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lunes, 23 de marzo de 2015

JORNADA DE SORPRESAS


En efecto, la última jornada de Liga Endesa llega cargada de numerosas sorpresas, empezando por el hecho de que ha habido más triunfos a domicilio que locales (cinco por cuatro), algo poco habitual en una liga en la que los equipos suelen ser muy fuertes en casa. Una combinación de victoria casera junto a otra a domicilio provocó el cambio de líder y retorno de Unicaja a lo más alto de la tabla, y es que los de Plaza siguen intratables y arrancaron un nuevo triunfo en su desplazamiento a Tenerife, mientras que por la tarde veían como el Real Madrid era incapaz de vencer en Murcia. 

Empecemos por tanto por el líder. Un Unicaja muy solvente que sumó su victoria número 21 (por sólo cuatro derrotas) en la pista de un Iberostar Tenerife que es decimoprimero con balance 11-14. Los malagueños fueron un ciclón desde el primer cuarto (17-30) y sólo un poco de maquillaje final ajustó un poco el marcador para bajarlo de los 20 puntos (finalmente 18) de diferencia, lo que da una idea de la clara superioridad visitante, con un estratosférico Caleb Green (30 puntos y 7 rebotes) bien secundado por Carlos Suárez (18 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias) La cara por los locales la dio Richotti con sus 26 puntos y 5 asistencias.     


Caleb Green, imparable en Tenerife.


Horas más tarde el Real Madrid visitaba Murcia obligado a ganar si quería mantener el liderato, y con esa necesidad saltó a la pista para mandar en un partido incómodo, en el que aun así llegó a irse por 12 puntos (47-59), momento en el que un parcial de 25-5 metió a los locales en el partido, que ya no cederían la delantera en el electrónico. Hasta cinco jugadores locales anotaron en dobles dígitos, aunque los mejores números los deja Augusto Lima con 12 puntos, 11 rebotes y 3 asistencias. En el cuadro de Laso, el jugador más valorado resultó (y es noticia) Marcus Slaughter gracias a sus 8 puntos, 9 rebotes, 2 asistencias y 2 tapones (sólo falló un tiro de campo y el único tiro libre que intentó) Segunda posición y 20-5 para el Madrid, y ojo al UCAM, que tras recibir la histórica paliza de manos del Río Natura Monbus (52 puntos de diferencia) se rehace y sigue teniendo opciones de play offs (décimos, 12-13) Un detalle que no podemos pasar por alto del partido es el gesto del club murciano destinando íntegramente la recaudación del partido a una asociación en ayuda a la lucha contra la parálisis cerebral. Enorme detalle, y máxime teniendo en cuenta que lo hacen en uno de los partidos que más dinero podría llevar a las arcas del club. Los equipos ACB, una vez más, dando ejemplo de sensibilidad social. 

Y nos referíamos al Río Natura y su escandaloso resultado frente a los murcianos de la semana pasada. Pues bien, los gallegos prolongan su estado de gracia venciendo en Fuenlabrada y buscando seguir con opciones de play offs (ahora son decimosegundos con 11-14) y dejan colistas a los fuenlabreños (6-19), todo esto en medio de la convulsión social producida por la imputación y detención de su presidente dentro de la “Operación Cóndor”. Los visitantes llevaron la iniciativa durante todo el partido, pese a que el Fuenlabrada, con un gran Alberto Díaz (14 puntos y 6 asistencias) no perdía la cara al partido en ningún momento. Gran parte de la victoria gallega la tuvo la descomunal actuación de Maxi Kleber, que se fue hasta los 36 puntos (acompañados de 5 rebotes, 2 robos y 2 tapones) para un total de 45 de valoración, tope de la temporada. Otro de los protagonistas del partido fue Rafa Luz, quien con sus 9 asistencias se convierte en el máximo asistente histórico del equipo gallego en la máxima categoría del baloncesto español.    


Rafa Luz hace historia en Santiago de Compostela



 Uno de los resultados más sorprendentes de la jornada lo encontramos en la tarde del sábado en Badalona, con la derrota del Fiatc Joventut (quinto, 15-10) a manos de uno de los equipos de la zona baja de la tabla como es el MoraBanc Andorra (15º, 8-17) Descalabro verdinegro cayendo por 15 puntos de diferencia ante un imperial Víctor Sada (15 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias) liderando al conjunto del Principado, que coge aire en su lucha por evitar los puestos de descenso. 

Había derbi vasco con el Gipuzkoa Basket recibiendo a un Laboral Kutxa que sigue lanzado hacia play offs. Los de Ibon Navarro volvieron a ser un rodillo, rozando de nuevo el centenar de puntos, y desproveyendo al partido de algo que normalmente caracteriza a los derbis: emoción. Pero cuando los jugadores baskonistas están tan inspirados desde la larga distancia (15 de 28 en triples) son uno de los equipos más peligrosos de la ACB. Enormes Causeur (13 puntos, 4 rebotes, 6 asistencias y 7 robos) y San Emeterio (20 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias) y Jared Jordan, el único que salvamos de la quema donostiarra, con sus 11 puntos y 8 asistencias. El Baskonia, como decimos, lanzado, es sexto con balance 14-11, y el Gipuzkoa Basket, pese al varapalo, siendo decimocuarto con balance 9-16 no debería tener complicaciones para vivir un plácido final de temporada sin nada en juego.       


El derbi para el Baskonia fue "causeur" y cantar.


Partido importante en Zaragoza de cara a definir los play offs, enfrentando a un claro aspirante a tales plazas como es el Cai frente a un muy consolidado Bilbao Basket. La victoria se quedó en casa y ambos equipos mantienen la misma posición con la que comenzaban el partido (cuarto el Bilbao, octavo el equipo maño), pero para los locales la victoria supone afianzar esa octava plaza amenazada por equipos como el Gran Canaria o el Murcia, sumando un balance de 14-11 que le iguala con Baskonia o Valencia. El Bilbao, con 17-8, mantiene esa cuarta posición que le daría factor cancha en post-temporada. Respecto al partido, buen duelo de jóvenes entre Pere Tomás, el mejor de los locales con 17 puntos y 5 rebotes, y, como no, Marko Todorovic, como siempre cumpliendo con sus 13 puntos y 9 rebotes. 

Recupera sensaciones el Baloncesto Sevilla de Luis Casimiro tras tres derrotas consecutivas. Su victoria, recibiendo al Movistar Estudiantes, hace la número siete, lo cual les coloca decimosextos, sin margen de error de cara al descenso. En un partido de guarismos bajos Ben Woodside y Pietro Aradori fueron los máximos anotadores de ambos equipos, con 14 y 15 puntos respectivamente. El Estudiantes, 13º con balance 10-15, vive claramente en “tierra de nadie”, con tres victorias sobre el descenso y a cuatro de los play offs. 

