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jueves, 23 de marzo de 2017

EL CLÁSICO DE LA IMPOTENCIA









Enésimo clásico entre los dos históricos del baloncesto español, esta vez dentro del escenario de la Euroliga, y más descafeinado que nunca ya que el Barcelona, si días antes estaba virtualmente fuera de cuartos de final, llegaba al Palacio ya matemáticamente descartado debido a la victoria de Efes Pilsen en Kaunas el día anterior. El único interés a efectos clasificatorios estaba por tanto en la posibilidad para el Real Madrid de cerrar definitivamente una de las cuatro primeras posiciones, obteniendo así factor cancha para el play offs de cuartos de final. Algo que vista la trayectoria de los blancos en Euroliga era cuestión de tiempo. 


Pero un Real Madrid –Barcelona siempre deja cosas, y pese a la aparente falta de alma puesta sobre la pista (señalando sobre todo a los azulgranas), el partido ofrece síntomas inequívocos sobre la realidad de uno y otro equipo a día de hoy, especialmente en el caso del Barcelona, cuya imagen demostrada anoche (y no hablamos sólo de la deportiva) debería llevar a la reflexión dentro del organigrama azulgrana.   



Hablamos de dos grandes nombres propios que, lejos de brillar con luz propia (que se suele decir en estos casos, y perdonen la redundancia), al contrario, se oscurecieron a sí mismos con sus acciones. Primero fue Georgios Bartzokas, con su autoexpulsión en el segundo cuarto en medio del vendaval madridista. Algunos han querido encontrar un paralelismo entre la imagen de ayer de Bartzokas enfilando en solitario el túnel de vestuarios con paso firme e impecable en su traje negro, y la dantesca escena del bueno de Pablo Laso abandonando el Palau en las finales de 2014 en silla de ruedas tras ser igualmente expulsado. Sinceramente no encontramos la comparación por ninguna parte. Aquel Real Madrid venía de realizar un baloncesto de ensueño durante toda la temporada (desde aquí seguimos manteniendo que el curso 2013-14 fue en el que el equipo de Laso realizó su mejor baloncesto, y uno de los mejores baloncestos que hemos visto nunca en Europa), había dominado el continente durante todo el invierno y llegado a la Final Four de Milán en un momento de forma y juego tan extraordinario que para el recuerdo dejó una de las más grandes obras maestras de Laso: el 62-100 al Barça de Huertas, Navarro, Abrines, Dorsey, Papanikolau, Nachbar, Lorbek, Tomic y Pascual. Paliza histórica y baloncesto de seda en el mejor marco posible, una Final Four. Dos días después aquel Madrid favorito, incontestable, sufría de las artimañas tácticas del siempre eficiente David Blatt en el banquillo, y un inconmensurable Tyrese Rice en la pista. El sueño europeo se esfumaba y por las rendijas del vestuario blanco se escapaba alguna duda sobre la confianza de algún jugador estelar en el proyecto de Laso (Mirotic en concreto, quien de hecho aquel verano emprende su marcha a la NBA, pese a haber manifestado en anteriores ocasiones su deseo de posponer la aventura americana hasta no haber alcanzado la gloria de ser campeón continental con los blancos) Finalmente el Real Madrid llegaría desfondado a unas finales ACB en las que el Barcelona fue superior. Un desplome físico del que sin duda el cuerpo técnico madridista tomaría buena nota, como han demostrado con la dosificación de esfuerzos de las dos últimas temporadas (y añadiría que como están haciendo en ésta) Aquella expulsión de Laso fue producto del cabreo y ventolera de un entrenador con tanta bonhomía como temperamento, quien sufría al ver el hundimiento de un equipo que había maravillado con su juego a todo el continente apenas un par de meses antes. A Laso le echaron los árbitros, y casi lo echa el propio club (aquel verano estuvo más fuera que dentro) en lo que hubiera sido un error histórico de la sección que hubiera truncado la tercera gran época del baloncesto madridista tras las regidas por Pedro Ferrándiz y Lolo Sainz. La expulsión de Bartzokas, sin embargo, es la de un hombre frustrado porque en ningún momento las cosas han salido como esperaba. Un entrenador de prestigio labrado a pulso en proyectos de talla mediana como Panionios o Lokomotiv Kuban, pero también capaz de llevar las riendas de caballos ganadores, como demostró levantando la Euroliga de 2013 con Olympiacos, pero que llega a otro baloncesto, otro país, otra exigencia, y todo parece volverse en su contra. Un técnico habitualmente moderado y alejado de la polémica que desde su llegada al banquillo azulgrana ha vivido acompañado de la frustración (y que incluso lejos de reconocer su error, al finalizar el partido cargaba contra el colegiado Lamonica… por cierto, ¿cuántas veces hemos escuchado a algunos madridistas quejarse de Lamonica?, el victimismo que nos hace vivir con la venda en la ojos, un problema a erradicar del mundo del deporte, y diría incluso de la sociedad) La expulsión de ayer de Bartzokas es la huida del hombre que no puede más. En resumidas cuentas, la imagen de Laso en el Palau es la de un hombre al que le echan (y no sólo del Palau, si no que casi lo echan del club)… la de Bartozkas la de un hombre que se va…



