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miércoles, 16 de septiembre de 2015

ESPAÑA SOBREVIVE AL EFECTO "ANTETOKUBO"


¿Antetoqué?


Nunca dudes de un equipo campeón. Spanoulis se vuelve a quedar con las ganas (este año tendrá pesadillas con los españoles) y el inmenso Antetokounmpo, en su mejor partido del campeonato (12 puntos, 17 rebotes, 8 de ellos en ataque, y 2 tapones) tendrá que esperar para luchar por medallas con la selección de adopción de su familia. A sus 20 años y con el tremendo potencial que atesora no nos cabe duda de que más pronto que tarde así será.


El caso es que España llega a sus novenas semifinales consecutivas en un campeonato de Europa de selecciones, una burrada estadística que da la sensación de que no sabemos valorar en su justa medida. Desde 1999 no hemos dejado de luchar por medallas, llevando las mejores selecciones posibles, o en ocasiones, como en este 2015, con equipos de circunstancias y superando una y mil adversidades. Ningún país ha conseguido tal proeza excepto las míticas y extintas URSS y Yugoslavia. No importa. Seguiremos atizando a Scariolo, al maltrecho Rudy, al Chacho por perder un par de balones… en fin, mientras el típico español sigue en su particular cruzada contra el mundo nosotros a lo nuestro, a disfrutarlo. 


Y es que ayer, pese al sufrimiento (no podía ser de otro modo), hemos de admitir que vimos a una gran España. Llull castigaba de inicio con dos triples, el segundo de ellos llegaba además tras meter Rudy Fernández  limpiamente la mano ante el posteo de Antetokounmpo, dándonos esperanzas de volver a ver al mejor Rudy con la selección, el que es capaz de emparejarse con éxito con aleros grandes (recuerden su defensa a Luol Deng) y suplir esa figura del “alero alto” que tan desahuciada parece en el combinado nacional (a la espera de que se apueste por Dani Diez, toda vez que el “divorcio” con Carlos Suárez es evidente) desde la retirada de Carlos Jiménez. Lamentablemente no fue así y el mallorquín volvió a demostrar que físicamente no está, se agradece su compromiso pero en ocasiones su presencia, a este nivel, puede lastrarnos más que beneficiarnos. Surgió entonces la figura de Claver, decisivo en los momentos claves y único jugador capaz de parar al gran protagonista del partido, y no sólo en el aspecto puramente deportivo: Giannis Antetokounmpo.   



La clave Claver



De Antetokounmpo se lleva largo tiempo hablando entre los aficionados al baloncesto (evidentemente Siro López no se cuenta entre ellos), a estas alturas ya todo el mundo conoce su particular historia de hijo de familia inmigrante dedicada a la venta ambulante, tarea que tuvo que realizar el propio Giannis, antes de que encauzase su futuro hacia un deporte para el que está magníficamente dotado. Ya es una de las figuras indiscutibles de unos Milwaukee Bucks con vitola de proyecto de futuro (Carter-Williams, Parker, Monroe…) y por supuesto una de las atracciones principales de un Eurobasket repleto de estrellas. Siro López, la malísima elección de Mediaset como narrador para este torneo, especialista en meterse en jardines y en vivir enfrentado contra el mundo (tengan en cuenta que su ídolo es José Mourinho), tuvo la feliz ocurrencia de acercarse, según contó, a preguntarle a Fotsis Katsikaris por la pronunciación griega de Antetokounmpo (a pesar de que su apellido es nigeriano), y a resultas de lo que sucedió durante la estrambótica narración de Siro, parece ser que el sosias griego de Elvis Costello respondió algo así como “Antetokubo”. De modo que ni corto ni perezoso y para asombro de la audiencia, López se tiró los 40 minutos del partido refiriéndose a la perla griega como “Antetokubo”, mientras se convertía en trending topic en ese Twitter que carga el diablo y era objeto de chanzas de todo tipo por los aficionados. Tal fue así la cosa que al descanso un enrabietado Siro cargaba contra los tuiteros con ironía nada fina y seguía en sus trece: Antetokubo, Antetokubo y más Antetokubo. A su lado Antúnez y Pepu, más prudentes, no se metían en líos. Para ellos era Antetokounmpo, y listo. De modo que Siro, con su habitual acritud, ayer dirimía dos batallas, la de España vs. Grecia y la suya particular contra los incultos tuiteros que se reían de su excelsa pronunciación griega. Por curiosidad estuve investigando un poquito sobre el tema, y al parecer el jugador habla de sí mismo como “Adetokunbo”, y de hecho en su estancia en Zaragoza era conocido por tal nombre. De modo que si quieren ir de finos estilistas de la lengua yoruba, a la cual pertenece el apellido Antetokounmpo, deben decir “Adetokunbo”, pero creo que con Antetokounmpo (que no es tan difícil), nos vamos a entender todos, excepto Siro López y sus estrambóticas anécdotas que no le dejan precisamente en buen lugar. 