Victoria de prestigio para un Valencia Basket necesitado, después de que su partido europeo contra el Khimki dejase su pase a semifinales de Eurocup bastante complicado (perdieron de uno en La Fonteta, y gracias, ya que llegaron a perder de 13) Recibían al Barcelona en el choque con más caché de la jornada, y los de Durán dieron su mejor cara derrotando a los de Pascual por un contundente 93-73. Pau Ribas sigue con su temporadón (18 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias en esta ocasión) y Pablo Aguilar está en el mejor momento de su curso (17 puntos y 3 rebotes) Floja actuación de los de Pascual, donde sólo Navarro estuvo a un buen nivel (8 puntos, 3 rebotes y 7 asistencias) Séptima plaza y balance 14-11 para los taronja, mientras que el Barcelona continúa tercero con un registro de 17-8. 

Finalizamos con otra de las sorpresas de la jornada, y como no, a domicilio. Y es que Pedro Martínez regresó a su “casa” de Las Palmas de Gran Canaria, donde tantos éxitos cosechó y tanta gloria vivió con el equipo local, demostrando que su Bruixa d’Or Manresa pese a la escasa calidad de su plantilla va a dar guerra hasta el final para tratar de evitar el descenso. De momento deja el farolillo rojo (17º, 7-18) tras derrotar a un Gran Canaria que ya se queda a dos victorias de puestos de play offs (9º, 12-13) Y todo ello después de una fenomenal remontada, ya que los locales mandaban en el marcador por 16 puntos (63-47) a 12 minutos del final, pero un parcial de 0-8 finalizando el tercer cuarto y otro de 2-12 al comenzar el último volteó el marcador y el Manresa supo administrar sus pequeñas ventajas hasta el final del partido. Buen duelo de pívots entre Walter Tavares por parte local (14 puntos y 8 rebotes) y el esloveno Hasan Rizvic (10 y 6) por los visitantes.     


Pedro Martínez y su dulce regreso a la isla.



EL QUINTETO DE LA JORNADA:

PAU RIBAS (2) (Valencia Basket) 18 pts (5 de 5 en T3), 5 rebs y 6 asists. 24 valor.
FABIAN CAUSEUR (4) (Laboral Kutxa) 13 pts, 4 rebs, 6 asists y 7 robs. 29 valor.
CALEB GREEN (Unicaja) 30 pts, 7 rebs y 2 asistsl. 30 valoración
CARLOS SUÁREZ (Unicaja) 18 pts, 5 rebs y 3 asists. 28 valoración.
MAXI KLEBER (3) (Río Natura Monbus)  36 pts, 5 rebs, 2 robs y 2 taps. 45 valor.


ENTRENADOR: 

PEDRO MARTÍNEZ (Bruixa d’Or Manresa)



EL QUINTETO DE LA TEMPORADA: 

PAU RIBAS (8) (Valencia Basket) 11.1 pts, 2.3 rbs y 4.3 asists por p. 15 valoración.
ANDY PANKO (11) (Montakit Fuenlabrada) 17.8 pts, 5.4 rebs y 2.4 asists. 18.4 valor.
MARKO TODOROVIC (7) (Bilbao Basket) 11.3 pts, 7.1 rbs y 1.1 asists. 17.6 valor.
AUGUSTO LIMA (10) (UCAM Murcia) 10.3 pts, 7.2 rebs y 1.2 taps. 16.2 valoración.
STEVAN JELOVAC (12) (Cai Zaragoza)  13.9 pts y 5.7 rebotes. 16 valoración.


ENTRENADOR: 


JOAN PLAZA (15) (Unicaja)  

lunes, 10 de junio de 2013

LA ÉPICA COMO RECURSO


La furia

Intenso primer partido de las series finales de la Liga Endesa entre Real Madrid y Barcelona el disputado ayer en el Palacio de Los Deportes. Los dos colosos de nuestro baloncesto parecen empeñados en revivir la mítica rivalidad de los 80 cuando aquellas inolvidables plantillas dirigidas por Lolo Sainz y Aito García Reneses nos regalaban encuentros para el recuerdo. De modo que para inaugurar las actuales finales y a falta de baloncesto de gran calidad (sobre todo por parte del Real Madrid, cuyo triunfo ofrece poco brillo) tuvimos uno de esos choques de los que se puede decir que tuvo de todo: alternativas, lucha, intensidad, emoción, polémica y hasta tangana (sin que la sangre llegase al río afortunadamente)   

Salió muy serio el equipo de Laso, sobre todo atrás. Tanto que aún jugándose a un ritmo en principio favorable al Barcelona el Madrid estaba cómodo. Viendo aro con relativa facilidad, sobre todo por medio de Rudy, y desactivando el ataque de un Barcelona donde sólo Huertas llevaba puntos al casillero azulgrana (suyos fueron los seis primeros tantos de su equipo) Suárez y Begic ofrecían sobriedad defensiva mientras Tomic y Wallace se diluían. En los compases finales de ese primer acto comenzaron a definirse aspectos que marcarían el devenir posterior del encuentro. La entrada de Sada por Huertas lejos de mermar al Barcelona le dio alas. Mavrokefalidis ofreció más solvencia que un Tomic al que le vino bien “leer” un poco el partido desde el banquillo, y Sergio Rodríguez por parte blanca no fue capaz de cambiar el ritmo del partido como en otras ocasiones (el partido de Final Four entre estos mismos equipos sin ir más lejos) Evidentemente hay que considerar que este Barcelona es superior al cuadro azulgrana que se presentó en Londres. El pívot griego Mavrokefalidis ofrece relevo de calidad para Tomic (recordemos que en la cita continental Jawai llegó lesionado, jugando un solo minuto y lesionándose para el resto de temporada) y Brad Oleson es una pieza mucho más valiosa que la que puede suponer Tremmell Darden en el bando blanco. Aún así los de Laso cerraron el primer cuarto con una ventaja de siete puntos (21-14) gracias a dos últimos triples de Sergio Rodríguez agotando posesión y de Llull sobre la bocina del acto. El Madrid ganaba, incluso con cierta comodidad, pero comenzaba a dar síntomas de sufrimiento. 

En el segundo cuarto Sada inició su recital, aparte de dar muestras una vez más de su impecable trabajo defensivo tanto sobre un inoperante Carroll como sobre un desconcertante Rodríguez demasiado viciado en amasar la bola. Un triple del badalonés ponía por primera vez por delante a los blaugranas (23-25), y a partir de ahí vino el vendaval. Hasta 31 puntos llegaron a anotar los de Pascual durante este parcial. Navarro y Sada hacían daño por fuera y Tomic empezaba a hacerse notar. Lorbek, sin estar fino en su tiro, también sumaba metiéndose en la zona ante un Mirotic al que parece que las finales le siguen quedando grandes. El Chacho Sergio Rodríguez pese a no encontrar su habitual facilidad para el pase mantenía con cierta vida a su equipo gracias a su acierto en el triple, y con ello el Madrid no acababa de desaparecer por completo del partido. Pese a todo el marcador con el que se llagaba al descanso era concluyente. Diez puntos arriba para los de Pascual (35-45) con un parcial demoledor en el segundo acto (14-31) El Barcelona le había dado un fenomenal repaso a un Real Madrid que cogía el camino a los vestuarios tocado y hundido. Le habían pasado por encima.   


Sada en versión killer.