El otro nombre propio de ayer es Ante Tomic. Pagó su frustración con dos acciones de extrema dureza, en especial la segunda sobre Carroll (anteriormente hizo un feo bloqueo sobre Doncic), propinando un soberbio codazo sobre el tirador madridista que dio con sus huesos en el suelo. Los árbitros se desentendieron de la jugada (e incluso Jaycee fue sancionado con técnica por protestar la acción), pero poco importa el resultado a efectos del partido (ya estaba todo decidido) cuando la escena ya ha dado la vuelta al mundo y supone un torpedo sobre la línea de flotación de la imagen azulgrana. Sólo los aficionados más radicales pueden justificar una acción así, y a buen seguro dentro del club barcelonista están indignados con el comportamiento de quien estaba llamado a ser su jugador más emblemático de la actual era azulgrana. Y todo con la particular historia que hay detrás de la relación de Tomic con el Real Madrid. Fichado por Messina en Enero de 2010, dentro del maremágnum de altas y bajas propuestas por el italiano (18 fichajes en dos temporadas y un gasto de 58 millones de euros), y presentado mediáticamente como “el Gasol del Este” (sigh), Tomic era un joven prometedor de 22 años que venía de ser MVP de la Liga Adriática con la camiseta del KK Zagreb. Dejó buenas sensaciones en sus comienzos (8.5 puntos y 5.5 rebotes por partido en sus 24 primeros partidos ACB de aquella temporada), subió levemente sus prestaciones el segundo año (10 puntos y 4.3 rebotes), y se mantuvo (pese a las críticas a Laso por no sacarle rendimiento) en el primer año post-Messina (8 puntos y 4.9 rebotes), pero demostrando ya algunas de sus carencias que le han acompañado durante todos estos años (un terrible 47% en tiros libres… poca culpa tiene Laso en ese aspecto), una cierta apatía en el juego y falta de ardor defensivo. A buen seguro el aficionado azulgrana agradecería que la ira demostrada anoche golpeando al rival la canalizara con un juego más agresivo de cara al aro, y sobre todo con una mayor intensidad defensiva (ayer en determinadas fases del encuentro Ayón vuelve a dejar en evidencia su endeblez atrás, especialmente con un mate iniciando desde la bombilla) En verano de 2012 el Real Madrid decide no renovar a Tomic, acusado de poca intensidad en la zona, y claramente señalado en el decisivo quinto partido de las finales cuando Fran Vázquez literalmente le destroza. El Barça se lanza a por él, y todos parecen felices. El Real Madrid se deshace de una ficha alta y de un jugador que no acaba de convencer a un Laso que busca un equipo más intenso y veloz en su juego, y Tomic acaba en un equipo cuyo estilo, el propuesto por Pascual, parece más acorde con un jugador que necesita vivir en ataque estático y de posesión larga. Pero seis años después, y con 30 años recién cumplidos, el pívot croata sólo puede presumir de una Copa, una Liga y una Supercopa (añadidas a su Copa ganada de blanco para completar un palmarés decente sin más, y muy lejos del que un jugador de su talla esperaba), mientras que ha visto a su ex –equipo dominar Europa y España año tras año. La historia de Tomic con el Madrid es la de esa pareja que decide romper su relación convencidos de que el futuro será benévolo con ambas partes y encontrarán en otro regazo la felicidad no alcanzada anteriormente. Años después uno de los dos admira con envidia la trayectoria de su ex, en brazos de alguien apuesto, inteligente, y con una billetera lo suficientemente pudiente para llevarla de viaje a las Seychelles, mientras él o ella se ha quedado en el barrio saliendo con la vecina de toda la vida, esa a la que estaba a punto de pasársele el arroz y desesperada no quiere dejar escapar el que puede ser el último tren. Tomic siente que el destino ha sido cruel, y es que las mayores marrullerías entre madridistas y barcelonistas las suelen protagonizar precisamente quienes vienen del club rival, quizás demostrando esa frustración por un amor que añoran (yo mantengo, dentro de esa teoría, que la máxima ilusión nunca cumplida de José Mourinho es la de haber sido primer entrenador del F.C. Barcelona) El codazo de Tomic no se lo propina sólo a Carroll, sino a toda una afición azulgrana que además de lidiar con una de las peores temporadas de la historia de la sección de baloncesto, sufre un deterioro de imagen que daña más que los resultados deportivos.  



Veremos que depara el futuro inmediato a los de Bartzokas. Tan posible es un incremento en la descomposición del equipo, llegando desde el vestuario hasta la secretaría técnica, como una conjura para la conquista del título liguero. Lo normal, por un cuestión meramente física, es que el Barcelona experimente cierta mejoría a partir de ahora, liberados física y mentalmente de Europa. Le sucedió sin ir más lejos al Real Madrid tras ver como el Fenerbahce les apartaba de la Final Four, para acabar el pasado curso en un momento de forma magnífico. Aunque una vez más las diferencias son evidentes. Aquel Madrid (o este Madrid, que sigue siendo el mismo al fin y al cabo) era un equipo sin fisuras en su compromiso, con una perfecta comunión entre técnicos, jugadores y aficionados, y del que, momentos de forma aparte, ningún aficionado conocedor de este deporte dudaría de su calidad. Precisamente todo lo que se sobra al Barcelona: dudas… y una buena dosis de impotencia. 


¿Y el Real Madrid? A lo suyo. El cierre del factor cancha era algo que iba a caer por su propio peso, dada la excelente trayectoria continental de los de Laso, pero decidieron no posponerlo más. Casi sin querer, sin poner todas las cartas sobre la mesa, arrollaron a su rival. También hubo nombres propios en el club blanco anoche, aunque por motivos bien distintos que en el caso azulgrana. Sergio Llull recuperó su mejor versión para seguir prolongando su estado de gracia, ese que le llevó a ser, a nuestro juicio, el mejor baloncestista español de 2016. Sus 21 puntos y 6 asistencias fuero incontestables, y no faltó a su cita con el “buzzer beater”, anotando una de sus míticas mandarinas lejanas al filo del descanso. Junto a él el mejor madridista fue Luka Doncic. Sin hacer apenas ruido dejó otra lección de baloncesto total (5 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias y 3 robos), y uno de los highlights de la noche con un mate a una mano tras un “coast to coast”. El otro día comentaba en el podcast radiofónico de El Mundo Madridista, al que suelo ser invitado, que fue sintomático que Llull y Doncic no brillaran en Atenas hace una semana ante Panathinaikos. Cuando los bases están desactivados es que el equipo rival ha impuesto su estilo de juego. Sintomático igualmente fue que anoche ambos jugadores fueran los más descatados. Bat-Man y Robin han vuelto.  El mejicano Ayón fue otro de los protagonistas, con 14 puntos y 5 rebotes, y otra jugada para las videotecas con un mate en penetración que volvía a dejar en evidencia la defensa de Tomic. Y Randolph, con 13 + 5, evidenció que sigue en un buen momento de forma.



Hacía tiempo que no veíamos tantas diferencias entre Madrid y Barcelona. Habría que remontarse a la época de Messina en el club madridista, cuando el Barça de Xavi Pascual pasaba una y otra vez por encima de los blancos. ¿Alguien sigue dudando de cómo ha cambiado Pablo Laso a la sección de baloncesto del Real Madrid? 



Dos realidades bien distintas las vistas ayer en el Palacio madrileño. La de un equipo que aspira a Euroliga y Liga Endesa, cumpliendo su hoja de ruta sin complicaciones y pudiéndose permitir algún que otro tropiezo, y un equipo a la deriva, como la barca de Remedios Amaya, que nadie sabe bien hacia donde va. Tampoco lo sabía Bartzokas cuando enfiló anoche el túnel de vestuarios tras ser expulsado. Posiblemente le daba igual. Lo único que quería era escapar de la pesadilla que está viviendo en su primer (¿y último?) año como entrenador azulgrana. Ni en sus peores sueños podía haber imaginado que iba a estar al frente del clásico de la impotencia.    








jueves, 16 de febrero de 2017

EL MELÓN DE BARTZOKAS




¿Qué he hecho yo para merecer esto?



