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lunes, 25 de julio de 2016

SI HAY FUTURO






Ramón Vila, enorme ante Lituania (18 puntos y 14 rebotes) celebra exultante la victoria.




Si hay futuro. Lo lleva habiendo diez largos años en los que España no se ha apeado del podio en los campeonatos de Europa sub20, categoría antesala de la absoluta. En estos diez torneos dos han sido las veces en las que nos hemos subido a lo más alto del cajón, 2011, en Bilbao, con una selección liderada por Nikola Mirotic, y en este 2016 contra pronóstico en Finlandia sin tener ni mucho menos la mejor selección, o al menos no contar entre los equipos favoritos. En ambas ocasiones un mismo hombre dirigiendo la nave: el defenestrado Juan Antonio Orenga, quien saliera por la puerta de atrás de la absoluta tras el descalabro ante Francia en el pasado Mundial de 2014 pero que como entrenador de formación suma ya cuatro medallas, dos de ellas como decimos de oro (a las que hay que sumar el bronce con la absoluta en el Eurobasket de 2013 con una selección sin Pau Gasol, Navarro, Felipe Reyes, Ibaka o Mirotic) Sería injusto seguir juzgando a Orenga por su nefasta dirección en aquel infausto partido contra Francia, cuando lo cierto es que su trabajo en la FEB arroja muchas más luces que sombras.  



Los Marc García (MVP del torneo con sus 14.9 puntos, 4.3 rebotes y 1.6 asistencias por partido), Santi Yusta (auténtico todoterreno del equipo con 10.7 puntos, 5.4 rebotes, 2.4 asistencias y 2.1 robos de balón) o Francisco Alonso (polivalente base que ha firmado 13 puntos, 3.4 rebotes y 3.7 asistencias por partido) se unen al club de los Xavi Rey,  Quino Colom, Pablo Aguilar, Víctor Claver, Xavi Rabaseda, Pere Tomas, Joan Sastre, Nikola Mirotic, Willy Hernángomez o su hermano Juancho. Jugadores que se han estado subiendo al podio durante estos diez años en este torneo y han ido regenerando nuestro baloncesto para asegurar una continuidad en la elite ahora que nuestra gloriosa generación del 80 parece dar sus últimos coletazos. Es el segundo gran éxito de la nueva etapa del baloncesto español, ya que hace unos días las chicas de la misma categoría se proclamaban igualmente campeonas de Europa otorgando el primer oro de la era Garbajosa, quien viene a suceder a un José Luis Sáez que si bien dejó el cargo envuelto en la polémica por presunta malversación del dinero de la federación para uso propio, hay que reconocer que en lo deportivo ha estado al frente de la época más gloriosa de nuestro baloncesto en todas las categorías posibles.    




Esperemos que continúe la cosecha de medallas, con culminación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro para ayudarnos a hacer más llevadero este verano en el que, como ven, hemos reducido notablemente la actividad en este blog. Y no será por falta de noticias, ya que el mercado no para de moverse a ambos lados del Atlántico. Trataremos de analizar los movimientos más interesantes en alguna próxima entrega, aunque admitimos que en estos momentos nuestro chip baloncestístico viste de un predominante color rojo. El mismo que luce la camiseta de nuestra selección en cualquiera de sus diferentes categorías, esas que no paran de alegrarnos verano tras verano.  




Orenga aumenta su palmarés. Cinco medallas con la FEB. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.




viernes, 8 de mayo de 2015

LA ELECCIÓN MÁS LÓGICA


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Habemus seleccionador. El nombre que más sonaba, Sergio Scariolo, será el encargado de devolver al combinado nacional la gloria perdida el pasado verano y tendrá la muy difícil tarea (y resalto el “muy” para quien no sepa contra que selecciones nos vamos a enfrentar y lo que supone el reto del próximo Eurobasket) de llevarnos de nuevo a una final continental, obteniendo así billete directo para los Juegos Olímpicos de Río, donde volvería a estar el italiano al frente (el compromiso es por dos años) 

A estas alturas de la película tenemos claro que fuera cual fuera la elección iba a causar controversia y ser rechazada por una gran parte de la afición baloncestística de este país, cada vez más “futbolizada” e incapaz de valorar las dificultades que suponen haber vivido este reciente ciclo exitoso y convencida de que cualquiera de ellos, en alpargatas y desde el sofá de su casa con una Mahou en la mano, sabe más de baloncesto que cualquier entrenador de elite con décadas de experiencia.  

De modo que aquí nos mojamos. Scariolo nos parece una decisión acertada. De hecho es la más lógica por parte de la FEB. Igualmente a estas alturas de la película deberíamos suponer (claro que igual es mucho suponer) que todo el mundo sabe que la ACB prohíbe a sus entrenadores ser seleccionadores nacionales. Una auténtica pena ya que la actual nómina de entrenadores ACB nos parece espectacular (Laso, Plaza, Pascual, Sito Alonso, Vidorreta, Alejandro Martínez, Pedro Martínez, Aíto, Diego Ocampo, Moncho Fernández…), y la asociación de clubes haría bien en replantearse esta norma. Todos saldríamos ganando ya que nadie puede conocer mejor nuestro baloncesto que quien lo vive y trabaja día a día desde un club. Pero atengámonos a la realidad. Y la realidad dicta que de momento no es posible.   

Una vez descartada la posibilidad de un entrenador ACB quedan dos opciones: dar el cargo a alguien “de la casa”, que haya trabajado en la FEB en categorías de formación y/o haya estado en el cuerpo técnico de la absoluta, o buscar un entrenador allende nuestras fronteras. La primera de estas opciones fue la que llevó a Orenga a dirigir el banquillo de nuestra selección nacional senior, acción que en un principio no nos pareció mal y que de hecho estuvo a punto de salir bien. Con una meritoria plata en el Eurobasket de Eslovenia solventando las ausencias de nada menos que Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes y Serge Ibaka (además de un Nikola Mirotic que ante la baja de Ibaka podría haber tenido por fin su gran oportunidad con nuestra selección absoluta, pero se negó mermando aún más nuestro juego interior) y un comienzo de Mundial espectacular, todo apuntaba a que con el de Castellón en el banquillo seguiríamos sin bajarnos del podio… hasta que llegó aquel extraño partido ante Francia en el que la incapacidad de Orenga quedó al descubierto, resultando especialmente dolorosa su decisión de no dar un solo segundo a Felipe Reyes pese al ignominioso partido protagonizado por un Marc Gasol (1 de 7 en tiros de campo) quien no había dormido la noche anterior debido al nacimiento de su primera hija y con la cabeza totalmente fuera de la pista. La afición demandaba entonces un nombre de más nivel (no queremos imaginar si se hubiera apostado por un Jota Cuspinera, por decir alguien), y había que buscarlo fuera. En ese sentido la elección de Scariolo, el anterior “jefe” del banquillo, parece un término medio entre las dos opciones referidas y una medida inteligente y nada desesperada. Sergio conoce al dedillo a esta federación y a esta selección, a la cual ha entrenado durante cuatro años con un excelente bagaje de dos oros europeos (los dos únicos campeonatos de Europa que hemos ganado) y una plata olímpica. El único borrón lo vivimos en el Mundial 2010 (sexta posición, eso sí, sin Pau Gasol)   

