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martes, 18 de julio de 2017

EL NUEVO SOLDADO DEL EJÉRCITO ROJO





Sergio y Milos invierten sus caminos.





Sergio Rodríguez vuelve a Europa. Después de su agridulce experiencia en Philadelphia y no conseguir ninguna oferta NBA ,en Europa el CSKA de Moscú apuesta por él para suplir a una de sus grandes figuras, un Milos Teodosic quien emprende el viaje inverso para reemplazar a Chris Paul en la dirección de juego de Los Angeles Clippers. Teodosic va a la NBA con la vitola merecida de ser uno de los mejores bases de Europa, rango que el mismo Sergio Rodríguez ostentaba después de haber deslumbrado en el Real Madrid de Laso, llegando a ser MVP de Euroliga en 2014. Veremos cómo le va al bueno de Milos, pero lo que vuelve a quedar patente tras el pasado curso del Chacho es la enorme dificultad para un base europeo de consolidarse en la actual NBA. En ese sentido resulta sangrante ver como se sigue poniendo en duda la carrera de Ricky Rubio, único europeo en la posición de base junto a Goran Dragic capaz de robar algo de protagonismo a los estadounidenses en esta auténtica edad dorada de la NBA en la posición de base. Si antaño era el pívot ese jugador quintaesencial, esa piedra filosofal sobre la que los equipos buscaban desarrollar su juego, ahora es el base el gran protagonista y un movimiento como el de Chris Paul a Houston Rockets provoca un inevitable efecto dominó a ambos lados del Atlántico. 



Parece el CSKA un equipo a la medida del Chacho. Con un entrenador como Dimitris Itoudis, quien al igual que Pablo Laso gusta de un baloncesto de corte ofensivo y de un ritmo alto en el juego, y evidentemente un equipo aspirante a todo título en juego. En lo económico la oferta resulta sencillamente mareante, de ser ciertos los 10.7 millones de euros por tres temporadas. Esto le convierte directamente en el jugador mejor pagado de Europa, por delante de Alexey Shved, otro jugador realmente genial y capaz de jugar en las posiciones de base y de escolta quien sin embargo también fracasó en la NBA como tantos europeos y de su nuevo compañero Nando de Colo, otro de los “killers” de la actual Euroliga, pero quien también debemos recordar que su paso por la mejor liga de baloncesto del mundo fue bastante discreto. Hablamos en estos tres casos de los únicos jugadores de Europa cuyo sueldo pasa actualmente de los tres millones de euros al año. 



No cabe duda de que Sergio Rodríguez dejó huella en la ACB y en el Real Madrid como presumiblemente lo hará en un CSKA en el que tendrá mando absoluto y será la gran estrella junto al citado De Colo, además de base titularísimo, ya que hay que recordar que además de la salida de Teodosic a la NBA los rusos han visto como su director de juego de rotación, Aaron Jackson, se ha sumado a la lucrativa moda de enrolarse en el económicamente poderoso baloncesto chino (al igual que jugadores como Bourousis, Scola, Langford, u otro Jackson, Edwing, máximo anotador de la última temporada en la ACB), por lo que la importancia del Chacho en el equipo moscovita, qué duda cabe, será todavía mayor que la que tenía en el Madrid de Laso. El aficionado a Euroliga por lo tanto podrá disfrutar de la magia tinerfeña de nuestro base internacional, aunque por desgracia sea en uno de los grandes rivales de nuestros equipos para alzarse con el título continental. Y es que en efecto, Sergio Rodríguez dejó una grandísima huella dentro del Real Madrid, tanto es así que ese pequeño pero ruidoso grupo de aficionados carentes de cultura deportiva pero plagados de fanatismo se han lanzado a las redes sociales para recurrir de nuevo al habitual exabrupto. Si ya el pasado verano su marcha a Philadelphia fue una afrenta (pese a que curiosamente este tipo de aficionados que se califican a si mismos de muy madridistas e intensos, y por tanto enemigos de la parte de la afición a que ven como corriente dañina y dominante y a la que han bautizado como “piperos”, siguen teniendo en un pedestal a Drazen Petrovic como ejemplo de ídolo y mito madridista del mundo de la canasta, cuando en realidad no ha habido jugador que haya protagonizado una jugarreta más sucia con el Real Madrid que el genio de Sibenik cuando huyo a Portland sin despedirse de nadie y a dos días de empezar la temporada), que en su retorno a Europa el Chacho vista el rojo del CSKA y no el blanco madridista ya es el colmo de los agravios. Pero la realidad es que es imposible que Sergio Rodríguez jugase la próxima temporada en el Real Madrid, por mucho que nos duela a los fans, por la sencilla razón de que el Real Madrid no ha intentado en ningún momento su fichaje. 




Jugando a meternos en las cabezas de Laso, Herreros y compañía, la cosa puede tener hasta su lógica. Llull y Doncic, pese a las protestas de los ortodoxos, han funcionado como bases. Es cierto que son jugadores polivalentes, sobre todo el esloveno, capaces de alternar distintas posiciones, pero para Laso son bases. El menorquín no tiene nada que demostrar, sencillamente está en el mejor momento de su carrera, mientras que el joven Luka domina el juego desde la dirección del mismo, en la posición que siempre ha reconocido como su favorita. Con dos jugadores de este calibre no es fácil la convivencia de un tercer base estelar. La situación es muy distinta a la de hace dos temporadas, cuando Doncic esperaba pacientemente aceptando el papel de tercer base. Dontaye Draper no ha aportado las soluciones que Laso esperaba y hace semanas que el club decidió apostar por Facundo Campazzo, jugador en propiedad de los blancos y quien ha realizado dos campañas excelentes en Murcia, como el tercer hombre a la hora de dirigir el equipo. Es cierto que desde la secretaria técnica se vigilaban los movimientos de Sergio Rodríguez, pero no hay constancia de ninguna oferta oficial al jugador y a buen seguro hubiera sido imposible exhibir el músculo monetario de un CSKA que vuelve a demostrar su calidad de club más poderoso económicamente del continente. El retorno del canario al Viejo Continente sólo podía contemplarse en uno de los grandes de Europa, como así ha sido. Es posible que si Llull hubiese decidido el salto a la NBA, o Doncic, por alguna razón, no siguiese la próxima temporada en el Madrid, o incluso si el club no tuviese en la recámara a uno de los mejores bases ACB de los dos últimos cursos, como ha sido el argentino Campazzo, la entidad presidida por Florentino Pérez hubiese echado el resto y hecho el esfuerzo para volver a vestirlo de blanco, como hizo en su momento con el contrato de Rudy Fernández, desistiéndole de jugar en el Barcelona, o como más recientemente ha hecho con la renovaciones de Llull y Ayón. Calificar de “traición” el fichaje del Chacho por el CSKA de Moscú sólo puede entenderse desde el forofismo más recalcitrante. Y es que mientras Sergio Rodríguez mantiene una magnífica relación con los trabajadores del club y con los ex –compañeros con quienes vivió los mejores años de su carrera deportiva (con algunos de los cuales volverá a intentar darnos otra alegría a finales de este verano con otra camiseta roja, en este caso la de la nuestra selección nacional), algunos aficionados siguen empeñados en buscar guerras civiles y emponzoñar el deporte más espectacular y disfrutable del mundo con sus explosiones biliares. Suerte al Chacho en su nueva andadura, porque la magia no conoce de colores, y poco importa que sea blanca o roja, si no que nos siga haciendo estremecer.  


