Navarro vuelve a encarar con decisión el aro rival y saca la falta de Darden. Estamos a menos de cuatro minutos del final con el Madrid mandando por cuatro cuando el capitán barcelonista, increíblemente, falla los dos tiros libres. De no creer. Llull castigaba el "regalo" de La Bomba con un triple que ponía el 65-72 quedando 3.42. Navarro, como no, enmendaba su error anterior y necesitaba sólo diez segundos para devolver los tres puntos desde el 6.75. Parecía que por fin el juego se liberaba y los tiradores afinaban la puntería, por el bien del espectáculo. Mirotic con otro triple iniciaba su excelso final de partido (12 puntos en poco más de tres minutos) que volvía a dar siete de diferencia. El Barcelona vive en los ataques posteriores del tiro libre ante un Madrid dispuesto a no permitir canastas fáciles y más viendo como su rival no tenía el mejor día desde el 4.60 (acabó con 17 de 25). Uno de Wallace y otro de Tomic ponen el 70-75 a 2.16 para el final. Hay partido. Mirotic estaba empeñado en demostrar de una vez porque ha sido el MVP de la temporada y una canasta suya volvía a poner esa buena renta de siete puntos. Felipe aparecía de nuevo para robarle la cartera a Navarro (¿quién decía que Niko y Felipe eran incompatibles?) y el canterano mataba el partido con un triple desde la esquina. Y aún seguiría sumando con cuatro tiros libres consecutivos.  

Gran victoria del equipo de Laso que en los minutos finales logró recuperar la mejor versión de su juego. La final, para seguir recordando a la pasada temporada, se encuentra en el mismo punto que el curso pasado tras el tercer choque, 2-1 para los blancos. Ahora toca saber rematar. Una vez más hablamos del control y la gestión de las emociones. Con un día de descanso de por medio está por demostrarse de una vez la auténtica competitividad del equipo de Laso. Es hora de ver si el vitoriano, además de haber recuperado un baloncesto enormemente atractivo y vistoso para el aficionado, ha logrado inculcar a los suyos una mentalidad asesina para saber rematar al rival cuando agoniza. Y es momento para ver, de nuevo, la impresionante capacidad del Barcelona y de Xavi Pascual para saber levantarse en los peores momentos. El siempre referido corazón de campeón de un equipo que lleva siete finales ACB consecutivas. Laso, cual Van Helsing, seguro que anda buscando una estaca para clavársela.      


Laso vuelve a tener match-ball.



lunes, 7 de noviembre de 2011

CINCUENTA NOMBRES PARA LA EUROLIGA (III)

Seguimos con nuestra serie sobre los aleros que a priori nos parecen más interesantes para esta edición de la Euroliga. Vamos con los aleros.  



Andrei Kirilenko (CSKA Moscu, 2.06, 30 años) El hombre de esta Euroliga, la estrella más reluciente. Sólo un cierre definitivo de la temporada NBA que acabase trayendo al continente a Pau Gasol o Nowitzki podría eclipsar el impacto de AK-47 en esta edición de la Euroliga. Consolidado (y acomodado) como estrella en el baloncesto yanqui, vuelve al club con el que se dió a conocer en Europa, liderando a un equipo que con su presencia es el máximo favorito al cetro que actualmente posee Panathinaikos. Ha firmado por tres años, pero con cláusula de salida en cuanto se resuelva el conflicto NBA. En Europa actua más como 4 que como 3, pero para mí es el prototipo de lo que significa un "forward" hoy día, un jugador todoterreno capaz de dominar cualquier estadística.

AK-47, listo para matar.


Nicolas Batum (SLUC Nancy, 2.03, 22 años) El prodigio y versátil ala francés no para de crecer. Pese a que no ha llegado a explotar totalmente en la NBA, su rendimiento ha sido bastante bueno, aprovechando su polivalencia para jugar en varias posiciones y sobre todo su capacidad de explotación física. Después de un verano en el que demostró estar sobradamente capacitado para ser unos de los grandes líderes de los “blue” llevando a su selección a la plata europea, vuelve a una competición que ya conoce de sus años en el Le Mans. Ya ha rozado el triple-doble la pasada semana en su partido contra el Bilbao.


Danilo Gallinari (Armani Milan, 2.08, 23 años) Y si Batum fue parte de la cara del pasado Eurobasket, “Il Gallo” fue una de las cruces más reconocidas. Decepcionante en una Italia que buscaba recuperar su papel perdido de glorioso combinado continental, buscará resarcirse durante el periodo de cierre patronal NBA en el ambicioso proyecto milanista. Otra prenda de lujo para el fondo de armario de Scariolo.