Sergio Scariolo es un entrenador equilibrado, a medio camino entre hombre de la casa y entrenador con ideas propias. Su filosofía baloncestística se mueve en el mismo equilibrio, la de un sistema mixto en el que el concepto esté claro en la cabeza del jugador pero a la vez tenga la suficiente flexibilidad para improvisar sus propias jugadas. Un estudioso del baloncesto (y ahí está su web con decenas de artículos sobre táctica para quien quiera conocer algo más sobre su ideología baloncestística y criticarle, al menos, con conocimiento) consciente que la pieza más importante siempre es el jugador. En ese sentido cuenta con la aprobación de los pesos pesados del grupo, que han hablado en boca del gran líder, Pau Gasol, quien un día antes del nombramiento daba su visto bueno públicamente a la “segunda venida” del italiano. Esta cuestión no es baladí, nos guste o no la selección española de baloncesto más talentosa de toda nuestra historia basa su éxito en cierta autogestión y libertad de los jugadores. No es un caso aislado dentro del deporte profesional al más alto nivel. Si alguien tiene alguna duda a este respecto no tiene más que ver al Messi actual y al que hace unos meses estaba enfrentado a un entrenador dispuesto a imponerse sobre la gran figura de su equipo y quien, le guste o no, es el hombre en quien debe delegar si quiere que lleguen los títulos. En el caso de esta selección esa autogestión ha llevado, como no, a la habitual esquizofrenia de los resultadistas. Es muy fácil de explicar: cuando ganan son una pandilla de amigos cuya clave del éxito reside en seguir comportándose como chavales normales que juegan a la pocha… cuando pierden son unos niños mimados y consentidos cuya clave del fracaso reside en hacer lo que les da la gana. 

Contra esa esquizofrenia va a tener que lidiar Scariolo. Bienvenido de nuevo, coach.  

miércoles, 17 de septiembre de 2014

EL JUICIO A ORENGA Y EL DEBATE SOBRE EL NUEVO SELECCIONADOR




Game over.



Orenga ha dimitido.

Orenga se ha escapado, se ha ido de su casa, ha matado a Pepe Sáez con una lanza. Lo podrían cantar los mismísimos Kaka De Luxe.  

Vamos a tratar de analizar en esta entrada el convulso paso (una convulsión en absoluto provocada por él, quien con todos sus fallos hay que admitir que en cuanto a su comportamiento ha sido intachable, sin decir una palabra más alta que otra pese a todo lo que le han atizado) del hasta ayer seleccionador nacional absoluto por su cargo, y tratar de arrojar alguna luz sobre lo que le espera a la federación para cubrir la plaza, un asunto no tan fácil como algunos pueden creer. 

Para empezar, la noticia de su renuncia no debería pillar a nadie de sorpresa. Estaba sentenciado. La presión popular era demasiado fuerte y el batacazo mundialista demasiado grave para una federación instalada en el nivel máximo de exigencia. Era cuestión de tiempo que la FEB buscase nuevo técnico. En ese sentido Orenga ha sido honesto y ha hecho un favor al baloncesto español. Ya no caben dudas y los federativos han de ponerse a trabajar cuanto antes en la búsqueda de un nuevo seleccionador, tarea que no va a ser fácil tal como hemos afirmado y asunto que abordaremos posteriormente. 

Consideramos que la noticia del abandono de Orenga es positiva para nuestro baloncesto porque necesitamos un salto de calidad en el banquillo que el castellonense no ha sabido, no ha podido, o no ha querido dar, pero ello no quiere decir que nos sumemos al linchamiento popular. El juicio a Orenga ha sido injusto en lo general (le han dado palos desde el primer día, daba igual que se ganara de 40 o se perdiera por un punto), pero justo en lo particular (el nefasto partido contra Francia en este pasado mundial) Por otro lado en este país estamos llegando a unos peligrosos extremos en los que se traspasa el límite entre lo que es juicio y análisis deportivo y el ataque personal, cobarde, nauseabundo y miserable (sirva como ejemplo, el del capitán del equipo de fútbol más laureado de la historia recibiendo mensajes de presuntos “aficionados” de su club deseando la muerte de su hijo, o la noticia con la que nos hemos levantado hoy de la profanación de la tumba de la fallecida mujer del presidente de dicha entidad por parte de algunos radicales… claro que es cosa de los “ultras”, dirán algunos, pero precisamente ese es el problema, que la sociedad, en lo concerniente a lo deportivo, parece radicalizarse cada vez más y sentirse cómoda dentro del espíritu “ultra”… muy peligroso) Pero volvamos al tema Orenga, ya que afortunadamente el baloncesto no ha llegado (y Dios quiera que no llegue), a esos niveles de inmundicia. 

A Orenga, como decimos, se le ha atizado desde el mismo día en que ocupó el cargo de seleccionador nacional absoluto, bajo la afirmación de que era un técnico poco calificado para tal tarea. En definitiva, el prejuicio que tantas veces hemos visto (recuerden los casos de Joan Plaza, Pablo Laso, Xavi Pascual y tantos otros cuando cogen las riendas de un proyecto ganador), la falta de “nombre”, o lo que en otros términos se conoce como “perfil bajo”. Bien es cierto que Orenga no tenía el bagaje de un buen número de extraordinarios entrenadores nacionales, pero tampoco creemos que su designación fuese tan injusta o desacertada como se quiso hacer ver. Se alude con demasiada frecuencia al escaso y desacertado paso de Orenga por ACB. Era la temporada 2005-06, y fue cesado tras 15 jornadas con un balance de 6 victorias por 9 derrotas (créanme, no es un registro tan malo en nuestra liga, y si no fíjense en la próxima temporada una vez transcurridas 15 jornadas cuantos equipos han llegado a esas victorias, muchos dándose con un canto en los dientes) También dirigió ocho encuentros en la ULEB Cup, con balance igualmente negativo (tres victorias por cinco derrotas) Pero hablamos de un equipo como el Estudiantes, que en los últimos tiempos ha tenido más sombras que luces y apenas ha encontrado la estabilidad, y en donde hasta una institución como Pepu Hernández también ha sido destituído en tiempos recientes. En honor a la verdad no tenía mal equipo Orenga aquella temporada, y el Estudiantes, de la mano de un técnico más experimentado y eficiente como Pedro Martínez acabó la liga regular con un balance de 17-17 y clasificado para los play offs. Sergio Rodríguez, Carlos Suárez, el Pancho Jasen, Iker Iturbe o Will McDonald eran los jugadores principales. Pedro Martínez contó además con el apoyo de un nuevo fichaje como fue el de Illian Evtimov. No fue una experiencia positiva la de Orenga en el banquillo de Estudiantes, pero no ha sido el único en fracasar en ese club… y sin embargo a veces parece que no ha habido más técnicos cesados en su historia.      


Joan Plaza, ejemplo de "perfil bajo" en constante crecimiento.