Hay una expresión horticultural muy conocida para referirse al equipo o deportista que llega a una determinada competición siendo incógnita, incapaz el analista de turno de discernir si se trata de un favorito al título o de casi una comparsa, el del “melón por abrir”. No es exactamente el caso del Barcelona de Georgios Bartzokas, quien ya abrió su nuevo melón hace meses, pero sigue sin encontrar donde está el trozo bueno. No ayudan las circunstancias, desde luego, y es que ni en la peor de sus pesadillas el griego podría imaginar una temporada tan negra físicamente para su plantilla. Baste decir que únicamente Ante Tomic, Marcus Eriksson y Alexandar Vezenkov, de la plantilla inicial azulgrana para este curso, no han sufrido alguna lesión durante la campaña, llevándose la peor parte Pau Ribas y Shane Lawal con sus bajas de larga duración. La última calamidad ha recaído en Juan Carlos Navarro, precisamente un jugador con molestias crónicas (la ya famosa fascitis plantar), pero que llegaba a este torneo quizás en el mejor momento de sus dos últimas temporadas, hasta que una inoportuna apendicitis ha venido a dejarle en el dique seco. Una mala noticia para el barcelonismo, pero también para todo amante del baloncesto, ya que hablamos de una leyenda que iba a disputar nada menos que su vigésima edición de la Copa del Rey. Desde los despachos azulgranas han tratado de enderezar el rumbo sobre la marcha, con las llegadas de Faverani, Diagné y Alex Renfroe, pero el base con pasaporte bosnio no ha tardado en visitar la enfermería del club barcelonés, por lo que han echado mano de otro fichaje de última hora, Xavier Munford. Parches para una máquina que en ningún momento ha podido funcionar a pleno rendimiento, condición que en cierta manera puede hacer más peligrosos a los azulgranas, llegando como tapados a una cita en la que con Xavi Pascual eran especialistas en competirla hasta el final independientemente del nivel que estuviesen demostrando hasta ese momento. Un espíritu competitivo evidenciado más que nunca en la edición de 2013, curiosamente también disputada en Vitoria, cuando el equipo liderado por Pete Mickeal (MVP de aquel torneo) hizo morder el polvo al Real Madrid de Laso (único partido perdido por el vitoriano como entrenador madridista en Copa) en un monumental encuentro resuelto tras dos prórrogas. Después de aquello dos exhibiciones ante Caja Laboral (actual Baskonia) y Valencia les consagraron como campeones. Nadie lo hubiera podido imaginar con un equipo que llegaba cuarto clasificado en la liga con un pobre balance de 12-8, 7 derrotas más que el Real Madrid. Eran otros tiempos y en el banquillo mandaba un hombre de la casa que sabía gestionar perfectamente las crisis de su equipo, un Xavi Pascual quien a pesar de las críticas siempre llevaba algún título a las vitrinas blaugranas. Críticas que se acrecentaron cuando la llegada de Pablo Laso al banquillo del eterno rival dejó al descubierto que con otros estilo de juego, más generoso con el espectáculo, los títulos podían llegar. Finalmente el exiguo bagaje de una Supercopa en dos temporadas significó la salida de Pascual y el comienzo del nuevo y hasta el momento accidentado proyecto de Bartzokas. Por tanto el griego se encuentra realmente manejando un equipo que es incógnita, ya que parece difícil ver a los azulgrana ganar tres partidos exigentes seguidos, y más con las últimas lesiones de Navarro, Doellman y Oleson (estos dos últimos duda hasta el comienzo del torneo), pero nadie debe dudar de la capacidad competitiva y el espíritu ganador de los culés, y que precisamente están ante su gran oportunidad de reivindicarse. De mirarse a los ojos en el vestuario y conjurarse para ganar tres partidos consecutivos que salvarían su temporada. Su primera piedra de toque no es fácil, ya que el siempre irregular Unicaja parece haber alcanzado justo ahora su mejor momento de forma. Joan Plaza ha conseguido ser respetado en una plaza exigente como la de Málaga, que asume ya que sus días de pelear por títulos ya han pasado. No obstante los malagueños necesitan una alegría en un torneo que no se les da nada bien en los últimos años y en el que particularmente Plaza no ha encontrado tino (ha dirigido doce partidos entre sus temporadas en Madrid, Sevilla y Málaga, y sólo ha salido vencedor en cinco de ellos) Dicho de manera más clara, el Unicaja siempre decepciona cuando llega la Copa. Veremos si este curso son capaces de doblegar a un rival con muchas ausencias gracias a la mejor versión de jugadores como Kyle Fogg, Carlos Suárez, Dejan Musli, Dani Díez, el emergente Alberto Díaz, o sobre todo un Nemanja Nedovic de dulce (16.4 puntos y 5 asistencias por partido en sus últimos cinco choques ACB), argumentos todos estos que por sí solos hablan de un equipo que podría incluso levantar el título sin que ello debiera suponer una gran sorpresa. Al Barcelona ya le ganaron en el Carpena, 95-89, y sin Nedovic, pero con un monumental Kyle Fogg, autor de 29 puntos en aquel partido. 




Pero antes de este partido Valencia y Herbalife Gran Canaria ya habrán dirimido su duelo de cuartos de final. Como curiosidad, es el único enfrentamiento de esta Copa en el que ambos contendientes ya se han enfrentado en sus dos partidos ligueros, y en ambos mandó el Valencia. El partido más cerebral, el duelo de entrenadores, el de dos tipos de baloncesto similares buscando minimizar sus propios errores. Posiblemente sea el partido con menos puntos de toda la Copa.



lunes, 6 de febrero de 2017

LASO ACTIVA EL RODILLO





El Madrid va como un tiro.




La primera jornada de Febrero de la Liga Endesa confirma el liderato del Real Madrid después de su imponente exhibición en Murcia, la cual llega sólo dos días después de su brillante victoria europea en Vitoria. De modo que los de Laso no admiten dudas sobre su extraordinario momento de forma. En la ciudad pimentonera hicieron uno de los partidos más completos de la temporada, dominando a los locales desde el salto inicial con diferencias escandalosas hasta los 28 puntos finales. Los de Laso muerden atrás, y han recuperado su mejor versión en ataque, con Llull y Carroll sumando 40 puntos entre ambos con 7 de 11 triples si combinamos ambas estadísticas. Katsikaris tiene mucho trabajo por hacer con un UCAM 14º (6-13) en el que sólo Sadiel Rojas (14 puntos y 12 rebotes) dio la cara. El Real Madrid se consolida en el primer puesto con un balance de 15-3. 

No nos cansamos de alabar la fantástica temporada que está realizando el segundo clasificado, un sorprendente Iberostar Tenerife que continúa sumando triunfos (su balance es 15-4) Su última víctima ha sido el Joventut (15º, 5-14), sin apenas opciones en su visita al Santiago Martín, donde sucumbió ante un gran Abromaitis (16 puntos y 5 rebotes) Exhibición de tiro de los locales, con 13 triples de 24 intentos, y primeros minutos para el veterano Tariq Kirksay, recién llegado para intentar paliar en lo posible la ausencia del gran Javier Beirán. 