El Gallo se viste de Armani


Emir Preldzic (Fenerbahce Ulker, 2.06, 24 años) Uno de los jugadores más curiosos del actual panorama europeo. Nacido bosnio, Eslovenia lo nacionaliza como uno de sus jóvenes valores de sus selecciones de formación, y acaba pidiendo pasaporte turco, país que considera su auténtica patria. Con mucho margen de mejora aún en aspectos como regularidad en anotación y en el tiro, es un jugador capaz de jugar prácticamente en cualquier posición. Una especie de nuevo Kucok (salvando todas las distancias que haya que salvar, lógicamente)


Dario Saric (KK Zagreb, 2.07, 17 años) Como cantaban Radio Futura: "El futuro ya está aquí". El nuevo joven talento del que toda Europa habla, la más reciente perla croata, y desde luego el nombre baloncestístico que más orgullosos hace sentirse a los habitantes de la pequeña ciudad de Sibenik después del de quien ustedes ya se están imaginando. Al igual que el genial Drazen, ha crecido en el local BC Sibenka para dar el salto a Zagreb, donde vamos a poder ver sus evoluciones en Euroliga. De momento sus actuaciones están siendo bastante grises, y no esperen grandes números, pero es fantástico poder ver a un chaval de esta edad jugando ya casi 20 minutos por partido en la máxima competición continental. Recuerden, 17 años. Ha hecho estragos en diferentes torneos de formación, como el Europeo Sub16 del pasado año, donde fue MVP con unos escandalosos 24.3 puntos, 11.5 rebotes, y 5.8 asistencias, además de ser el segundo jugador de la historia en tal torneo en hacer un triple-doble en la final (el primero fue nuestro Ricky Rubio con aquella homérica actuación en Linares) Números de videojuego.

Tras los pasos de Drazen


Romain Sato (Panathinaikos, 1.94, 30 años) Segunda temporada griega para el centroafricano licenciado en filología francesa, uno de los nombres más ilustres de esta competición en los últimos tiempos. Fundamental para Obradovic, es uno de esos aleros referentes cuando se piensa en esta posición más allá del jugador exterior con amenaza de peligro desde fuera. Es decir, cuando se piensa en esa figura de “alero alto” capaz de defender a hombres altos, rebotear con empeño, y hacer daño jugando al poste. Todo ello a pesar de no llegar a los 195 centímetros siquiera, pero gracias a un buen aprovechamiento de sus recursos físicos.  


Viktor Khryapa (CSKA Moscu, 2.03, 29 años) Otra estrella más dentro de la constelación moscovita a cargo del lituano Kazlauskas. Cumple su séptima temporada con los rusos, con un intervalo de cuatro temporadas NBA. Uno o dos peldaños por debajo del gran Kirilenko, sería el auténtico lider del 99% de equipos de Euroliga restantes. Hace dos temporadas fue elegido Mejor Defensor de la Euroliga, rompiendo el monopolio de Diamantidis, quien lo ha ganado en las seis ocasiones restantes de las siete que se lleva otorgando dicho galardón. 

Viktor quiere seguir levantando trofeos en Moscu


David Blu (Maccabi Electra, 2.01, 31 años) El jugador anteriormente conocido como Bluthenthal es otro nombre muy reconocible en la competición, pero bastante infravalorado en mi opinión. Junto a Guy Pnini (un jugador que puede llevar toda la temporada metiendo 5 puntos por partido, pero llega a una Final Four y es capaz de clavarte cuatro triples seguidos y dejarte con la sonrisa congelada… los tiradores al final siempre aparecen) son las auténticas armas letales del Maccabi, los jugadores que desde un segundo plano y cuando nadie lo espera asoman como ejecutores y jueces severos de los partidos más trabados. El equipo israelí sigue confiando en la electricidad desde la dirección (el año pasado con Jeremy Pargo, ahora con Farmar) y en un potente y versátil juego interior, pero la amenaza desde fuera sigue siendo una de las señas más reconocibles del siempre peligroso equipo dirigido por David Blatt. 

Marko Keselj (Olympiakos, 2.08, 23 años) El espigado alero de Belgrado es otro exponente, junto a los Teodosic, Velickovic o Macvan, de la actual generación de talentos serbios que deberían tomar el relevo de España como selección dominante en Europa (no tenemos prisa porque se produzca tal relevo) Al igual que sus compañeros de generación, sigue adoleciendo de cierta falta de sangre y carácter que hace que a uno le entren dudas sobre su lugar de nacimiento, teniendo en cuenta la historia del baloncesto de esa zona (aunque fue de los más “activos” en la célebre y lamentable pelea greco-serbia del amistoso previo al Mundial de Turquía). En un equipo con mucha competencia en su puesto, y en el que sólo Kile Hynes parece tener cierta libertad y autoridad ofensiva, sinceramente creo que Ivkovic, también su entrenador en la selección, debiera apostar por él y su interesante combinación entre tirador muy eficiente desde el perímetro y correcto defensor y reboteador debido a su perfil.   

Keselj haciendo bueno el famoso lema: ¡Violencia sí! ¡Deporte no!


Tremmell Darden (Unicaja Málaga, 1.94, 29 años) Pese a su edad, un jugador bastante desconocido para el gran público ya que habitualmente se ha movido por ligas menores y en equipos de segunda fila. Aún así me parece un jugador con muy buena pinta, que llega avalado por unos grandes números en la liga francesa, y que en plena madurez de su carrera tiene por fin la oportunidad de jugar en una gran liga como la española y en la máxima competición europea. Jugador muy plástico en sus acciones, de buen físico aunque discreto lanzamiento.