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jueves, 10 de septiembre de 2015

ALERTA NOWITZKI


Dirk y su "fade away", una vieja rivalidad contra España.


Llegó el día del todo o nada para España. Y llega antes del cruce de octavos, que aún no tenemos asegurado. Escuché el otro día a un lamentable periodista futbolero de Radio Marca, el malagueño y malaguista Antonio Merchán, afirmar que él era “de los” (como si fueran una especie diferente de aficionados) consideraba que un torneo de este tipo sólo empezaba cuando comenzaban los cruces. Díselo a todos los equipos que ni siquiera llegan a los cruces, Merchán, díselo a España, esta España mía, esta España tuya, esta España nuestra. Me pregunto si este presunto periodista deportivo se tomará la molestia de ver hoy a la selección de baloncesto en un partido que a todas luces es como un cruce, es un partido del KO. La anterior vez que escuché a este sujeto hablar de baloncesto fue para atizar a un pedazo de entrenador como Joan Plaza, el hombre que ha devuelto el baloncesto malagueño del Unicaja al primer plano. ¡Ay, los futboleros! Eso sí que es una “especie” 


Soltada la particular dosis de bilis mañanera (cosa a la que no somos particularmente propensos por aquí, excepto cuando llegan citas como éstas y los que no siguen habitualmente este deporte se retratan), vamos con lo que importa. Y es que todo pasa por ganar a Alemania para seguir adelante en el torneo (únicamente una derrota de Turquía contra Islandia en el partido de las nueve de las noche nos permitiría acceder a octavos en caso de derrota, circunstancia ésta, la derrota otomana, prácticamente impensable) No hay más cábalas. Dependiendo de lo que suceda entre Serbia e Italia nuestra victoria ante los germanos nos daría una tercera o segunda plaza. Sinceramente poco importa. Lo que importa es pasar. Lo que importa es ganar. 


No es lo más aconsejable jugarte la vida ante un rival duro que cuenta en sus filas con uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, una joven estrella emergente que ya despunta en la NBA, o uno de los pívots más dominantes en Europa y a punto de dar el salto a la liga norteamericana, entre otros poderes. Y además hacerlo frente a su público y en su casa. Con todo en contra. Hay que recordar que con Francia y Croacia ya clasificadas, y Letonia con muchas opciones (partido a priori fácil ante Estonia), estamos hablando de tres de los cuatro anfitriones accediendo a octavos. Alemania luchará por conseguir el pleno para los equipos locales. A esto es lo que nos ha conducido un grupo tan terrible donde sólo Serbia, arrasando desde el comienzo, e Italia, enmendando su tropiezo inicial ante Turquía al doblegar a España y Alemania, llegan a la última jornada con la tranquilidad de saber que siguen adelante (se juegan la primera plaza entre ellos) Es cierto que los turcos también se la juegan en el día del cierre del grupo, claro que el calendario ha provocado que lo hagan ante la débil Islandia, con lo que parece más que claro que será selección de octavos de final.  


Las dos derrotas ante Serbia e Italia nos dejaron mal culpa y muchas dudas defensivas, viendo como los rivales nos acribillaban inmisericordemente a triples. Es cierto que los exteriores no están mordiendo atrás como esperábamos, pero hay que recordar que gran parte de nuestras opciones se escaparon por la incapacidad de nuestros hombres altos de defender a rivales que fueron capaces de sacarlos por fuera y castigarles desde el exterior. Tal fue el caso de Bjelica en Serbia, y Gallinari (éste no sólo anotando, si no asistiendo a sus pívots que aprovechaban la ausencia de nuestros hombres altos que salían a la amenaza del italiano), que con la baja de Datome parece ocupar la posición de falso cuatro, y se diría que con mucho peligro. Ni Felipe ni Mirotic están sabiendo defender a los ala-pívots rivales cuando juegan en abierto y amenazan en exterior. Pau, obligado a jugar de cinco, no puede dejar la zona, y la función de Willy Hernángomez tampoco parece la de salir a defender por fuera. Otras opciones podrían ser Claver o Aguilar (si contarán para el técnico), aleros con buen desplazamiento y rapidez de piernas (Rudy o Llull, uno mermado físicamente, el otro muy por debajo de su nivel), o jugártela con una zona que asegure que tus interiores no dejen descubierta la zona (invitando con ello a más tiro exterior del rival) Este pequeño análisis lo hacemos viendo en lontananza una figura que no necesita comentario alguno: Dirk Nowitzki. Si Bjelica o Gallinari se aprovecharon de la endeblez defensiva de sus pares a la hora de defender por fuera, veremos lo que es capaz de hacer el jugador alemán, habitualmente letal en el tiro, y con las suficientes tablas para aprovechar la atención defensiva que pueda concitar por sus rivales para buscar a su pívot (Pleiss) Es cierto que no estamos viendo al mejor Dirk (y a sus 37 años, quizás ya no lo volvamos a ver), sus 14.8 puntos y 8 rebotes por partido serían numerazos para el 90% de los jugadores de este torneo, pero resultan discretos para una superestrella de este calibre. Su porcentaje de tiro no inquieta (34.7%), y especialmente en el triple se está mostrando pobre (3 de 11, un triste 27.3%), pero hay jugadores a los que nunca se les debería mirar los números. Nowitzki puede hacer el Eurobasket más horrible de su vida y ganarte él solo el partido decisivo anotando la canasta definitiva con uno de sus poéticos “fade aways” a la pata coja. En el recuerdo encuentros como el de cuartos de final del Mundial de Indianapolis en 2002, cuando fue nuestro verdugo y nos obligó a jugar por el quinto puesto (los alemanes se acabaron colgando el bronce y Nowitzki elegido MVP) y sobre todo el Eurobasket de Serbia en 2005, cuando en semifinales una canasta del astro alemán a falta de tres segundos nos dejó fuera de la final (posteriormente Francia nos pasó por encima en la lucha por el bronce) Doloroso recuerdo que seguro que muchos aficionados aún tenemos presentes.


Al lado del abanderado alemán, el otro gran peligro es Dennis Schroeder, eléctrico base de los Atlanta Hawks con una capacidad endiablada para la penetración y cortar la zona como un rayo. Se ha hablado mucho de la poca compenetración entre las dos estrellas NBA de la selección alemana. Hoy buscarán acallar esas críticas, demostrando que la conjunción entre la estrella que irremediablemente se apaga de Nowitzki y el fulgor imparable de Schroeder, es capaz de llevar a su país al menos hasta el Pre-Olímpico, quizás sea la única ocasión en la que estos dos astros coincidan en la misma selección y tratarán de dejar el mejor recuerdo posible.  



Y en medio de todo eso, el todo o nada para España. ¿Es posible que la selección con el mejor ataque del torneo (92.8 puntos y 23.8 asistencias por partido, líderes en ambos apartados) pueda quedar eliminada en la primera fase? Sí, es muy posible. Porque aunque meter es lo más bonito en todos los órdenes de la vida, en este deporte se trata de muchas más cosas. Una de ellas debe ser parar a Nowitzki.  

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