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martes, 12 de agosto de 2014

DIEZ BASES PARA EL MUNDIAL


Comenzamos un pequeño serial de cara al próximo Mundial sobre algunos jugadores que consideramos deben ser a seguir por el aficionado. Empecemos por los bases. 


DERRICK ROSE (USA, 25 AÑOS, 1.91) Tras pasarse en blanco toda la temporada 2012-13 y jugar tan sólo 10 partidos el pasado curso, pocos deseos pueden estar más alentados por el buen aficionado al baloncesto que el recuperar al único jugador que junto a Kevin Durant ha sido capaz de discutir la soberanía de LeBron James como mejor jugador del planeta (MVP en 2011, el más joven de la historia en conseguirlo) Con la ausencia confirmada de Durant (el contratazo de más de 300 millones de dólares por 10 años vistiendo las zapatillas Under Armour tiene la culpa), Rose se convierte en líder absoluto del combinado de Krzyzewski. Ojala en España comencemos a ver el comienzo de la “Roserrection”.      


El gran líder de los yanquis.


STEPHEN CURRY (USA, 26 AÑOS, 1.91) Pocos jugadores han tenido un impacto tan reciente en la NBA como este tirador de seda paisano de LeBron James (ambos naturales de Akron) y eficaz playmaker que se ha metido en el bolsillo a todos los aficionados como el base que mejor combina dirección y anotación. Un espectáculo.    


La muñeca más letal


DANTE EXUM (AUSTRALIA, 19 AÑOS, 1.98) Después de arrasar en cuantos campeonatos de formación compitió, presentarse al draft de la NBA para ser elegido en quinta posición por Utah Jazz, e incluso tener tiempo para dejar ráfagas de su clase en la Liga de Verano de Las Vegas, llega el momento de ver a la perla aussie en su presentación absoluta internacional. En una selección habituada a la libertad de cara al aro para sus exteriores, y sin Patrick Mills (quien hubiera conformado una tripleta de bases NBA junto a Exum y el cavalier Dellavedova), vamos a ver a Exum tirarse hasta las zapatillas. No se lo pierdan, es una estrella en ciernes.   


The spirit of Australia


GORAN DRAGIC (ESLOVENIA, 28 AÑOS, 1.91) Viene de hacer la temporada de su vida en la NBA liderando a unos sorprendentes Phoenix Suns (20.3 puntos y 5.9 asistencias por partido) Está en el mejor momento de su carrera y no para de crecer. Las opciones eslovenas pasan por las manos y el talento de este killer con cara de niño y actitudes en ocasiones demasiado chulescas.   


Genio y figura.


MARCELINHO HUERTAS (BRASIL, 31 AÑOS, 1.91) La madurez de un crack. Absolutamente imprescindible para entender el triunfo liguero del Barcelona este curso (en Valencia aún recuerdan la canasta que les apeó de la final), ya nada queda de aquel base de maneras alocadas que llegara a España hace más de diez años de la mano del Breogán de Luego, para posteriormente enrolarse en la siempre brillante cantera del Joventut de Badalona. Con dos jóvenes talentos apretando por detrás como Raulzinho Neto y Rafa Luz, la experiencia y temple de Huertas vuelve a ser uno de los grandes valores de una selección capacitada para luchar por las medallas.   


La batuta brasileña


JOSE  CALDERÓN (ESPAÑA, 32 AÑOS, 1.91) Con el retorno de Navarro a la selección nacional, Calderón debería volver a brillar en labores de dirección y no ser tan necesario su tiro exterior. No obstante hay que recordar que hablamos de un jugador que ha lanzado desde el triple con una efectividad del 46 y 45% respectivamente en sus dos últimas campañas NBA, por lo que esperamos ver al mejor Calderón con este aspecto vistiendo la camiseta de nuestro combinado. A punto de cumplir los 33 años y empezar una nueva aventura en Nueva York, sigue siendo uno de los “jefes” de la mejor generación baloncestística de nuestra historia. 


RICKY RUBIO (ESPAÑA, 23 AÑOS, 1.93) Los lectores de este blog ya saben que no somos precisamente objetivos con este jugador que tanto nos alegra la vista con su juego esteticista y preciosista, pero es que da la sensación de que dentro de la talentosa tripleta de bases nacional, a esta cita es Ricky quien llega en mejor forma. Afortunadamente su lesión de ligamentos parece totalmente olvidada, mantiene su excelsa visión de juego, y cada vez se atreve más a penetrar. Lástima de su tiro exterior, que sigue siendo casi inexistente. Sigue siendo un chaval y ya parece un veterano de la Ñ.   