No cambió mucho el panorama en la reanudación, el Barcelona se seguía mostrando superior y la diferencia se movía en una horquilla de entre 8 y 12 puntos para los de Pascual. Sada se disfrazaba de Navarro y lograba ejercer de pesadilla para los blancos, inoperantes en ataque y sin ser capaces de mostrar la dureza de su rival atrás. En ese sentido hay que felicitar nuevamente a Xavi Pascual, su trabajo de mentalización y capacidad para dotar de competitividad a sus jugadores esté quien esté en pista es encomiable. Ha conseguido convertir a purasangres ofensivos como Joe Ingles o C.J.Wallace en guerrilleros para la causa y especialistas defensivos. La importancia de Pascual en los éxitos de este grupo de jugadores es mucho mayor de lo que generalmente se le reconoce. Las sensaciones que transmitía el partido eran desalentadoras para el conjunto local, que recurría a ramalazos de coraje de Llull y Rudy para que el partido no se les fuera completamente. Bajo ese prisma hay que admirar a los blancos, pese al mal partido realizado, se advertía la fe instalada en el cuerpo de algunos de sus jugadores (los citados Llull y Rudy más El Chacho, Felipe Reyes o Marcus Slaughter) Si no iba a ser por baloncesto, había que intentarlo por testiculina. Pero parecía remar para morir en la orilla. Huertas tomaba el relevo de Sada y el Barcelona seguía anotando con facilidad. Un triple de Ingles a minuto y medio del final del cuarto volvía a poner una losa de 12 puntos de diferencia entre ambos finalistas. Cuatro puntos consecutivos de Llull y la impresionante actitud defensiva de Slaughter mantenían con vida al equipo de Laso al cierre del acto. Incluso el resultado pudo acortarse aún más de no haber fallado increíblemente Felipe Reyes una canasta completamente sólo bajo el aro prácticamente sobre la bocina, a pase de un Sergio Rodríguez que volvía a recobrar su versión mayestática de excelso director de juego. 50-58 para comenzar el cuarto definitivo. Un Madrid voluntarioso sólo había sido capaz de recortar dos puntos de diferencia tras el descanso. La cosa seguía pintando fea. 

Y Navarro la ponía peor con un triple al inicio del último acto. De nuevo por encima de la decena de puntos. Carroll respondía con otra canasta desde más allá del 6.75 en una de sus escasas aportaciones. A partir de ahí diferencias entre7 y 10 puntos con cierta comodidad para el Barcelona. Pero enfrente había un rival con fe, mucha fe, y piernas para no desfallecer. Encomiable Slaughter, hemos de insistir en ello. Presionando a media cancha y en ocasiones cancha entera. Retrasando la subida del base rival para que el inicio de su ataque estático ya comience comprometido. Esos diez segundos que le quitaba a Sada en esas subidas de balón fueron oro para la defensa del Madrid. Un elemento de estas características es tan valioso que permite a Laso manejar defensas alternativas que empiezan y acaban en el jugador californiano, capaz de subir a presionar a todo el campo y “bajar el culo” poco después para pegarse con Tomic. El propio jugador croata ponía por última vez una ventaja de una decena de puntos para su equipo (55-65) a falta de menos de siete minutos para el final del partido. Parecía encarrilado, pero el Madrid seguía trabajando atrás, y los dos sergios comenzaban a correr. Si el equipo blanco iba a perder el partido, al menos que no fuera ni por lucha ni por piernas. Un parcial de 6-0 dejaba el marcador en 61-65 a falta de cuatro minutos y medio. Había partido. Xavi Pascual pedía tiempo muerto, y en la siguiente jugada su equipo perdía la posesión. El entrenador catalán arriesgaba y decidía parar nuevamente el partido agotando sus tiempos. La duda se comenzaba a instalar en el bando azulgrana. El Madrid se crecía gracias a su inquebrantable fe. Fe en un estilo y en una manera de entender el baloncesto. Y aquí permítanme hacer una digresión en torno a la figura de Sergio Rodríguez. Cuando volvió del baloncesto profesional estadounidense después de una aventura NBA en la que no pudo demostrar toda su clase, fue señalado por un mal curso a las órdenes de un Ettore Messina que no creía en él. Aquí creímos en él. Al comienzo de la temporada siguiente, la primera de Laso como entrenador blanco, encabezó nuestro ranking de bases a seguir para el curso entrante. El Chacho estaba por aquel entonces defenestrado para una parte de la afición que argumentaba que era casi un ex –jugador de baloncesto de 25 años. En este blog escribimos literalmente: “Sí, lo sabemos. Lo de Sergio Rodríguez sólo se puede explicar desde el punto de vista de la fe. O crees o no crees. Y yo si creo.El pie de foto que ilustraba la estampa del jugador reflejaba un grito de guerra: “Believe in El Chacho” Y esa fe en el jugador significa apostar por él en los buenos y en los malos momentos. Significa no desesperarse porque pierda un par de balones seguidos ni señalarle públicamente gritándole mientras lo mandas al banquillo delante de toda una afición y de las cámaras de televisión para que quede claro quien manda en el equipo. Al Chacho no se le pueden cortar las alas. Cerramos digresión, volvemos al domingo. Dejábamos el partido con 61-65 con Sergio Rodríguez comenzando a volar sobre la defensa rival. Otra canasta suya y una asistencia que culmina Rudy en mate pone el empate en el marcador y el delirio en las gradas. Pero las remontadas se cumplen cuando te pones por encima en el luminoso. El Madrid aún no lo había hecho. Partido caliente, tenía que aparecer Navarro. Inteligentemente saca falta a Felipe sobre la línea de 6.75. En los tiros libres no perdona. 65-68.Al Madrid le entran entonces las prisas. El Chacho falla el siguiente ataque. Huertas hace lo propio desde el triple. Vuelve a aparecer Navarro, primero en defensa robando balón sobre un apático Mirotic, y regresando al tiro libre tras falta de Rudy. 65-70 y dos minutos y medio por jugarse. Navarro parecía poner las cosas en su sitio, por si fuera poco Mirotic certificaba su ausencia del partido fallando dos tiros libres seguidos tras una lucha en el rebote después del fallo en el triple de un precipitado Rudy. Pero ya saben lo que tenían enfrente, fe. Y eso dicen que mueve montañas. El Chacho se sacó de la manga un 2+1 frente al gigante Tomic para que nadie se olvidase que allí había un jugador que quería ganar el partido. Huertas, el verdugo del Madrid en el primer partido de la final del pasado curso, responde con una canasta que significaría el 68-72 a 1.45 para el final del partido. El Barcelona no volvería a anotar. En apenas cinco segundos otro triple de fe de, quien si no, El Chacho, pone el 71-72. Oleson falla en el ataque siguiente y el partido llega a esos momentos de pura taquicardia. Emerge entonces la figura del gran capitán, Felipe Reyes, primero capturando un rebote en ataque tras fallo de Rodríguez que el ala-pívot cordobés transforma en el 73-72. ¡El Madrid se ponía por delante por primera vez en más de 20 minutos, y lo hacía en el último minuto del encuentro! A Navarro se le cruzan los cables en el posterior ataque y regala la bola ante la defensa de Mirotic. Posesión blanca a unos 50 segundos del final. Rudy se precipita de nuevo buscando el triple, ¡y vuelve a aparecer Felipe en el rebote para asegurar otra posesión madridista! Llull se equivoca finalizando ese ataque en una penetración suicida ante las torres azulgranas y es turno para la jugada de la polémica. La contra barcelonista se salda con un dudoso saque de banda para los de Laso. A estas alturas ya todo el mundo habrá visto la acción repetidas veces. Sada cruza la cancha como un rayo y cuando encara el aro rival se encuentra con Llull a su izquierda y Rodríguez a su derecha malogrando la jugada. El balón sale despedido por línea de fondo y los árbitros conceden posesión para los blancos. A partir de ahí caben múltiples versiones. Lo triste es que la mayoría de ellas sean de modo interesado según el forofismo de cada cual. Cabe la posibilidad de falta de Llull, cabe la posibilidad de falta del Chacho, cabe la posibilidad de que no haya ninguna falta, cabe la posibilidad de un fuera a favor del Barcelona o un fuera a favor del Madrid. El entrenador y video-blogger Piti Hurtado, habituado a hacer un magnífico trabajo en jugadas de este tipo, es incapaz de mojarse al respecto y al ciento por ciento, aunque si parece advertir que no hay falta personal. No valen fanatismos en este caso. El propio Piti analizó hace días una jugada tan dudosa como el 2+1 con el que, otra vez, Sada, sentenciaba el segundo partido de semifinales contra el Gran Canaria. En esa ocasión el citado analista se inclinaba a pensar que la canasta del base catalán estaba dentro del tiempo. Por tanto huyamos del forofismo y del análisis sesgado por unos colores. En mi opinión también parece difícil que haya falta personal, después de ver la jugada repetidas decenas de veces. Bastante más probable es que sí fuera posesión barcelonista, pero con menos de tres segundos parece muy aventurado asegurar que el Barcelona se hubiera llevado el partido. Lo que si tengo claro es que si el partido se hubiera jugado en cancha azulgrana el desenlace arbitral hubiera sido otro y favorable a los intereses de los de Pascual (y al partido contra Gran Canaria me remito), como tampoco dudo de que a lo largo de la serie habrás más jugadas polémicas y dudosas y la balanza en la próxima ocasión se decantará del lado blaugrana. Suele suceder. Pero que este tipo de cosas no saquen lo peor de lo que rodea al deporte, los forofismos y talibanismos y los que ven el juego como una oportunidad para ondear la bandera del “anti” más que para disfrutar con el espectáculo del deporte y las evoluciones de sus equipos. Tras la polémica, saldada con una técnica a un Navarro perdiendo los papeles, Sergio Rodríguez anotó sólo uno de los dos tiros libres pero aún así Rudy capturaba de nuevo el rebote ofensivo para dejar de nuevo en evidencia la falta de ambición blaugrana a la hora de proteger el tablero en los minutos finales del partido. Eso, y no la jugada de Sada, fue lo que les costó el partido.   


