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lunes, 11 de julio de 2011

LUTO EN EL ROS CASARES

“A time to be born, a time to die
A time to plant, a time to reap
A time to kill, a time to heal
A time to laugh, a time to weep”

(“Turn! Turn! Turn!”, The Byrds)

El intentar que este blog, además de un pequeño y libre espacio de opinión, reflexión y análisis baloncestísticos, sea también una página que procure seguir la actualidad alrededor del mundo de la canasta, nos lleva a en ocasiones tener que hablar de los duros golpes de la vida. 

Hablábamos en la anterior entrada de la lástima de la retirada de Yao Ming, un jugador cuya carrera se ha basado en el infortunio de los problemas físicos. Y sin embargo es una noticia, que como cualquier otra, se queda en nada, en mera anécdota ante lo que es la auténtica gravedad de nuestra existencia: la muerte.

La muerte, esa guadaña implacable con cuya sombra acechante vivimos desde que nacemos, pero nunca nos acostumbramos y nunca sentimos estar preparados para ello. Siempre hay motivos para seguir viviendo, y siempre nos da la sensación de que quien se va lo hace demasiado pronto y aún le quedaba mucho que aportar. Cuanto más se hace palpable cuando quien nos deja es una persona joven y lo hace de una manera repentina. 

Es el caso de Ana Doménech, ex –jugadora de la cantera del Ros Casares valenciano, e hija del fallecido Francisco José Doménech, directivo de baloncesto femenino desde los tiempos del histórico Dorna Godella, y ex –presidente del propio Ros Casares. Ayer domingo fallecía con tan sólo 25 años a causa de una trombosis cerebral. La vida, golpeando con toda su crudeza. 

Descanse en paz.  

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