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miércoles, 10 de agosto de 2016

ROAD TO RUIN



Frustrados




España prolonga su agónico estreno olímpico sumando su segunda derrota consecutiva ante Brasil, en un partido que arroja sensaciones mucho más preocupantes que en el debut frente a Croacia. Tras lo visto ayer nos reafirmamos en que el primer partido jugado ante los hombres de Aza Petrovic no fue un mal estreno. Un encuentro dominado durante gran parte del mismo y sentenciado finalmente por un estratosférico Bogdanovic y por incomprensibles errores en ataque por parte de nuestro equipo. Pero lo cierto es que los minutos buenos fueron superiores a los malos. 


Nada que ver con lo vivido ayer en el Carioca Arena donde Brasil, pese a lo ajustado del resultado, fue muy superior en casi todas las facetas del juego. Condenados a jugar a remolque durante gran parte del partido desde que los cariocas impusieran su ritmo con la dirección de Huertas y las prestaciones de Hilario (increíble su capacidad para generar juego desde el pívot), y pese al mal partido de su gran estrella Leandrinho Barbosa, los de Scariolo dejaron sensaciones muy preocupantes, frustrantes, en uno de los peores partidos en ataque que ha jugado esta selección en mucho tiempo y en el que sólo una buena actitud defensiva y el sustento de los tiros libres (finalmente nuestra perdición, pero hay que recordar que los árbitros señalaron 31 faltas a los locales por 23 a los nuestros y que dispusimos de 33 lanzamientos desde el 4.60 por 21 del rival… si hubiera sucedido al contrario algunos estarían hablando de atraco) permitió que tuviéramos opciones de victoria hasta el final.


Hay cosas que se escapan a la comprensión analítica y la lógica baloncestística, como el hecho de que Ricky Rubio, uno de los mejores asistentes en la NBA, en 28 minutos en juego entre los dos partidos sólo haya sido capaz de repartir una asistencia, o que Pau Gasol, quien en las dos últimas temporadas ha estado lanzando en un porcentaje alrededor del 80% en tiros libres en la NBA y en el pasado Eurobasket se mantuvo en un 80.2% durante todo el torneo no sea capaz de llegar al 50% en estos Juegos, acumulando un desastroso 6 de 14.   


Lo del base de los Wolves comienza a ser de psicólogo. Dubitativo e inseguro, sólo se le reconoce por su abnegado sacrificio defensivo y sus ganas de luchar (algo creo que extensible a todo el equipo), su capacidad de pelear cualquier balón sigue intacta, pero su lastrada manera de jugar, como si cargara con pesos en sus tobillos, resulta sorprendente en un jugador acostumbrado a moverse de manera electrizante en la mejor liga de baloncesto del mundo. ¿Se le ha olvidado a Ricky jugar al baloncesto en territorio FIBA? Buenos minutos de Felipe Reyes nos metieron en el partido en el segundo cuarto tras besar la lona por 13-18 en el primero. Llull llegaba a ponernos cuatro arriba a falta de dos minutos para el descanso, pero una nueva desconexión ofensiva permitía un parcial de 0-7 para los brasileños que se marchaban 31-34 a los vestuarios. 


Continuaron los problemas ofensivos tras el descanso (sólo una canasta, con mate de Pau tras asistencia de Rudy en los primeros cuatro minutos del tercer cuarto), situación que Brasil aprovechó para estirar el marcador con el jugador de los Bulls Cristiano Felicio como protagonista. El argentino Magnano aprovechó con buen criterio a sus jugadores interiores, quienes en defensa realizaron un brutal trabajo de desgaste sobre Pau Gasol, recibiendo faltas personales constantemente y viajando en todo momento a la línea del tiro libre, y quienes en ataque se impusieron con claridad a nuestros pívots, aprovechando los picks&rolls (ese viejo déficit de nuestros bases quedándose enganchados en los bloqueos) o jugando por encima del aro. Hilario, Lima y Cristiano fueron un perfecto derbi de demolición que derribó la frágil confianza hispana. Pero fue precisamente la lucha física de jugadores como Claver y Reyes la que nos volvió a meter en el partido (45-45 a falta de dos minutos para el final de cuarto, con seis puntos consecutivos anotados desde el tiro libre) Incomprensiblemente y como pasara en el acto anterior, una nueva desconexión significaba un parcial de 0-8 para que comenzáramos el último cuarto con mucho por remar. 