El capitán siempre da la cara.



En resumén un choque vibrante en el que como sucediera en el primer partido de la final de la pasada temporada no ganó el mejor ni quien hizo mejor baloncesto, si no quien mejor templó sus ánimos en los momentos finales y tuvo más fe. El Madrid, pese a llevarse el primer punto, deja muchas dudas. Laso fue superado por Pascual durante varias fases del encuentro. Cuesta entender la desaparición de Carlos Suárez después de su magnífico trabajo en el primer cuarto. Preocupante que a Mirotic se le siga encogiendo la mano cuando llegan estos envites. Y los otros dos líderes naturales del equipo, Llull y Rudy, mantienen ese exceso de hiperactividad adrenalínica que en ocasiones les lleva a tomar decisiones equivocadas (el Madrid jugó muy mal ese último minuto después de ponerse por delante) Toca por tanto hacer autocrítica en el vestuario blanco (el mismo Mirotic según aseguran en Onda Cero acudió ayer por la tarde al Palacio a hacer sesiones individuales de tiro por su propia cuenta) para recuperar su mejor baloncesto, ese que le ha llevado a firmar hasta el momento un impresionante balance de 36 victorias por tan sólo 4 derrotas en sus partidos de Liga Endesa entre liga regular y play offs. Claro que eso no sirve de nada si no se levanta el cetro final. Y ahí es donde el Madrid necesita mayores argumentos que el de la épica, por mucha fe que acumule ese genio barbudo llamado Sergio Rodríguez.    


Keep the faith. 

lunes, 27 de mayo de 2013

EL MADRID ESPERA RIVAL


Al igual que sucediera en Euroliga (esperemos que en esta ocasión haya un mejor desenlace), el Real Madrid de Pablo Laso es el primer equipo en resolver su eliminatoria de cuartos de final por la vía rápida. A descansar y a esperar el desenlace entre Valencia Basket y Cai Zaragoza. Con sus dos victorias frente al Blusens Monbus (sin duda el equipo revelación de la temporada) el equipo blanco llevaría ya un balance de 32-4 en el total de Liga Endesa. Rudy Fernández con 17 puntos y Jaycee Carroll con 25 fueron los ejecutores merengues respectivamente en los dos primeros partidos, con buenos momentos también para Mirotic, Reyes y los dos sergios. El Madrid parece a punto de cara a semifinales. 

Unas semifinales en las que como decimos se las verá o bien con el Valencia Basket o con el Cai Zaragoza, con evidente favoritismo para el equipo de Perasovic, que aplastó sin contemplaciones a los maños en un impresionante primer partido (les dejaron en 42 puntos) Sin embargo en Zaragoza los de Abós tiraron de orgullo para empatar la eliminatoria en un histórico choque decidido tras tres prórrogas y 55 minutos de juego. Doellman, de momento el hombre de la serie con 21 puntos por partido.  

Por el otro lado de la tabla tampoco falta emoción. Y vaya por delante que seguimos manteniendo que estos cuartos de final debieran disputarse al mejor de cinco partidos. ¡Lo que íbamos a disfrutar! 

Pedro Martínez teje una complicada tela de araña que de momento está logrando desestabilizar al Laboral Kutxa, incapaz de encontrar su juego en ningún momento de esta serie. En el primer partido un triple milagroso de Thomas Heurtel dejó el punto inicial de la eliminatoria en Vitoria, pero en el segundo choque los grancanarios volvieron a dar guerra, tanta que llevaron al partido a una prórroga donde desataron su mejor versión ofensiva (16 puntos en esos cinco minutos extra) para igualar la serie. En una eliminatoria tan dura y trabada que apenas deja lugar a los lucimientos individuales, Andrés Nocioni por el Baskonia y Spencer Nelson por los insulares se están mostrando como los jugadores más regulares de ambos equipos. 

Y emoción a raudales también en el gran duelo que enfrenta al Barcelona Regal y Uxue Bilbao. Una pena que una eliminatoria entre dos colosos de nuestro baloncesto deba resolverse en tan sólo tres partidos. Dio primero, y de que manera, el conjunto catalán en Barcelona resolviendo por un contundente 88-62 con un Tomic devastador y un completo Victor Sada (8 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias y 2 robos en su haber) y Mavrokefalidis aprovechando para irse a 16 puntos en tan sólo 13 minutos. Pero en Bilbao los de Katsikaris volvieron a hacer bueno el “efecto Miribilla” para poner el empate en la serie en un partido que dominaron claramente desde el inicio (al descanso se fueron 18 arriba) y que se les complicó enormemente en los minutos finales (increíble fallo de Todorovic solo debajo de canasta, que hubiera supuesto ponerse un punto arriba a falta de 20 segundos) Lo dicho, una serie bien bonita. 


