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martes, 18 de junio de 2013

DE VUELTA AL DIVÁN


¿No hay quinto malo?


Se veía venir. La cosa tiene su lógica. La final entre Real Madrid y Barcelona admite tantas similitudes con la disputada el pasado curso que a nadie debería pillar por sorpresa que el desenlace requiera de un definitivo quinto partido. Tiempo, una vez más, para que Pascual y Laso trabajen la psicología de sus jugadores, terreno donde el azulgrana parece cobrar ventaja. El Barcelona siempre se levanta, y lo hace además cuando más tocado parece. 

Tocado vuelve a Madrid el conjunto de Pablo Laso, que repite errores del pasado, y cuando mejor imagen había conseguido transmitir (en el tercer partido, al igual que el pasado año, aunque no de manera tan contundente como entonces) se empapa de dudas sobre su competitividad y mentalidad ganadora en los momentos decisivos. El Barcelona crece en juego y confianza. Pascual vuelve a dar una lección de gestión de plantilla, y ya nadie puede dudar de la calidad de un banquillo azulgrana absolutamente decisivo en estas series finales. 

Pocos equipos hay en Europa con la capacidad de salir a jugar con el cuchillo entre los dientes como el club azulgrana. Cuando el asunto cobra cariz de vida o muerte, este grupo de jugadores parece moverse con mayor soltura que en momentos irrelevantes. Les gusta jugar con presión. Comenzaba el partido con Begic sacando una falta a Tomic y posteriormente anotando la primera canasta del partido. Fue un espejismo. En cuanto el balón llegó en ataque al ex del Real Madrid el croata comenzó su particular recital. Hasta 14 puntos anotó en su soberbio primer cuarto con una serie perfecta, 7 de 7. Un martillo pilón apoyado además en un Barcelona que salió al rebote ofensivo como no se le había visto todavía en esta serie. Por el Madrid respondía un buen Rudy (seis puntos sin fallo en los tiros de dos… aunque, como no, fallaba su intento triple) para evitar que el mejor Barcelona del play off hiciera todavía mayor sangre (23-17 al cierre del primer cuarto)   


Tomic dio las primeras ventajas a los suyos.


El Real Madrid, como viene siendo habitual en estas finales, no encontraba su baloncesto fluido de otras ocasiones. La diferencia respecto a los tres partidos anteriores era que en esta ocasión el Barcelona sí, y su ataque superaba la defensa blanca (y cuando no, ahí estaba el rebote ofensivo) En el segundo acto la presencia interior de Slaughter y Felipe Reyes dotaba al equipo de Laso de mayor empaque defensivo y cerraba con más seguridad su rebote. El partido se mantenía en una diferencia de 3-5 puntos y un triple final de Sergio Rodríguez estrechaba el marcador al descanso. 34-32. Sólo dos puntos arriba para un Barcelona con una sensación de superioridad mucho más abrumadora que lo que daban a entender las ajustadas cifras del luminoso.  

Buenos minutos de un Draper que va a más durante la serie tras el descanso. Incluso un triple suyo pone a los blancos por delante (34-35) Son los mejores momentos del Madrid durante el partido, con la sobriedad del base de Baltimore y un voluntarioso Rudy a los que se suma Mirotic. El encuentra entra en un intercambio de canastas en el que los blancos no pierden la cara. Pero las mejores sensaciones se siguen viendo de lado azulgrana. Hasta Huertas parece recuperar su mejor nivel en unas finales en las que apenas está apareciendo. Navarro y Oleson se conjuran para estirar el marcador. Un triple del de Alaska pone seis puntos de ventaja (45-39) mediado el tercer cuarto. El Madrid se vuelve a atascar en ataque, pero acciones esporádicas como un robo de Draper sobre Jasikevicius y el posterior contrataque culminado por el paisano y amigo de Carmelo Anthony siguen metiendo al Madrid en el partido. 49-45 a 1.13 del final del tercer cuarto. Nadie vuelve a anotar. Carrusel de errores. Nervios, imprecisiones. Lo ya visto en los otros tres partidos. Poco buen baloncesto.