Y por encima de todo debería estar el respeto hacia el deportista, máxime cuando hablamos de uno que ha sido capaz de hacernos disfrutar a todos los españoles durante tantos años con la camiseta de la selección española, y a nivel de clubes tanto a los de Estudiantes como los de Real Madrid como simplemente a quienes disfrutan de buen baloncesto sin forofismos. Por encima de todo el comprender que un ser humano, sea cual sea la disciplina a la que se dedique, tenga la libertad de poder escoger su próximo camino. En ese sentido tan respetable debería ser la decisión de quien prefiere desarrollar su carrera el mayor tiempo posible en el mismo club como la de quien busca constantemente nuevos retos, ¿o acaso alguien pensó que Pau Gasol cuándo dejó aquellos Lakers a la deriva para enrolarse en unos Chicago Bulls en crecimiento era un pesetero, un judas, un traidor y un mercenario, como se está calificando al Chacho?, ¿y cuándo dejó Chicago para ir a San Antonio, donde sus opciones de gloria eran aún mayores y le doblaron el sueldo? Sergio Rodríguez acertará o no en su decisión, pero hay una cosa impepinable: es su decisión, y como tal no compete a nadie más que él. Que nadie nos juzgue por nuestras decisiones, sea cual sea el ámbito en el que las tomamos.  





jueves, 22 de diciembre de 2016

LOS MEJORES DEL AÑO: JUGADORES INTERNACIONALES

Continúa nuestro serial sobre los grandes protagonistas del 2016, vamos con los jugadores internacionales. 



KYRIE IRVING: Sólo hay una razón por la que ponemos a Irving por delante de LeBron James después de la burrada que protagonizó para la historia la bestia parda de Akron, y es que el escurridizo base de Melbourne además del anillo de campeón de la NBA (el primero de su carrera) se colgó el oro al cuello en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Doble gloria para un jugador que no olvidará 2016. En la absoluta Edad de Oro de la NBA en la posición de base (se pongan como se pongan los nostálgicos, jamás en la historia ha habido tanta calidad en este puesto como hoy día), sus 19.6 puntos y 4.7 asistencias por partido no le han servido para estar en ninguno de los tres mejores quintetos de la temporada (por delante tuvo a Westbrook, Curry, Paul, Lillard y Lowry), pero subió sus prestaciones en play offs hasta los 25.2 tantos por partido, demostrando ser de esos jugadores que se crece cuando el reto es mayor. En las finales de la histórica remontada deja 25.1 puntos y 3.8 asistencias por partido. Brutal su actuación en el quinto, con 3-1 abajo en la eliminatoria firmando 41 puntos y 6 asistencias con un 5 de 7 en triples. Para el recuerdo su triple ante Stephen Curry en el partido decisivo con el marcador empatado y a falta de 53 segundos para el final. Una canasta para la historia.      




Irving elevándose sobre Curry para ganar un anillo




LEBRON JAMES: Volver a agotar los calificativos en un deporte en el que creíamos haberlo visto todo. Esa es la historia de King James. El jugador más completo del baloncesto moderno y al que sólo un caso de flagrante ceguera permite que siga teniendo una inexplicable legión de “haters”. Tras una temporada regular “normalita” (nada menos que 25.3 puntos, 7.4 rebotes y 6.8 asistencias por partido, formando parte del Primer Quinteto ideal del curso), se puso serio en play offs (26.3 puntos, 9.5 rebotes, 7.6 asistencias, 2.3 robos y 1.3 tapones), alcanzando cotas nunca vistas en unas finales de las que fue amo, señor y dominador absoluto liderando todas las estadísticas posibles. 29.7 puntos, 11.2 rebotes, 8.8 asistencias, 2.5 robos y 2.2 tapones por partido. No, no son los números de un chaval manipulando la Play Station, es la tozuda realidad de un jugador que ya es leyenda. Rozando el triple doble en cada encuentro. Si Irving deja para la posteridad el triple decisivo del séptimo partido, LeBron nos regala el tapón más relevante en unas finales, precisamente antes del triple de su compañero y con el empate a 89 en el luminoso. Una soberbia “chapa” ante un Igoudala quien fuera su némesis e implacable marcador defensivo en las finales de un año antes. King James consumó la venganza durante 2016 como sólo sabe hacerlo: arrasando.   



LeBron tapona a Iggy. La venganza del Rey.




MILOS TEODOSIC: Como representante del CSKA Moscú que maravilló al Viejo Continente durante 2016, hemos manejado una duda muy razonable: Teodosic o su compañero exterior Nando de Colo. Y es que el francés ha dominado de manera individual y colectiva el baloncesto europeo de clubes… pero el serbio añade a ello su plata olímpica, sólo un peldaño por debajo de los intratables Estados Unidos. Y esa medalla pesa mucho. No fue nada fácil, perdiendo tres partidos en la fase de grupos y sufriendo lo indecible ante una gran Croacia, pero el recital de semifinales ante la Australia que tanto había maravillado durante el torneo vale una plata que consolida la era Djordjevic en Serbia como la más exitosa para los ex –yugoslavos en mucho tiempo, con Teodosic como prolongación en la pista de su técnico. El genio de Valjevo parece haber olvidado definitivamente aquel jugador frágil y volátil con tendencia a evadirse en las grandes citas. Cuando le vemos en cancha nos sigue transmitiendo esa sensación de que el asunto no va con él, haya lo que haya en juego, pero está claro que por fin ha alcanzado su madurez, añadiendo a su condición de base superlativo la de un ganador a nivel colectivo. 



Parece increíble que hayamos tenido que dejar fuera a todo un Stephen Curry (pero es que en efecto, 2016 ha sido un año de cosas increíbles en este deporte) MVP de temporada NBA por segunda vez consecutiva, y quien nos sigue dejando un baloncesto de fantasía con su capacidad para generarse ventajas con el mejor manejo de balón del mundo (con permiso de precisamente Kyrie Irving), y quien ha liderado a su equipo al mejor registro en temporada regular de todos los tiempos,  pero estamos seguros de que el bueno de Stephen cambiaría tanto la marca del record como sus logros individuales por haber ganado un segundo anillo arrebatado por su paisano de Akron, King James. Buscará su venganza esta temporada junto a un Kevin Durant que también ha sido protagonista del año guiando a Estados Unidos hacia el oro olímpico y ocupando todas las portadas tras el verano con un fichaje por Golden State que ha hecho estremecer los cimientos de la NBA. Sobre de Colo ya hemos tratado, pero recordemos que hablamos del actual MVP de Euroliga, de Final Four y de la VTB League (una liga que conjunta a diferentes equipos del Este de Europa), y tampoco podemos olvidar el gran año que ha vivido Mathew Dellavedova, escudero de Irving y LeBron encargado del “trabajo sucio” cuyo trabajo se ha visto recompensado con su contratazo por Milwaukee donde por fin ha alcanzado estatus de titular, protagonizando un verano formidable liderando a una Australia que enamoró a todos los aficionados en los pasados Juegos Olímpicos y que de no ser por la España de Pau Gasol hubiera alcanzado un histórico podio olímpico.     





Itoudis y su Duo Dinámico. Los reyes de Europa.





lunes, 16 de mayo de 2016

PRIMAVERA ROJA



El capitán Khryapa, con el brazo ensangrentado tras la batalla, levanta la Copa



CSKA de Moscú campeón de Europa en 2016. Recupera el cetro continental ocho años después de que aquel impresionante equipo entrenado por Messina, con jugadores como Langdon, Smodis, Papaloukas, Andersen o Holden, se impusiera en la edición de 2008 al Maccabi Tel Aviv. En aquel roster estaba también Victor Khryapa, absolutamente decisivo ayer, no sólo por su habitual buen trabajo decisivo si no por esa canasta tras rebote ofensivo que llevaba el partido a una prórroga con la que nadie hubiera contado cuando ambos equipos, CSKA y Fenerbahce, se retiraban a los vestuarios en el descanso con un rotundo 30-50 a favor de los moscovitas. 