Donde mejor acomodo ha encontrado Orenga ha sido en la FEB, trabajando en categorías inferiores (oro continental en 2011 con la sub20), y como entrenador asistente (cinco años consecutivos al lado de Aíto García Reneses y Sergio Scariolo) Y llegamos al verano de 2013, con la renuncia de Sergio Scariolo y de algunos de nuestros mejores jugadores a disputar el Europeo de Eslovenia. Sinceramente creo que no era mala idea la de premiar a quien había sido oro dos años antes con los menores de 20 años y quien llevaba cinco veranos consecutivos trabajando en la absoluta como asistente con la designación como seleccionador absoluto. Y todo en un verano difícil con el listón de Scariolo (otro entrenador injustamente tratado pese a un balance que habla por si solo: dos oros europeos y una plata continental en cuatro años, balance nada fácil de conseguir por mucho Pau Gasol que tengas en tu equipo, y quien no lo sepa valorar, no tiene más que ver lo sucedido en el pasado mundial para aprender a valorarlo) muy alto y sin poder contar con jugadores que habían renunciado aquel verano a nuestra selección como Navarro, Pau, Felipe Reyes, Ibaka y posteriormente Mirotic. Aún así y pese a las críticas y a sus evidentes limitaciones como técnico Orenga cumplió y nos llevamos el bronce tras apartarnos de la final una Francia sencillamente intratable y a su mejor nivel. No había necesidad, en nuestra opinión, por tanto de ningún cambio. Orenga podía seguir creciendo como entrenador en el banquillo nacional absoluto. Desgraciadamente no demostró tal crecimiento. 

Aquí debemos hacer un inciso que nos lleva ya a la siguiente cuestión que queríamos plantear en nuestra entrada, y es el debate sobre quien debe (o más bien puede) ser nuestro próximo seleccionador. Se afirmó con ligereza que la designación como seleccionador nacional de Orenga era un “insulto” a todos los entrenadores españoles con mayor experiencia. Entrenadores, los cuales en su mayoría (salvo alguna excepción como Pepu Hernández, cuyo desencuentro con la actual federación es notorio), y afortunadamente hay que decir, trabajan como primeros técnicos en los diversos clubes ACB. Si a estas alturas aún hay quien no sabe que la citada ACB (organización privada, por cierto, que parece que hay quien sigue sin saberlo, y por tanto dueña y señora de establecer sus propias reglas) tiene en sus estatutos una norma según la cual ningún entrenador ACB puede ser seleccionar nacional absoluto, aquí estamos nosotros para recordarlo de nuevo. Por eso cuando se habla de que la FEB “insulta” al resto de técnicos españoles poniendo a Orenga y no a un “pata negra” ACB, quizás deberían decir que es la ACB quien realiza la afrenta (y volvemos a repetir, la ACB es una organización privada y establece las reglas que tienen a bien entre sus organizadores y participantes)  

Por tanto y mientras siga existiendo tal norma la FEB está muy limitada a la hora de designar seleccionador nacional, y por ello es lógico pensar que una de las opciones que baraje, como sucedió con el caso Orenga, es buscar a alguien dentro de la propia FEB que sea de la confianza del director deportivo Ángel Palmi y del presidente José Luís Sáez. Eso, o buscar un seleccionador extranjero, cosa que particularmente no veo claro que funcione en nuestro baloncesto, excepto si se trata de alguien que haya tenido experiencia ACB y conozca bien las particularidades de nuestra escena baloncestística, caso de Sergio Scariolo (actualmente sin equipo y por tanto con muchas papeletas de volver al cargo), quien se puede decir que es tan español como italiano. O quizás buscar alguna solución exótica, como el “chino” Piti Hurtado (pero si a Orenga le cayó de todo, imagínense al bueno de Piti, aunque sea uno de los tipos más geniales de nuestro país a la hora de hablar, entender y analizar este deporte) O hacer experimentos extravagantes, como pasar a Lucas Mondelo al baloncesto masculino. ¿Ven cómo no es tan fácil? Por eso me gustaría saber la solución que proponen esos aficionados que parecen tenerlo tan claro y en cuyas manos, si les dejásemos, tendríamos una selección que ganaría oro todos los veranos sin despeinarse allá donde compitiese. ¿Nuestra solución?, sinceramente, que FEB y ACB se sienten y acerquen posturas a este respecto. 

Y por supuesto, hay que tener claro que tipo de seleccionador se quiere, que perfil se busca, en lo deportivo y en lo personal. Un entrenador que prefiera destruir a crear y que en ataque agote el tiempo de posesión, o uno que deje libertad en ataque a los jugadores y les pida que ataquen el aro rival antes de que la defensa rival esté formada. Un técnico que a la primera derrota monte incendios y venda titulares a la prensa, o un tipo tranquilo que sepa manejar las crisis que puedan surgir de puertas adentro y sin aspavientos. Cada uno tendrá sus preferencias y sus gustos, y todos son lícitos, pero hay que ser coherentes con ellos. Personalmente a mí no me gustaría un Maljkovic, o un Messina, o un Repesa para nuestra selección, por muy brillantes que sean. La razón es simple. Su juego no me seduce. 


Lo que si me gustaría es que aprovechásemos este doloroso fracaso de un mundial en el que teníamos tantas esperanzas para cambiar nuestra perspectiva y análisis sobre la figura del entrenador. Desterremos de una vez eso de “a estos jugadores los entrena cualquiera”. No, no los entrena cualquiera, y el actual batacazo debiera dejarlo bien claro. No podemos ser tan hipócritas, simplemente porque no nos guste el entrenador (o eso tan español de “no nos caiga bien”), de cuando se gana no darle ningún mérito, y cuando se pierde asimilarle todas las culpas. Si España se hubiese alzado con este título mundial (lo cual viendo el nivel final alcanzado por Estados Unidos pareciera imposible) hubiéramos recurrido al “es que a este equipo lo entrena cualquiera” y hubiéramos negado todo mérito al inquilino del banquillo, pero ahora que nos la hemos pegado parece que vemos que no, que no lo entrena cualquiera. No es tan fácil. El mundial ganado por Pepu y su posterior plata europea no fue fácil. La plata olímpica de Aíto no fue fácil. Los dos campeonatos de Europa ganados por Scariolo (de hecho nuestros dos únicos títulos continentales de la historia) y su plata olímpica no fueron fáciles. Y por supuesto, tampoco fue fácil el bronce europeo de Orenga el pasado verano, al igual que su oro continental en 2011 con los jugadores juniors. Sólo cuando cambiemos esta percepción sobre lo que supone subirse a un podio en el deporte de alto nivel y el trabajo que ello conlleva, pasaremos del injusto linchamiento a aquello que es más justo… ya lo dice la propia palabra: el juicio.      



¿La segunda venida de "Scorsese" Scariolo?


martes, 1 de julio de 2014

ABRINES PIDE PASO




Orenga ya tiene su lista de jugadores para el Mundial 2014 del que somos anfitriones. Lo esperado. No hay sorpresas (más allá de un Alex Abrines que pide paso en la elite de nuestro basket llevándose por delante a Fernando San Emeterio), y si continuidad con el grupo que más alegrías ha dado al baloncesto español. Veremos si es el canto del cisne para algunos veteranos como Navarro, Pau y Felipe, o aguantan hasta las Olimpiadas de Brasil. Esperemos desquitarnos de la amargura del mundial balompédico, en un campeonato en el que Estados Unidos partirá como gran favorito, y en el que una plata, de nuevo, sabría a oro. Fundamental como siempre el estado físico y de forma en el que lleguen los jugadores a la cita. En ese sentido por ejemplo es preocupante como ha acabado la temporada Sergio Rodríguez, pero muy esperanzador como lo ha hecho Navarro. De todos modos queda mucho para un torneo que se desarrollará principalmente en el mes de Septiembre. 