Y mañana… el desenlace.    


Mavrokefalidis ya luce como azulgrana.

viernes, 13 de julio de 2012

ESPAÑA: EL ÚLTIMO ESCALÓN


Una vez que has llegado casi a lo más alto y te has quedado a las puertas de la gloria más absoluta, cuando has rozado la cima pero finalmente has sido incapaz de coronarla, en ese tipo de situaciones, cuando vuelves a subir, en mente ya sólo tienes un objetivo: subir ese último escalón que no pudiste en la anterior ocasión que acometiste tal empresa. 

En baloncesto lo hemos visto en infinidad de ocasiones, sin ir más lejos con esos Miami Heat dolidos tras la experiencia del año pasado en las finales y que esta temporada han destrozado a su rival con un palmario 4-1. No era nada personal con Oklahoma, era algo personal con ellos mismos.

Con ese sentimiento de revancha y nueva oportunidad acude España a estos Juegos Olímpicos, sabedores de que Estados Unidos son, no puede ser de otro modo, los grandísimos favoritos, y que todos los aficionados españoles celebraríamos otra plata como un enorme triunfo. Pero una vez que has estado en el segundo puesto del cajón, lo único que quieres es llegar al primero. Difícil, sí, mucho. No imposible. El optimismo se concentra sobremanera en un hombre, un deportista excepcional para quien toda su vida ha sido una constante sucesión de retos que ha ido superando con éxito. El jugador que cambió nuestro baloncesto para siempre, el líder irreprochable, Pau Gasol. 

Pau quiere más


¿Por qué a estas alturas seguir hablando tanto de Pau, cuándo su hermano Marc, Calderón, Navarro, Rudy o Ibaka han de ser, y serán, tan decisivos como el ala-pivot de los Lakers?, bueno, porque estamos hablando del jugador con mayor deseo de superación que ha dado jamás nuestro baloncesto. 

En efecto, hablar del mejor baloncestista de nuestra historia es hacerlo, más allá de un talento innato que sin duda posee, de una constante lucha contra los elementos, prejuicios y barreras, y sobre todo, contra si mismo, ya que es hablar de su constante deseo por mejorar, crecer, y cerrar bocas, muchas bocas. Desde que emergiera en nuestro deporte como un "extraño elemento", aquel adolescente altísimo y delgadísimo de inacabable envergadura y talento para jugar por fuera (había comenzado jugando de base en Cornellá) como cualquier habilidoso exterior ha tenido que hacerse un sitio en el baloncesto profesional (¡y qué sitio el que finalmente se ha hecho!) a base de trabajo duro y mentalidad ganadora (mentalidad que comparte con muchos de sus compañeros de nuestro generación, para bien de nuestro deporte) Tanto es así que como muchos recordarán, en aquella mítica selección de los "juniors de oro", que supuso el comienzo de esta edad dorada de nuestro basket, los pivots titulares eran dos jugadores de un corte más convencional como Germán Gabriel y Felipe Reyes. A Pau le costaba encontrar su sitio y a los entrenadores ubicar a aquel desbargado jugador que respondía a un perfil hasta entonces desconocido en nuestro baloncesto, y que encontraba mayor reflejo al otro lado del Atlántico en jugadores como Kevin Garnett. Aito (¡quién si no!, detrás de cada joven crack ha de haber un entrenador sabio y valiente que apueste por él, tener una plantilla con doce fichas millonarias y de primerísimo nivel es demasiado fácil) apostó por Pau, y el resto es historia conocida. Arrasó en Copa del Rey y Liga, siendo MVP de las fases finales de ambas competiciones, demostrando que en ACB nadie podía parar a aquel tipo que rondando los 2.15 corría contrataques, tiraba (y metía) triples, y jugaba el pick&roll con una coordinación poco habitual en jugadores de su estatura en nuestro basket. Pese a que Aito consideraba que era un error irse a la NBA tan joven, el bueno de Pau cerró una boca más triunfando desde el primer momento y siendo elegido rookie del año. Ayudó a crecer a Memphis y los llevó a play-offs por primera vez en su historia (hoy día es considerado el mejor jugador que jamás ha tenido la franquicia), y cuando por fín tuvo la ocasión de jugar en un equipo con aspiraciones reales de alcanzar el título, ganó el anillo de campeón a la temporada y media de haber aterrizado en Los Angeles. Todo ello, como no, tapando bocas. Sobre todo las de quienes injustamente le tacharon de "blando" frente a un perro viejo como Garnett, en unas finales contra Boston en las que Pau tuvo que multiplicarse en el juego interior ante la ausencia de un Bynum demasiado propenso a las lesiones. Gasol hizo unas buenas finales, pero fue señalado como el principal culpable de la derrota en aquel humillante sexto partido en el que los angelinos caían por nada menos que 39 puntos (record en un partido para ganar el campeonato). Gasol era para parte de prensa y aficionados, "Gasoft". Nada nuevo para Pau, otro reto que superar, a pesar de la injusticia que suponía ser señalado como el mal principal de un club en el que llevaba pocos meses, la temporada siguiente se tomó cumplida venganza ante Orlando y bailando en la zona ante nada menos que Dwight Howard, el mejor pivot del mundo (aunque Bynum si jugó aquella final, apenas llegaría a los 20 minutos por partido, actuando Pau la mayoría de minutos como "cinco") Al año siguiente caería otro anillo y esta vez la venganza fue aún más dulce al ser contra Boston y Garnett. Más bocas tapadas. "Gasoft" volvía a ser "Gasolution".    

El extraño elemento


Pero centrándonos ya en la selección, otro gran episodio de superación personal en Pau lo encontramos en el Europeo de Polonia 2009, claro que para eso hay que remontarse al anterior torneo continental. Recordemos, Madrid 2007. Unos flamantes anfitriones que lucían el título de campeones mundiales obtenido el pasado año en Japón parecían los claros favoritos para alcanzar el oro, pero entonces apareció una enorme Rusia liderada por Holden y Kirilenko, y el siempre brillante David Blatt en el banquillo para truncar nuestro sueño. No habíamos perdido un partido en aquel torneo, tampoco en el mundial anterior, y de hecho a Rusia la habíamos derrotado en fase previa. Todos recordarán aquel final de partido, la canasta ganadora de Holden a falta de poco más de un segundo culminaba la remontada rusa del 59-54 al 59-60. Estábamos noqueados y sin apenas capacidad de reacción, menos de dos segundas para un tiro desesperado en busca del milagro… y Pau rozó el milagro con aquella canasta imposible a la media vuelta y a tablero que prácticamente se salió de dentro. La imagen del mayor de los Gasol derrotado, hundido y desplomado en la pista mientras sus compañeros trataban de recomponerle el ánimo, es una de las pocas ocasiones en las que hemos visto a nuestro héroe, nuestro Hércules particular, fallar en uno de sus heroicos trabajos. Tras el mazazo vino el aplauso generalizado, no podía ser de otro modo, a Pau, Pepu, y todo un equipo que en sólo dos años habían conquistado el oro mundial y la plata europea, de modo que el bagaje de Pepu Hernández al frente de la selección en aquel bienio que finalizaría abruptamente tras aquel verano era absolutamente irreprochable. Nadie podía hablar de fracaso. 