El Barcelona (4º, 13-5) no parece tocar fondo. Con una desastrosa trayectoria europea, al menos en ACB su curso estaba siendo más o menos correcto, pero con derrotas como la de ayer en el Palau frente al Bilbao Basket (9º, 9-10), la figura de Bartzokas vuelve a quedar en entredicho. Es cierto que la suerte no acompaña, con una racha de lesiones concentrada en pocos meses no muy habitual de ver (ahora ha caído Doellman), pero algunos ya están echando de menos a Xavi Pascual, quien como hombre de la casa sabría moverse mejor en estas situaciones de crisis. El efecto Faverani se difumina. Diagné inaudito. Tomic sigue sumando buenas valoraciones con facilidad, pero su apatía es patente (ayer se va a los 17 de valoración con 6 puntos y 11 rebotes), sólo el joven Vezenkov tiró del carro (20 puntos, 3 rebotes y 2 robos) Los de Carles Duran recuperaron la mejor versión de Scott Bamforth, liderando a su equipo con 13 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias.     



Bartzokas toca fondo.


Primera derrota en casa de otra de las revelaciones, un MoraBanc Andorra (8º, 10-9) que parece desinflarse un poquito con dos derrotas consecutivas. Si bien es cierto que el rival que recibía era todo un Baskonia, quinto clasificado con registro 13-6. Los de Sito Alonso se sacaron la espina de su derrota en Euroliga ante el Real Madrid, especialmente un Shane Larkin neutralizado por el gran trabajo defensivo de Jeff Taylor dos días antes, pero que en Andorra dejó unos numerazos de 21 puntos, 4 rebotes, 9 asistencias y 3 robos. La réplica por los locales la dio, como no, Shermadini, otra exhibición del georgiano con 25 puntos y 8 rebotes. 

Duelo igualado entre el sexto clasificado, Unicaja (12-7) y un Herbalife Gran Canaria séptimo con 11-8. Partido intenso, de poca anotación y mucha defensa entre dos equipos que muy posiblemente estarán en los play offs. A nivel individual casi nadie destacó, quizás el visitante Kyle Fogg, con 12 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias se escape a lo que fue un partido gris de cara al espectador, pero que supuso una muy trabajada victoria de los locales.

Partidazo en Fuenlabrada con un resultado que lo dice todo, 103-97. 200 puntos anotados entre los locales y el Estudiantes de Edwin Jackson, principal responsable de la locura ofensiva del encuentro con unos estratosféricos 39 puntos y grandes porcentajes (7 de 12 en triples) La réplica la encontró en el exterior mejicano Francisco Cruz, quien se fue hasta los 27 puntos en menos de 20 minutos de juego. Mayor coralidad en los locales, contando también con buenas aportaciones de O’Leary y Popovic. El resultado deja a los de Cuspinera décimos, con balance 9-10 y muchas opciones de play offs, y descuelga al Estudiantes, decimoprimero pero a dos victorias de sus vecinos del sur, con balance 7-12. 

Y partidazo también en Zaragoza, con los locales remontando hasta 15 puntos frente a un Betis que se desinfló en los minutos finales y acabó sucumbiendo en la prórroga. La metralleta lituana Gecevicius, demoledor con 26 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias, bien secundado por Fotu y el joven Sergi García. Nachbar, por parte visitante, recordó al de sus mejorev tiempos, con 25 puntos. Maños y andaluces empatan a balance, 7-12, pero con mejor average los de Casadevall son decimosegundos mientras que los de Tabak están justo un puesto por debajo.    



Gecevicius lideró la remontada de la jornada.



En el “duelo por todo lo bajo” disputado en Santiago de Compostela el Río Natura se impuso sin problemas a un cada vez más deprimido colista ICL Manresa (balance 3-16) Recital en la dirección de Mickey McConnell, con 10 puntos y 10 asistencias (además de 3 rebotes y 3 robos), haciendo estéril el gran partido de los visitantes Auda y Tomás, quienes combinados aportaron 35 puntos y 7 rebotes. Los de Moncho Fernández pese a la victoria siguen en una situación comprometida, en 16ª posición y balance 5-14. 

Esta jornada descansó el Valencia, en tercera posición con balance 13-5. 


EL QUINTETO DE LA JORNADA:

SHANE LARKIN (3) (BASKONIA): 21 pts, 4 rebst, 9 asists y 3 robos. 31 valoración.
FRANCISCO CRUZ (FUENLABRADA): 27 pts (11 de 14 TC), 3 rebs y 2 asist. 27 val.
MARTYNAS GECEVICIUS (2) (ZARAGOZA): 26 pts, 5 rebs y 3 asists. 29 valor.
EDWIN JACKSON (8) (ESTUDIANTES): 39 pts y 4 asists. 37 valoración.
GIORGI SHERMADINI (5) (ANDORRA): 25 pts y 8 rebts. 31 valoración.



ENTRENADOR:

CARLES DURAN (2) (BILBAO)



EL QUINTETO DE LA TEMPORADA: 

SHANE LARKIN (2) (BASKONIA): 13.6 pts, 3.1 rebts y 5.4 asists. 15.5 valoración.
SERGIO LLULL (6) (REAL MADRID): 14.8 pts y 5.9 asistencias.. 17.1 valoración.
EDWIN JACKSON (12) (ESTUDIANTES): 22.7 pts, 3.8 rebs y 3.1 asists. 22.6 valora.
GIORGI SHERMADINI (13) (ANDORRA): 14.8 pts, y 7.8 rebotes. 21.1 valoración.
ANTE TOMIC (17) (BARCELONA): 13.8 pts, 7.1 rebts y 2.2 asists. 21.7 valoración.


ENTRENADOR:


PABLO LASO (12) (REAL MADRID)



lunes, 7 de noviembre de 2016

EN MI CASA NO



Vidorreta en lo más alto.


Pleno de victorias locales en la séptima jornada de la Liga Endesa que deja al Tenerife como sorprendente líder de la clasificación. Nadie ha logrado arrancar una victoria en sus desplazamientos de este fin de semana, ni siquiera el Unicaja en su visita a Badalona frente a un Joventut que era colista, ni el Real Madrid en un clásico jugado en el Palau en el que se le daba como favorito por las ausencias azulgranas. 


Comencemos por el líder, y es que el Iberostar Tenerife no se dejó sorprender por un Estudiantes incómodo y con opciones durante gran parte del partido, ya que los de Vidorreta no pudieron resolver el choque hasta el último cuarto, destacando el poderío interior de Fran Vázquez con sus 13 puntos y 9 rebotes. Sin duda los tinerfeños son el equipo de moda en la ACB, líderes con balance 6-1, mientras que el Estudiantes de Salva Maldonado se ve relegado a la decimoprimera posición con registro 2-4. 