Volvamos al baloncesto, que es lo que importa de verdad. Decíamos que España había tenido un gran comienzo de partido, con Llull acertado en el triple y buena actitud defensiva (el robo a Antetokounmpo, dos tapones de Pau Gasol), pero Grecia no tardaría en meterse en el partido, con ese ritmo lento y en apariencia cansino que les conviene. España estaba atenta a que Spanoulis no encendiera la chispa, pero aparecían sus hombres altos, Printezis (con ese extraño tiro lateral tan característico) y Koufos, para acabar el primer cuarto en tablas, 14-14. Veríamos buenos minutos en el segundo cuarto, con Grecia cargándose rápido de faltas intentando parar los pacientes ataques españoles. Jugamos con acierto buscando a Pau y a Mirotic por dentro. Después de un intercambio de triples (Chacho y Antetokounmpo), el partido fue nuestro con un parcial de 22-15 (25 puntos anotados en total en el segundo acto) para irnos al descanso con un buen resultado: 39-32 y muy buenas sensaciones. Las sensaciones de un equipo otrora campeón que pese a no ser favorito en esta cita demostraba su capacidad y oficio para este tipo de partidos. 


Nunca dudes de un equipo campeón, pero tampoco entierres nunca a un equipo que tenga en sus filas a un jugador llamado Vassilis Spanoulis. Al demonio de Larisa le va la marcha y sabemos de su facilidad para liderar remontadas, tal y como hemos visto tantas veces con su siempre sorprendente Olympiacos. Un triple suyo abría la anotación de un tercer cuarto en el que los helenos nos iban a pasar, literalmente, por encima. Y eso que Ribas respondía con otra canasta de tres puntos para devolver los siete puntos de diferencia, pero un parcial de 0-11 ponía a los griegos cuatro arriba y ya no abandonarían el mando en el marcador durante el tercer cuarto. Calathes castigaba desde el triple, y Spanoulis y Antetokounmpo, éste además imperial en defensa y rebote, se echaban el equipo a la espalda. Scariolo ordenaba zona 2-3 que de nuevo jugadores como Printezis y Koufos aprovechaban para anotar desde media distancia, debido a la ausencia de defensor en el poste medio central. Zozobra. Pau Gasol rompía el parcial y anotaba un triple mediado el cuarto que nos ponía a un punto. Uf. Respirábamos. Ya llovía menos. A partir de ahí nos encomendamos al “pau-sistema”, contando el triple fueron nada menos que once puntos consecutivos, entre canastas en juego y tiros libres, para mantenernos en el partido y dos tiros libres de Felipe Reyes ponían el 55-57 final del tercer cuarto. Lo peor era que nos habían anotado 25 puntos en 10 minutos, pero habíamos superado un momento crítico y estábamos vivos.     


Pau volvió a mantenernos



Vaya película de terror que nos esperaba para el último y definitivo acto.