Aunque en España sabemos de todo, y cada español lleva dentro un seleccionador nacional, no parece que la lista merezca demasiado debate, salvo algún nombre en concreto (quizás Víctor Claver, por su escasa revelancia en su equipo, pero hay que recordar que el pasado verano respondió bastante bien en el Europeo), luego ya vienen las fobias y manías de cada cual, pero claro, eso no tiene remedio (hay alguno que no llevaría ni a Pau Gasol) De hecho pueden ustedes asomarse a cualquier medio de comunicación y ver algunos de los comentarios de los lectores. Quedan casi dos meses para el tip off del Mundial y ya estamos sacando los fusiles. En algunas cosas este país no tiene remedio, parece increíble que hayamos tenido la cantidad de impresionantes éxitos deportivos en nuestro pasado reciente con un clima tan venenoso y cainita alrededor. 

Vamos con el baloncesto, que es lo que importa. Poca tripleta de bases mejor que la de Calderón, Ricky Rubio y el Chacho podríamos elegir. Dos NBA consolidados y el actual MVP de Euroliga en temporada regular. Además tres bases que se complementan y aportan cosas distintas. Con el regreso de Navarro a la selección tras su ausencia en el Europeo, Calderón no tendrá tantas responsabilidades de tiro, pero aún así será letal desde el triple. Ricky nos dará visión de juego y defensa, y Sergio Rodríguez juego vertical y servirá de revulsivo en partidos atascados. 

En las alas, seguimos sin encontrar un “alero alto” que haga olvidar al gran Carlos Jiménez, por lo que la filosofía del “small ball” seguirá perfilando el juego español. El genio Navarro encontrará apoyo anotador en un Llull cada vez más confiado en su juego, su tiro, y su impresionante capacidad para penetrar y romper la zona. Rudy volverá a ser el estajanovista del grupo, aportando en todos los aspectos del juego, sobre todo sacrificándose en defensa. Abrines es la gran novedad, a punto de cumplir 21 años y después de haber liderado a los Sub18 a la conquista del oro europeo en Polonia en 2011 (fue MVP del torneo), obtiene la recompensa a su lenta pero segura progresión en nuestro baloncesto. Aunque en play offs ha bajado su rendimiento, en liga regular firmó un magnífico 46% (50 de 109) con la camiseta azulgrana. Otra escopeta nacional. 

Y por último el juego interior. Tres de los mejores jugadores de la NBA en la actualidad, así de claro, como son los hermanos Gasol y Serge Ibaka. Junto a ellos un tipo que se deja la piel en la cancha como Felipe Reyes, y un Víctor Claver al que veremos si se apuesta por él como 3, o como parece más probable, de 4. Con la vuelta de los NBA al combinado nacional verá reducido su rol de manera considerable respecto al último Europeo, pero aprovechará cada segundo que le den. 

En mi opinión, cualquier seguidor mínimanente serio y con buen criterio, coincidiría en esta lista con Orenga en al menos 10 jugadores. Son los que tienen que estar. 

Como invitados y apuesta de futuro, Dani Díez (quien bien pudiera ser ese alero alto del que hablamos dentro de poco) y Willy Hernángomez (gran temporada con el maestro Aíto en Sevilla) y un Pau Ribas que bien podría estar en la absoluta después de su magnífica temporada en lo individual y colectivo. El jugador del Valencia es un claro ejemplo de lo que supone haber coincidido en el mismo contexto espacio-temporal con baloncestistas como Navarro o Rudy Fernández. Está caro ser internacional absoluto en esta selección.   




miércoles, 15 de enero de 2014

LOS MEJORES DEL AÑO: ENTRENADORES NACIONALES



Seguimos con nuestro repaso a los grandes protagonistas del pasado año baloncestístico (aunque a este paso nos va a llegar Febrero) Vamos ahora con los triunfadores de los banquillos nacionales. 

PABLO LASO:  Pablo Laso es más que un entrenador, es una manera de entender el baloncesto. Sí, la afirmación puede ser rimbombante, pero lo cierto es que Laso ha puesto sobre la mesa el debate sobre el estilo de juego y ha quitado unas cuantas caretas. Se puede ganar y hacer un juego divertido (y es que de hecho debería ser lo más lógico) Todo aquello que nos vendieron del basket control, el extra pass, y de que la defensa gana campeonatos, era mentira (y por si fuera poco, el equipo de Laso cada vez defiende mejor) Sus méritos del 2013 son evidentes, campeón de la ACB y campeón de la última Supercopa. Finalista de una Euroliga en la que el Real Madrid acabó pagando la inexperiencia a la que le han condenado sus últimos años ausente de la elite europea. Su único punto negro llegó en la fase final de la Copa del Rey, donde cayeron en cuartos de final. Claro que lo hicieron frente a un Barcelona que a la postre acabaría levantando el título (ya saben, estos sorteos teledirigidos para que siempre haya una final Madrid-Barça, que dicen los conspiranoícos) Pero más allá de resultados y títulos está el erigirse en arquitecto y defensor de una manera de entender el juego que crea afición y perpetúa el baloncesto como el deporte espectáculo por excelencia. No es el único en hacerlo (Alejandro Martínez sería el otro caso más evidente en nuestro país), pero sí quien tiene la valentía de hacerlo con un equipo grande y aspirante a títulos. Ahora que todo son flores y alabanzas no está de más recordar toda la desconfianza que generó su fichaje y la falta de respeto sufrida por mucho aficionado de medio pelo (esos del "Losa", "Lolaso", etc) Posiblemente fueran incapaces de recordar que se trata del máximo asistente histórico de la ACB y que en la cancha era un ciclón.  Lo suyo se llama fidelidad como entrenador al estilo que conoció cuando vestía de corto.          


Run & Gun


PEDRO MARTÍNEZ: Es posible que el baloncesto del Real Madrid y del Gran Canaría sean el día y la noche, pero tenemos que rendirnos a la evidencia del magnífico trabajo realizado por el técnico catalán en el banquillo de Las Palmas. No se puede hacer más con menos, y ha hecho historia llevando al Gran Canaria a unas semifinales de Liga Endesa y esta temporada busca repetir hazaña llegando a colocar al equipo tercer clasificado en la tabla al comenzar el nuevo año. Por si fuera poco cerró el 2013 alcanzando los 650 partidos ACB, siendo el segundo entrenador más veterano (a pesar de su relativa juventud) de la competición por detrás de un Aíto García Reneses con quien no pocas veces se le ha comparado, por su deslumbrante capacidad analítica para este deporte. Añádanle a eso que además es un tipo, lo que se dice, comprometido e inquieto con todo lo que nos rodea socialmente (les recomiendo que sigan su twitter), y no les quedará duda sobre la pasta de la que está hecho. La de los grandes.    
  

Mastermind.


JUAN ANTONIO ORENGA: Supongo que alguno se estará echando las manos a la cabeza, tirándose de los pelos, o directamente y para no sufrir más arrancándose sus ojos de las cuencas, pero no sean tozudos. Orenga ha aprobado el examen y ha cosechado otra medalla para nuestro baloncesto en el que sabíamos iba a ser nuestro verano más complicado. ¿Cuántas veces hemos oído eso del vacío que va a sufrir la selección cuando no tengamos a Pau Gasol y Navarro, nuestros dos mejores jugadores de la historia? ¿Cuánto se habló de a ver quién iba a ser el guapo que se atreviera a hacerse cargo del combinado nacional el pasado Eurobasket ante las ausencias que se avecinaban? Recordemos que el único verano en el que no contamos con Pau Gasol desde la irrupción del talento de Sant Boi fue en el Mundial 2010, donde acabamos en quinta posición (aquel triple de Teodosic), es decir, nos bajamos del cajón por primera vez desde que fuímos campeones del mundo en 2006. Ahora, sin Pau, Navarro, Felipe, Ibaka (ni Mirotic), Orenga tenía una difícil papeleta no pensando sólo en el presente inmediato si no como examen de como debe afrentarse la difícil transición que nos espera. Aún con todas las dudas y lagunas que puede haber generado su labor, lo cierto es que nuestra selección siguió siendo de las más fuertes de Europa, tanto es así que incluso nos fuímos con la sensación de que aún podíamos haber hecho algo más. Y eso es muy positivo. El futuro no parece tan negro sin nuestros cracks. Le pese a quien le pese, Orenga ha aprobado. Por suerte para todos.            