Ricky y Calde, bases con química


JUAN JOSE BAREA (PUERTO RICO, 30 AÑOS, 1.83) Y ya que estamos con Ricky, hablemos de su peculiar “back up” en Minnesotta (con muchas papeletas de traspaso actualmente), el campeón de la NBA en 2011 con Dallas es uno de esos jugadores capaces de sobrevivir en un mundo de gigantes. Sus entradas a canasta son un auténtico suicidio, pero eficaces. En Puerto Rico es santo y seña y tendrá libertad para jugarse todas las que quiera.   


Orgullo boricua.


NICK CALATHES (GRECIA, 25 AÑOS, 1.98) ¿Es el momento de Calathes en Grecia?, debería serlo, y tomar definitivamente el relevo de Nikos Zisis. Katsikaris confía ciegamente en quien fuera figura en la NCAA con los Gators de Florida (suyo es el primer triple-doble de la universidad), y le espera con los brazos abiertos una vez cumpla su sanción de cuatro meses por dopaje y pueda enfundarse de nuevo la zamarra helena.   


Calathes Kid


FACUNDO CAMPAZZO (ARGENTINA, 23 AÑOS, 1.79) No es precisamente un recién llegado al combinado celeste, pero ha sido tan longeva la calidad de la “generación dorada” argentina que a las jóvenes figuras les ha costado abrirse paso. Campazzo parece el relevo natural del eterno Prigioni (37 años y aún rockeando) Competitivo y con buena mano, otro de los que sabe buscarse la vida a pesar de su estatura. El Real Madrid le quiere.   


Campazzo, a dar el salto.





lunes, 4 de agosto de 2014

PAUL GEORGE, CUATRO VECES TE LLORÉ



Paul George, sacado de la cancha en camilla tras romperse tibia y peroné.


Nunca nos gusta tener que dar este tipo de noticias. La rotura, el quebrado en la línea ascendente y progresión de uno de los mejores jugadores del mundo, quien con 24 años y después de haber realizado la mejor de sus cuatro campañas en la NBA se ve obligado a permanecer fuera de las canchas durante un tiempo que puede llegar incluso al año, tras su fractura de tibia y peroné al intentar taponar a James Harden en una transición defensiva en un amistoso de preparación para el Mundial disputado en Las Vegas. Una jugada que personalmente nos ha hecho recordar a la lesión sufrida por Jorge Garbajosa en 2007 en su época de jugador de Toronto en una acción similar, intentando taponar a Al Jefferson y fracturándose el tobillo. No fue tan grave (seis meses) pero inevitable no encontrar similitudes entre ambas jugadas. 

La lesión de Paul George, más allá de la desolación que supone para cualquier amante del basket, reabre viejas guerras entre NBA y FIBA, al producirse en un encuentro de preparación para un torneo de los segundos. Es una noticia tan importante para el mundo del baloncesto que llega a tener un cuadruple impacto. Por cuatro veces debemos llorar la lesión de George: 

-Llanto por el Mundobasket: Cuantas más estrellas, mejor. Que duda cabe que la repercusión internacional que vaya a tener el torneo celebrado en España dependerá en parte del número de figuras con que acuda cada selección. El ramillete de jugadores de máximo nivel que sigue acumulando Estados Unidos de cara a esta cita es impresionante (Derrick Rose, Anthony Davis, Kevin Durant, James Harden, Stephen Curry…) y les sigue dando condición de claros favoritos al oro, pero en el caso de George hablamos de un jugador que ya se había instalado sólo un peldaño por detrás de LeBron y Durant, y que encabeza la nueva hornada de estrellas NBA junto a los citados Davis, Curry, o Kawhi Leonard. Una pena no verle por nuestras canchas. 

-Llanto por Indiana: la franquicia de Larry Bird era un ejemplo de trabajo bien hecho en los últimos años, capaces de disputarle dos finales consecutivas del Este a los Miami Heat del “Big Three”. Un equipo no muy mediático y sin, a priori, grandes estrellas, que se postulaba como aspirante al anillo siguiendo más el método San Antonio Spurs que la fórmula Miami, o ahora Cleveland, de juntar figuras. Un ejemplo de coralidad en el que George era el líder en todos los sentidos. Frank Vogel, al igual que Tom Thibodeau en Chicago, ha conseguido impregnar de química a su equipo, por lo que al igual que los Bulls sin Rose, los Pacers sin George seguirán siendo un conjunto difícil y deberían estar en play offs, pero muy difícilmente los veremos en final de Conferencia la próxima temporada.   