El otro equipo insular, Herbalife Gran Canaria, suma su quinta victoria consecutiva entre ACB y Europa y ya llama a los puestos de Copa (9º, 3-4), después de imponerse con facilidad al Betis de Zan Tabak al que iguala en balance pero por average supera en un puesto (los sevillanos son décimos) Un partido muy coral de los locales, como lo indica el hecho de que hasta seis jugadores obtuvieron valoración en dobles dígitos. 


El Baskonia sigue fuerte, y pese a los esfuerzos de un correoso ICL Manresa (nuevo colista con balance 1-5) sumó su quinta victoria que le sitúa cuarto en la tabla con un buen balance 5-2. Pese al mal partido de Shane Larkin (tremendo -5 de valoración que sin duda habrán sufrido muchos jugadores del Supermanager) y la ausencia de Bargnania, el trío Hanga-Blazic-Shengelia se las bastó para superar al equipo manresano.  


El MoraBanc Andorra confirma su buena temporada (7ª posición, 4-2) después de imponerse con autoridad a un UCAM Murcia que sigue decepcionando (15º, 2-5) Es cierto que los de Quintana comparecían sin su mejor jugador, Facu Campazzo, baja por lesión para este partido, pero la imagen que está dando el equipo dista mucho de la que ofreció la pasada temporada bajo la batuta de Fotsis Katsikaris. Apostaría a que Oscar Quintana va a ser el primer entrenador destituido de este curso. Jelinek y Shermadini, con 16 puntos cada uno, particular dúo dinámico de los de Peñarroya.   



Shermadini impone su ley en Andorra.



Por fin se estrena el Obradoiro ante su afición del Fontes do Sar. Segunda victoria de los gallegos pero primera como locales, para colocarse decimoterceros con balance 2-5, el mismo balance que su rival esta jornada, un Tecnyconta Zaragoza que con mejor average es decimosegundo. Comenzaron bien los maños, ganando el primer cuarto con un parcial de 16-21, pero a partir de ahí los de Moncho Fernández pasaron por encima de los visitantes hasta irse a los 17 de diferencia final, con un estelar Deividas Dulkys. 21 puntos y 6 rebotes para el alero lituano, fichado hace unas jornadas para paliar la ausencia de Alberto Corbacho.   


También se vivieron victorias locales en Fuenlabrada y Badalona, quizás las más sorprendentes de la jornada, sobre todo en el segundo caso. A decir verdad confiábamos que el Montakit de Jota Cuspinera comenzase a remontar el vuelo de una vez, y que mejor hacerlo que ante un gran equipo como el Valencia (quinto, 4-2) De modo que un Fuenlabrada conjurado mostró su cara más competitiva en un partido muy disputado con Roland Smits como héroe con 17 puntos y 5 rebotes, incluyendo una canasta decisiva para poner cinco arriba a su equipo en el último minuto. Los madrileños siguen en una posición delicada, decimosextos con balance 2-5, y Sekulic continúa en el dique seco por una lesión en su mano derecha, pero el equipo de Cuspinera tiene carácter, como demostraron la pasada temporada con un roster no demasiado diferente del que presentan este curso. 


Pero si había un partido en el que realmente creíamos que podría llegar una victoria visitante sería en Badalona, dada la endeblez del actual Joventut y la fortaleza del Unicaja. Sin embargo los de Plaza, equipo siempre sospechoso de irregularidad, mostraron su peor cara ante un gran conjunto verdinegro que llegó a alcanzar una diferencia de 16 puntos a 14 minutos del final. Sin embargo un tremendo parcial de 2-22 ponía a los malagueños por delante y a partir de ahí un partido igualado resuelto por la veteranía de Sergi Vidal y Luka Bogdanovic, autores de las canastas decisivas en los últimos minutos. Segunda victoria consecutivas de los vedinegros, decimocuartos en la tabla con balance 2-5, mientras que el Unicaja cae a la octava posición y registro 4-3. 


Y finalizamos con, como no, el partido de la jornada. Otro clásico de nuestro baloncesto, en esta ocasión bastante descafeinado dada la superioridad local azulgrana desde el primer momento (el Real Madrid no tuvo ninguna ventaja en el marcador durante los 40 minutos del choque) Bartzokas, astútamente, había traspasado la presión a los blancos otorgándoles favoritismo ante las cinco ausencias blaugranas, pero lo cierto es que en un partido de este tipo no hay favoritos, y un enchufadísimo Ante Tomic (19 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias) pasaba por encima de un desdibujado Real Madrid. Real Madrid y Barcelona nos han ofrecido partidos monumentales en los últimos tiempos, auténticas odas al baloncesto. En esta ocasión no fue así, ya que el errático encuentro de los de Laso no otorgó ni emoción ni calidad al partido. Posiblemente vimos ayer al peor Real Madrid de la era Laso en sus choques frente al eterno rival. Ambos equipos presentan similar balance (5-1), pero el average deja al Barcelona tercero y a los blancos en segunda posición. No obstante salen muy reforzados los azulgrana tras este choque, ya que después de un comienzo de temporada muy dubitativo pueden presumir de haber vencido al Real Madrid en los dos clásicos disputados esta temporada, con lo que parece que Bartzokas ha dado con la tecla para desactivar a un rival que le tenía comida la moral a los culés en los últimos tiempos. El Madrid, por su parte, puede aferrarse a que en un pésimo partido un mayor acierto en los tiros libres le hubiera hecho incluso tener opciones de victoria, gracias a los arreones de Nocioni y Draper. Incluso con dos intentos triples de Carroll y el propio Draper pudieron ponerse a seis puntos para que comenzasen a sonar tambores de remontada en el banquillo blanco. No fue así y hay que reconocer que el Barcelona fue justo vencedor realizando una gran gestión de sus recursos. En breve se volverán a ver las caras ambos equipos, en esta ocasión en Euroliga. 


Esta jornada descansó el Bilbao Basket, sexto clasificado con balance 4-2.   



Tomic y su bigote se merendaron al Madrid.



EL QUINTETO DE LA JORNADA:

DEIVIDAS DULKYS (OBRADOIRO): 21 pts, 6 rebs, 2 asists y 2 robs. 23 valoración.
CARLOS SUAREZ (UNICAJA): 16 pts, 2 rebs, 5 asists y 2 robos. 22 valoración.
TORNIKE SHENGELIA (BASKONIA): 13 pts (8 de 8 en TL) y 6 rebotes. 22 valor.
DEJAN MUSLI (UNICAJA): 15 pts, 7 rebotes y 2 robos. 24 valoración.
ANTE TOMIC (3) (BARCELONA): 19 pts, 7 rebts, 5 asists y 2 taps. 33 valoración.

