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miércoles, 21 de septiembre de 2011

THE DIRTY DOZEN

En 1967 el inmenso Robert Aldrich llevaba a las pantallas un clásico del cine bélico que ha perdurado como una de sus obras más famosas y uno de los filmes de acción más entretenidos de finales de los 60. Una película que aún hoy se sigue viendo con gran agrado gracias a la magnífica labor detrás de la cámara del maestro Aldrich y a un grupo de actores realmente carismáticos, entre los que se encuentran Lee Marvin, Donald Shuterland, Robert Ryan, George Kennedy, John Cassavetes (siempre eficaz a ambos lados de la cámara) o incluso el cantante Trini López, que en esta ocasión no deseaba empuñar su famoso martillo, si no metralletas y fusiles de asalto. No es que queramos comparar al duro Mayor Reisman interpretado por Lee Marvin con Sergio Scariolo, ni que consideremos que la misión de traernos el oro de Lituania sea algo semejante a la misión suicida que afrontan los militares convictos de la película de Aldrich (de hecho pensamos que lo que han hecho nuestros jugadores es muchísimo más difícil y meritorio que hacer volar un cuartel general del Wehrmacht nazi), simplemente es un tópico recurrente junto al de utilizar otra brillante película, “Doce hombres sin piedad” de Sydney Lumet basada en el espléndido texto de Reginald Rose, el de usar estos símiles cinematográficos a la hora de hablar de algún grupo de personas que conforman numéricamente una docena, y ya que consideramos que de piedad estos muchachos andan sobrados (aunque en la cancha no toman prisioneros), nos hemos decantado por el símil con los protagonistas de la cinta de Aldrich, demostrando por otro lado nuestra absoluta falta de originalidad. 

Otro tópico habitual una vez concluido un campeonato de este tipo es repartir las “notas”. Dentro de una actuación global sobresaliente, lógicamente el peso se ha sostenido más en algunos jugadores que en otros, y prácticamente la vieja guardia de la selección española sigue dando la cara y llevando el peso. Así hemos visto a nuestros jugadores desde este blog.  

Cassavettes, míreme a los ojitos, y tal.




Pau Gasol: 

Sigue siendo el auténtico líder y el referente absoluto de la selección. Nuestro máximo anotador, reboteador y taponador. El más regular, en todos los partidos ha cumplido con creces. En prácticamente todos los apartados estadísticos del torneo aparece mínimo como un Top 5. Desde el primer día frente a Polonia con 29 puntos y 7 rebotes, no tuvo ninguna actuación mediocre y jamás bajó de los 10 puntos, para, al igual que Navarro, guardarse lo mejor para el final y acabar con tres dobles-dobles seguidos, en los partidos más importantes, los cruces. Ha sumado en todo y ha hecho daño en todas partes de la cancha, ahí queda su extraordinario 7 de 11 en triples entre otras cosas.

10 partidos. 20.1 puntos, 8.3 rebotes, 1.7 asistencias, 1.7 tapones, 1.1 robos. 53.8% en tiros de campo, 63.6% en triples (7 de 11), 26.2 minutos de media. 

Calificación: 9.5


Rudy Fernandez:   

El torneo de Rudy hay que verlo más allá de lo puramente estadístico, forzado a jugar en una posición que no es su natural, ha tenido que adaptarse a lo que ha pedido el entrenador, y en ocasiones vérselas en defensa con jugadores muy difíciles de marcar para un escolta nato, o con las estrellas rivales, caso de Luol Deng. Finalmente esa temida posición de 3 en la que nos podían hacer daño no ha hecho aguas gracias al generoso trabajo de un Rudy menos brillante en ataque que en otras ocasiones, pero más comprometido en defensa y en la circulación del balón para los pivots (Navarro y él han sido nuestros mejores pasadores) Además en sus dos partidos contra Francia se soltó en ataque. 