-Llanto por el baloncesto: sí, por el baloncesto en general. Porque Paul George, con 24 años, ya entrará para siempre en el grupo de los jugadores con un enorme “what if?” sobre ellos. ¿Cuál sería el nivel actual de Ricky Rubio si no se hubiera roto el ligamento cruzado con 21 años?, ¿hasta dónde habría llegado Derrick Rose si no hubiera padecido la misma lesión con 24 años, amen de sus posteriores problemas de menisco y rodillas?, esto por citar dos casos recientes y llamativos. El frenazo en la progresión de un superclase siempre es una malísima noticia para todos los aficionados, que nos vemos privados de la magia de un grandísimo jugador durante varios meses, y además nos asiste la duda sobre si volverá a su mejor nivel tanto físico como mental, ya que es inevitable que tras sufrir una lesión tan grave cierto “miedo” se instale en la mente del jugador y no sea capaz de arriesgar y llevarse hasta el límite en algunas acciones como haría antes de pasar por el quirófano. 

-Llanto por las heridas que se abren: nos referimos a los conflictos NBA-FIBA. En el caso de Paul George hablamos de un jugador recién renovado por su franquicia, con un contrato de cinco años y 90 millones de dolares (el máximo salarial al que podía aspirar) El primer curso de ese nuevo lustro, salvo recuperación asombrosa que le permitiera llegar a play offs, lo va a pasar totalmente en blanco. Larry Bird, ejemplo de hombre de baloncesto tanto en su época de jugador como ahora en los despachos desempeñando el cargo de presidente de operaciones de los Indiana Pacers, ha salido a la palestra para quitar hierro al asunto y no echar leña al fuego. La fortuita lesión podía haberse producido en cualquier situación. Sí, pero ha sido en un partido de preparación para un torneo FIBA que tiene el interés justo en Estados Unidos. No han tardado en aparecer voces como las de Mark Cuban (¿a alguien le extraña?) arremetiendo contra la presencia de estrellas NBA en combinados nacionales. El bocazas millonario, en su línea, lo ha hecho además atacando al COI, demostrando que no tiene ni idea de lo que sucede con una pelota de baloncesto fuera de su país, ya que el Comité Olímpico Internacional, evidentemente, poco tiene que ver con la celebración de una Copa del Mundo de Baloncesto, torneo organizado por la FIBA. De modo que se ciernen negros nubarrones sobre el consentimiento de las franquicias NBA para que sus mejores jugadores disputen competiciones internacionales con las camisetas de sus selecciones. 


Entre tanto llanto, un motivo para la sonrisa. Y es que esta preparación de Estados Unidos para el Mundobasket parece confirmar el retorno en buena forma del gran Derrick Rose. Parece que en España vamos a ser testigos de excepción de la definitiva “Roserrection”. Bien por ello.    


Analfabeto, multimillonario y bocazas. Mark Cuban.

martes, 15 de julio de 2014

CITA EN CHICAGO


El frontcourt que viene.


Pau Gasol y Nikola Mirotic se citan para vestir la camiseta roja de los Bulls de Chicago la próxima temporada. En el caso del ala-pívot de Sant Boi es su tercer destino NBA, y quizás su último gran contrato en la mejor liga de baloncesto del mundo. Parece ser que finalmente no se ha conseguido la opción “sign and trade” por lo que llega en calidad de agente libre con un contrato multianual en el que el primer curso se estima que cobre unos 6.5 millones de dólares que se irán incrementando en las siguientes temporadas. Chicago debe trabajar ahora para buscar destino a Carlos Boozer y liberar los casi 17 millones de dólares que tiene en su ficha (segundo jugador mejor pagado de los toros tras Derrick Rose), posiblemente amnistiándolo y convirtiéndolo en agente libre, dejando hueco a Pau para que forme frontcourt titular con el actual Mejor Defensor de la NBA, el francés Joakim Noah. Puede ser una de las mejores parejas de interiores del Este, conferencia donde por primera vez veremos a Pau, de quien ya se vende su nueva camiseta con el 00 en la espalda en vez de su habitual 16. 