ENTRENADOR: 

GEORGIOS BARTZOKAS (BARCELONA)



EL QUINTETO DE LA TEMPORADA: 

SCOTT BAMFORTH (5) (BILBAO): 17 puntos, 4.5 rebs y 4.2 asists. 22.8 valoración.
ADAM HANGA (BASKONIA): 11.2 pts, 6 rebotes y 3.5 asistencias. 17.5 valoración.
DEJAN MUSLI (UNICAJA): 13.7 puntos y 7.4 rebotes. 17.4 valoración.
GIORGI SHERMADINI (2) (ANDORRA): 13.3 puntos y 6 rebotes. 18 valoración.
ANTE TOMIC (5) (BARCELONA): 12.3 pts, 7 rbts y 1.7 asists. 20.7 valoración.

ENTRENADOR: 


TXUS VIDORRETA (6) (TENERIFE) 




miércoles, 31 de agosto de 2016

RENOVACIÓN A LA FUERZA




Claver voló sobre Doellman en Euroliga,




Vientos de cambio en Can Barça después de dos temporadas infaustas resueltas con el exiguo bagaje de una supercopa de España como único botín, pese a haber iniciado ya una remodelación con un proyecto que pintaba rutilante alrededor de jugadores como Satoransky, Ribas, Abrines o Doellman, sumados a los Navarro o Tomic para emprender un proyecto ganador que no ha sido tal. La derrota en las finales ligueras, pese a tener factor cancha a favor y comenzar la serie con 1-0 sentenció a un Xavi Pascual que vio una vez más como la apuesta de Laso y su baloncesto de velocidad de crucero le pasaba por encima. Sonó con fuerza Jasikevicius, quizás buscando repetir en el bando azulgrana el acierto (inesperado para la mayoría) madridista con un ex –jugador, igualmente base, que defendiera el escudo del club como hiciera en su día Pablo Laso. Finalmente es Georgios Bartzokas, uno de los entrenadores de moda en Europa, el designado como nuevo inquilino del banquillo azulgrana. Llega a Barcelona con el prestigio de la Euroliga conquistada en 2013 con Olympiacos y tras haber llevado a Lokomotiv Kuban a la pasada Final Four de Berlín oficiando de verdugo de precisamente su nuevo equipo en cuartos de final. 


En aquella eliminatoria fue clave Víctor Claver, brillando en su defensa sobre Doellman durante toda la serie y aportando en ataque en el cuarto partido (17 puntos a los que sumó 10 rebotes) El valenciano se ha revalorizado en Europa tras su gran temporada en Krasnodar a las órdenes del propio Bartzokas, y es una de las caras nuevas que presenta el cuadro azulgrana después de un verano en el que la rumorología le vinculó también al Real Madrid. Las otras incorporaciones las encontramos en el juego exterior, con el tirador Petteri Koponen y la rutilante estrella Tyrese Rice, sin duda el gran fichaje blaugrana para el nuevo curso. Sólo tres caras nuevas hasta el momento, por cinco salidas (Satoransky, Abrines, Samuels, Arroyo y Diagne) Y sin embargo la sensación de que frente al proyecto continuista de su eterno enemigo, el Real Madrid, el Barcelona afronta una temporada de profunda renovación. Esto viene dado sobre todo por el cambio de técnico, lo cual implica un viraje de estilo y filosofía, y sobre todo porque las marchas de Satoransky y Abrines a la NBA dejan a los blaugrana sin las dos piezas angulares que por edad y calidad debían liderar al Barcelona de los próximos años. 


Revolución total en el puesto de base, con un triple MVP continental (Final Four de Euroliga 2014, Eurocup 2015, Finales Eurocup 2015) como Tyrese Rice al mando. Rice es la gran apuesta azulgrana para este curso, y uno de los fichajes de mayor relumbrón en nuestra liga en los últimos tiempos. Un “killer” total capaz de fabricarse sus propios tiros y anotar desde prácticamente cualquier posición. Veremos cómo encaja un jugador tan acaparador en un equipo donde otras figuras reclamarán también su número de tiros y balones, especialmente Tomic, prácticamente la primera referencia ofensiva con Pascual y quien baja un puesto en el escalafón con la llegada de Rice. Todo pasará por el jugador de Richmond. No tiene en principio relevo natural, después de que no fructificara el intento de hacerse con Guillem Vives. Petteri Koponen es un base-escolta tirador que ofrece dudas en la dirección, con lo que es posible que volvamos a ver a Pau Ribas ejercer de base como en sus tiempos del Joventut. ¿Y Navarro echando una mano? No lo descartemos.   



Rice, coleccionista de MVPs y devorador de títulos.



Sin cambios en las alas, la baja de Abrines deja al equipo muy debilitado en esa posición. Stratos Perperoglou dejó muy buenas sensaciones la pasada temporada, mostrándose resolutivo en los momentos calientes de los partidos. Pero siempre en el papel de héroe inesperado. ¿Funcionará igual de bien con más galones y minutos, y por tanto, menos descanso? ¿Tendrá tan buena selección de tiro si se convierte en el alero protagonista de su equipo? Un poco de lo mismo sucede con Oleson. Jugador fiable dentro de la rotación, con una excelente (y a veces no reconocida) actitud defensiva y un notable tiro exterior, pero que no parece capacitado para ser una de las primeras referencias del equipo. Ribas en su condición de todoterreno aportará en todo, y Navarro seguirá lidiando con su fascitis plantar teniendo que dosificarse cada vez más. El aficionado buscará consuelo de la marcha de Abrines en una posible progresión del joven sueco Marcus Erikkson. Sigue interesando Hanga.     


Sin novedad en la zona (suena Kevin Seraphin, pero de momento no hay nada), con Doellman y Tomic como pareja estelar. El pívot croata ha sido la piedra angular del Barcelona de Pascual desde su llegada del Real Madrid, pero su calidad individual y sus buenas estadísticas personales no se han traducido en títulos para el club (una liga, una copa y una supercopa en tres años no parece gran bagaje) Veremos sin con Bartzokas, acostumbrado a jugar con pívots más móviles y abiertos tanto en Olympiacos como en Lokomotiv, hay un cambio de filosofía. En ese sentido Doellman parece llamado a tener mucho protagonismo y ser el Anthony Randolph de este Barcelona… siempre y cuando Rice le de balones. Dorsey y Lawal seguirán poniendo el músculo, y Alexander Vezenkov tendrá oportunidades para seguir progresando dada lo larga que se prevé la temporada entre competiciones domésticas y Euroliga. 



En resumida cuentas un nuevo Barcelona, renovado a la fuerza, pero con muy pocas caras nuevas. Claro que la de Bartzokas en el banquillo, y la de Rice en la dirección del juego, son por si solas suficientes como para hablar de un equipo azulgrana radicalmente distinto en su concepción del juego respecto a pasadas temporadas. 




Bartzokas y Claver, reencuentro en Barcelona.





miércoles, 11 de mayo de 2016

BASKONIA Y EL DERECHO A SOÑAR



Zeljko, devorador de títulos, busca su novena.