Era la segunda prórroga para el equipo de Obradovic durante el fin de semana, ya que para colarse en la gran final tuvieron que doblegar a un gran Laboral Kutxa en el tiempo extra. Desperdiciaron una gran ocasión los de Perasovic, quienes se repusieron a un comienzo brutal de los turcos (13-0 de salida) en un gran tercer cuarto liderados por sus estiletes habituales, Darius Adams (19 puntos y 7 asistencias) e Ioannis Bourousis (22 puntos y 10 rebotes) Llegaron a mandar los vitorianos de cinco a 2.17 para el final del tiempo reglamentario tras dos tiros libres de Kim Tillie (gran partido el suyo), pero les tembló el pulso en el momento decisivo, con precisamente Bourousis y Adams fallando tiros libres claves. Fue el propio Adams quien se jugó la última posesión baskonista, con un intento triple que besó el aro turco pero no llegó a entrar para condenar al partido a una prórroga en la que el equipo de Obradovic pasó por encima del representante español. Una pena. De nuevo la lupa sobre Darius Adams, un jugador con una enorme calidad pero que se diluye en los momentos decisivos, como le sucediera en semifinales de Copa del Rey frente al Real Madrid. El viernes finalizó con 4 de 13 en triples, pero es que en el tercer cuarto llevaba un estupendo 4 de 8. Sus 5 fallos consecutivos posteriores muestran de nuevo su mala selección de tiro según los partidos van llegando a su fase decisiva. Un defecto que hemos visto en muchos grandes jugadores (Teodosic, sin ir más lejos) y que cuando logran corregirlo traspasan la línea definitiva entre los buenos y los muy buenos. Ojala Adams la traspase algún día. 


Más plácido fue el camino del CSKA, frente a un Lokomotiv que siempre estuvo por debajo en el marcador y apenas mostró recursos para inquietar al campeón. Los de Itoudis abrieron brecha en el primer cuarto (23-12) y a partir de ahí administraron la renta frente a un rival que aunque estuvo en el partido no dio nunca sensación de poder remontar. De Colo, quien había sido elegido MVP de las fases anteriores, dejaba clara su candidatura al también jugador más valioso de las finales, con 30 puntos y 4 asistencias, haciendo inútil la resistencia de los Delaney (26 puntos y 4 asistencias) y Randolph (13 puntos y 11 rebotes, a pesar de los rumores sobre sus problemas físicos)


Al menos al Lokomotiv le queda el consuelo de haber ganado ese partido de consolación que no es tal, el del tercer puesto, dejando al Baskonia como cuarto de los contendientes. Adams volvió a brillar (25 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias), pero los de Krasnodar ofrecieron más coralidad, con seis jugadores anotando en dobles dígitos, destacando Delaney (21 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias y 4 robos) y Broekhoff (21 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias) 


Y llegamos por tanto a la gran final. Los dos grandes favoritos, los dos mayores presupuestos de Europa, frente a frente. El maestro Obradovic frente a quien fuera su alumno y ayudante durante 13 años en Atenas, el todavía joven (45 años) entrenador Dimitris Itoudis. Dos escuadras potentes, diseñadas para ganarlo todo. Y sin embargo dos filosofías bien distintas. Mientras que en el caso del Fenerbahce de Obradovic se busca el éxito a cualquier precio y por la vía rápida, este CSKA ha sabido madurar un proyecto pese a tanta decepción europea, consolidando una base reconocible para el aficionado y apostando por baloncestistas nacionales (Fridzon, Kulagin, Korobkov, Vorontsevich, Kurbanov…) y con un capitán santo y seña y perfectamente identificable para su afición como es Victor Khryapa. Hasta seis jugadores rusos puso en pista anoche Itoudis, algo nada habitual de ver en el basket de hoy día. Una apuesta absolutamente diferente a la de Obradovic, para quien el jugador otomano no cuenta (a excepción del estadounidense Bobby Dixon, nacionalizado turco) Es cierto que el CSKA es el mayor presupuesto de Europa (casi a la par con el del propio Fenerbahce), pero es un presupuesto invertido mayoritariamente en mantener los sueldos de sus jugadores. Hasta ocho jugadores repiten respecto a la pasada Final Four, prácticamente el mismo equipo. Nada que ver con un Fenerbahce que tras el fiasco de la pasada temporada (eliminados tanto en semifinales de la liga como de la copa turca por el muy inferior Pinar Karsiyaka, a los que sólo logran ganarles un partido), rehace completamente su plantilla manteniendo sólo a Hickman, Bogdanovic, Vesely y el residual Mahmutoglu respecto a la campaña anterior. Como se ve, siendo ambos proyectos multimillonarios, sus filosofías son muy distintas. 




Obradovic e Itoudis, tan lejos, tan cerca.


Tras un primer cuarto igualado (20-22 para el CSKA) el segundo acto fue una exhibición moscovita. Una de esas tormentas perfectas que el equipo de Itoudis es capaz de desatar sobre la cancha y le ha llevado a anotar más de 90 puntos por partido en la presente Euroliga. Un parcial de 10-28 y un demoledor 1-18 en la segunda parte del cuarto. El CSKA volaba. Como voló Kalinic ya en el tercer cuarto por un balón que se perdía para acabar en la zona VIP de la afición del CSKA, donde fue agredido por un seguidor del equipo moscovita llamado Dmitry Konov, en la anécdota bochornosa de la final. No hablamos de ningún joven radical con perfil violento si no de un millonario ruso ejecutivo de una gran empresa que, como muchos otros, se comporta con total impunidad por los pabellones europeos sin que los organismos tomen cartas en el asunto. Una vergüenza. Volviendo a lo estrictamente deportivo, por mucho que el CSKA bajara el pistón tras el descanso, las caras de la mayoría de los jugadores del Fenerbahce y del propio Obradovic (quien también merece tema aparte por la excesiva indulgencia de los colegiados con su figura, ejemplificada de manera extraordinaria en su invasión de pista antes de la prórroga contra el Baskonia tras la jugada en la que Tillie arrolla a Sloukas luchando por el rebote producido al fallo de Adams, una ventolera que a cualquier otro entrenador le hubiera costado una técnica, y con ello, a seis décimas del final, el partido) asumían que la final estaba decantada. Había que recurrir al tópico de que el Fenerbahce no podía ganar el partido, pero el CSKA sí podía perderlo, máxime conociendo el reciente historial moscovita en la gran cita europea. Sin le excelencia del segundo cuarto los de Itoudis no obstante fueron capaces de mantenerse siempre con diferencias cercanas a los 20 puntos, para dejar el marcador al final del tercer cuarto en un 53-69 bastante clarificador para los intereses rusos, pero bastaron unos cuantos malos ataques del CSKA (un par de triples fallados por Khryapa, otro por Jackson, una pérdida de balón de Teodosic) para meter el miedo en el cuerpo y que viejos fantasmas de ediciones pasadas comenzasen a sobrevolar sobre las cabezas de los jugadores de Itoudis (especialmente recordando la final de 2012 en la que Olympiacos les remonta 19 puntos), y es que sin grandes alardes los de Obradovic se colocaban a 12 (60-72, minuto 33) Había partido. No logra el equipo turco ningún parcial descomunal, pero sigue recortando la diferencia progresivamente (64-74 en el minuto 34, 69-77 un minuto después), hasta que ya el atasco ruso es total. Del 66-77, última gran diferencia moscovita a 5.16 del final pasamos al 78-79 que coloca un desbocado Bobby Dixon, inventándose canastas de todos los colores, a 2 minutos del final. Finalmente el CKSA se veía obligado a un cara o cruz. Era el momento de De Colo, quien aparecía para poner el 78-81 tras una asistencia de fantasía de Teodosic, pero respondía Dixon con un triple que empataba el partido. De Colo pierde una posesión vital para su equipo en el último minuto y los turcos aprovechan el regalo con dos tiros libres de Sloukas que ponen el 83-81 y 21 segundos por jugarse. Una buena defensa y Obradovic vería ganar su novena copa de Europa. De Colo, de nuevo con galones de líder, demostró carácter para jugarse otro triple sin éxito para que apareciera la figura del gran capitán, Khryapa con un rebote ofensivo y dos puntos ya históricos para el club moscovita y para la historia de esta competición. 
  

