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domingo, 8 de enero de 2012

UNA TEMPORADA DE CALOR Y TRUENOS

Unos pequeños apuntes sobre esta temporada NBA 2011-12 recién comenzada, y que prácticamente podríamos llamar exclusivamente temporada 2012, ya que sólo hemos podido disfrutar seis días del pasado año de este nuevo curso. Seis días que por supuesto han sabido a gloria desde el tip-off inicial en el Madison Square Garden con el partido entre los Knicks y los Celtics.  


Tan sólo llevamos dos semanas de competición, pero ciertamente han dado para mucho en un calendario tan cargado y comprimido que ofrece dudas sobre como afectará al rendimiento de las plantillas allá por Primavera. El siempre temido "rookie wall" que pagan los jugadores de primer año quizás este año sea un muro aún más difícil de saltar y les llegue antes de lo previsto. Por otro lado, la exigencia física de jugar en varias ocasiones hasta tres partidos en tres noches seguidas, y afrontar numerosas semanas de cuatro o cinco encuentros, puede invitar a pensar que los equipos más jóvenes y con piernas más frescas tienen cierta ventaja sobre las plantillas más veteranas, pero cualquier aficionado a la NBA coincidirá conmigo en que los jugadores más fiables de esta liga suelen ser los que rondan la treintena de años, más que los jóvenes veinteañeros. Por lo tanto es una incognita el como afectará realmente esta condensada temporada a las distintas franquicias.  


Durant y James van a por todas en 2012




Donde no parecen haber tantas incognitas es en los candidatos al anillo. Coincido con muchos analistas que sitúan a Miami y Oklahoma como finalistas de la temporada. Ambos equipos han comenzado de una manera brutal, y con sus grandes estrellas a pleno rendimiento, en una carrera que además individualmente les puede llevar al MVP. Por un lado LeBron, siempre LeBron, para lo bueno y para lo malo, el jugador más odiado de la NBA, quien en una controvertida decisión pero absolutamente respetable se reunió en la franquicia de los Heat con sus amigos Wade y el también agente libre Crish Bosh a costa de bajar su salario y su rol individual, mientras que en Cleveland todo el juego pasaba por sus manos, en Miami comparte liderato con D-Wade, y en mucha menor medida con Bosh. No obstante desde el primer minuto de esta temporada LeBron ha vuelto a dejar claro la clase de jugador que es, por si alguien tenía alguna duda. Simplemente el jugador más completo de todo el mundo. Los problemas físicos de "Flash", por otro lado, han otorgado a James una todavía mayor relevancia en el juego de los Heat, sobre todo en el aspecto anotador, ese que parecía haber descuidado en los últimos tiempos, en los que erroneamente se empeñaba en jugar de falso play-maker, demostrando su absoluta falta de egoísmo en ese aspecto, pero lastrando a veces a su equipo que le necesita donde realmente puede hacer más daño. Posteando y cerca del aro. LeBron lidera ya la clasificación de anotadores con más de 30 puntos por partido, pero es que además lo está haciendo con un escalofriante 60% de acierto en tiros de campo, algo inusual en la tabla de máximos anotadores. Sólo Spencer Hawes le supera en efectividad de cara al aro, lógicamente con muchísimos tiros menos, y siendo además un pivot puro. Añadan a esto 7,6 rebotes, 7,7 asistencias y 2 robos de balón por partido, y tienen la dimensión real de lo que supone James: un jugador de ciencia-ficción. Con 27 años recién cumplidos debería haber llegado la hora de saciar su hambre de títulos. La duda que tengo es si cuando vuelva Wade completamente sano, King James dará un paso atrás y volverá a su excesiva obsesión por ser más jugador de equipo que depredador individual. Como ya escribimos en dos anteriores entradas dedicadas al alero de Akron, creemos que el mayor problema de este jugador reside en que su extraordinaria capacidad para poder realizar cualquier faceta del juego no le deja potenciar del todo aquello en lo que es superior al resto de los rivales. Con el problema de la dirección del juego superado gracias a una pareja de bases distintos pero complementarios como el sobrio Mario Chalmers y el sorprendente y eléctrico novato Norris Cole, únicamente la posición de pivot puro parece plantear dudas para los Heat. Una posición en la que tampoco destaca especialmente quien puede ser su gran rival esta temporada para el anillo: Oklahoma City Thunder.  