Queremos hoy echarle un pequeño vistazo a la Final Four de Euroliga que se celebra en Berlín el próximo fin de semana, momento cumbre del baloncesto continental a nivel de clubes, y donde han llegado los cuatro mejores, los cuatro supervivientes de la competición, independientemente de los distintos calendarios y configuraciones de grupos (ciertamente el Grupo F del Top 16 ha sido una cosa tremebunda)  


Sobre el papel parece que esta temporada podremos decir lo de que el dinero sí da la felicidad, y es que todo lo que no sea una final entre los dos presupuestos más altos de la competición, CSKA Moscú y Fenerbahce de Estambul, debería considerarse una sorpresa. Pero a buen seguro el voluntarioso Lokomotiv Kuban, con una de las mejores defensas de la Euroliga, y nuestro representante español, el Labora Kutxa, intentarán hacer saltar los pronósticos. Armas tienen para ello. 


Para el Baskonia es su quinta intentona al asalto del preciado cetro europeo, su quinta final a cuatro, después de “aquellos maravillosos años” en los que entre 2005 y 2008, durante cuatro temporadas seguidas, acudió puntualmente a la máxima cita del baloncesto continental. Eran años en los que dominaba el Maccabi de Jasikevicius antes de su aventura NBA, el Panathinaikos de Obradovic y Diamantidis y el CSKA de Messina y Papaloukas. Junto a ellos fue capaz de codearse el club alavés con jugadores como Prigioni, Calderón, Scola, Macijauskas, Vidal, Splitter o Teletovic. No lograron los vitorianos subir ese último peldaño que distingue a los campeones de los aspirantes, pero fueron los grandes animadores de la Euroliga durante la segunda mitad de la pasada década.     




La década prodigiosa



Algo parecido puede decirse de esta temporada, ya que pase lo que pase en su semifinal frente a Fenerbahce para el recuerdo quedarán sus exhibiciones de este curso, con victorias en pistas como el Palacio ante el Real Madrid o el Palau frente al Barcelona, o demostraciones de poder en el Buesa Arena ante equipos como el CSKA. El principal argumento individual es un hipermotivado Ioannis Bourousis, cuyo torneo a nivel estadístico sólo ha sido superado por el jugador del CSKA Nando De Colo. 14.6 puntos, 8.9 rebotes y 2.3 asistencias por partido han llevado la firma del griego esta temporada en el máximo torneo continental. A su lado un base y un alero, ambos de juego explosivo y eléctrico, y a veces imprevisible, han sido sus mejores escuderos. Darius Adams y Adam Hanga conforman, junto a Bou, el trío vital para las aspiraciones del equipo de Obradovic. Otra razón para soñar es ver a los de Perasovic liderando como conjunto la tabla de reboteadores (37.9 por partido) Los vitorianos jugarán además sin la presión del favorito, que recaerá sobre el equipo de Obradovic. En un duelo que no tiene antecedentes en esta edición euroliguera, si el Baskonia da su mejor versión, sobre todo ofensiva, con Adams, James, Causeur y Hanga sacando el fusil y Bourousis picando piedra en la zona y sacando faltas personales a sus rivales, los vascos pueden tener opciones ante un equipo que si bien ha sido el mejor de la presente Euroliga, puede presentar alguna duda como la de su rotación, no excesivamente larga, y la enorme diferencia entre sus primeras espadas y los jóvenes y residuales jugadores turcos que apenas cuentan para Obradovic. Pero es que esas citadas primeras espadas dan realmente miedo. Udoh, con sus 2.1 tapones por partido, líder del torneo en ese apartado, sumando además 12.4 puntos y 5 rebotes por choque. Datome y sus 12.2 puntos por partido, con ese excelente 45.6% desde el triple. Bogdanovic con sus 11.7, además de 3 asistencias. 10.9 y 3.6 firma respectivamente Bobby Dixon, el hombre encargado de llevar la batuta. Antic, Kalinic y Sloukas son otros de los seguros de Obradovic, además del veterano Ricky Hickman, cuyo minutaje en pista ha ido descendiendo con los años, pero su experiencia como uno de los hombres clave para el título de Maccabi en 2014 a buen seguro será aprovechada por Zeljko en esta Final Four. Pero lo mejor de todo (y peor para el Baskonia) es que vuelve Jan Vesely.  


¡Y cómo vuelve! Tras casi dos meses de baja por lesión, “The Dunking Ninja” regresó en liga turca para con 22 puntos (8 de 8 en tiros de campo) y 5 rebotes dejarle claro a Obradovic que puede contar con él para este segundo asalto del ambicioso proyecto turco a la corona continental tras la derrota en la edición de Madrid frente al anfitrión y todavía vigente campeón Real Madrid. Hasta su baja, el checo fue junto a Udoh el auténtico bastión de los de Estambul, con 12 puntos y 7 rebotes por partido. Con esta base de nueve jugadores (Dixon-Hickman-Sloukas-Bogdanovic-Kalinic-Datome-Udoh-Antic-Vesely) los turcos (es un decir) son los grandes favoritos para el título… con permiso del CSKA.    




Vesely, listo para asaltar Europa




Tras los años dorados de Messina (con cuatro finales consecutivas y dos títulos entre 2006 y 2009), el equipo de la capital rusa ha seguido manejando presupuestos descomunales que no han sido capaz de concretarse en copas de Europa tropezando cuando llegaba el momento definitivo. En 2010 y con Pashutin en el banquillo caían en semifinales ante el Barcelona de Ricky Rubio, a la postre campeón de aquella edición. El forjador de jóvenes talentos Dusko Vujosevic fracasaba en la siguiente edición, siendo incapaces de pasar de la primera fase con un balance de 3 victorias por 7 derrotas. 2012 fue el año de la histórica remontada de Olympiacos en la final, despertando del sueño europeo a un equipazo tremendo al que se había unido Andrei Kirilenko. En 2013 de nuevo Olympiacos, esta vez en semifinales, se confirmaba como la particular bestia negra del club moscovita al que había regresado el otrora triunfador Messina. Volvió a caer el italiano al año siguiente en semifinales ante el sorprendente Maccabi, y finalmente en 2015 con Itoudis en el banquillo los viejos enemigos de Olympiacos derrotaban a los rusos en semifinales. Seis años de decepciones que quieren borrar de un plumazo, de nuevo con Itoudis al mando. El joven entrenador griego ha convertido al equipo moscovita en actualmente el más espectacular del continente, heredando la bandera del baloncesto de ataque que en las últimas finales a cuatro representaba el Real Madrid de Pablo Laso. Nada menos que 90.7 puntos por partido para someter a sus rivales. Con cierta lógica son por tanto el equipo que más asistencias reparte del campeonato (19.7 por partido) Un regalo para el ojo. En cuanto a nombres, un auténtico “dream team” liderado por sus exteriores De Colo y Teodosic. En ese sentido el cuadro ruso es un claro ejemplo del baloncesto de hoy día, dinámico, de ritmo rápido, y con mucho lanzamiento triple. Sus pívots titulares son Vorontsevich (2.04) y el clásico Kyle Hines (con sus 1.98 de estatura y peleándose en la zona con quien haga falta) Al lado de ellos mucho nombre ilustre, Freeland, Fridzon, Higgins, Jackson, Khryapa… un equipazo. Y sí, son el presupuesto más alto de Europa, pero han procurado mantener unas señas de identidad propias y han seguido apostando por sus jugadores nacionales, a los que siguen dando muchos minutos. No se han vuelto locos con tanta decepción europea y han seguido confiando en los De Colo, Teodosic, o Vorontsevich, además del entrenador Itoudis. Eso les otorga un punto a favor para quienes somos espectadores imparciales en contra de un equipo como el Fenerbahce, que presenta un roster radicalmente distinto al de la pasada temporada y en el que el jugador nacional apenas tiene espacio.