Un 2+1 de Lima nada más iniciar los últimos diez minutos nos ponía contra las cuerdas. Rudy respondió con un triple, y a partir de ahí iniciamos una pequeña labor de zapa para ir limando poco a poco la diferencia, de nuevo muriendo atrás (Ricky sacrificándose cual peón con su quinta falta) y con algún destello ofensivo (triple de Llull) Volvía a pista el Chacho que con un triple tempranero nos ponía a un punto y hacía soñar con la remontada como tantas veces ha hecho con la camiseta blanca durante las últimas temporadas. En el posterior intercambio de golpes Brasil sacaría más rédito volviéndose a ir cuatro arriba a 3.45 del final. Respondimos con dos tiros libres y un triple majestuoso de Llull que nos ponía delante. El de Mahón clavaba una de esas canastas imposibles, con el tiempo de posesión apremiando, que hacía levantarse a todo un país. El 64-63 que reflejaba el marcador era uno de esos momentos mágicos que nos hacía revivir el pasado Eurobasket. Partidos resueltos si no con calidad si con oficio, sacrificio, y canastas decisivas. Pero quedaban dos minutos, y, en efecto, nos volvimos a condenar (da la sensación de que si los cuartos hubieran durado ocho minutos hubiéramos ganado el partido de calle) Sólo Llull volvería a anotar, desde el tiro libre, anotando el primero y fallando el segundo a un minuto del final. Quedaba un minuto. Había que morir en defensa. Pau le negaba la canasta a Huertas con un tapón que llevaba el balón a la línea de fondo, y el propio jugador de Sant Boi llevaba a Hilario al tiro libre. El pívot brasileño fallaba el segundo y a falta de 42 segundos teníamos bola y un punto arriba. Quedando tiempo para mínimo dos posesiones se antojaba un ataque vital. Gasol e Hilario intercambiaban los roles de la jugada anterior, y Nené cometía falta sobre Pau, quien confirmaba su desencuentro con el tiro libre fallando ambos lanzamientos. Brasil tenía posesión para ganar el partido y de nuevo Huertas, otro jugador acostumbrado a canastas imposibles, buscaba sentenciar. Sin éxito, pero España no supo cerrar el rebote y el vuelo de Marquinhos rebañando el fallo de su compañero y palmeando una canasta nos hundía en la miseria a cinco segundos del final. Llull intentó una canasta a la desesperada pero la concentración defensiva de Brasil, pese a permitir el rebote ofensivo de Rudy (que intentó un último lanzamiento ya fuera de tiempo), bastó para asegurar una victoria dramática pero merecida para los cariocas.     



Pau y el tiro libre. Un extraño divorcio.