11 partidos. 8.2 puntos, 3.4 rebotes, 3 asistencias, 1.5 robos. 50% en tiros de campo. 25.4 minutos de media.  

Calificación: 8


Ricky Rubio: 

Un Ricky ya decidido a dar el salto a la NBA, con lo que parecía haberse quitado una carga de encima, y que comenzó la preparación con la selección volviendo a demostrar esa chispa especial suya que tanto nos gusta y que le da otro aire al equipo, nos auguraba un campeonato a seguir respecto a su juego. Lamentablemente no ha sido así. Buen trabajo en defensa y en rebote, pero nuevamente la sensación de cierto agarrotamiento en su juego ofensivo. Una pequeña decepción, aquí ya saben que somos fanáticos de Ricky, y que seguimos creyendo que es un prodigio baloncestístico, por lo tanto debemos juzgarle en base a esas exigencias. No obstante muy buen trabajo ante Macedonia en semifinales, y buenos minutos también ante Alemania.

11 partidos. 1.5 puntos, 2.5 rebotes, 2.1 asistencias, 1.4 robos. 15.5 minutos por partido.   

Calificación: 5


Juan Carlos Navarro: 

Merecido MVP del campeonato, pese a no ofrecer números demasiado extraordinarios en el global del torneo, pero las tres exhibiciones finales en las eliminatorias quedarán para el recuerdo de todos los aficionados y le confirman como uno de los genios del baloncesto europeo de todos los tiempos. Dos actuaciones desafortunadas (ante Gran Bretaña y Turquía) no empañan un torneo sobresaliente en el que como los grandes capitanes ha acudido al rescate cuando el equipo lo requería. Con el paso de los años su tiro es cada vez más indefendible, y su deseo de ganar no decrece. Escribir sobre su palmarés nos llevaría páginas y páginas de blog, aunque algún día lo haremos. 

11 partidos. 18,7 puntos y 3 asistencias por partido. 34 de 76 triples (44.7%), 90.5% en tiros libres (38 de 42) en 27.1 minutos.  

Calificación: 9  

Uno de los pocos galardones individuales que le faltaban a La Bomba.


José Manuel Calderón:

El base de Toronto ha sido un jugador tan castigado por el infortunio con la selección, que hacía cuatro años que no jugaba una final con esta camiseta, desde aquella derrota en el último instante frente a Rusia en el Europeo de Madrid, (recordemos que aunque fue plata olímpica en Pekín, no disputó la final por lesión), de modo que podemos imaginar el gustazo que se dio este pasado domingo. Sin poder brillar demasiado en una selección en la que los bases apenas retienen balón, mostró algunas sombras preocupantes recordando al Calderón que ha perdido el potencial que tenía en las que eran quizás las mejores piernas de un base europeo, pero afortunadamente también han aparecido las luces, esas que le alumbran como un base capaz de dar al equipo lo que necesite en cada momento, sea dirección, anotación, o defensa. Precisamente cuando más protagonismo ofensivo tuvo (partido contra Lituania y final contra Francia) coincidió con los mejores momentos de la selección. 

11 partidos. 5.9 puntos, 3.2 rebotes, 2.7 asistencias, 1.6 robos. 54.8% en tiros de campo. 19.4 minutos por partido.    

Calificación: 6.5


Felipe Reyes: 

Difícil torneo para un Reyes que tres días antes del comienzo perdía a su padre, y que ha visto además como su rol ha sido mucho más secundario que en otras ocasiones. Lo que no ha cambiado un ápice es su generosidad con el equipo y entrega en la cancha. Lleva en el ADN pelear por cada balón como si le fuera la vida en ello. En un ejercicio de lógica aplastante ha visto como su importancia se reducía cada vez más (dos minutos acumuló entre semifinal y final) en proporción a la que iba ganando Ibaka. No obstante muy pocos jugadores hay en el mundo, y menos con un estatus de estrella del baloncesto, de ofrecer un rendimiento tan bueno en tan corto espacio de tiempo como el que ha disfrutado Felipe, demostrando una profesionalidad y una concentración admirables.