Seguimos en la élite. 



Otros nombres que se nos vienen a la cabeza y también han hecho méritos: el citado Alejandro Martínez, capaz de tener al CB Canarias, recién ascendido, con opciones de puestos de play offs hasta el final de la temporada regular, José Luís Abós y Moncho Fernández, profetas en sus tierras maña y gallega respectivamente, o Joan Plaza, ganador de la liga lituana con el Zalgiris pese a todos los problemas soportados (llegó hasta a verse viviendo sin luz en el domicilio que le facilitaron, debido a la precariedad del club lituano), y que ha vuelto a nuestro baloncesto para tratar de reconducir al Unicaja Málaga por la senda de los éxitos. Y también debemos tener un recuerdo para una auténtica institución de nuestro baloncesto que nos dejó víctima del maldito cáncer. Hablamos del mítico Manel Comas, historia viva de la ACB y entrenador de media liga, entre los muchos jugadores que tuvo a su cargo precisamente se encuentra el hombre con quien abrimos esta entrada, Pablo Laso. Le echamos de menos.  


El año en que el Sheriff nos dejó.

lunes, 30 de septiembre de 2013

CONFIANZA RENOVADA

Antes de acometer la entrada de hoy he de hacer un inciso, una triste cuestión personal. Finalizábamos nuestra anterior actualización, hace justo una semana, afirmando que en próximas entregas seguiríamos comentando el Eurobasket, centrándonos en la participación individual de nuestros jugadores y en el papel desempeñado por el resto de las selecciones participantes. Era nuestra "hoja de ruta" para la pasada semana, pero desgraciadamente no pudimos cumplirla debido a un luctuoso tema personal. Por lo que pasamos página y seguimos adelante, cierto es que con un tema en cierta manera relacionado con el pasado Euroasket. Este blog no deja de ser un hobby, una página totalmente amateur para hablar de baloncesto, pero quien se haya asomado por aquí sabe que nos gusta mantener cierta continuidad, y, en la medida de lo posible, hacer las cosas "bien". De modo que pedimos disculpas por la ausencia de estos días... y que el balón siga botando.  




Trust



La noticia pasó, dentro de lo que cabe, bastante desapercibida. Sobre todo entre esos voceras que se pasaron todo el Eurobasket desde el minuto 1 clamando por la decapitación y entrega en bandeja de plata de la cabeza de nuestro seleccionar nacional Juan Antonio Orenga. Es comprensible, ya que se trata de aficionados muy esporádicos y residuales que apenas siguen el día a día de este deporte. Puedo imaginar sus caras de asombro llegado el próximo verano cuando exclamen: “¡ah!, ¿pero sigue este tío?” 

Pues sí, sigue este tío. El tío que se ha tenido que comer el marrón de dirigir a la selección por primera vez en este siglo sin nuestros dos mejores jugadores de la historia, sin nuestros dos grandes líderes. En efecto, desde el Eurobasket de 1999 en Francia no contábamos con una selección en la que no estuvieran Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, bien juntos, o bien por separado. A partir de ahí casi década y media de éxitos y medallas que con Orenga, le pese a quien le pese, han continuado con un bronce que era el primer objetivo (había equipo para aspirar al oro, pero no para ser favoritos como lo éramos en los anteriores torneos continentales) Desde aquí comprendemos, respetamos y defendemos la decisión tomada por la FEB, una federación que hay que recordar que sigue dando al baloncesto español la mayor cantidad de medallas jamás recordada pese a que la seguirán criticando. Y sabemos que, una vez más, nuestra opinión no nos granjeará en absoluto un mayor número de seguidores si no más bien al contrario. Pero amigos, este no es el blog de moda del baloncesto.

Es cierto que Orenga ha cometido errores y ha demostrado ser un técnico aún en proceso de maduración (incluyendo el hecho de que todavía no tiene el suficiente respeto de los árbitros en comparación con colegas de profesión habituales ya en estas lides) El entrenador castellonense ha sido responsable de algunos de los momentos de desconexión del equipo, especialmente en nuestra derrota más dolorosa, la sufrida frente a la posteriormente campeona Francia de Vincent Collet (ejemplo de técnico que alcanza el éxito tras años de dudas y de confianza renovada por parte de su federación pese a que verano tras verano los galos quedaban algún peldaño por debajo de lo que parecían sus posibilidades reales, con la mejor generación de baloncestistas franceses de la historia) Esos 25 minutos (dos cuartos y prórroga) de baloncesto romo y apático incapaz de leer la defensa zonal planteada por Collet y con la prolongada ausencia de nuestro más preclaro director de juego, Ricky Rubio (3.4 asistencias por partido en 20.7 minutos de juego), extrañamente condenado al banquillo cuando precisábamos fluidez y circulación de balón ante la imposibilidad de encontrar el juego vertical para el que está más dotado Sergio Rodríguez. Un juego vertical negado totalmente precisamente gracias a esa maldita zona que tanto daño nos hizo. Sí, Orenga ha cometido errores y la dirección técnica ha sido manifiestamente mejorable (lo cual debiera  magnificar más la sobresaliente labor realizada por Scariolo en pasados veranos, ayudado, claro está, por dos seguros de vida a la hora de afrontar partidos decisivos y momentos calientes como son Pau Gasol y Juan Carlos Navarro… dos tablas de salvación de las que Orenga no ha dispuesto) Y es cierto que dando una patada a una piedra encontraremos decenas de entrenadores mejores cualificados que el actual seleccionador. El problema, para empezar, es que la mayoría de ellos no tienen la posibilidad de acceder al cargo.   


La España del 99, la última sin Pau y Navarro hasta hoy.


Como todo el mundo ya debería saber la ACB (que no la FEB) mantiene una norma según la cual un primer entrenador de club ACB no puede ser seleccionador nacional ni tener relación con el staff técnico de la Federación. Olvídense por tanto de Sergio Scariolo (Laboral Kutxa), Joan Plaza (Unicaja), Xavi Pascual (Barcelona), Aito García Reneses (Cajasol), José Luis Abós (Cai Zaragoza), Txus Vidorreta (Estudiantes), Pablo Laso (Real Madrid), Salva Maldonado (Joventut), Sito Alonso (Gipuzkoa Basket), Pedro Martínez (Gran Canaria), Moncho Fernández (Obradoiro), Oscar Quintana (Murcia), Velimir Perasovic (Valencia) y tantos otros que conforman lo más granado de nuestros banquillos. Técnicos de contrastada categoría y gran conocimiento de nuestro baloncesto. No se puede acceder a ellos. 