En la prórroga el siempre señalado Teodosic se vestiría, por fin, de héroe para un CSKA con el que a la quinta temporada, y tras sus intentos frustrados en un Olympiacos hecho a golpe de talonario durante la segunda mitad de la primera década de este siglo, se convertía en campeón de Europa. No creo que haya habido un jugador en todo el roster ruso más feliz ayer que el base serbio, acusado (y en ocasiones con justicia) de padecer un carácter volátil en los momentos decisivos de las temporadas. Su final fue memorable (19 puntos, 5 rebotes, 7 asistencias y 2 recuperaciones, y ese tapón no acreditado a Udoh) y en el tiempo extra esta vez no se descompuso. El MVP fue para De Colo, que hizo mayores méritos sumando su partido de semifinales, pero Teodosic dio ese paso que le faltaba para, ahora sí, poder ponerse a la altura de los jugadores europeos que han dominado este deporte en este siglo. 
  


Itoudis se consagra y derrota a su maestro. Obradovic tendrá que esperar por su novena. El CSKA vuelve, con justicia, a reinar en Europa.  



Teodosic buscando el hueco. El genio serbio se sacó la espina.


martes, 19 de mayo de 2015

Y EL MADRID INTERPRETÓ SU NOVENA




¡Campeones de Europa!



A la tercera fue la vencida, en una Final Four apasionante y con un nivel de juego más que aceptable teniendo en cuenta que en estas citas, por desgracia, el miedo a perder atenaza en exceso a los equipos y se suele practicar un baloncesto a cara de perro no demasiado agradable para el espectador. El Real Madrid, tras sus dos anteriores intentos frustrados, demostró en esta ocasión que sin perder de vista su estilo ni identidad, ya tiene el callo suficiente para saber pelearse en estas lides ante un rival tan experimentado en finales a cuatro como el Olympiacos. 

Y es que hay que hablar también del conjunto griego, un más que digno finalista que apeó de la gran final a un CSKA que una vez más y con la vitola de favorito a cuestas fracasó en la final a cuatro, demostrando que Europa definitivamente se le resiste pese a contar, año sí y año también, con el presupuesto más alto de la Euroliga. Itoudis, quien ganara cinco títulos continentales como asistente de Obradovic ha sido incapaz de insuflar alma a un equipo ruso cuya apatía en los momentos decisivos, personalizada sobre todo en sus dos grandes estrellas, Teodosic y Kirilenko, ha sido la actitud más opuesta posible a la de un siempre enchufado, combativo y peleón Olympiacos. Poco le importó al equipo de Sfairopoulos el mal partido de su estrella Spanoulis, quien falló sus once primeros tiros de campo. Sostenidos por un gran Printezis (14 puntos y 8 rebotes), los helenos no le perdían nunca la cara al partido. La máxima diferencia para los rusos no llegaba más allá de los 8 puntos (47-39 en el minuto 27) coincidiendo con los buenos minutos de Nando De Colo (18 puntos y 4 asistencias) Un parcial de 2-8 metía a los del Pireo nuevamente en el partido. El CSKA volvía a estirar el chicle, y a falta de cuatro minutos se volvía a la renta de ocho puntos (59-51) e incluso una canasta de Kaun ponía un 61-52 que en el minuto 37 parecía ya insalvable. Sloukas, en tiros libres, y De Colo, anotaban dos puntos para cada equipo, con lo que se mantenían los nueve de diferencia (63-54) Fue entonces cuando el tres veces MVP de la Final Four, Vassilis Spanoulis, se transformó de nuevo en el Demonio de Larissa. Su primer triple fue sólo un anticipo de lo que se avecinaba. Llevaba hasta el momento únicamente dos puntos anotados en tiros libres. Finalizaría el partido con 13 después de anotar 11 en los tres últimos 3 minutos, con 3 triples y una canasta de 2. Finalizó con un discretísimo 3 de valoración, por culpa de su 4 de 11 en tiros de campo… y sin embargo fue el héroe del partido. Otro episodio épico del club ateniense en Euroliga, y otro capítulo más en la excepcional carrera del genio llamado Spanoulis. Definitivamente enemigo número 1 de un CSKA que no pudo tomarse la revancha de la mítica final del 2012 

Con la satisfacción del deber cumplido veíamos al base-escolta griego en las gradas del Palacio asistiendo al segundo partido de la Final Four. Habitual estampa familiar con su mujer y sus hijos. Ella, embarazada, lo cual hacía encender las alarmas de los rivales. Y es que se da la curiosa circunstancia de que sus anteriores vástagos vinieron al mundo en 2009, 2012 y 2013, justo después de que su padre se coronase campeón de Europa y MVP de la Final Four. Pero en el Real Madrid no estaban para cábalas inseminatorias, bastante tenían con solventar la dificultad de enfrentarse a un Fenerbahce plagado de recursos y centímetros.     


La maldición del inseminador


Obradovic demostraba respeto de salida, dando la titularidad a un jugador secundario en su rotación como es el joven escolta Sipahi, encargado de frenar a los exteriores blancos, especialmente Llull. Carroll, por su parte, demostraba su evidente evolución defensiva con un magnífico trabajo frente a un Goudelock quien pese a acabar con 26 puntos no fue tan determinante como se esperaba, ya que en los primeros compases apenas vio aro gracias a la defensa del mormón, y la mayoría de sus puntos llegaron con el partido ya muy inclinado para los blancos. Quien sí mortificaba al equipo de Laso era Vesely. Con sus 8 puntos en un primer cuarto favorable para los turcos (20-21) demostraba la dificultad que supone para cualquier equipo defender a un siete pies que juega de alero. Y eso que no había aparecido Bjelica, quien finalmente no sería lo decisivo que su equipo hubiera deseado, incluso perdiendo las formas y siendo descalificado por una técnica en el último cuarto. Triste papel para el jugador que ha sido elegido MVP de la fase regular del torneo.  

El segundo cuarto vio al Real Madrid desplegar los mejores minutos de toda la Final Four, una exhibición de diez minutos que encarriló la victoria madridista con un salvaje parcial de 35-14. De hecho los blancos sólo ganaron ese cuarto, pero les fue suficiente para llegar a la final. Y fue la segunda unidad la responsable, además de un titánico Gustavo Ayon (llevaba 24 de valoración al descanso) Nocioni, Maciulis, Rivers y el citado Ayon, con Sergio Rodríguez llevando la batuta, obraron el despegue madridista. El lituano se vació en defensa, el pívot mejicano convertía en canastas todo lo que tocaba, el Chapu Nocioni ponía el carácter y el Chacho, en la dirección, conectaba una y otra vez con la pareja interior en vista de su buen rendimiento. Era un Madrid granítico que negaba el aro al rival, el Fenerbahce no lograría su primera canasta en juego hasta mediado el cuarto. Pero lo mejor aún estaba por llegar. K.C. Rivers llevó el éxtasis a las gradas con cuatro triples que desataban la tormenta perfecta sobre las filas del cuadro de Estambul. El Real Madrid cogía velocidad de crucero y se marchaba a los vestuarios con un incontestable 55-35. 20 puntos de ventaja y un dato asombroso: ni una sola perdida de balón durante los dos primeros cuartos.

El botín era suculento, pero había que cerrar el partido y erradicar una posible rebelión turca tras el descanso. Dos triples, uno de Llull y otro de Rudy, en los dos primeros ataques del tercer cuarto estiraban aún más la diferencia con un solo minuto del acto transcurrido. Jaycee Carroll se uniría a la fiesta con otra canasta desde esa distancia. El marcador comenzaba a recordar a la paliza del pasado año infligida al Barcelona en las semifinales de Milán. Igualmente la duda se instalaba en el imaginario madridista: “¿estaremos gastando hoy todas las balas?” Sin embargo, de ahí al final, el partido no iba a ser el paseo imaginado. Obradovic no estaba dispuesto a que la primera participación de un equipo turco en una final a cuatro ofreciese una imagen tan pobre. El Fenerbahce, pese a lo descomunal de la diferencia, iba a luchar hasta el final. Bogdanovic primero y Goudelock después se echaron el equipo a la espalda para hacer más decoroso el marcador hasta reducirlo a los nueve puntos de diferencia final. Pero la realidad es que no parecieron inquietar a los madridistas, a pesar de los problemas en faltas personales de los interiores blancos. Con Slaughter, Reyes y Ayon eliminados Laso tuvo que recurrir a un Bourousis que sigue mentalmente fuera del equipo (aunque el domingo ofreciera buenos minutos) Por otro lado, de no haberse desatado el infierno ofensivo del segundo cuarto, el encuentro no hubiera sido tan plácido para el Real Madrid en su segunda parte. De modo que el choque dejaba razonables dudas. El equipo de Laso había ofrecido un baloncesto de muchísimos quilates… pero sólo durante un cuarto. 

