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jueves, 3 de septiembre de 2015

EUROBASKET GRUPO D: EL GRUPO DE LAS OPORTUNIDADES


Grupo a priori flojo para cerrar el Eurobasket, quizás el más débil de los cuatro. Por tanto grupo ideal para que selecciones no acostumbradas a progresar demasiado en este tipo de eventos muestren su mejor versión ante el continente baloncestístico. 


Lituania parece claramente el gran favorito para dominar el grupo, pese a no llevar la mejor selección posible. Donatas Motiejunas, compañero en la pintura de Dwight Howard en Houston, no ha podido recuperarse a tiempo de su operación de hernia discal y es sin duda la baja más sensible para el gran Jonas Kazlauskas (uno de nuestros entrenadores favoritos por su gusto por el baloncesto de ritmo alto) Es sin duda la baja más sensible para los actuales subcampeones, que tampoco contarán con Linas Kleiza, renunciando a la selección para descansar, ni con los hermanos Lavrinovic. Ante este panorama todo el peso del juego interior recaerá sobre Jonas Valanciunas, de nuevo líder de su selección como sucediera en el pasado Mundial. Aumento de rol por tanto para dos veteranos que ejercerán de escuderos de la estrella lituana en la zona: Jankunas y Javtokas. Dos tipos duros. Aunque a quien esperamos ver disfrutar de buenos minutos es a Domantas Sabonis. A sus 19 años su padre ya había sido campeón del mundo y era uno de los jugadores más dominantes del continente. El vástago, a quien vimos crecer en Málaga, no llega a tanto, pero es imposible no sentir cierto estremecimiento al volver a ver el apellido Sabonis en un Eurobasket. Otro jugador vinculado con el baloncesto malagueño, Mindaugas Kuzminskas, deberías ocupar gran parte del minutaje alternano las posiciones de 3 y de 4, aunque las alas pertenecen a dos exponentes de la generación del 85, Seibutis y el madridista Maciulis (se echa de menos al tirador clásico Jasaitis, quien ya no cuenta para la selección, y el corajudo Pociues, también lastrado por los problemas físicos) En la dirección de juego es donde siguen presentando más dudas (la sombra de Jasikevicius sigue siendo alargada), con el consolidado Kalnietis al frente. Un jugador sobrio y cumplidor y que a poco que el equipo funcione verá subir su número de asistencias durante el torneo, pero no nos engañemos, es un base que dificilmente entraría en los rosters de Francia, España o Serbia.   


Al igual que sucede con Francia en el grupo A, el favoritismo de Lituania parece muy evidente, y a partir de ahí se hace difícil pronosticar, aunque creemos que la República Checa está en una magnífica ocasión de alcanzar la segunda plaza y con ello un asequible cruce de octavos de final para colarse por primera vez en su historia (obviando la época checoslovaca) entre los ocho mejores del continente. Buenos puntales presenta para ello: el 3-4-5 volador Jan Vesely, el completísimo base Tomas Satoransky, el alero americano nacionalizado Blake Schiib, o la eterna promesa David Jelinek. Un buen cuarteto respaldado por jugadores como el ACB Pumprla, o los veteranos mitos checos Barton y Welsch. Para ser segundos en este grupo tan poco exigente, les puede valer, aunque personalmente me sorprende que hayan cortado para el roster definitivo a su gran torre, el joven pívot Ondrej Balvin.    



Vesely pone el espectáculo en Chequia



Se prevé tanta igualdad por debajo de Lituania, que tanto Bélgica como Ucrania como Letonia pueden amenazar las intenciones checas de acabar segundos, mientras que Estonia apunta a cenicienta del grupo, y quizás de todo el torneo (sinceramente, que ganen un solo partido, sería una sorpresa) Difícil papeleta para el mítico ex -base de la URSS Tiit Sokk, encargado del banquillo estonio, y quien por cierto dirigirá a sus dos hijos Sten y Tanel, ambos directores de juego como fuera su padre. En la preparación el ala-pívot Siim-Sander Vene ha demostrado facilidad anotadora, aunque su gran referencia es Kristjan Kangur, quien lleva siete años consecutivos siendo elegido el mejor jugador de baloncesto de su país.   


Complicado establecer un ranking entre Bélgica, Ucrania y Letonia, y apostar por cuál de estas tres selecciones se quedará fuera, aunque apostaríamos por los belgas pasando de fase. Los “lions” tienen a su favor la baza de la continuidad de su proyecto, con un seleccionador que lleva casi una década en el cargo y una serie de jugadores que ya han vestido la camiseta nacional las suficientes veces como para conformar un bloque consolidado. Su tripleta clave es bien conocida por el aficionado: Van Rossom-Lojeski-Hervelle. El primero tan buen director de juego como tirador, el segundo una metralleta, y el tercero un fajador incansable dotado también de una nada desdeñable muñeca en la media y larga distancia. También conocemos a Jonathan Tabu, ya con experiencia ACB tras su paso por Zaragoza y actualmente en Fuenlabrada. Además se trata de una selección muy física, con muchos jugadores de ascendencia africana. En la preparación se han mostrado muy correosos, siendo capaces de ganar a Grecia y poner contra las cuerdas a España o Francia. Y ojo, ningún equipo les ha logrado anotar más de 75 puntos. Sin alardes, pero deberían pasar a octavos.  


Mucha igualdad entre Ucrania y Letonia. La selección del país que vive en conflicto desde la primavera del pasado año (motivo por el cual se le ha denegado la organización del campeonato, tal y como era previsto en un principio) parece algo inferior a la letona, que por otro lado está más verde en torneos de máxima competición. Hay que recordar que de la mano de Mike Fratello los ucranianos llegaron a ser sextos en el pasado Eurobasket y disputar el Mundial de España. Todo un éxito. Pero ya no está Fratello (le sustituye Eugeny Murzin), ni tampoco Pooh Jeterh, ni Gladyr, ni Lischuk, ni Pecherov, ni Len, ni Kravtsov. Se encomiendan al ex –NBA Kyrylo Fesenko, rostro más reconocible de su roster. El nacionalizado de turno es Jerome Randle, base “jugón” al que se le caen los puntos de las manos (al menos en la liga turca), y seguirán esperando la explosión de Mishula. Pueden colarse cuartos muy justitos, salvo que los letones, anfitriones del grupo, den su mejor versión. Claro que la selección de Bagatskis sufrió un duro revés con la renuncia de su gran estrella Kristaps Porzingis, centrado en prepararse para su inminente carrera NBA. Tampoco estará Davis Bertans, recuperándose de su lesión de ligamento cruzado. Baja importante después de ver sus magníficas evoluciones con el Baskonia la pasada temporada. Sí estará su hermano Dairis, quien tampoco lo ha hecho mal en Bilbao y será uno de los hombres claves junto al ya clásico Kaspars Berzins, viejo conocido de la afición española (Fuenlabrada, Málaga, Cáceres o Santiago de Compostela han disfrutado de su talento) El espigado pívot es otro de los jugadores llamado a hacer buenos números en este campeonato y rozar los dobles-dobles con cierta facilidad. Un seguro de vida en un juego interior un tanto endeble. Es por fuera donde los letones pueden dar mayores disgustos, con (aparte del citado Dairis Bertans, quien en sus dos temporadas ACB ha rozado el 40% en triples) con el sempiterno Janis Blums, el especialista Karlis, o la buena mano de Laksa. Al mando de las operaciones Janis Strelnieks, otro jugador con facilidad insultante en el triple, y que también deberá repartir juego.  Y recordemos que juegan en casa.    


Dairis Bertans, abanderado letón en el grupo de Riga

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