Y hablar de Oklahoma es hacerlo de Kevin Durant, claro, quien también entra de lleno en la carrera por el MVP (26,2 puntos, 6,1 rebotes y 3,1 asistencias, con un 48% en tiros de campo, números extraordinarios, pero como observarán muy por debajo de los de LeBron) El alero washingtoniano fue protagonista del segundo gran error histórico del draft de la NBA, protagonizado nuevamente por Portland Trail Blazers cuando en 2007 los de Oregon dejaron la oportunidad de hacerse con este jugador estelar y llamado a marcar época para draftear a un Greg Oden que sin haber cumplido aún los 24 años es ya prácticamente un ex-jugador de baloncesto. Tremendo error para una franquicia que ya en el 84 dejó escapar a nada menos que Michael Jordan a costa de hacerse con Sam Bowie (es cierto que también los Rockets dejaron escapar a MJ, quien fue tercera ronda, pero los tejanos al menos acertaron con un Olajuwom que nadie dudará ha sido uno de los grandes pivots de la historia y acabó dando dos anillos a la franquicia), la obsesión por ese gran pivot, el cinco dominante que marque época, se convierte en ocasiones en una especie de sueño quimérico para las franquicias cuya mala temporada anterior les "condena" a pensar en el draft como un punto de partida para un futuro triunfal. Así en los últimos años hemos visto sorprendentes y casi ridículas decisiones que han llevado a jugadores de ínfima calidad estar en los top-5 de los más recientes drafts. Hasheem Thabeet (número 2 en 2009 por Memphis, por delante de Tyreke Evans, James Harden, Ricky Rubio, Stephen Curry, DeMar DeRozan o Brandon Jennings), Kwame Brown (número 1 en 2001 por Washington, por delante de Pau Gasol, Jason Richardson o Joe Johnson), o incluso Darko Milicic, quien pese a parece haberse asentado por fin como pivot titular en Minnesota con nuestro Ricky, hay que recordar que en el draft de 2003, el de LeBron, fue elegido en el número 2 por delante de Carmelo Anthony, Crish Bosh o Dwyane Wade, en uno de los mejores drafts de la historia, convirtiéndose en un error histórico por parte de Joe Dumars al frente de los Detroit Pistons que los sufridos seguidores de la franqucia de la MoTown llevamos a cuestas. Tres ejemplos lo suficientemente esclarecedores.    


Durant, como decimos, lidera a unos jóvenes Thunder quienes no parecen dispuestos a esperar más y este año quieren dinamitar la liga. Argumentos tienen para ello. Una plantilla de calidad con jugadores resolutivos de cara al aro (el propio Durant, Westbrook o Harden) junto a otros de trabajo más abnegado pero igualmente eficiente (Sefolosha o Ibaka) Durantula, a diferencia de LeBron, no ofrece un repertorio tan multidisciplinar en su juego, pero se ha consolidado ya sin ninguna duda como el mejor alero puro de la liga. Certero ejecutor en un equipo en el que confía (a pesar de los líos que le pueda ofrecer un base en ocasiones excesivamente individualista como Westbrook), Durant además empieza la temporada ofreciendo grandes muestras de madurez y sangre fría, como ese "buzzer-beater" con el que se carga a los Dallas Mavericks, actuales campeones, en venganza de la pasada final de Conferencia Oeste.  


LeBron y Durant comienzan por tanto la temporada en plena forma liderando a los dos equipos más temibles del campeonato. Hay que seguir muy de cerca también a los Bulls de Derrick Rose, que comienzan con un 7-2 el curso, a pesar de la contundente derrota ante unos Hawks de los que siempre se espera que exploten definitivamente tras varios años confiando en el brillante núcleo Johnson-Williams-Smith-Horford, la verdad es que cuando el equipo de Atlanta ofrece exhibiciones de baloncesto coral como el de anoche es una delicia verlos.  


Paul, Griffin (ambos en una postura un tanto comprometida), Billups y Butler, nunca los Clippers juntaron tanto talento.




¿Qué otro tipo de previsiones podemos realizar de una manera somera en este comienzo de temporada?, como decimos, hay muchas incognitas por resolver. Una de las más llamativas nos lleva a Los Angeles, donde por primera vez en mucho tiempo los Clippers tienen muy serias opciones de acabar por encima de sus vecinos Lakers en temporada regular. No va a ser una temporada fácil para los purpúreos, obligados a encajar en los sistemas defensivos de un muy buen entrenador como Mike Brown, pero cuya filosofía quizás no case demasiado con la identidad habitual de la plantilla liderada en la cancha por Kobe Bryant.  


Sea como fuere y pase lo que pase, esperamos estar aquí para contároslo.  

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