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sábado, 15 de junio de 2013

UNA ESTACA PARA LASO



Navarro y Reyes mantienen un duelo para la leyenda.  



El Real Madid se lleva el tercer partido de la serie final en otro choque intenso y vibrante y con momentos de buen baloncesto, especialmente por parte del cuadro madridista en su último cuarto donde recuperó su ritmo ofensivo y finalmente pasó, ¡por fin!, de los 80 puntos. El foco se instaló sobremanera en el duelo anotador entre los dos capitanes, Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes. Amigos y compañeros de selección desde los tiempos de los Juniors de Oro, exponentes de la fantástica generación del 80, su duelo es un homenaje al baloncesto español y a la historia viva de la mejor rivalidad Madrid-Barcelona. En el futuro se hablará de los que están haciendo estos días Navarro y Reyes como ahora hablamos de lo que hacían los Epi y Norris frente a los Iturriaga y Fernando Martín.    

El conjunto de Laso realizó su mejor partido de la serie, ya no sólo por la diferencia final que refleja el marcador, si no por haber dominado y manejado el partido durante la mayor parte del mismo y no sufrir los habituales momentos de descomposición vividos en los dos primeros partidos. Sólo un instante de zozobra en el tercer cuarto con el cuadro blaugrana remontando hizo instalar la duda en el bando visitante, pero esta vez bien resuelto por un Pablo Laso capaz de reaccionar a tiempo e imponerse a Pascual. El Madrid gana un punto vital y toneladas de confianza. El Barcelona, como el año pasado, vuelve a estar contra la lona... lo cual sin duda le hace realmente más peligroso.  

Salieron ambos equipos sin sorpresas en sus cinco iniciales, con el "extraño" caso de Carlos Suárez, siempre titular pero que una vez toma banquillo desaparece del duelo. El partido comenzó en unos parámetros similares a los dos anteriores, con el Real Madrid tomando la iniciativa en otro encuentro excesivamente bronco, plomizo, y de ritmo bajo, es decir, más del gusto de Pascual y su Barcelona que de un Madrid acostumbrado a volar por las canchas. La consigna arbitral por otro lado era diametralmente opuesta al segundo partido, en el que la idea era no interrumpir de salida. Si en aquella ocasión en el primer cuarto se pitaron la ridícula cifra de seis faltas personales, tres por equipo, en este tercer partido ya llevábamos tres faltas señaladas en el primer minuto de juego. Como el día y la noche. Cuando hablamos de "consigna arbitral" queremos dejar muy claro que no hablamos en ningún momento de favorecer o perjudicar a ningún equipo, si no de la intención y permisividad del trío arbitral sobre el contacto entre los jugadores. El celo sobre las acciones defensivas le vino bien en esta ocasión al Barcelona, que lanzó hasta 10 tiros libres en el primer cuarto, con lo que logro mantenerse en el partido y dejar el primer parcial en un 13-17 muy abierto.  

El Real Madrid se había mostrado fuerte en defensa y fue el conjunto blaugrana quien dio un paso al frente en ese sentido en el segundo cuarto. Ahora eran los de Pascual los que empezaban a cargarse de faltas. En ataque emergía la figura de un inmenso Sarunas Jasikevicius, quien con 11 puntos en 7 minutos recordaba por instantes al genio que había dominado Europa a principios del siglo XXI, cuando ganó tres euroligas seguidas antes de intentar una frustrante aventura NBA. El Madrid comenzaba a buscar sustento en Felipe Reyes, quien si había aparecido de manera notable en los dos partidos anteriores en este tercer choque su juego alcanzó una dimensión mayor, Literalmente se comió al Barcelona (20 puntos y 5 rebotes, 4 de ellos en ataque, 7 de 9 en tiros de campo, 7 faltas recibidas) El equipo de Laso, superado el "efecto Saras", volvía a estirar levemente el marcador hasta los 8 puntos tras un alley-oop entre Rudy y Slaughter (29-37), pero el lituano Jasikevicius aún tenía más pólvora y entre él y Navarro dejaron a su equipo seis abajo al descanso, 35-41. Hasta el momento era el partido más igualado de la serie (en los dos anteriores uno de los dos equipos se había marchado de diez antes de enfilar los vestuarios)    


Y Nikola mató el partido.