Nadie, excepto un ganador compulsivo empeñado en retarse a si mismo como Pau Gasol, interiorizó aquella derrota y se metió entre ceja y ceja el oro europeo en 2009. Había dudas sobre su participación, Pau se acercaba a la treintena, llevaba dos temporadas seguidas jugando las finales de la NBA (hablamos por tanto de jugar un centenar de partidos durante la temporada) y parecía claro que tendríamos que prescindir de él algún verano. Aquel Europeo del 2009 hubiera sido un estupendo momento para descansar. Pero no para Pau. Poco importaba el oro mundial de 2006 o la plata olímpica de 2008. Sabía que había fallado en 2007 y acudió a Polonia dispuesto a tomarse la revancha, a pesar de no llegar en su mejor momento y de una molesta lesión en el dedo índice que le hizo ser duda para el torneo una vez comenzada la preparación. Pero Pau no tenía dudas, y no la tuvo en ningún momento en aquel Europeo de camino tortuoso plagado de incertidumbres en el que hasta algún iluminado plumilla deportivo del que no vamos a decir su nombre llegó a pedir públicamente el cese fulminante de Sergio Scariolo en medio del Eurobasket a través de las páginas de uno de los periódicos deportivos más importantes del país después de la derrota contra Turquía (ojo, Turquía, al año siguiente subcampeones del mundo, no unos taruguitos cualquiera). Todos sabemos como acabó aquel torneo. España dio cinco exhibiciones consecutivas ante Lituania, Polonia, Francia, Grecia y finalmente Serbia (a la que derrotamos en la gran final por nada menos que 22 puntos) con Pau Gasol como máximo anotador, segundo mejor reboteador, y MVP del torneo. Otro reto personal superado.   

Una caída que le hizo más fuerte.


De modo que la motivación personal de nuestro líder por alcanzar la única medalla de oro que le falta es un buen argumento de optimismo de cara a aspirar a lo máximo en Londres, nunca perdiendo de vista que Estados Unidos es superior, y que el habernos visto encuadrados en el grupo de liguilla diáfanamente más accesible, nos aboca a un cruce de cuartos de final sin duda alguna harto complicado (salvo mayúscula sorpresa, Francia, Lituania, o Argentina, cualquiera de estos tres, será nuestro rival en cuartos) 

BASES: En manos de Calderón. Nuestro base más fiable y seguro de los últimos tiempos, y que todavía tiene algunas cuentas pendientes en esta selección por su reciente mala suerte en momentos decisivos (por ejemplo la lesión que le privó de jugar la final olímpica de Pekín, dejando el timón del equipo en manos de un menor de edad llamado Ricky Rubio que ya comenzaba a confirmar su halo de auténtica estrella aún siendo adolescente), de modo que podemos estar tranquilos, aún así sería bueno que Scariolo no lo exprimiera demasiado en minutaje, ya que tanto Sada como Rodriguez ofrecen cosas distintas y muy aprovechables. El azulgrana nos dará intensidad defensiva y lucha sin denuedo (sigue siendo el base nacional que mejor rebotea), y el madridista, además de aportar ciertas dosis de fantasía siempre bienvenidas (y más sin Ricky), será nuestra mejor arma cuando se imponga un brutal cambio de ritmo, aprovechando además que llega en un momento como se suele decir “de dulce” en el lanzamiento exterior. Por lo tanto una buena tripleta de bases muy distintos entre sí, lo cual multiplica nuestras posibilidades en todo momento y sentido. 

ALEROS: Si tuviéramos que hablar de un punto débil en nuestra selección, bien podría ser este, sobre todo en lo concerniente a lo que llaman “alero alto”. Desde la retirada del ejemplar Carlos Jiménez, prototipo de jugador todoterreno y practicante de un estajanovismo que no conocía límites, y coincidiendo con la llegada de Sergio Scariolo, el entrenador italiano no ha sabido encontrar un sustituto natural para el alero madrileño. Desavenencias con Carlos Suárez y falta de confianza en Victor Claver hacen que un escolta natural como Rudy Fernandez desempeñe de salida esa labor. De momento el experimento ha salido bien, y el pasado Europeo de Rudy jugando de “tres” fue realmente remarcable, pese a no brillar demasiado estadísticamente, pero posiblemente fue su mejor actuación global con la selección española, con un buen trabajo en defensa y una gran implicación en el juego colectivo. Por tanto no habrá sorpresas en este sentido, Navarro y Rudy serán nuestras grandes bazas en estas posiciones, con un Sergio Llull que ha de consolidarse como valioso sexto hombre y dará descanso tanto a uno como a otro (es posible que veamos en no pocos minutos al menorquín en pista con un base y Navarro, jugando por tanto con tres “bajos”) y un San Emeterio siempre eficiente del que habrá que echar mano cuando se necesite un alero clásico. Claver una vez más tendrá difícil rascar minutos, y lo hará a caballo entre las posiciones de “tres” y “cuatro”. 

PIVOTS: Nuestra gran baza, sin lugar a dudas. Partiendo de los hermanos Gasol, nuestro juego interior parece el mayor problema que se le pueden plantear a cuantos rivales salgan a nuestro paso. De hecho una de los grandes aciertos de Scariolo (ya que nadie le va a reconocer nunca nada, hagámoslo nosotros) ha sido desentrañar la dificultad que encerraba para la selección la convivencia de los Pau y Marc en pista, a pesar de ser pivots distintos, un cuatro y un cinco, el mayor de la saga se había acostumbrado a jugar de pívot puro con la elástica roja teniendo a su lado a cuatros como Garbajosa o Felipe Reyes. En el baloncesto FIBA Pau masacraba sin piedad a sus rivales desde el centro de la zona, no dejando espacio a su hermano Marc quien apuntaba cada vez más alto. Sin embargo en el pasado europeo la combinación de los dos Gasol en pista supuso un problema irresoluble para casi todos los rivales (y para quienes consiguieron resolverlo, caso de Macedonia, ahí apareció Navarro para salvar al equipo), de modo que creo que la principal opción ofensiva, por encima de La Bomba y Rudy, seguirán siendo nuestros dos hermanos NBA cargados de su enorme sobriedad y seguridad y jugaremos muchos balones dentro. Para Serge Ibaka, quien ya tuvo un buen papel en el Europeo de Lituania, esta cita ha de ser su explosión dentro de la selección y sembrar el terror en nuestra zona con su espectacular “timing” de salto a la hora de taponar y manipular los tiros rivales, además de seguir demostrando sus cada vez mejores recursos ofensivos y ese tirito de media distancia que cada vez le vemos lucir con mayor soltura. Y para completar este exuberante poker de ases de jugadores interiores, uno de los tipos con los testículos más poderosos de España. La garantía de Felipe Reyes, un jugador que tanto juegue 5 segundos como 40 minutos lo da absolutamente todo por la camiseta que viste y que jamás le pierde la cara a ningún rival ni partido sea cual sea el marcador. Aunque pequemos de chovinistas, hay que reconocerlo, tenemos el mejor juego interior del campeonato.   