11 partidos. 5 puntos y 2.8 rebotes. 54.8% en tiros de campo. 9.7 minutos por partido. 

Calificación: 6


Victor Claver:     

Otro jugador para quien no ha sido un torneo fácil desde el punto de vista emocional. Tercer verano consecutivo para un jugador privilegiado por entrar en este equipo, pero que tiene que ir creciendo dentro del grupo. Seguimos pensando que potencialmente está a la altura de los mejores 3-4 de Europa. Su escasa participación haría lógico que no entráramos a calificar su actuación, pero como integrante del grupo se merece por lo menos el aprobado.

7 partidos. 2 puntos por partido en 4.7 minutos.   

Calificación: 5


Fernando San Emeterio:  

Pese a lo complicado de “rascar bola” y conseguir minutos teniendo por delante a jugadores como Navarro, Rudy o Llull, el MVP de nuestra liga ha dado un pequeño paso adelante y ha jugado prácticamente un minuto más que en su anterior participación en la selección, en el pasado mundial de Turquía, y se ha hecho notar en el Europeo. En los momentos decisivos sigue sin ser un jugador fundamental, pero sus 18 minutos en pista ante Eslovenia en el primer cruce demuestra que ya goza de la confianza de Scariolo por pleno derecho (aún así en semifinales no dispuso de un segundo), su mejor encuentro fue ante Alemania donde en los momentos de mayor espesura en nuestro ataque fue la vía que encontramos con una serie de penetraciones que le llevaron hasta los 12 puntos.

9 partidos. 2.9 puntos, 1.4 rebotes y 1.3 asistencias. 12.8 minutos por partido.  

Calificación: 6  

No, amigos, aunque lo parezca no es Jim Carrey en "La máscara".



Sergio Llull:

El base-escolta menorquín fue una de las grandes apuestas en el primer verano de Sergio Scariolo en la selección, en el Europeo de 2009, entrando por el lesionado Berni Rodríguez, buscando el seleccionador italiano en él un duro “stopper” que apretase a los exteriores rivales en algunos momentos complicados de los partidos. Dos años después y convertido en la gran referencia ofensiva de su club, le ha costado volver a adaptarse a ese rol especialista tan concreto. Su mejor aportación, en semifinales cuando junto a Ricky Rubio formaron una excelente pareja de perros de presa para desarmar a unos Ilievsky y McCalebb cuya facilidad anotadora nos estaba haciendo muchísimo daño.

11 partidos. 2.8 puntos y 2 asistencias por partido. 14.8 minutos por partido.           

Calificación: 5  


Marc Gasol: 

Quien iba a decir que aquel pívot cargado de kilos que sufría en el Barcelona a las órdenes de Ivanovic y que empezó a asomarse tímidamente en el Mundial de Japón de la mano de Pepu Hernandez, cinco años después iba a ser uno de los pivots puros más dominantes de todo el planeta baloncestístico. En Lituania ha refrendado ese caché que se ha ganado en unos Memphis que gracias a él han dejado de ser un equipo perdedor, y ha dejado en este Europeo auténticas pinceladas de superclase y de pívot evolutivo que cada vez entiende mejor el juego, capaz de hacer daño también por fuera y distribuir juego desde la zona (llegando a exhibiciones en ese sentido como frente a Gran Bretaña o Macedonia, yéndose a cinco asistencias por partido, o Lituania con cuatro) Su mejor partido fue frente a Serbia, con un lustroso doble-doble de 20-10 que nos puso en franquicia el pase a cuartos de final.

11 partidos. 13.3 puntos, 7.3 rebotes, 2 asistencias. 50% en tiros de campo. 27.6 minutos por partido.   

