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viernes, 13 de enero de 2012

LAS CANASTAS TORCIDAS DE DIOS

Amigos del Tirador, aprovechamos hoy el pequeño espacio virtual de nuestro blog para haceros una petición muy especial, un pequeño favor, una leve ayuda, pero que a su vez puede hacer muy feliz a un pueblo entero. Como muchos sabréis el patrocinio de Endesa en la liga ACB ha sido un espaldarazo importante para un baloncesto español que pese a ir viento en popa siempre está necesitado de todo tipo de apoyos, sponsors, patrocinadores, etc. Bienvenido sea todo ello. La llegada de Endesa a la ACB sin duda alguna ha sido una excelente noticia y una garantía de que nuestra liga va a permanecer fuerte sin hacer aguas ni desangrarse, lo cual, en los tiempos que corren, es un lujo. 

Una de las curiosas iniciativas del nuevo patrocinador para darle un empuje a esto del baloncesto ha sido la de iniciar la búsqueda de alguno de esos pequeños y olvidados pueblos de nuestra geografía, esos que están totalmente dejados de la mano de Dios, de las instituciones y de los políticos, a pesar de que son posiblemente los únicos lugares donde si merece la pena hacer política de verdad, y llevarles una cancha de baloncesto reglamentaria. Supongo que todos conocemos pueblos de este tipo, esos que tenemos a las afueras de nuestras grandes ciudades, lugares a menudo recónditos con carreteras sin asfaltar, con dificultosos accesos consistentes en caminos empedrados. Humildes pedanías para las que ha sido todo un triunfo conseguir un simple alumbrado público mientras ven como el alcalde de turno derrocha en la enésima rotonda bien visible en el centro de la ciudad cuya obra ladinamente fue adjudicada a su viejo amigo el constructor de turno, convirtiendo nuestras ciudades en inmensos tableros de Monopoly donde hacen y deshacen a su miserable antojo. 

La verdad es que no me había parado a fijarme en esta propuesta de Endesa, ni en los pueblos candidatos, ni en los plazos, ni en nada, pero esta mañana recibía un correo de mi hermana avisándome de que San Miguel de Las Dueñas, un pequeño pueblo muy cercano a mi ciudad de Ponferrada (tanto que hasta es fácil ir andando) que se puede divisar desde la A6 Madrid-Coruña, estaba en la terna por conseguir la citada cancha de baloncesto. Lamentablemente no queda mucho tiempo, el próximo domingo a las siete de la tarde el plazo de votaciones, pero harían muy felices a los pequeños tiradores bercianos del futuro si ayudasen con su voto a la consecución de esta cancha.   

Una estampa de San Miguel de Las Dueñas y su bello monasterio  barroco.


Aquí les dejo el enlace para la votación, busquen los finalistas, y ahí encontraran el cuadro correspondiente a San Miguel de Las Dueñas.  



Es curioso pensar como ayer hacíamos otra actualización sobre la grandilocuencia del baloncesto estadounidense y su preselección para los JJOO de Londres. Ese baloncesto inmenso, opulento, espectacular, capaz de convertir hasta un portaviones militar en una fastuosa cancha baloncestística, como pudimos comprobar hace meses en la apertura de la liga universitaria. Un baloncesto que peca por exceso, que sabe venderse y vender mejor que nada y que nadie y que nos sigue deslumbrando, y que así sea. Pero uno no evita pensar que vaya mundo de contrastes éste que nos ha tocado vivir, en el que en algunas  partes del mundo son capaces de construir instalaciones deportivas encima de cualquier ladrillo, mientras que en otras se las ven y las desean para mínimamente poder echar unas canastas. Dios a veces escribe con renglones torcidos, como dice el dicho atribuido a Santa Teresa de Jesús, o parafraseando la enorme novela de Torcuato Luca de Tena, se diría que en algunos sitios se edifican las canastas torcidas de Dios.  

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