La sensación es que Brasil fue muy superior, y lo demuestra el hecho de que lideró el marcador en casi todo momento. Pero por otro lado repasando la película del partido vemos que hay dos desconexiones muy concretas que permiten sendos parciales de 0-7 y 0-8 en el segundo y tercer cuarto respectivamente, y que incluso tuvimos serias opciones de ganar el partido (pero de nuevo en un final a cara o cruz, como contra Croacia, nos tocó la cruz) De modo que un repaso al choque de ayer nos hace no ser tan cruentos con la derrota, por mucho que nos doliera. ¿Hay argumentos para la esperanza? Sin duda. Personalizando, los centraríamos en Sergio Rodríguez y Sergio Llull. Dos jugadores acostumbrados a jugar sin red y sin miedo al vacío. Con ellos en pista todo es posible, incluso ganar los tres partidos que quedan. Y por supuesto, Pau Gasol. Simplemente porque es Pau Gasol. En el plano negativo preferimos no centrarnos, por la sencilla razón de que llevamos ya largo tiempo pensando que hay demasiada gente ya que ve lo malo del baloncesto y nosotros preferimos destacar lo bueno (raro es que en este blog vean que descalifiquemos a algún jugador o entrenador) Comprendemos la frustración del aficionado, pero desde luego no podemos respetar que esa frustración la paguen con precisamente los jugadores que más alegrías nos han dado en nuestra historia. Respecto al entrenador, esa figura que sólo parece existir en las derrotas y de la que nadie habla en las victorias, nosotros también tenemos alguna duda lógica. ¿Cómo es posible que Willy Hernángomez pase de ser el mejor jugador de la gira a apenas jugar en la competición?, ¿de qué sirve entonces la gira de preparación? En el tema Abrines si nos parece coherente. Jugó un solo partido de preparación, el primero, y se jugaba ser el jugador número 12 del roster junto a San Emeterio. Fuese quien fuese el elegido sabíamos que apenas iba a contar (y, créanme, y si no me creen repasen el resto de los partidos del torneo… todos los equipos excepto USA manejan una rotación de prácticamente 9 jugadores, no los 12 seleccionados) Sí consideramos que Calderón debería tener más minutos ante el mal momento de Ricky y con el peligro de sobrecargar de minutos al Chacho, un jugador genial pero que necesita ser dosificado por su excesiva tendencia a acaparar tanto juego, lo cual le puede llevar a cierta ofuscación ante el mínimo signo de cansancio, más mental que físico. 



El tan cacareado “Road to Río” con el que nos han bombardeado en los últimos tiempos lleva camino de convertirse en un homenaje al cuarto LP de Ramones, “Road to Ruin”. Aquel disco de 1978 se cerraba con un tema titulado “It’s a long way back”, es un duro camino de regreso. Esperemos que ese camino de regreso de momento nuestra selección lo postergué, afrontando con acierto tres auténticas finales. La primera de ellas contra Nigeria. Rival que no será nada fácil visto lo complicado que se lo pusieron a toda una Lituania. Argentina, por otro lado, cuenta sus dos partidos por victorias tras vencer a una gran Croacia. Parece que el enésimo “último baile” de los Scola, Ginobili y Nocioni va a obligar a la orquesta a no bajarse del escenario. Viejos rockeros.  








miércoles, 27 de agosto de 2014

DIEZ PIVOTS PARA EL MUNDIAL




ANTHONY DAVIS (USA, 21 AÑOS, 2.08): Quien considere que Estados Unidos dispone de un juego interior "endeble" para esta cita, imaginamos que no debe haber seguido las evoluciones del unicejo jugador franquicia de Nueva Orleans, quien con apenas 21 años y dos temporadas como profesional ya promedia 17.3 puntos y 9.1 rebotes en la mejor liga del mundo. Pero es que viene de firmar este curso unos números de 20.8 puntos, 10 rebotes y 2.8 tapones por partido (líder de esta última categoría) Lo que se dice un tipo eficaz a ambos lados de la cancha. Su desconocimiento del baloncesto FIBA, único hándicap.  


MARC GASOL (ESPAÑA, 29 AÑOS, 2.16): El mediano de los Gasol fue el auténtico referente de la selección en el pasado Europeo de 2013. Con el retorno de su hermano y Navarro al combinado nacional su rol bajará en importancia, aún así será clave para Orenga por su juego al poste, su capacidad para el pick&roll, y su espectacular visión de juego para un hombre alto. Su prestancia defensiva, por otro lado, fuera de toda duda.



Big Marc vs. La Ceja. ¿Se verán las caras en la gran final?

TIAGO SPLITTER (BRASIL, 29 AÑOS, 2.10): En una selección plagada de talento en el juego interior, Splitter es el referente en la pintura del argentino Rubén Magnano. A pesar de no haber tenido temporadas NBA tan espectaculares como Varejao o Hilario, Splitter ha sido un jugador de metódica progresión y sin prisas en su carrera. De premio, un anillo de campeón aprendiendo al lado del maestro Gregg Popovich y con mentores en la cancha como Tim Duncan.    