Nuestro Macho Alpha


PLANTILLA: 

Jugador
POS
ALT
AÑO
Equipo
4
Pau Gasol
Pívot
215
1980
Los Angeles Lakers (NBA)
5
Rudy Fernández
Alero
195
1985
Real Madrid (Liga Endesa)
6
Sergio Rodríguez
Base
190
1986
Real Madrid (Liga Endesa)
7
Juan Carlos Navarro
Escolta
190
1980
FC Barcelona Regal (Liga Endesa)
8
José Manuel Calderón
Base
190
1981
Toronto Raptors (NBA)
9
Felipe Reyes
Pívot
206
1980
Real Madrid (Liga Endesa)
10
Víctor Claver
Ala-pívot
204
1988
Valencia Basket (Liga Endesa)
11
Fernando San Emeterio
Alero
199
1984
Caja Laboral (Liga Endesa)
12
Sergio Llull
Escolta
190
1987
Real Madrid (Liga Endesa)
13
Marc Gasol
Pívot
215
1985
Memphis Grizzlies (NBA)
14
Serge Ibaka
Pívot
207
1989
Oklahoma City Thunder (NBA)
15
Víctor Sada
Base
192
1984
FC Barcelona Regal (Liga Endesa)

Posible quinteto titular:                                   Segunda unidad:

Calderón                                                          Rodriguez
Navarro                                                            Llull
Rudy                                                                San Emeterio
Pau Gasol                                                        Reyes
Marc Gasol                                                       Ibaka

Papel secundario:    Sada y Claver  

miércoles, 24 de agosto de 2011

A LA TERCERA NO FUE LA VENCIDA

Ya se conoce el último descarte de Sergio Scariolo para Lituania. Justo una semana antes del comienzo del torneo, Carlos Suárez es señalado como el elegido para no estar entre los elegidos.   

Como ya dijimos hace unos días, fuese cual fuese la decisión del coach italiano iba a ser injusta, ya que los trece jugadores que estos días conformaban el grupo de la selección eran todos baloncestistas de una calidad absolutamente incuestionable, por tanto la elección sería mucho más fácil de comprender a través de aportaciones puntuales al juego, búsqueda de especialistas para labores determinadas, y tener todas las posiciones bien cubiertas. También sabemos que, fuese cual fuese el jugador descartado, la decisión será usada como arma una vez más por la legión de aficionados anti-scariolo de nuestro país.   

Mejores sensaciones pero mismo resultado: descarte.


Vista la preparación de la selección hasta el momento y sus partidos disputados, puede parecer lógica la ausencia del brillante alero de Aranjuez. En apenas ningún momento Scariolo ha probado con Llull de base, ni siquiera cuando en el último partido ante Eslovenia Ricky fue baja por una pequeña lesión, y ni aún cuando el partido estaba decidido. Precisamente esa ausencia del base de El Masnou puede haber sido definitiva de cara a la convocatoria definitiva (y merecida) de Victor Sada. El entrenador italiano parece tener claro que Sergio Llull no es en absoluto base, y ha sido consciente del riesgo de no llevar bien cubierta la posición del director de juego, del base puro. Realmente contrasta esto con la decisión alocada del Real Madrid de comenzar la temporada con un solo base natural, planteamiento éste que como ya hemos insinuado en este blog nos parece un error enorme que nos va a llevar a una nueva temporada de frustración a los aficionados madridistas. Es nuestro sino.   

Por lo tanto celebramos la inclusión de Sada en la lista definitiva y una configuración de equipo en la que caben tres bases puros, distintos, capaces de aportar diferentes aspectos al juego, y sobre todo de jugar a ritmos no similares, dependiendo siempre de lo que pida cada momento y cada partido.   

Pero la no inclusión de Suárez en la lista de doce también nos demuestra algo que llevamos tiempo intuyendo e incluso denunciando, ya que creemos que es uno de los errores que nuestra selección debe mejorar de cara a no perder su estatus en el baloncesto mundial y no dar más pasos atrás como el del pasado mundial de Turquía. Y es que hay una preocupante realidad en nuestra selección, Scariolo no confía en ninguno de los aleros puros y altos de nuestro baloncesto. Desde la retirada de Carlos Jiménez de la selección a la finalización de los JJOO de 2008, donde fuimos brillante plata olímpica, el puesto de alero alto sigue huérfano. Estamos faltos de ese jugador todoterreno que aporte sobre todo en defensa, rebote, y esporádicamente en ataque. Ese hombre que sirva de “pegamento” en las líneas del equipo, y esto a pesar de la aparición de jóvenes talentos con excepcionales cualidades como Suárez o Claver (quien nos tememos que apenas volverá a contar para el italiano, y lo hará además como cuatro, donde menos puede aportar) Por lo tanto Rudy, un escolta nato, actuará de tres la mayor parte del campeonato, mientras que Llull desde el banquillo formará parte de esos tercetos de “pequeños” con los que presumiblemente vamos a jugar la mayoría del campeonato (base+ Navarro y Rudy/ base+Navarro y Llull/ base+Llull y Rudy, estas tres combinaciones serán las más utilizadas para las posiciones de base, escolta y alero de nuestra selección), y sólo San Emeterio, un alero que tampoco llega a los dos metros, podrá arañar algún minuto en esa posición de tres. No nos parece mal ya que hemos demostrado sobradamente que nos viene bien el “small-ball”, el ritmo alto, correr, y las posesiones cortas (además de que siempre reivindicamos que es el tipo de baloncesto que más nos gusta ver), pero es preocupante que en un baloncesto europeo en el que en los últimos años han ido apareciendo jugadores como Kirilenko, Turkoglu, Diaw, Kleiza o Vesely (todos ellos aleros sobradamente por encima de los dos metros), nosotros no hayamos encontrado otro alero alto para nuestra selección una vez retirado Jiménez (y no es que no tengamos un alero de este tipo, porque Claver lo es, pero si no se confía en él…) Ciertamente y atendiendo a nuestro palmarés en los últimos años, no nos ha ido nada mal sin una figura así, pero no podemos evitar que nos invada cierta preocupación si seguimos considerando que jugadores como el citado Claver o el descartado Suárez no son válidos para nuestra selección. La clave para mantenerse en la elite no está tanto en exprimir tus estrellas hasta el final, como en tener la inteligencia necesaria para mantener un bloque sólido y cohesionado en el que los jugadores noten como van creciendo dentro de un grupo. 

Jan Vesely, el alero moderno.


Por otro lado, esperemos que el quedar fuera del grupo final por tercer año consecutivo no mine demasiado la moral de un extraordinario jugador como Suárez, quien seguimos pensando que posiblemente sea el mejor tres alto de la Liga Endesa sólo por detrás de Mickeal, y de quien seguimos esperando que aproveche más y mejor todos sus recursos con los que sin duda puede hacer muchísimo daño en ataque, y no se convierta en simplemente un lanzador exterior.  

miércoles, 17 de agosto de 2011

EL GUERRERO NUMERO 13

Recordarán los lectores habituales de este blog (en caso de que alguno hubiera) que hace unas semanas ya nos hacíamos eco de las dificultades para Sergio Scariolo este verano de dar con la lista definitiva para el Europeo de tierras lituanas. Una dificultad siempre por exceso de calidad, afortunadamente, pero hacíamos hincapié ya en Junio en los quebraderos de cabeza que debe originar el intentar cuadrar un puzzle lo más completo posible, tarea fácil en cuanto a la calidad de los jugadores, pero no obstante complicada por las distintas fisionomías que puede presentar la selección según sea el grupo definitivo. 