Tras el descanso una reanudación en la que los puntos llegan con cuentagotas. Durante los tres primeros minutos sólo suben al marcador dos tiros libres de Mirotic y una canasta de Oleson. Después de un tiro libre de Sada y dos puntos de Begic el Madrid domina ya ese tercer parcial por un punto, y el marcador global por siete (38-45) Y no podía faltar el habitual lapso de desconexión madridista, en esta ocasión saldado con un parcial de 8-0 que pone a los de Pascual por delante (46-45) Los blancos encuentran una vía de anotación con Carroll en el tiro libre, que a la manera de Navarro comienza a sacar faltas personales con sus constantes cortes por la zona. El partido se equilibra pero un triple de Llull vuelve a estirar tímidamente el luminoso a favor de los blancos, 50-56 y todo por resolver en el último cuarto.  

Este último acto es posiblemente el que más cómodo haya resultado para el conjunto madridista en todas las finales. Por fín encuentran la manera de correr. Un 2+1 de un colosal Felipe Reyes tras contrataque pone el 52-61. Comienza entonces el duelo entre los dos capitanes. ¿Qué Navarro anota dos tiros libres tras falta de Slaughter? Felipe se busca la vida para tras fallar su propio tiro recuperar el rebote y acabar anotando. Turno para La Bomba, Triple. Tras un ataque fallado por cada equipo será Felipe quien vuelva a anotar por el bando blanco. De modo que el capitán madridista seguía manteniendo unos ocho puntos de diferencia (57-65 a falta de siete minutos) Tomic anota cuatro puntos consecutivos para meter el miedo en el cuerpo a los de Laso, pero el técnico vitoriano echa mano de un eficiente Darden como nueva vía de anotación ante la defensa de Pascual. Navarro vuelve a echarse el equipo a la espalda y mostrar auténtico deseo de victoria. Anota cuatro puntos consecutivos para mitigar la irrupción de Darden y mantener a su equipo con vida (65-69 a 4.30 del final) Rudy falla su enésimo triple (lleva 0 de 13 en la serie) y Navarro vuelve a encarar con decisión el aro rival y saca la falta de Darden. Estamos a menos de cuatro minutos del final con el Madrid mandando por cuatro cuando el capitán barcelonista, increíblemente, falla los dos tiros libres. De no creer. Llull castigaba el "regalo" de La Bomba con un triple que ponía el 65-72 quedando 3.42. Navarro, como no, enmendaba su error anterior y necesitaba sólo diez segundos para devolver los tres puntos desde el 6.75. Parecía que por fin el juego se liberaba y los tiradores afinaban la puntería, por el bien del espectáculo. Mirotic con otro triple iniciaba su excelso final de partido (12 puntos en poco más de tres minutos) que volvía a dar siete de diferencia. El Barcelona vive en los ataques posteriores del tiro libre ante un Madrid dispuesto a no permitir canastas fáciles y más viendo como su rival no tenía el mejor día desde el 4.60 (acabó con 17 de 25). Uno de Wallace y otro de Tomic ponen el 70-75 a 2.16 para el final. Hay partido. Mirotic estaba empeñado en demostrar de una vez porque ha sido el MVP de la temporada y una canasta suya volvía a poner esa buena renta de siete puntos. Felipe aparecía de nuevo para robarle la cartera a Navarro (¿quién decía que Niko y Felipe eran incompatibles?) y el canterano mataba el partido con un triple desde la esquina. Y aún seguiría sumando con cuatro tiros libres consecutivos.  

Gran victoria del equipo de Laso que en los minutos finales logró recuperar la mejor versión de su juego. La final, para seguir recordando a la pasada temporada, se encuentra en el mismo punto que el curso pasado tras el tercer choque, 2-1 para los blancos. Ahora toca saber rematar. Una vez más hablamos del control y la gestión de las emociones. Con un día de descanso de por medio está por demostrarse de una vez la auténtica competitividad del equipo de Laso. Es hora de ver si el vitoriano, además de haber recuperado un baloncesto enormemente atractivo y vistoso para el aficionado, ha logrado inculcar a los suyos una mentalidad asesina para saber rematar al rival cuando agoniza. Y es momento para ver, de nuevo, la impresionante capacidad del Barcelona y de Xavi Pascual para saber levantarse en los peores momentos. El siempre referido corazón de campeón de un equipo que lleva siete finales ACB consecutivas. Laso, cual Van Helsing, seguro que anda buscando una estaca para clavársela.      


Laso vuelve a tener match-ball.



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