Partiendo de esta limitación el panorama se estrecha considerablemente a la hora de pensar en a quien otorgar las riendas de nuestra selección. Se podría pensar en algún “nombre” (lo cual a veces no implica “hombre”) ilustre del baloncesto europeo, con el riesgo de que su desconocimiento del baloncesto español traiga más desastre que orden (y ahí están los casos de Ettore Messina en el Real Madrid o Jasmin Repesa en Unicaja), por no hablar de los que ya están comprometidos con otras federaciones (Pianigiani con Italia o Maljkovic con Eslovenia) Habrá quien piense en un intento de limar asperezas con el gran Pepu Hernández, el hombre que nos hizo campeones del mundo e imprimió las señas de identidad de esta selección, pero es realmente difícil solucionar problemas de egos y en ese sentido cuando esta federación ha sufrido “desencuentros” tanto con técnicos como con jugadores se ha optado por pasar irremediablemente página. Por otro lado hay que recordar que la trayectoria de Pepu tras dejar la selección es más bien pobre, con dos etapas en Joventut y Estudiantes escasas de buenos resultados (rescisión de contrato en el primer caso, y cesado fulminantemente en el club colegial), con todos los respetos al gran Pepu, no parece que sea precisamente la panacea actual del baloncesto español. Casos como los de Mario Pesquera o Javier Imbroda, sinceramente, no creo que merezcan ni ser tenidos en cuenta hoy día a menos que queramos que nuestro baloncesto retroceda dos décadas. 

Con todo esto la decisión de continuidad y de apostar por alguien “de la casa” lejos de parecer descabellado se antoja como la solución de mayor normalidad para nuestro baloncesto. Juan Antonio Orenga lleva 11 años en la FEB, ha sido campeón continental con la Sub20 en 2011 (sin perder un solo partido en aquel torneo), y ha sido segundo de técnicos como Aito o Scariolo. Algo sabrá de esto (aunque no tanto como el aficionado de sofá que ve el basket televisado cerveza en mano, claro, que esto es España), algo habrá aprendido, y algo más aprenderá.    


El oro Sub20 en Bilbao. Orenga abriéndose camino.


He llegado a leer (en esos blogs populares a los que todo les parece mal y tienen tanto éxito) que la designación de Orenga como seleccionador nacional era un insulto al baloncesto español. Tal cual. Habría que preguntarles a quienes piensan así si cuando grandisimos técnicos como Joan Plaza o Xavi Pascual obtuvieron por fin la confianza merecida para ser primeros entrenadores de nada menos que los dos grandes de nuestro baloncesto, aquello también fue un insulto (seguro que también lo pensaron, luego se la tendrían que envainar, claro) Quizás que Pablo Laso, el hombre que ha devuelto al Madrid a la senda de los triunfos (y del buen baloncesto), fuese fichado en su momento como primer entrenador blanco pese a su escaso bagaje también habría que considerarlo un insulto. O que los Boston Celtics hayan confiado la dirección técnica de su equipo a un joven entrenador universitario sin experiencia en la NBA, ¿por qué no?, sea un insulto a todo el baloncesto estadounidense. En fin, aficionados que parecen incapaces de ver más allá de los Messina, Obradovic o Maljkovic y que si por ellos fuera jamás un segundo entrenador podría seguir el paso lógico de convertirse alguna vez en primero. 

Intuyo que en esta decisión de la FEB algo habrá pesado la opinión de los jugadores, al fin y al cabo los grandes protagonistas de esto. No me parece mal, al contrario. Pese a que siempre se ha criticado (por los de siempre) la autogestión de este grupo de baloncestistas, hay que recordar que ha sido precisamente esa autogestión la que ha ayudado a la impresionante recolección de éxitos obtenidos por esta selección en el siglo XXI. La autogestión lejos de ser nada negativo es una garantía de comodidad para los trabajadores que rendirán mucho mejor en un ambiente confortable que bajo la tiranía del látigo. Esto vale tanto para el deporte profesional como para cualquier empresa. ¿O me va a decir cualquiera de ustedes que no trabaja mejor si se sabe poseedor de cierta flexibilidad para trabajar “a su ritmo” que cuándo tiene al jefe encima? Para los enemigos de la autogestión, basta recordarles como acabó una de las mejores selecciones serbias de la historia, en su propio Eurobasket de 2005 en Novi Sad entrenada por precisamente uno de los técnicos más disciplinados y férreos como Zeljko Obradovic. Se lo digo yo: a puñetazos en el vestuario después de no pasar de la segunda fase. Ahí estaban jugadores como Bodiroga, Milicic, Avdalovic, Radmanovic, Rakocevic, Jaric, Rebraca, Krstic… casi nada. Pues bien, entonces, ¿qué preferimos, que los nuestros jueguen a la pocha y se tomen unas cañas o que se acaben liando a puñetazos soltando toda la tensión acumulada? 


En definitiva, otra decisión de la federación más exitosa del deporte español que seguirá dando que hablar y siendo cruentamente criticada… y mientras tanto, la colección de medallas que sigue aumentando. Que alguien me lo explique.  

jueves, 11 de julio de 2013

LOS DOCE DE ORENGA


Orenga's Gang.


Ya tenemos lista para el Europeo de Eslovenia. En esta ocasión no habrá descartes o jugadores luchando por algún puesto. Salvo lesión o contratiempo de última hora, donde entraría alguno de los tres invitados (Xavi Rabaseda, Nacho Martín y Alberto Corbacho), los doce elegidos serán nuestros representantes. Orenga hace los deberes pronto, ya que la gran mayoría de las selecciones aún tienen sus listas en modo provisional y están a la espera de ver que jugadores pasan el corte.

Lo primero que llama la atención, lógicamente, es la cantidad de ausencias ilustres. Algunas ya conocidas y esperadas, pero igualmente sensibles. Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Serge Ibaka, Felipe Reyes o Nikola Mirotic son jugadores con los que evidentemente esta selección sería otra y una clara aspirante al oro (el que significaría nuestro tercer título continental consecutivo, algo sólo logrado antaño por las históricas y desaparecidas selecciones de la Unión Soviética y Yugoslavia) Aún así llevamos muy buen plantel. Hay equipo para pelear por las medallas, pero debemos comprender que el oro no puede ser la máxima prioridad debido a las circunstancias. Y es una estupenda ocasión para darnos cuenta del magnífico nivel del baloncesto español, capaz de conformar un roster de garantías pese a tantas ausencias estelares, o pese a no poder contar en el Europeo ni con el MVP de la temporada regular de nuestra liga ni el MVP de las finales. Pero las bajas de Navarro y Pau suponen un duro handicap para este equipo, ya que más allá de la calidad de nuestros dos grandes líderes naturales y jugadores con mayor ascendencia sobre el grupo, transforman la fisionomía habitual de la selección y obligan a cambiar la que ha sido nuestra manera de jugar en los últimos años. Vamos a tratar de profundizar sobre este asunto en los apartados posteriores. 