NENÉ HILARIO (BRASIL, 31 AÑOS, 2.11): La víspera de la final le pillará celebrando su 32 cumpleaños. Un jugador con enorme potencial (número 7 en el draft de 2002) que vio cierta zozobra en su carrera en forma de lesiones (pasó en blanco la temporada 2005-06) y sobre todo el olvidado tumor cancerígeno testicular que puso en peligro su vida. A pesar de tantas vicisitudes, viene de firmar 14.2 puntos y 5.5 rebotes por partido en los emergentes Wizards de Washington. Habitualmente criticado en su país natal por sus escasas comparecencias con el combinado nacional tiene una oportunidad de redimirse ante sus compatriotas formando parte de una escuadra claramente candidata a medalla.  


El "amado" Splitter y el "odiado" Hilario. Pareja de garantías para Magnano.


JONAS VALANCIUNAS (LITUANIA, 22 AÑOS, 2.13): El nuevo Zar del baloncesto ex-soviético, el mejor pívot que ha dado Lituania desde nada menos que Arvidas Sabonis. La afirmación no es gratuita. Coleccionista de medallas y distinciones individuales en todas las categorías de formación de su selección, el verano pasado le vimos colgarse la plata en el Europeo de Eslovenia, y parte como líder de una Lituania que aspiraba a medalla en el presente Mundial pero que acaba de recibir el mazazo de la lesión de una pieza clave como su base titular Mantas Kalnietis. Aún así Valanciunas es un jugador a seguir. Sus 11.3 puntos y 8.8 rebotes por partido en su segunda campaña NBA con la camiseta de Toronto hablan de lo que es capaz en la zona.  


DEMARCUS COUSINS (USA, 24 AÑOS, 2.11): La bestia de Alabama. Un jugador con tanta calidad como mala cabeza, que parece por fin afianzar su camino como estrella del baloncesto. Tras una carrera, todavía corta, pero repleta de polémicas, expulsiones y suspensiones, hablamos de un jugador que una vez centrado, en su cuarta campaña como profesional ha sido capaz de ofrecer a unos Sacramento Kings que han seguido confiando en él la burrada de 22.7 puntos, 11.7 rebotes, 2.9 asistencias, 1.5 robos y 1.3 tapones, todo máximos de su carrera. Y aún seguirán hablando de la "debilidad" del juego interior estadounidense.    


Valanciunas y Cousins, los nuevos grandes pívots de la NBA.


ANTE TOMIC (CROACIA, 27 AÑOS, 2.17): El mejor cinco del baloncesto FIBA... al menos en un lado de la cancha. Es cierto que sigue teniendo la sangre de horchata y que en defensa no es precisamente un fajador, pero no hay otro tipo con tanta calidad por centímetro a la hora de atacar el aro en Europa.  


Ante Tomic mucha calma.



GUSTAVO AYÓN (MÉXICO, 29 AÑOS, 2.08): La gran esperanza de la selección entrenada por el español Sergio Valdeomillos. Jugador revelación de la temporada 2010-11 en ACB militando en el Fuenlabrada, dio el salto a la NBA donde tuvo un impacto inmediato en Nueva Orleans convirtiéndose en un jugador importante en la rotación del roster dirigido por Monty Williams. Sin embargo no llegó a adquirir tanta relevancia en sus posteriores aventuras en Orlando, Milwaukee y Atlanta. Actualmente no tiene equipo, por lo que su papel en este Mundial, en una selección de la que es líder absoluto, será clave para volverse a colocar en el mercado de la mejor manera posible.  


Ayón, sin equipo pero con hambre.


ANDRAY BLATCHE (FILIPINAS, 28 AÑOS, 2.11): El pívot neoyorquino de los Brooklyn Nets (quien tiene de filipino lo que quien esto escribe) será la gran atracción de la selección de las Islas Filipinas, un país donde el baloncesto provoca auténtica locura y pasión.Se hinchará a hacer números, no lo duden.Otra cosa es que le veamos ganar algún partido.