Dos días después la fiesta continuaba con CSKA y Fenerbahce cumpliendo el trámite de jugar el intrascendente partido por el tercer puesto. Los turcos parecían no estar por el asunto, yéndose a los vestuarios con un contundente 24-48 en contra. Llamada al orden de Obradovic y el Fenerbahce que reaccionó en la segunda parte, llegando incluso a empatar el partido a 77 a falta de tres minutos para el final. No culminaron la remontada y el CSKA, sin Teodosic (y sin comunicación oficial sobre su ausencia, se habla de posibles molestias musculares), cierra el podio continental, gracias a De Colo (17 puntos) y Aaron Jackson (12 puntos y 6 asistencias) El galo y el ex del Unicaja han sido de lo más positivo de un equipo ruso en el que vuelve a quedar señalado el mencionado Milos Teodosic, jugador de una calidad indiscutible pero con una preocupante facilidad para evaporarse en las grandes citas. Vuelve a sonar como futuro fichaje de relumbrón madridista. Espero que en la entidad blanca se lo piensen. Bjelica, a pesar de las dos derrotas, se quitó la espina del viernes dejando una soberbia actuación individual (18 puntos, 10 rebotes, 3 asistencias y 3 robos)  

Y llegó el momento esperado por todo el madridismo, desde la derrota en Londres en la final de 2013 ante el mismo rival que les esperaba en Madrid, y desde la siguiente oportunidad perdida en Milán frente al Maccabi Tel Aviv. Pablo Laso y su roster han trabajado muy duro con el objetivo de volver a asaltar el cetro continental. Era su tercera final consecutiva. Algo histórico y que deja a las claras la regularidad del proyecto Laso, pero que necesitaba de una vez consagrarse con un título que pudiese eliminar cualquier etiqueta de perdedores para un grupo de jugadores que llevaban largo tiempo esperando este momento, con el capitán Felipe Reyes a la cabeza. El  tercer grande de la Generación del 80 tras Pau Gasol y Juan Carlos Navarro ya tiene el título que le faltaba. Lo merecía. 

El Olympiacos buscaba el más difícil todavía. Después de Estambul en 2012 (final ante CSKA) y Londres 2013 (final ante Real Madrid), volver a tumbar al ganador de ocho copas de Europa en una finalísima en su propio feudo suponía un reto extraordinario para cualquier equipo que no tuviese en sus filas a ese hacedor de milagros llamado Spanoulis. Los griegos se certificaban como pesadilla y bestia negra para el CSKA Moscú. Quedaba por ver si sucedería lo mismo con el Real Madrid, por mucho que la pasada temporada los blancos les eliminasen en cuartos de final tras una intensa serie a cinco partidos.  

No hubo sorpresas en los cinco titulares, repitiendo de salida los jugadores que comenzaron las semifinales. La vieja guardia griega (Spanoulis, Mantzaris y Printezis) junto al fajador Dunston y el “falso” titular Darden (suele salir de inicio pero luego apenas cuenta para Sfairopoulos) por un lado, y Llull, Rudy, Ayon, Felipe y Carroll por los locales. El escolta de Laramie, como en semifinales, era el hombre asignado por Laso para defender al mejor anotador de los helenos, como sucediera con Goudelock en semifinales. Carroll ha tenido una actuación muy notable durante esta Final Four tanto en defensa como en ataque y ha sido uno de los hombres clave para la consecución del título. Hay que reconocer que de salida el Olympiacos logró imponer un ritmo más propicio para sus intereses, llevando el partido a terrenos duros y físicos, especialmente en la zona, donde el Madrid se estrellaba una y otra vez en cada ocasión que intentaba meter un balón interior. Por tanto el 6-1 de inicio, tras un espectacular mate de Rudy al alcanzar un rebote ofensivo fue una ilusión pronto disipada por el buen trabajo griego, eficiente atrás y encontrando en Matt Lojeski a su revulsivo ofensivo. 10 puntos anotó el belga en un primer cuarto que finalizaba 15-19 para Olympiacos.   

Como sucediera ante Fenerbahce, el segundo acto fue clave para el devenir del partido, sólo que en esta ocasión sin el brillo ofensivo de las semifinales. El Madrid se puso el mono del trabajo, y en unos minutos en los que a ambos equipos anotar les costaba un mundo hacía falta la aparición de algún héroe inesperado que liberado de presión arrojase luz en un partido demasiado trabado y oscuro. Esa figura la encarnó Jonas Maciulis. Dos triples frontales sacados desde muy arriba evitando el punteamiento del defensor metieron a su equipo definitivamente en el partido e incluso permitieron las primeras ventajas del cuarto. El lituano anotó ocho puntos en ese segundo parcial, cerrado por otro triple de Rivers que demostraba que aún se había guardado alguna bala tras su exhibición del viernes. El marcador de aquellos diez minutos había sido 20-9, lo que ponía un resultado total de 35-28. A partir de la defensa y los triples de Maciulis el Real Madrid encontraba el camino. 

Nos hemos referido durante esta temporada en varias ocasiones a lo bien que sienta al equipo de Laso el paso por los vestuarios, realizando terceros cuartos soberbios en los que suele encarrilar sus victorias. No fue así en esta ocasión, de hecho el tercer periodo ofreció los mejores momentos de los griegos. Y eso que un parcial de 5-1 (canasta de Llull y triple de Rudy, por un tiro libre de Mantzaris) estiraba la diferencia hasta once puntos (40-29) Pero si hay un equipo al que nunca puedes dar por muerto es el Olympiacos, siempre llamado a épicas remontadas para el recuerdo. Con un parcial de 0-10 se pusieron por delante (40-41) llevando el delirio a los aficionados griegos y la congoja a los locales. Sloukas se echaba el equipo a la espalda, Lojeski seguía demostrando su facilidad anotadora, y en ausencia de Spanoulis, siempre bien vigilado, aparecía su fiel escudero Printezis. En el ambiente se comenzaba a respirar cierto “deja vu”. Una película que ya habíamos visto. Uno de los púgiles, el griego de calzón rojo, se iba varias veces a la lona pero en ningún momento recibía el KO, para recuperarse y en un emotivo final acabar alzando los brazos como campeón. Era una lucha contra la historia reciente, contras los propios fantasmas que han azotado el basket madridista en las tres últimas temporadas. Se necesitaba, una vez más, alguien que sintetizase una mezcla de fe y ausencia de miedo, de decisión y de inconsciencia, tal y como hiciera Maciulis antes del descanso. Alguien, en definitiva, a quien no le temblase el pulso. Con Jaycee Carroll en la cancha, ya pueden imaginar quien decidió arrogarse tal papel.   

Su primer triple llegaría tras fallo del Chacho y rebote ofensivo de Ayon. Acto seguido otro a pase de Slaughter, demostrando la importancia del juego dentro-fuera, y aún otro posterior escorándose para zafarse de la defensa de un impotente Spanoulis que ponía en pie al rey Felipe VI incrédulo ante la exhibición del tirador de Laramie. Aún anotaría otra canasta más, de dos puntos, y robaría un balón a un Spanoulis al que le ganó claramente la partida, para servir un contrataque claro a Sergio Rodríguez. La magia de Carroll dejó las cosas como estaban antes del descanso, ya que se cerraba el cuarto con el Real Madrid siete arriba de nuevo, 53-46. Carroll, el héroe que había sofocado la rebelión, y una nueva reivindicación de la figura del tirador, ese jugador a veces loco y anárquico capaz de poner de los nervios a sus propios aficionados, pero igualmente capaz de reventar partidos.     