Calificación: 8


Serge Ibaka: 

El último en llegar a este grupo junto a Victor Sada, y un jugador que será absolutamente fundamental en el futuro a medio plazo de la selección. Claro ejemplo de la evolución del equipo y del “menos a más” generalizado, a partir de los cuartos de final se fue convirtiendo en pieza clave. Deja unos cuantos highlights en su trabajo defensivo, especialmente esa marca histórica de cinco tapones en 3:43 minutos de partido en la final, que han de perdurar en la memoria de este torneo. 

11 partidos. 7.1 puntos, 3.9 rebotes y 1.2 tapones por partido. 56.6 % en tiros de campo. 17.2 minutos por partido.   

Calificación: 7

"Air Congo" sobrevuela París. 


Victor Sada: 

Desde su primera contribución en el campeonato en el partido inaugural frente a Polonia quedó claro algo que eliminaba cualquier atisbo de debate: Sada debía estar, y ha sido un acierto llevar tres bases. Su rol ha sido claro, el tercero de los directores al ser un recién llegado a un grupo ya formado, pero ha demostrado que su extraordinario momento de forma del final de la temporada pasada no fue una casualidad. Sada, al igual que San Emeterio, por fijarnos en otro jugador internacional de su misma quinta (84), es uno de esos jugadores nacionales que en otras épocas llevaría ya muchísimas internacionalidades más a sus espaldas, pero le ha tocado vivir entre el apogeo de la generación del 80 y la explosión de algunos jóvenes genios veinteañeros, no obstante su momento actual de madurez le convierte en jugador muy aprovechable para la selección, y así lo ha demostrado volviendo a ser un ejemplo de derroche e intensidad en el juego, sobre todo en defensa, en los minutos que ha disputado.

9 partidos. 1 punto, 2 rebotes y 1 asistencia por partido. 7.8 minutos por encuentro.  

Calificación: 6 

Por supuesto tampoco podemos olvidarnos de todo el cuerpo técnico, médico, fisioterapeutas, etc, que conforman una selección campeona. Sobre los técnicos, con Scariolo a la cabeza (pero magníficamente acompañado por Jenaro Diaz, Orenga y Ricard Casas), en este país seguimos siendo muy injustos, y apenas se valora la figura del entrenador como se merece. El balance con el técnico italiano en la selección en tres años es de dos oros europeos (que recordemos, jamás habíamos ganado) y un sexto puesto mundial en el que un triple desde ocho metros nos aparta de las medallas y sin Pau Gasol ni Calderón. No es sólo el hecho de esas dos máximas medallas continentales, si no como se han conseguido, ¿o acaso les parece lo más normal del mundo ganar finales con 98 puntos, por mucho talento que tengas en tu equipo?, creemos que hay algunas cosas criticables en el trabajo de Scariolo, que debemos empezar a pensar en trabajar con aleros altos, que Sada, Felipe Reyes, Claver o San Emeterio no deberían haber tenido un papel tan marginal en algunos momentos, y que no se debería abusar tanto del juego interior, pero siendo justos, el balance que nos deja el trabajo táctico es realmente meritorio. Una selección que gana el oro con una media anotadora de 85.2 puntos y repartiendo 19.2 asistencias por partido, sólo un analfabeto baloncestístico podría pensar que está mal dirigida desde el banquillo. El juego de la selección ha sido por momentos una armonía, una orquesta perfectamente afinada con una fluidez asombrosa con el justo bote de balón (lo volvemos a repetir, demasiado bote es un mal vicio) y la participación de todas sus líneas. A excepción de las genialidades de Navarro, no se ha abusado de individualidades, a diferencia de otros equipos, y el magnífico trabajo anotador de nuestros pivots ha venido precedido de una estupenda circulación de balón, luego hay que admitir que la pizarra ha funcionado. Creemos que el trabajo de Scariolo, Jenaro, Orenga y Casas, se merece por lo menos un notable.    

Ricard Casas, Sergio Scariolo y Juán Antonio Orenga, triunvirato ganador.

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