-¿Qué supone la baja de Navarro? Para empezar, perder al MVP del pasado Europeo disputado hace dos años en Lituania. Un genio capaz de decidir partidos y al que no le tiembla la mano en los momentos calientes. Al contrario, se crece cuando la dificultad es mayor y aparece para echarse el equipo a la espalda en los momentos que el rival más nos ahoga (recuérdense las semifinales del citado Europeo contra Macedonia) Pero además su ausencia provoca una incidencia absoluta en el estilo de juego de la selección. Tras la retirada de Carlos Jiménez del combinado nacional, Sergio Scariolo ha sido incapaz de encontrar un alero alto que le convenciese y tomase el relevo del jugador madrileño. El resultado de ello fue ajustar a Rudy Fernández, un escolta natural, a esa posición, formando pareja de aleros titulares con Navarro. Navarro y Rudy han sido fijos en las alas de nuestro combinado, obligando al equipo nacional a jugar habitualmente con tres “bajos”. Base+Navarro+Rudy, dos bases+Navarro, dos bases+Rudy, base+Navarro+Llull, etc… veremos si Rudy sigue siendo más utilizado como 3 que como 2, o saldrá de inicio como escolta ante la ausencia del capitán barcelonista, ganando terreno y minutos San Emeterio o Mumbrú, o incluso Claver como 3 (esto lo veo más difícil) En mi opinión Orenga intentará variar lo menos posible los planteamientos de Scariolo y utilizará en la medida posible todos los “bajos” que pueda. Es decir, entre los tres bases más Llull y Rudy ocuparán habitualmente las tres primeras posiciones en la cancha (1,2 y 3)   


Los sergios, ahora a triunfar de rojo.


-¿Qué supone la baja de Pau? Evidentemente hablamos del líder espiritual de esta generación y el hombre que ha cambiado para siempre nuestro baloncesto, pero también, como en el caso de Navarro, su ausencia provoca un cambio de planteamiento respecto a los esquemas habituales de Sergio Scariolo para las últimas grandes citas. Uno de los grandes aciertos del entrenador italiano fue lograr la compatibilidad en pista entre los hermanos Gasol, pese a que en un principio parecían “estorbarse” mutuamente en pista. Scariolo insistió en ello desde la retirada de Garbajosa, cuya presencia también suponía una seña de identidad para el equipo (el jugar siempre con un 4 abierto) Con Pau jugando inicialmente de ala-pívot en la selección por primera vez en su carrera (por mucho que sea su posición natural en la NBA, en FIBA siempre se le ha utilizado más de 5), pero a la vez siendo el principal recambio de Marc como pívot, Scariolo lograba sacar lo mejor del jugador de los Lakers en ambas posiciones. Pau demostraba no sólo ser nuestro mejor interior, si no quien mejor sabía adaptarse a las distintas parejas que le iban surgiendo (Marc, Felipe, Ibaka…) La ausencia del mejor baloncestista español de todos los tiempos produce dudas por lo tanto sobre la idea de juego interior que desarrollará Orenga. Ya no podemos jugar con dos grandes “siete pies”, aunque Xavi Rey y Germán Gabriel (curiosamente titular en los “juniors de oro” por delante de Pau) se asemejan bastante a esa figura. Gabriel además es una gran amenaza exterior. Si parece más probable que se apuesta por volver a los tiempos de Garbajosa, con Aguilar y Claver jugando de cuatros un tanto falsos. Incluso Mumbrú puede aparecer en esa posición. Por lo tanto es posible que veamos a la selección en muchos momentos con cuatro jugadores exteriores en pista y un juego muy abierto, lo cual si supone una novedad importante respecto a los tiempos más recientes. 

-Otras ausencias. Ibaka, Felipe, Mirotic. Tres jugadores interiores a los que también vamos a echar de menos. Ibaka, un seguro en defensa y cada vez mejor en ataque, y quien sin Pau debería ser la pareja de baile de Marc. Felipe, nuestro gladiador, y el jugador que más rinde en menos tiempo. Mirotic, un talento natural con nivel ya demostrado para estar en la selección absoluta. Su no presencia entristece el panorama interior del equipo, que a ojos del aficionado se presenta como la línea más débil del grupo. Creo que jugadores como Aguilar, Gabriel o Rey se merecen un voto de confianza. Sus temporadas han sido buenas y han ido parejas a un buen rendimiento de sus respectivos clubes. No obstante debemos considerar que será sobre la línea exterior donde más se asiente la fuerza de este grupo. 

Insistimos en que la selección de Orenga es realmente buena y altamente competitiva. El resto de combinados también presentarán ausencias (Nowitzki, Noah, Lorbek, Turiaf, Planinic, Koufos, Gallinari, Kirilenko, Khryapa, Kaun… por citar algunas), si bien no en cantidad y calidad como las nuestras, también es cierto que no tienen la misma capacidad actual de generar jugadores de gran nivel que nuestro baloncesto, es decir, la baja de un Nowitzki para una Alemania puede suponer un varapalo mayor que la perdida de dos figuras para una España. Si uno echa un vistazo al resto de plantillas no debiera verse infundido de un excesivo temor, aunque en mi opinión creo que Francia puede ser, por fin, la gran vencedora. El baloncesto galo lleva años viendo como la mejor generación de jugadores de su historia no ratifica su incuestionable calidad reflejándolo en el palmarés. La culpa en una gran medida ha sido de nuestra selección, que les ha derrotado y frustrado una y otra vez en las últimas grandes citas. Esta puede ser su gran oportunidad de darse la revancha. Tampoco pierdan de vista a Eslovenia, que como locales y con prácticamente todas sus grandes figuras (falta Lorbek pero estarán Nachbar, Udrih, los Dragic, etc) serán claros aspirantes a metales. Por lo demás, lo de siempre, mucha igualdad y grandes selecciones (Grecia, Rusia, Turquía, Serbia… más alguna sorpresa que siempre surge… y a la espera de que Italia confirme su retorno a la elite)       


La Eslovenia de Boza presenta grandes expectativas.


Por último, y aunque no creo que esta Federación necesite que le echen ningún capote (ahí están los éxitos continuados de nuestro baloncesto de selecciones en distintas categorías y sexos), pero conociendo la propensión a la crítica en nuestro cainita país, hay que recordar que se ha trabajado para llevar la mejor selección posible. Con la renuncia de Ibaka era el turno de Mirotic, abanderado nacional en algunos campeonatos de categorías inferiores (el brillante Europeo Sub20 de Bilbao, por ejemplo, donde dio una auténtica exhibición) El jugador de Podgorica ha renunciado , y hay que respetar la libertad de su elección. Se intentó entonces que Ibaka cambiara de opinión y el congoleño mostró su buena disposición, pero se encontró entonces con la oposición de su club en la NBA, los Oklahoma City Thunder. Otro aspecto que parece molestar a algunos aficionados es el retorno de Alex Mumbrú, después de que anunciase su adiós a la selección hace dos años. Lo cierto es que ha hecho una gran temporada y parece lógico que se haya intentado convencer a un jugador de su calidad y su fácil adaptación en el grupo para prestar un (veremos) último servicio al combinado nacional. A partir de ahí, las elecciones de Orenga creemos que son justas. Esta Federación y este grupo de jugadores, con sus virtudes y sus defectos, nos han llevado a las más altas cotas que jamás pudimos imaginar los aficionados a este deporte que tanto nos apasiona. Seguimos confiando en todos ellos.