Jaycee destapó las esencias


El cuarto definitivo se abría con un triple de Nocioni que ponía los diez puntos de ventaja. El argentino anotaría otro que volvía a poner la decena a tres minutos del final y que ya, sin ninguna duda, le hacía acreedor de un merecídisimo MVP de la Final Four. En general el Real Madrid no pasó apuros durante el último parcial, manteniendo siempre unas distancias entre 6 y 10 puntos, suficientes para controlar el partido, pero también indicadoras de que no cabía la relajación y había que cerrar el partido. Finalmente los griegos parecieron bajar los brazos y Sergio Rodríguez campó a sus anchas para establecer una rotunda diferencia final de 19 puntos. El Real Madrid, con toda justicia, campeón de Europa. 

Se dice que la victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana. La cita se refiere a lo fácil que nos colgamos medallas, pero lo igualmente rápido que nos lavamos las manos y declinamos responsabilidades cuando vienen mal dadas. No así el juicio exterior, que siempre encuentra culpables y suele ser en la figura más débil. Tenemos muy claro que de haberse producido una nueva derrota en esta final todas las miras irían en la misma dirección: Pablo Laso. También tenemos claro que aun habiendo perdido Laso seguiría siendo un magnífico entrenador para el Real Madrid con un gran trabajo realizado. Jugar tres finales de Copa de Europa consecutivas es una absoluta barbaridad. No obstante, aquellos quienes piensen que Laso hubiera sido máximo responsable de la derrota, en un ejercicio de coherencia deben considerarlo igualmente máximo responsable de la victoria. Para nosotros así es y por eso ayer quisimos dedicarle la primera entrada post-Final Four. Pero en este caso sí que es cierto que es una victoria con muchos padres. Hay que acordarse de Herreros y Juan Carlos Sánchez, a los que se les ha atizado sin piedad por haber construido un equipo campeón. Nocioni, Ayon, Maciulis y Rivers, cuatro jugadores fichados esta temporada, han resultado decisivos en la máxima cita continental. Se ha fichado bien, y sin perder las señas de identidad del equipo se ha apuntalado los defectos que quedaron al trasluz, sobre todo en cuanto a dureza mental, en las dos finales perdidas anteriormente. Hay que felicitar a los jugadores, del primero al último. Todos ellos generosos en la cancha independientemente del minutaje concedido. Los dos sergios han dirigido bien y aunque no han tenido tantos focos como en otras ocasiones han sabido buscar a los compañeros más calientes en cada momento. En las alas Carroll, Rivers y Maciulis han sido fundamentales tanto en ataque como en defensa. Rudy no ha sido todo lo estelar que se podría esperar en una cita como ésta, pero precisamente hay que valorar como ha sabido estar en un segundo plano pese a ser, mediáticamente, la estrella del equipo. Felipe Reyes, el gran capitán, ha jugado dos de sus peores partidos de su larga carrera, pero en ningún momento ha antepuesto su participación individual al éxito colectivo. Slaughter ha vuelto a responder a la confianza de Laso. Su intensidad y defensa le convierten en un seguro para este equipo. Ayon deslumbró en semifinales, y Nocioni ha sido el mejor por juego y carácter. Hasta Bourousis ha parecido aparcar su apatía habitual para aportar con los pocos minutos que ha tenido. Tampoco hay que olvidarse de Facundo Campazzo, empujando desde el banquillo y haciendo piña, ni de Salah Mejri, que aunque descartado para esta Final Four es otro campeón de Europa con todas las letras. Laso, arquitecto e ideólogo de este equipo de ensueño, demuestra su madurez como técnico. Cada vez mejor entrenador, más versátil, y capaz de ir solucionando cada problema que se le presenta (Felipe Reyes se cargó con dos faltas personales en el primer minuto de semifinales, por poner un ejemplo) Ha logrado tener enchufado a todo el grupo sin caer en la sobreexcitación. Es el triunfo de un baloncesto deslumbrante en la pista, pero humilde y tranquilo en las formas. Es el éxito del buen juego, desacomplejado, rápido y abierto, por encima de sesudas y plomizas tácticas que asfixian el talento de los jugadores. Como los mejores directores de cine, Laso ha dejado que lo bueno sea lo que vemos delante de la cámara.   

Se dice que lo difícil de verdad no es llegar, si no mantenerse. El reto ahora para Laso y sus jugadores es conservar el hambre una vez que se ha alcanzado lo máximo a lo que se puede aspirar a nivel de clubes. Se les va a exigir en base al listón actual, lo cual llegará un momento en el que no sea del todo justo, simplemente porque hay que entender que en la vida hay que cumplir ciclos, y eso implica que alguno de esos ciclos sea un ciclo perdedor, por mucho que le cueste aceptarlo al madridismo. Esa será otra historia, sin duda, ahora toca disfrutar y celebrar en la medida de lo posible en un club con tan poca memoria y para el que lo conseguido ayer ya no importa al día siguiente. Después de 20 años de la última conquista del cetro europeo, bien harían en saber valorarlo como se merece y no volver a cargar a este grupo de urgencias que no hacen sino lastrar las auténticas posibilidades de un equipo para la historia.     

Enhorabuena también al equipo junior igualmente campeón del torneo con un Luka Doncic (elegido MVP) de quien asusta pensar donde puede estar su techo.  



El Madrid y sus dos mvps, Doncic y Nocioni




EL QUINTETO DE LA FINAL FOUR: 

SERGIO RODRÍGUEZ (REAL MADRID) 12 ptos y 5.5 asists por partido. 12 valor.
ANDREW GOUDELOCK (FENERBAHCE) 25 pts, 4 rebs y 3.5 asists p.p. 24 valor.
NEMANJA BJELICA (FENERBAHCE) 14.5 pts, 7.5 rebs, 2.5 asists y 2 robs. 19 valor.
ANDRES NOCIONI (REAL MADRID) 12 pts, 6.5 rebs y 1.5 asists. 18 valoración.
GEORGIOS PRINTEZIS (OLYMPIACOS) 12.5 pts, 5 rebs y 3.5 asists. 16.5 valorac. 


ENTRENADOR: 


PABLO LASO (REAL MADRID)

jueves, 29 de enero de 2015

LOS MEJORES DEL 2014: JUGADORES INTERNACIONALES


Teníamos abandonado nuestro resumen de los mejores del 2014, en realidad nos faltaban los protagonistas internacionales, una vez hablado de “los nuestros”. Vamos con nuestros tres jugadores elegidos por lo demostrado la pasada temporada. Nos ha costado mucho, porque nadie ha sobresalido por encima del resto. Quienes han triunfado en la NBA (Durant y Leonard, como MVPs de temporada y finales respectivamente) no han estado en el mundial, quienes han estado en el mundial, no han brillado excesivamente en lo colectivo con sus franquicias, y el gran triunfador en Europa, Tyrese Rice con el Maccabi, no ha sido el dominador de la competición durante todo su transcurso como lo fueron en otras ediciones los Diamantidis, Navarro o Spanoulis. Aún así, este es nuestro veredicto. 



STEPHEN CURRY: De los 12 campeones del mundo en España el pasado verano, Curry fue además, junto con Thompson, quien más atrajo los focos mediáticos el resto del año gracias a una gran temporada con sus Golden State Warriors (51-31, sextos en el Oeste, con 24 puntos y 8.5 asistencias por partido de nuestro hombre), y llegando a los siete partidos en una espectacular serie contra Los Angeles Clippers (con Curry manteniendo su nivel, 23 puntos y 8.4 asistencias de media) Sin tener el potencial brutal de Durant o su paisano LeBron, pero sólo un peldaño por debajo de ellos, el base de Akron ha convertido a los Warriors en un serio candidato al anillo y en uno de los equipos favoritos de los aficionados, que disfrutan tanto con la dirección de juego como con el acierto en ataque de un tirador capaz de lanzar por encima del 40% en acierto triple en sus ya 6 años de carrera NBA. Una de las actuales estrellas cuya progresión ha sido más ejemplar y segura.      