Nunca dudes de un equipo campeón. Esta selección sabe competir, sabe sufrir, y sabe ganar sufriendo. Cuando todo se pone en contra sabes que hay algo con lo que puedes contar: tu propio corazón y deseo en defensa. Los griegos tardaron más de tres minutos en ver aro (un triple de Antetokounmpo), tiempo que aprovechamos para a trancas y barrancas hacer un parcial de 5-0 con nuestros hombres altos (Felipe, Mirotic, y Claver, definitivamente jugando de alero y emparejado con el jugador de Milwaukee, tremenda defensa la del ex –jugador de Portland y en ataque dejando cosas como la canasta tras rebote ofensivo después del fallo en tiro libre de Reyes, nuestro primer error en el partido desde la línea) El Chacho nos ponía 4 arriba tras el triple de Giannis y pese a que no lográbamos cerrar el rebote (Antetokounmpo de nuevo haciendo daño), Zisis fallaba dos intentos triples consecutivos. Costaba anotar, el partido estaba bronco, pero el crono corría a nuestro favor. Mirotic sacaba la quinta personal a un frustrado Bourousis y su acierto en los libres nos ponía con 66-60 a falta de tres minutos y medio. Era el momento de Spanoulis, bien defendido por Llull, pero que aun así encontraba algún resquicio para hacer daño sacando la falta al de Mahón. Sólo anotaba uno de los tiros libres. Cinco arriba y poco más de tres minutos por jugar. Y llegaron los nervios. Claver regalaba una bola que no debería haber subido estando Chacho y Llull en la pista. Printezis fallaba el triple pero el rebote lo capturaba Antetokounmpo, que por aquel entonces ya era Antetokubo, Cabecicubo, Siroalcubo o vaya usted a saber. A sufrir. Calathes fallaba pero él mismo capturaba su propio rebote y el silbato sonaba para pitar unos aliviadores pasos. Había pasado un minuto. En el siguiente ataque Llull fallaba un triple pero aparecía Mirotic para el rebote y sacar la falta de Printezis. La excelencia en los tiros libres nos ponía siete arriba (68-61) con dos minutos por disputarse. Lo empezábamos a acariciar. Llull seguía desactivando a Spanoulis, quien fallaba su intento triple, y el propio jugador del Real Madrid se hacía con el rebote, pero Pau Gasol perdía la bola ante Koufos. A sufrir. Antetokounmpo, que a aquellas alturas ya era Antetokubo, Antequeranokubo o Antediluvianokubo hacía pasos de salida y nos devolvía la posesión. Lo volvíamos a acariciar. Llull perdía la bola con sólo cinco segundos transcurridos. A sufrir. Calathes anotaba una canasta rápida. A sufrir. Quedaba poco más de un minuto y con cinco arriba los griegos nos llevaban a la línea para parar el crono. El Chacho anotaba el segundo. 69-63 y 1.05 para el final. Lo volvíamos a acariciar. Una buena defensa finalizaba con un fallo de Spanoulis y rebote para Pau, ¡lo estábamos acariciando!, pero el Chacho perdía incomprensiblemente (incomprensiblemente desde el sofá de mi casa, claro, jugándote un pase a semifinales en un Eurobasket frente a toda una selección griega es otra cosa) Calathes, imbuido del espíritu de un neutralizado Spanoulis (y repetimos, gracias al trabajo de Llull), anotaba otra canasta rápida. A sufrir. Cuatro arriba y 27 segundos. Estaba claro que nos iban a mandar de nuevo a la línea de personal. Se nos complica el saque de banda pese a estar con tres “pequeños” (Chacho, Llull y Ribas) y sólo Gasol logra recibir. Falta personal sobre nuestra estrella con sólo tres segundos consumidos. Mete el primero. ¡Lo estamos acariciando! Falla el segundo. A sufrir. Cinco arriba y 24 segundos. Spanoulis sigue sin aparecer, o quizás es que le transfirió sus poderes a Calathes. Triple del base de Panathinaikos a falta de 15 segundos. Ahora sí, a sufrir. Falta rapídisima sobre el Chacho (la quinta de Calathes) que enmienda su fallo de la posesión anterior anotando ambos lanzamientos. Cuatro arriba a falta de 13 segundos. ¡Lo estamos acariciando! Sin Calathes, Spanoulis tiene que tomar la responsabilidad. Falla su intento triple. ¡Lo estamos acariciando! Rebote para Antetokounmpo-Antetokubo de Todos Los Santos. A sufrir. Un triple desesperado de Sloukas, quien había entrado por el eliminado Calathes y apenas había jugado durante el partido y no había realizado tiro alguno hasta aquel momento ajustaba el marcador en un 72-71 a falta de casi 4 segundos por jugar. Lo han adivinado: a sufrir. Volvemos a sacar de banda y vuelve a recibir Pau. Como anteriormente, Pau mete el primero… pero falla el segundo, rebotea Koufos y Antetokounmpokubo López cruza su cancha hasta llegar a medio campo y sobre la bocina lanza un triple que no entra mientras su padrino Siro musita extrañamente: “canastaaaaa… canastaaaaaaa… canastaaaa… canastaaaa que no ha entradoooo…” para poner a prueba la capacidad neurológica de los aficionados que, como en la buena película de terror en que se había convertido el partido, habían preferido no mirar a la pantalla en el momento en el que el astro griego de los mil nombres lanzaba esa pelota que podía significar el cielo o el infierno. 


Pero el cielo se abrió, y con justicia, para una selección española que alcanza sus novenas semifinales consecutivas, siendo éstas además las más meritorias que recuerdo en mucho tiempo. Subimos un peldaño más, el de Francia, la actual campeona continental y bronce mundialista. Casi nada.  



Caía la noche en Lille y nuestros jugadores buscaban el descanso del guerrero. Pese a la escasa rotación (ocho jugadores, Aguilar, Vives, Willy y extrañamente San Emeterio no contaron ayer) Scariolo los dosificó bien, con Llull, Mirotic y Pau Gasol permaneciendo 31 minutos en pista como hombres más utilizados (Katsikaris exprimió más a sus titulares, todos por encima de los 30 minutos) Tocaba celebrar la victoria. Pero había alguien que todavía tenía otra batalla que librar. Siro López abandonaba su puesto de comentarista y se entregaba con fruición a tuitear pruebas de que Antetokounmpo era, en realidad, “Antetokubo”. Y es que cada persona, al fin y al cabo, elige la causa por la que luchar.      


Giannis, antes de ser drafteado, cuando era "Adetokunbo".

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