¿Tiene algo que decir el Lokomotiv Kuban? Sin duda. Pese a no contar con una plantilla tan reluciente como su rival en semifinales CSKA, ni Fenerbahce, ni incluso una rotación tan solvente como la de Laboral Kutxa, Georgios Bartzokas (quien ya sabe lo que es ganar este título, 2013 con Olympiacos) logra sacar un extraordinario rendimiento a su plantilla. Para llegar a esta Final Four sabía que sus jugadores tenían que dar un paso adelante en defensa. Y respondieron. Sólo encajaron 66 puntos por partido hasta los cuartos de final. Contra el Barcelona sufrieron, encajando 76.4 de media en la serie, pero los habrán dado por buenos una vez obtenido billete para la Final Four. Gran parte de esa buena prestación defensiva la ha dado nuestro internacional Víctor Claver, uno de los principales baluartes del equipo junto a Anthony Randolph y Malcolm Delaney. Junto a ellos nombres reconocibles como Chris Singleton, Dontaye Draper, Kyrylo Fesenko, Sergey Bykov o Matt Janning. También hay que destacar al australiano Ryan Broekhoff, una de las revelaciones de esta Euroliga y jugador de confianza de Bartzokas (de hecho es el habitual alero titular) Es el equipo que más balones recupera por partido (7.48) de los cuatro semifinalistas, y ya sabe lo que es ganar al CSKA esta temporada. Lo hicieron en liga y en pista moscovita en un espectacular duelo anotador entre De Colo (30) y Randolph (28) Por otro lado los de Krasnodar llegan con el sabor amargo de haber caído en cuartos de final de los play offs por el título de la VTB por la vía rápida (3-0) ante el Khimki.      





Claver y Randolph, mucha clase en Krasnodar.




jueves, 24 de abril de 2014

EL FACTOR GRIEGO



El Pabellón de la Paz y la Amistad de Atenas, plaza inconquistable para el Real Madrid.


Olympiacos y Panathinaikos fuerzan el quinto partido de sus respectivas series frente a Real Madrid y CSKA, dos de los grandes favoritos, quizás los grandes favoritos, aprovechando sus dos partidos como locales. El factor griego, más aún que el factor cancha, mostrándose con toda su identidad cuando llega la hora de ganarse un billete para una nueva edición de la Final Four. 


En el caso del Real Madrid hablamos de un equipo que viajaba a Atenas después de haber disputado 56 partidos oficiales esta temporada, de los cuales en 53 de ellos había conseguido la victoria. Casi nada. Todo ello además a base de un juego capaz de convencer, como se diría en materias culturales, a público y crítica. Poco le ha importado a un Olympiacos a priori inferior al de la dos anteriores campañas en las que se coronó campeón de Europa, pese a no ser favorito en ninguna de ambas. El equipo del Pireo ha visto perder en estas dos últimas temporadas a jugadores como Joey Dorsey, Marko Keselj, Acie Law, Kyle Hines, Pero Antic o Kostas Papanikolau, e incluso al veterano entrenador Dusan Ivkovic, quien obrara el primer milagro frente al todopoderoso CSKA de Kirilenko. Un técnico con mucho menos nombre como Georgios Bartzokas ha logrado que el conjunto heleno no haya perdido ni un ápice de su competitividad. El Olympiacos, esa bestia negra que frustró el sueño europeo madridista la pasada temporada y cercenó el crecimiento del Real Madrid de Joan Plaza en 2008 en otra eliminatoria de cuartos de final, en este caso con factor cancha para los griegos, quienes de igual modo ganaron sus dos partidos en Atenas y además arañaron una victoria en Vistalegre en el cuarto partido de la serie. Por aquel entonces el ahora madridista Bourousis vestía la elástica rojiblanca del Olympiacos. Fantasmas del pasado que ahora resucitan en vísperas del decisivo quinto partido ante un rival que ha sido capaz, usando argot tenístico, de salvar dos bolas de partido. Toda la presión de repente vuelta en contra de los hombres de un Pablo Laso que se ha apresurado en afirmar que del resultado de este viernes en un Palacio que necesita seguir invicto no depende el éxito o el fracaso de la temporada. Sabias palabras de un técnico que huye del resultadismo, pero que se equivoca si no piensa que lloverán las criticas, feroces y sin piedad, si se consuma el convertirse en el primer equipo de la historia de Euroliga que ve como le remontan un 2-0 a favor en cuartos de final. Nos vamos a quedar cuatro defendiendo la propuesta de Laso.    


Bourousis defendiendo al Real Madrid con la camiseta del Olympiacos. Ahora defienden objetivo común.



No le van mejor las cosas al CSKA de Moscú, otro exuberante y millonario proyecto de Ettore Messina que también ha sufrido en sus carnes el factor griego. Un veterano Panathinaikos curtido en mil batallas ha sido capaz de igualar la serie (y muchos ahora recordarán aquel tiro de Diamantidis en el primer partido que podía haber significado un billete para la Final Four) pese a su evidente inferioridad, jugador por jugador, con el conjunto ruso. Messina tiene a su disposición una de esas plantillas sin fisuras con las que ha sido campeón de Europa en cuatro ocasiones. Buenos bases, tiradores, especialistas defensivos, y un contundente juego interior. Frente a eso, el indómito espíritu griego, su corazón irreductible, una inagotable confianza en sus posibilidades y la capacidad, mejor que ningún baloncesto del mundo, de convertir el juego de la canasta en una guerra de guerrillas donde cada canasta cuesta sangre, sudor y lágrimas. Nadie puede con ellos cuando el OAKA ruge con las gargantas de los casi 20000 seguidores que pueblan sus gradas. Una caldera.  

Escribíamos en una anterior entrada que nunca ha faltado uno de los dos grandes equipos griegos en las últimas cinco ediciones de la Final Four. Ahora basta saber si son capaces también de ser los primeros equipos en remontar un 2-0 en la historia de esta competición. Si alguien puede hacerlo son ellos. Se llama el factor griego.     


Ambientazo en el OAKA para doblegar a todo un CSKA