Curry brilló todo el año



KAWHI LEONARD: No podía faltar un representante de los Spurs, y no podía ser otro que quien se postula como relevo y nueva antorcha tejana cuando el gran Tim Duncan definitivamente deje de vestirse de corto. Y es que la pantera de Riverside se convirtió en Junio del pasado año en el tercer MVP más joven de unas finales NBA (el primero sigue siendo “Magic” Johnson, mientras que el segundo es precisamente Tim Duncan) gracias a sus medias de 17.8 puntos, 6.4 rebotes, 2 asistencias, 1.6 robos de balón y 1.2 tapones por partido (lo que se dice hacer de todo, y hacerlo bien) Y créanme, aunque esto no se vea en los números, LeBron James aún tiene pesadillas recordando su defensa. Para la posteridad su mítico tercer partido de la serie en el que se fue a los 29 puntos anotando con una efectividad del 76.9% en tiros de campo. De videojuego.     


LeBron no contaba con Kawhi


 MILOS TEODOSIC: Un jugador siempre bajo sospecha. De ser uno de los mayores prospects del baloncesto europeo, el mejor base de su generación, a ganarse una (en ocasiones muy merecida) fama de perdedor y de jugador propenso a fallar en los momentos claves, finales incluidas. Su juego es de genio, pero su carácter frío crea la sensación de que le importa bien poco el resultado de lo que esté pasando en la pista, sea una pachanga o una final de Euroliga. Pero en 2014 se ha desquitado, comportándose como el líder que el baloncesto serbio necesitaba y siendo la prolongación en la pista de un entrenador que como jugador mostraba un carácter diametralmente opuesto al base del CSKA como es Sasha Djordjevic. Sus 13.6 puntos y 4.4 asistencias le valieron ser incluido en el mejor quinteto del mundial, y sobre todo impulsaron a su selección a la medalla de plata, reverdeciendo viejos laureles para un país en el que el baloncesto es cuestión de estado. Esta vez si respondió en los momentos claves (47 puntos entre cuartos y semifinales frente a Brasil y Francia respectivamente) Para seguir engordando su palmarés, también se llevó la liga unificada del Este de Europa VTB United League, de la que fue MVP de las finales.    


Djordjevic le insufló carácter a su jugador

jueves, 22 de agosto de 2013

EUROBASKET 2013. GRUPO B: LA EUROPA DEL ESTE


En efecto, el Grupo B del próximo Eurobasket de Eslovenia bien podría ser una liguilla de la Europa del Este, con cuatro selecciones provenientes de la antigua Yugoslavia (Bosnia, Macedonia, Montenegro y Serbia) y dos ex –soviéticas (Lituania y Letonia) 

Serbia y Lituania deberían hacerse con las dos primeras plazas del grupo. La selección de Dusan Ivkovic, tras unos años de ignominia, volvía a la elite del baloncesto continental con su plata hace cuatro años en Polonia. Con un grupo de jóvenes jugadores sólo quedaban un peldaño por debajo de una potente España que conseguía con Sergio Scariolo el deseado primer oro europeo. Parecía por tanto que el futuro inmediato continental era serbio. Sin embargo no fue así y el grupo no creció como se esperaba. Pese a su buen papel en el posterior Mundial de Turquía (aquel triple de Teodosic en cuartos de final contra nosotros), donde cayeron por un solo punto en semifinales frente a los anfitriones y posteriormente Lituania les dejó sin bronce, en el último Europeo, precisamente en tierras lituanas, no pasaron de la segunda ronda, quedándose por tanto sin posibilidad de acudir a los Juegos de Londres. Toca resarcirse por tanto en una selección que presenta ausencias notables (Savanovic, Macvan, Velickovic) y con el ciclotímico Teodosic recuperándose de una lesión. Muchas dudas por tanto en una selección que contará con el indiscutible liderazgo de Nenad Krstic en la pintura y en la que deben ser importantes jugadores como el joven alero Bogdan Bogdanovic o el todoterreno Nemanja Bjelica.    


Ivkovic busca enderezar el rumbo del basket serbio.


Lituania vivió su particular batacazo como anfitriones hace dos años, cuando una sorprendente Macedonia les dejó fuera de la lucha por las medallas (aquel triple de Ilievski). Duro golpe para un país en el que el baloncesto es religión. Superada definitivamente la transición de la grandisima generación que supusieron los Jasikevicius, Siskaukas, Kaukenas y compañía, se seguirán basando en las quintas del 85 y 86 (Kalnietis, Pocius, Seibutis, Maciulis… y por supuesto Kleiza como gran estrella), pero la gran esperanza se sigue concentrando en sus dos jóvenes y talentosas torres NBA, Motiejunas y Valanciunas. El entrenador Kazlaukas suele ser garantía de buen baloncesto y fluidez ofensiva. Selección a seguir. 

Macedonia debería aspirar cuanto menos a la tercera plaza del grupo, si bien es difícil pensar que puedan repetir el éxito de semifinales de hace dos años, cuando fueron la selección revelación. Algunos jugadores veteranos con muchos partidos más en sus piernas y la ausencia del factor sorpresa juegan en su contra para repetir hazaña. Mantienen el bloque del pasado Eurobasket, con McCalebb como gran líder, pero sin el héroe nacional Marin Dokuzovski a la pizarra, sustituido por el esloveno Ales Pipan.    


McCalebb volverá a ser el ídolo de la selección de los ocho rayos.


Bosnia Herzegovina buscará dar, por fin, la campanada, con un grupo de jugadores no escaso de talento donde destaca sobremanera la figura del excelso tirador Mirza Teletovic, alfa y omega de su combinado. A su lado se espera producción anotadora de la eterna promesa Djedovic, intimidación en la pintura de Sinanovic y sus 222 centímetros, y el oficio del base americano nacionalizado del Brose Bamberg germano Zack Wright. El pívot Elmedin Kikanovic será otro de sus jugadores claves. Todos dirigidos por un nombre tan reconocible como el de Aleksandar Petrovic. 

Montenegro es otro de esos pequeños países que no cesa de generar buen baloncesto y fantásticos jugadores. Sufrirán la ausencia de su gran estrella el pívot compañero de Ricky Rubio en Minnesota Nikola Pekovic, pero cuentan con uno de los jugadores revelación en la pasada campaña NBA como es Nikola Vucevic (quien finalizaba 2012 firmando 20 puntos y 29 rebotes ante Miami Heat). Aún no tienen definido el roster (los bases americanos Tyrese Rice y el ex –baskonista Taylor Rochestie jugándose la plaza de naturalizado son una de sus dudas), pero se supone que al lado de Vucevic han de brillar el talentoso pero a menudo apático Vladimir Dasic y una de las sensaciones de la pasada Liga Endesa como ha sido el joven Bojan Dubjlevic. Buenos mimbres para dar más de algún susto.  


LeBron y compañía asistieron a la consagración de Vucevic.


Letonia parece a priori la cenicienta del grupo, a la espera de que vayan llegando las nuevas generaciones (plata en el último Europeo sub20… en la lista previa de hecho han incluido al alero Janis Berzins) El base-escolta Janis Blums sigue siendo el jugador más reconocible en un equipo que si logra ganar algún partido ya podría calificarse de sorpresa. En un grupo en el que Serbia y Lituania han de disputarse el primer puesto y tanto Macedonia, como Bosnia como Montenegro no sólo no pueden permitirse tropiezo alguno si no que han de intentar obtener los mayores averages posibles, apenas podemos dar opciones a los letones. Personalmente recomendaría prestar atención a Rihard Kuksiks, jugador muy estancado pero con una de las mejores mecánicas de tiro del continente.   