En vísperas del amistoso mañana contra Lituania en Kaunas, con tres partidos a nuestras espaldas, y ya conocidos los cortes, bastante lógicos y esperados, de Rafa Martinez y Xavi Rey, volvemos a echar una mirada sobre el aspecto definitivo que puede presentar la selección que intente revalidar el brillante oro conseguido hace dos años en Polonia.

En primer lugar no creemos que el debate deba ceñirse solamente a Sada o Suárez. Yo aportaría tres nombres más: Llull, San Emeterio y Claver. Apostaría como fijos por tanto solamente por Calderón y Ricky, y Navarro y Rudy, como parejas exteriores, y no tocaría a ninguno de los cuatro pivots (Pau, Marc, Felipe e Ibaka)     

¿Y por qué no los dos?


Analicemos por tanto el tipo de selección que nos quedaría con cada uno de los cinco descartes. Vaya por delante que este análisis lo realizo en base a una serie de factores, entre ellos la calidad individual del jugador, pero siendo este sólo un factor más junto a la posición en la que juega, como está cubierta dicha posición, confianza que le pueda transmitir el seleccionador, etc 

Si yo tuviera que elegir cual fuese el descarte, probablemente me decantaría por Sergio Llull, con lo cual supongo que sería corrido a gorrazos por la afición, y no les faltaría razón, ya que hablamos de un jugador superlativo, pero, como suele ser habitual, todo tiene su explicación.  

Realmente no tendría dudas con Sada, ¿la razón?, yo siempre llevaría tres bases puros a un torneo de este tipo, un campeonato largo, con nada menos que once partidos en poco más de dos semanas, no me la jugaría a quedarme cojo en tal posición. De entre las muchas cosas que puede hacer Llull, creo que para la dirección de juego es para la que menos está dotado (y sigo insistiendo que el gran error del Real Madrid esta temporada es no querer fichar a un base puro que se complemente con Rodríguez, y la pareja de los dos sergios como directores de juego, va a conducir al equipo blanco a un curso desastroso) Por lo tanto, Sada entraría dentro de mi selección definitiva. 

La pieza más difícil de encajar, pero a la vez una de las más valiosas.


¿Qué sucede con Llull?, es un jugador de un enorme talento, consolidado ya dentro de la selección, y pocos jugadores como él pueden ser capaces de aportar tanta energía al equipo en los diez o quince minutos que pueda tener por partido. En los tres partidos de preparación hasta el momento le hemos visto sobre todo compartir minutos en cancha con otros dos exteriores, formando tríos de “bajitos”, con un base y Navarro o Rudy, es decir, prácticamente jugando de alero, donde desde luego, incluso jugando de tres, ofrece más garantías que de base, posición donde sobradamente ha demostrado que no cumple, va contra la naturaleza de su juego. 

Un Llull utilizado por Scariolo como falso alero nos lleva a hablar por lo tanto de los otros tres posibles descartes, los aleros puros, la posición en la que el mister menos confía, y un puesto absolutamente huérfano desde que el gran estajanovista por excelencia de nuestro baloncesto, Carlos Jiménez, se retirase de la selección siguiendo los ciclos lógicos de la vida deportiva. El jugador en quien más confía Scariolo para ese puesto es un escolta nato como Rudy, haciendo pareja con Navarro, y siendo Llull el primer relevo de ambos, por lo tanto entre Rudy, Navarro y Llull parece que tienen que repartirse los dos puestos de escolta y alero, es decir, tres escoltas. Claver, jugador con dos veranos consecutivos en la selección, apenas ha recibido la confianza del entrenador, y su participación en este Europeo posiblemente se deba más (en caso de que se produzca) a sus puntuales aportaciones como cuatro, como hombre alto que amenace de fuera y nos permita jugar con cuatro jugadores abiertos, que como alero, posición que parece su natural. Suárez, nuestro tres más puro, es un jugador que ha limitado su juego esta temporada en el Real Madrid, pese a que la sensación que deja es de hacer una buena temporada (por cierto, tanto Llull como Suárez presentan peor valoración media que un jugador menos apreciado por el aficionado como Claver), es inconcebible que uno de los mejores treses de la ACB, quizás el mejor en su puesto sólo superado por Pete Mickeal, haya mirado más veces aro de tres que de dos, cuando podría generar muchas ventajas jugando al poste sobre sus defensores. Es de agradecer el esfuerzo defensivo y en el rebote del jugador de Aranjuez, pero también hay que recriminar su actitud timorata frente al aro. Algunos jugadores se empeñan tanto en jugar para el equipo y no para sus números (lo cual, como digo, es digno de elogio), que parece que se olvidan que el equipo también necesita que de vez en cuando den un paso adelante en ataque y se la jueguen sacando un poco de su repertorio más individual y egoísta. A veces siendo egoísta también se juega para el equipo (Navarro puede ser un ejemplo) San Emeterio, por otro lado, está en ese punto de madurez, de conocimiento de su juego, y de liderazgo dentro de su club, que le hace merecedor también de estar entre nuestros doce hombres para Lituania. Por contra, no parece capaz de aportar tanto en rebote y defensa como Suárez y Claver contra aleros altos, y tampoco puede cubrir una eventual posición de falso cuatro para jugar en abierto como si pueden hacerlo los dos citados. Recordemos que es un tipo de juego que siempre se nos ha dado bien, y que por tanto parece lógico que sigamos siendo una selección que explote el juego con “bajitos” que corran y con “altos” que se abran.   

¿Habrá minutos por fin para Claver?


Como veis, la elección del descarte no es nada fácil. Por un tipo de lógica que habla de cubrir posiciones insisto en que Llull, un jugador que tiene por delante en su posición natural a Navarro y a Rudy debería ser el sacrificado. Pero por otro lado la lógica de que vayan los mejores nos hace pensar que es un disparate que el menorquín no sea hoy por hoy uno de los mejores doce jugadores españoles. Si Suárez, Claver y San Emeterio ocupan posiciones en las que el mister no confía en prácticamente nadie, el descarte bien pudiera venir por ese lado. Lo único que yo si tengo claro es que hay que ir con tres bases, por lo tanto Sada ha de formar parte de la lista definitiva. 

Y más preguntas, ¿pasará Suárez por fin el corte definitivo?


Como también tengo claro que, sea cual sea ese “guerrero número 13” (recordando aquella película de John McTiernan con Antonio Banderas basada en una novela de Michael Crichton) descartado, ese jugador que no podrá defender nuestros colores en Lituania, será una injusticia su ausencia. Es el sino de los tiempos del baloncesto español, y bienvenido sea este sino. El del exceso de calidad para el que doce plazas se quedan pequeñas.