El punto filipino



NENAD KRSTIC (SERBIA, 31 AÑOS, 2.12): Un clásico. Tan clásico que hasta estábamos dudando en si incluirlo en este listado, o apostar por un nombre no tan conocido (por ejemplo el ucraniano Kravtsov) Lo cierto es que Krstic nos da cierta sensación de estar ya de vuelta de todo, pese a no ser un jugador excesivamente mayor (más joven que nuestro Pau Gasol, por ejemplo) Jugador frío y apático, si se motiva y saca todo lo que lleva dentro estamos ante uno de los hombres del torneo. En juego de pies sólo Tomic se le puede comparar.


El hombre tranquilo






martes, 15 de octubre de 2013

JUGADORES A SEGUIR: LUCAS NOGUEIRA (LIGA ENDESA)


La "araña" del Estudiantes.


El amable lector habrá reparado en que en este nuevo curso baloncestístico no hemos realizado nuestros habituales seriales sobre “diez nombres para…” una vez que las distintas competiciones se nos echan encima. En lugar de eso vamos a intentar ofrecer algunas entregas sobre jugadores de las principales competiciones que habitualmente seguimos en este blog (ACB, Euroliga y NBA preferiblemente) quienes creemos son meritorios de que el foco sea puesto sobre ellos para esta nueva temporada. 

Y empezamos con un jugador que no ha podido estrenarse en la primera jornada debido a unas molestias en la rodilla. Lucas Nogueira, la nueva torre estudiantil, elástico jugador de físico privilegiado y una progresión a pasos tan agigantados que le ha llevado a ser elegido en el número 16 del último draft de la NBA por los Boston Celtics, para que sus derechos finalmente hayan acabado en unos Atlanta Hawks que cuentan con él ya a corto plazo, tanto con que incluso este verano ya se especuló que daría el salto a la mejor liga del mundo. De momento al menos vamos a poder disfrutar una temporada más en ACB de la espectacularidad, los mates y los tapones, de este espigado pívot brasileño de 21 años, 212 centímetros de estatura, una envergadura por encima de los 2.30 metros y un salto vertical absolutamente descomunal. 

Nogueira es otro producto de la inagotable cantera del club madrileño del Estudiantes, quienes le hicieron foguearse en su equipo EBA después de pasar por el Junior. En la temporada 2011-2012 ya disputó 4 partidos ACB, pero fue el pasado curso cuando su nombre empezó a sonar con fuerza como uno de los interiores más espectaculares de nuestra liga, remarcando sus posibilidades de seguir los pasos de compatriotas como Nené Hilario o Anderson Varejao y llamando la atención de una NBA que ya le tenía en el radar después de su espectacular Panamericano sub-18 de 2010 donde llevó a su selección a la final contra Estados Unidos firmando unas medias de 15.6 puntos, 10 rebotes y nada menos que 5.4 tapones.   


Un Panamericano de ensueño.


Su mejor partido ACB lo disputó la pasada temporada contra el UCAM Murcia, con 21 puntos, 5 rebotes y 3 tapones y 28 de valoración. Este nuevo curso en el que el club colegial ha perdido jugadores como Jayson Granger, Carl English, Tariq Kirksay y Germán Gabriel, el brasileño se presenta como la piedra angular sobre la que debe girar el juego de los de Vidorreta. 

Su juego, lógicamente, viene muy condicionado por su físico. Apreciado por su capacidad defensiva y su poderío para jugar por encima del aro, aún es pronto para juzgar sus posibilidades reales una vez de el salto a la NBA, liga que parece su hábitat natural. Está claro que adolece de músculo para enfrentarse a pívots poderosos del corte de Dwight Howard o Roy Hibbert, pero su físico elástico le emparenta con jugadores muy necesarios para cualquier equipo como John Salley o Dennis Rodman, aunque más lógico parece pensar en una nueva versión de Anderson Varejao, cuya carrera NBA ha sido hasta la fecha brillante y parece un buen espejo en el que mirarse para Lucas. 


De momento disfrutémosle esta temporada entre nosotros, y por si acaso no pestañeen cuando le vean en cancha.    


Elegido con la gorra.