Para la puesta final del partido Pascual dejaría intuir su apuesta por el músculo y su gusto por el baloncesto de guerrilla. Pero antes el Madrid ofrece unos breves destellos de si mismo: defensa y contrataque. Darden y Draper ponen muñeca y piernas respectivamente para llevar la última igualdad al marcador (49-49) Partido nuevo con nueve minutos por disputarse, pero un solo color sobre la pista: el blaugrana. Una canasta de Mavrokefalidis y un triple de un renacido Huertas tras fallo de Felipe Reyes estiran el marcador para los locales (54-49) Pascual lo tiene claro. La ventaja, aunque corta, puede valer, pero hay que cerrar el aro. La defensa del Barcelona adquiere visos de lo que se suele llamar “karate press” para desquiciar a un Real Madrid que es incapaz de encontrar un solo recurso ofensivo, y sólo conseguirá ir sumando puntos desde el tiro libre. Mavrokefalidis (buen trabajo durante toda la serie) y Rabaseda se erigen en factores clave con su intensidad defensiva. Emergen Llull y Felipe para mantener opciones frente a un Barcelona que sufre la ausencia de Navarro, dolido por un tirón en los isquiotibiales. Darden, tras otra buena anticipación defensiva pone el 63-61 a dos minutos para el final. El Madrid se encuentra con opciones de repente y el Barcelona enfrentado a la presión de asegurar el triunfo para forzar el quinto partido. Lorbek anota dos tiros libres para poner 4 arriba a los suyos. Los blancos mueven bien la bola pero el triple de Darden no entra. Jugada clave, y el equipo de Laso una vez más condenado por su escaso acierto exterior (quien lo iba a decir, cuando durante toda la temporada parecía su mejor arma) Oleson en tiros libres pone tierra de por medio después de que a Tomic se le botase claramente el balón en su pierna acabando la pelota saliendo por el fondo mientras los árbitros asombrosamente daban posesión a los de Pascual. Seis puntos a poco más de un minuto. Los visitantes volverían a fallar en otra jugada clave. Con Sergio Rodríguez en la línea de los tiros libres, El Chacho fallará el segundo para que el rebote caiga en manos de un Mirotic que no se atreve a jugársela bajo el aro y saca el balón de nuevo a un Chacho que regala la bola y definitivamente la posibilidad de triunfo de su equipo. La técnica a Rudy Fernández ejemplifica la crispación y frustración madridista, llevados al terreno del fango al que les empujó un Pascual quien de nuevo orquestó un encuentro desagradable e incómodo para el rival. Con un Tomic disuelto como un azucarillo en los minutos finales, un Lorbek lejos de su mejor momento, y sin Navarro durante más de un cuarto. Sin sus hombres más importantes, y aún así Pascual, el a veces denostado Pascual, volvió a levantar a su equipo cuando más hundido parecía. Veremos que tal le sienta el diván a los muchachos de Laso, porque parece claro que sus rivales disfrutan mucho más cuanto mayor es el precipicio al que se asoman.   


Mavrokefalidis, emergente Factor X de las finales.



A continuación, y llegados a estas alturas de la final, dejo algunos datos estadísticos sobre los cuatro partidos anteriores que creo pueden ser interesantes: 

-Llull, Felipe y Rodríguez lideran al Real Madrid en puntos, rebotes y asistencias, respectivamente con 12 puntos, 5.2 rebotes y 3.2 asistencias por partido. 

-Por parte blaugrana, Navarro con 15.2 puntos, Tomic con 6.5 rebotes y Huertas con 2.2 asistencias, son los más destacados en las tres estadísticas individuales principales.   

-El Real Madrid, mejor en el rebote. Dominó esta faceta en los tres primeros partidos y lleva 129 rebotes por 119 de los azulgrana. Claro que en el cuarto partido se produjo la mayor diferencia reboteadora a favor de un equipo (más 13 para los de Pascual), ¿cambio de tendencia?, ¿cansancio en los pívots blancos?

-El fallo en el lanzamiento exterior es una constante. El Barcelona ha anotado 25 triples de 71 intentos. Aún así su estadística no está nada mal, de hecho es fabulosa si se compara con el sangrante 20 de 80 del Real Madrid. Un triste 25% para el equipo que más triples y con mejor porcentaje había anotado durante la liga regular (325 de 816, 39.83%... y casi 10 triples por partido) 

-Rudy personaliza mejor que nadie la ignominia de los tiradores en esta final. Su marca de 0 de 16 intentos habla por si sola. Cuesta encontrar a un exterior por parte madidista que alcance al menos el 50% en sus lanzamientos, y lo hallamos en Darden, aprovechando sus 13.5 minutos por partido para anotar 5 puntos por choque con unas series de 2 de 2 en tiros libres, 6 de 10 en tiros de dos, y 2 de 4 en triples. 

-Claro que si hablamos de aprovechar los minutos, pocos jugadores lo hacen mejor que Mavrokefalidis. El griego se convierte en el factor clave del banquillo azulgrana jugando 14 minutos por partido en los que promedia 6 puntos, 3 rebotes y 1.25 robos por partido. 


-El Madrid echa de menos al MVP. De su 16.2 de valoración en liga regular a promediar 8 en estas finales. Nikola Mirotic ha descendido su rendimiento por debajo de la mitad.  

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