NUESTRO PRONÓSTICO: 

1º LITUANIA
2º SERBIA
3º MACEDONIA
4º MONTENEGRO
5º BOSNIA

6º LETONIA  

miércoles, 3 de octubre de 2012

CINCUENTA NOMBRES PARA LA EUROLIGA: BASES

En vista de que nuestros seriales de diez jugadores por puesto para distintas competiciones parecen tener buena acogida (bueno, vale, son imaginaciones nuestras, lo sé), iniciamos hoy el de Euroliga, a una semana del comienzo del mayor torneo intercontinental de clubes. Lógicamente omitimos los 50 jugadores sobre los que hemos escrito la semana pasada relativos a la Liga Endesa, en aras de no repetirnos. Esperemos que sea de su agrado.  


MILOS TEODOSIC (CSKA MOSCU/25 AÑOS/1.95) El auténtico genio disoluto y poliédrico del baloncesto europeo. El jugador con mayor capacidad para desequilibrar a favor y en contra, capaz por igual de romper un partido en beneficio de la camiseta que defiende, como de echar por la borda el trabajo de todo un partido con decisiones incomprensibles. Enormes toneladas de calidad embutidas en un jugador que no sabe que hacer con ellas. Las comparaciones que llegaron a establecerse en su día con un jugador como Ricky Rubio (por cierto, 3 años y medio menor que el serbio) hoy día resultan risibles. Aún así sigo pensando que es el mejor base FIBA actualmente. Sólo falta que empiece a establecer ese dominio para el que estaba llamado en el baloncesto europeo.

Milos, a su manera.

VASSILIS SPANOULIS (OLYMPIACOS/30 AÑOS/1.92) Vamos a pasar por el aro y a considerar al mago de Larissa como definitivamente un base a estas alturas de su carrera, aunque para mí sigue siendo un escolta, pero lo cierto es que por un lado su juego cada vez es menos individualista y busca más a los compañeros, y por otro ni Acie Law ni el joven Kostas Sloukas suman minutos significativos en la posición de director. Está por ver si con la salida de Ivkovic del banquillo del Pireo hay algún cambio a este respecto. La manera como cerró los dos partidos de la pasada Final Four que coronaron al equipo griego campeón de Europa, con sendas asistencias a jugadores mejor colocados en vez de jugarse el tiro decisivo, síntomas definitivos del juego actual del “nuevo” Spanoulis.  

Spanoulis 2.0: Sólo no puedes, con amigos sí.


BO MCCALEBB (FENERBAHCE ULKER/27 AÑOS/1.83) El pequeño rayo de Luisana, su juego es puro jazz electrizante del Nueva Orleáns que lo vio nacer. No creo que quede nadie a estas alturas que no se haya quedado embobado alguna vez viendo las evoluciones sobre el parquet de este jugador que si no existiera habría que inventarlo. Sigue siendo el más rápido cruzando la pista, un ciclón a campo abierto, y un peligro constante en el uno contra uno.  

Un hijo del viento.



JORDAN FARMAR (ANADOLU EFES/25 AÑOS/1.88) Las orejas más lustrosas del baloncesto actual. La pasada temporada ya “probó” esto de la Euroliga en un histórico como el Maccabi Tel Aviv (algunos seguro que recuerdan el partidito que se marcó contra el Real Madrid) con motivo del cierre patronal en la liga yanqui. Ahora abandona el proyecto de los nuevos Nets mudados a Brooklyn, después de dos buenas temporadas en la franquicia neojerseyana (10.4 puntos por partido el último curso) para enrolarse en el poderoso baloncesto turco que busca resarcirse del mal año pasado a nivel Euroliga. Llamado a ser uno de los nombres propios de la competición. 

"No entiendo tanto pitorreo con mis orejas, tengo dos, como todo el mundo"


ROKO UKIC (PANATHINAIKOS/27 AÑOS/1.96) Con la marcha del joven talento Nick Calathes a un baloncesto ruso que vuelve a parecer muy potente económicamente, la batuta del equipo ateniense recae en el genial base croata que llega a un Panathinaikos con una fisonomía muy distinta a pasadas temporadas, empezando por el banquillo donde el Zeus Obradovic ha decidido tomarse un año más o menos sabático aprendiendo en otros baloncestos (lo último que sabemos es que se ha ido a los training camps de los Detroit Pistons) Gran responsabilidad para el ex –baskonista, otro de esos jugadores de los que nos da la sensación de que se ha quedado a medio camino y no ha explotado todo el talento que lleva dentro.


ZORAN PLANINIC (KHIMKI MOSCU/30 AÑOS/1.99) Uno de esos jugadores eternamente “favoritos” de quien suscribe. Base todoterreno y completísimo que uno se pregunta como no ha llegado todavía más lejos en su por otro lado nada desdeñable carrera. Su ciclo de tres años en la NBA lo podemos calificar como bastante decente (sobre todo teniendo en cuenta la juventud con la que emprendió tal aventura), y desde entonces se ha dedicado a ganar títulos con TAU, CSKA, o su actual Khimki con quien cumple segunda temporada. Posiblemente le haya perjudicado no ser un jugador más “egoísta” en su faceta individual y buscar mayor lucimiento en los partidos.  

Zoran en New Jersey. Tenía sitio.


ACIE LAW (OLYMPIACOS/27 AÑOS/1.90) Otro diabólico base yanqui, tejano de Dallas concretamente, rápido como una centella y con gusto por el juego vistoso. No parece en principio baloncestista hecho para el basket griego. Llegó al actual campeón de Europa a mediados de la pasada temporada desde el Partizan. Era la primera aventura europea de una estrella de la NCAA que llegó a ser número 11 del draft del 2007. Veremos si con el nuevo entrenador Georgios Bartzokas por fin explota en Europa.


LEO WESTERMANN (PARTIZAN BELGRADO/20 AÑOS/1.96) Aquella invocación poética de “Juventud divino tesoro” bien podría cambiarse por “Partizan divino tesoro”. Vean este dato: nada menos que 9 jugadores del actual roster del equipo serbio son nacidos en la década de los 90, y dos más en 1989. Sólo el base norteamericano Torey Thomas tiene cierta edad (27 años), el resto, una camada de talentosos chavales que volverán a lucir y pelear con orgullo la camiseta del mítico club partisano. Absolutamente ejemplar lo de esta franquicia en la que hemos descubierto para el baloncesto europeo a jugadores como McCalebb, Vesely, Jawai o Velickovic. Y si hablamos de bases, muchas miradas están puestas en esta joven perla gala, ejemplo de la buena generación de bases franceses que vienen (con Diot a la cabeza) y a los que de momento cierra el paso todo un triple campeón de la NBA y MVP de las finales como Tony Parker. Elegido mejor jugador joven de la primera división del baloncesto francés la pasada temporada, si buscaba un club donde crecer, Westermann ha caído en el sitio adecuado.  

El nuevo partisano.


MARCUS WILLIAMS (UNICAJA MALAGA/27 AÑOS/1.91) Otra de las caras nuevas de un renovadísimo Unicaja es este base que a mediados de la década pasada apuntaba a posible estrella NBA (empató con nada menos que Rajon Rondo en el segundo mejor quinteto rookie del año 2007 en el puesto de base), y sin embargo ha sido otro de esos incansables trotamundos incapaces de establecerse en un lugar en concreto. Puerto Rico (tiene la llave de la ciudad de Quebradillas, en agradecimiento a su paso por su equipo de basket), China, Rusia, y finalmente ACB y Euroliga. No se puede decir que se aburra.   


MARCUS DENMON (ELAN CHALON /22 AÑOS/1.91) Jugador de momento desconocido en Europa, que aparece en las profundidades del draft de 2012 (segunda ronda, puesto 59) escogido por una franquicia con muy buen ojo y experta en sacar petróleo de las rondas bajas como San Antonio Spurs. Viene avalado por excelentes números, sobre todo en anotación, a lo largo de sus etapas High School y College. Puede ser una de las sorpresas agradables de la temporada.    


Denmon volando con los Missouri Tigers. Jugador a seguir.