LOS DOCE SELECCIONADOS: 


ESPAÑA

Jugador
POS
ALT
AÑO
Equipo

Ricky Rubio
Base
190
1990
Minnesota Timberwolves (NBA)

José Manuel Calderón
Base
195
1981
Dallas Mavericks (NBA)

Sergio Rodríguez
Base
191
1986
Real Madrid (Liga Endesa)

Sergio Llull
Escolta
190
1987
Real Madrid (Liga Endesa)

Rudy Fernández
Escolta
196
1985
Real Madrid (NBA)

Fernando San Emeterio
Alero
199
1984
Laboral Kutxa (Liga Endesa)

Víctor Claver
Alero
207
1988
Portalnd Trail Blazers (NBA)

Álex Mumbrú
Alero
202
1979
Bilbao Basket (Liga Endesa)

Germán Gabriel
Ala-pívot
207
1980
Bilbao Basket (Liga Endesa)

Pablo Aguilar
Ala-pívot
202
1989
Valencia BC (Liga Endesa)

Marc Gasol
Pívot
215
1985
Memphis Grizzlies (NBA)

Xavi Rey
Pívot
210
1987
Herbalife Gran Canaria (Liga Endesa)

miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA HORA DE ORENGA





La actualidad baloncestística del día de hoy ha venido salpicada con un nombre propio acaparando todo foco en el mundo de la canasta: Sergio Scariolo. El entrenador italiano ha decidido poner fin, parece que de mutuo acuerdo con la Federación, a su exitoso ciclo de cuatro años al frente de los banquillos de la selección española de baloncesto. Veremos si es un adiós definitivo o su puerta sigue abierta. Hora por tanto de hacer balance de cuatro veranos que se resumen en dos títulos de campeones de Europa (nuestros únicos títulos continentales por otro lado), un subcampeonato olímpico, y la pequeña decepción del sexto puesto en el Mundial de Turquía (sin Pau Gasol ni Calderón) Del técnico de Brescia se ha dicho de todo, y más que se dirá. Particularmente en este blog nos gusta tener cierta sensatez y dos dedos de frente. Esos dedos de frente me hacen ver que un ciclo en el que se obtienen dos oros (repito, en un torneo que nunca habíamos ganado), una plata y sólo una genialidad de Teodosic nos deja fuera de la lucha por las medallas en el único caso que no subimos al podio, sólo puede ser calificado como sobresaliente. Esto en lo plenamente resultadista, aspecto en el que el italiano ha estado casi irreprochable. Se le contrató para mantener en lo más alto a una selección que había tocado el cielo tres años antes de su llegada con Pepu Hernández, y en ese sentido la cosecha de metales habla por si sola. En lo baloncestístico, en lo exclusivamente relativo al juego, creo que su mando y su mano han sido notables. Algunas sombras, muchas luces, y una selección que ha sido una perfecta sinfonía cuando ha alcanzado su mejor versión, mejorando notablemente Scariolo el único pequeño defecto que parecía mostrar nuestra mejor generación de jugadores: el ataque en estático. La selección de Scariolo ha seguido impregnada de las señas de identidad de las que la dotó el gran Pepu Hernández: sacrificio defensivo, espíritu estojanovista, y el contraataque como arma ofensiva predilecta. Pero dimos un paso adelante a la hora de desentrañar partidos incómodos, maquiavélicos, esos en los que los rivales trataban de asfixiar el talento a base de músculo. En ese sentido creo que el cenit baloncestístico se alcanzó en el Europeo de 2009 en Polonia con los cinco partidos finales en los que conseguimos interpretar un juego que rozaba la perfección. Nunca había visto a este grupo jugar así, y nunca lo he vuelto a ver. Pido al aficionado desagradecido con Scariolo que repasé esos cinco partidos, comenzando con aquel delicado momento frente a Lituania, con un 15-24 en contra que incidía en el mal y dudoso campeonato que estábamos haciendo hasta el momento (recordemos que hasta llegamos a estar contra las cuerdas y en la calle frente a Gran Bretaña) Fue el último mal momento de una selección que a partir de ahí comenzó a jugar a este juego como si hubiera sido exclusivamente concebido para ellos. Parcial de 23-0 para encarrilar un partido que se acabó ganando por 14 puntos. A partir de ahí trituramos a los locales polacos para certificar el pase a cuartos de final (cómo últimos de grupo), destrozamos a la hasta entonces invicta y gran favorita Francia (con un Tony Parker que llegaba como máximo anotador del torneo y al que Ricky Rubio le comió la tostada de una manera brutal), nos merendamos a Grecia en la semifinal, y en la gran final Serbia fue un juguete en nuestras manos. Primer cetro continental pasando sin piedad por encima de los más duros rivales con diferencias siempre rondando los 20 puntos. Un rodillo. Un derbi de demolición baloncestístico. Créanme, difícilmente se puede jugar al baloncesto mejor que como lo hicimos a partir del minuto 12 de aquel partido contra Lituania y hasta el final de aquel torneo.  

Y por fin, reyes de Europa.


De modo que se cierra una etapa realmente brillante de nuestro baloncesto, y le llega el momento a quien ha estado a la sombra de Scariolo durante estos años, e incluso ya figuraba en el staff técnico de la selección en los JJOO de 2008 junto a Aito García Reneses. Buenos maestros. No sólo eso, al hablar de Juan Antonio Orenga también hay que recordar su contribución al buen momento de nuestro basket trabajando con los U20 a los que ha llevado al podio en tres ocasiones: bronce en 2007, plata en 2010 y oro en 2011 en el Europeo de Bilbao que muchos recordarán con aquellas impresionantes actuaciones de un Nikola Mirotic cuyas dudas sobre que selección absoluta abrazar quizás se disipen gracias a la llegada de uno de sus mentores al banquillo de nuestra roja. También los U18 han pasado por sus manos, sin ir más lejos este mismo año con su triunfo la pasada Primavera en el mundial oficioso de Manheim con la generación del 94 (y alguno del 95), teniendo a su cargo a jugadores como Josep Pérez, Albert Homs, Willy Hernángomez o Ilimane Diop, quienes tarde o temprano tendrán que tomar el relevo de la precisamente anterior generación en obtener triunfo en la localidad alemana. Nos referimos, claro está, a la del 80. Por lo tanto estamos hablando de un hombre de FEB puro y duro y un entrenador idóneo a la hora de iniciar una transición que esperemos sea lo menos dolorosa posible cuando Pau Gasol y Navarro dejen de liderarnos hacia el éxito. La duda que queda en el aire es si Juanan llega al banquillo nacional absoluto para quedarse, o simplemente se trata de no “quemar” a algún nombre ilustre (el propio Scariolo) en un torneo que hoy día podemos considerar para nosotros “menor” (¡quién nos los iba a decir hace años!) y en el que posiblemente suframos alguna ausencia notable. Ya sabemos como funcionan por aquí las cosas y como se va a atizar a quien sea el primero en no poder seguir subiéndose al podio. Pero imaginemos (y que el Dios de la canasta quiera que así sea) que Orenga gana el próximo oro europeo con un juego brillante y sin nuestros líderes Pau y Navarro. ¿Con qué cara se le dice que debe dejar sitio a otro técnico de “perfil alto”? ¿No sería además esta una estupenda ocasión para volver a contar con un seleccionador nacional dedicado “full time” al equipo de todos?  

Aprendiendo de Aito


En todo caso ya habrá tiempo para especular con el futuro, ahora es momento de agradecer a Sergio Scariolo su buen hacer durante estos cuatro años, y desearle suerte al nuevo primer inquilino del banquillo. Juan Antonio Orenga. Uno de los nuestros. Mientras en otros sitios prefieren seguir hablando de "dictaduras de la pocha", clanes, y conspiraciones (todo de un modo patéticamente difuso, ya saben... "he oído que", "se comenta que", "tengo un infiltrado que le lleva el gatorade a Marc Gasol"), en este blog optamos por seguir con el baloncesto. Y ahora, es la hora de Orenga.  

¿Se repetirá esta sociedad?