El mayor de los Gasol será un estupendo instructor para los primeros días de Nikola Mirotic en una NBA a la que por fin ha decidido dar el salto. Desde que Chicago Bulls se hicieran con sus derechos tras el draft de 2011 era cuestión de tiempo que este día llegase, y ni siquiera la amargura de haber vuelto a caer en la final de Euroliga ha hecho demorar su decisión en busca de volver a intentar el asalto al cetro continental. Más bien al contrario, es evidente que la recta final de la temporada de Mirotic en el Real Madrid ha sido una constante cuesta abajo y su relación con Pablo Laso ha sufrido un notable deterioro desde la final de Milán. Un Pablo Laso que finalmente continuará al frente del banquillo madridista pero en una situación crítica, cuestionado, sin apoyos, y defenestrado por su hipócrita presidente que no dudará en abrazarlo y bañarse en champán a su lado si el vitoriano vuelve a levantar algún título. Ya hablaremos sobre este asunto, pero es público y notorio que Florentino quería cargarse a Laso, que hubo contactos con Katsikaris, y que sólo la norma ACB que impide a un seleccionador nacional ser a la vez técnico de Liga Endesa ha frenado la llegada del griego, ya que al ser Katsikaris actual seleccionador del combinado heleno de cara al próximo Mundial no podrían presentarlo hasta prácticamente finales de Septiembre, pero que a nadie extrañe que la cabeza de Laso ruede en cualquier momento. 

Volvamos a los Bulls. Parece evidente que Niko deberá evolucionar su juego hacia la posición de alero, donde no encontraría tanta oposición en el actual roster de los Bulls como en el juego interior. El veterano Mike Dunleavy y los jóvenes Greg Smith y Tony Snell serán sus rivales por el puesto (ojo a éste último, que en la Liga de Verano está cuajando actuaciones muy notables, 50 puntos acumulados en sus dos últimos partidos) Tampoco olvidemos al número 11 del último draft, el alero Doug McDermott, en quien tienen depositadas muchas esperanzas los aficionados de Chicago.     

Confiando en un Mirotic titular, la primera unidad de los Bulls podría ser Rose-Butler-Mirotic-Pau-Noah (no suena nada mal), con Hinrich-Dunleavy-Snell/McDermott-Randolph-Gibson como batallón reserva. No es para ser considerados favoritos al anillo, pero sin duda deberíamos volver a Pau luchando por el título en post-temporada tras dos aciagos años angelinos. Claro que todo dependerá en gran medida, una vez más en Chicago, de cómo responda el físico de su gran estrella Derrick Rose.  

lunes, 24 de junio de 2013

EL DISCURSO DEL REY


LeBron en 2007, felicitando a los campeones y recibiendo las bendiciones de Duncan.



La escena se remonta a Junio de 2007. Los San Antonio Spurs de Gregg Popovich cerraban una feroz tetralogía de campeonatos comenzada en 1999 frente a New York Knicks y que por el camino había dejado como sucesivas víctimas a New Jersey Nets en 2003 y Detroit Pistons, vigentes campeones por aquel entonces, en 2005. Tim Duncan, el mejor ala-pívot de todos los tiempos, se adornaba con su cuarto anillo de campeón frente a unos emergentes Cleveland Cavaliers liderados por un joven (22 años) LeBron James que comenzaba a dejar intuir su inminente reinado en la NBA. Los Cavs habían dado la campanada dejando en la cuneta a los siempre duros Detroit Pistons, por aquel entonces el mejor equipo del Este cimentado en un quinteto titular que ya es leyenda (Billups-Hamilton-Prince-Rasheed Wallace-Ben Wallace… aunque en realidad aquella temporada Big Ben había volado a Chicago una vez cazado el contrato de su vida, y su lugar en la pintura lo ocupaba uno de los mejores jugadores que ha dado el estado de Michigan en los últimos tiempos, el oriundo de la ciudad del motor Chris Webber) Los Pistons, que tenían factor cancha, habían ganado los dos primeros partidos y nadie podía prever las cuatro derrotas consecutivas que sufrieron a manos de un desbocado LeBron James dispuesto a jugar las primeras finales de su por entonces corta carrera profesional. La escabechina que el James de 22 años realizó en la MoTown se resume en una media de 31.2 puntos, 9.7 rebotes, 8.7 asistencias y 2.2 robos de balón por partido en esas cuatro victorias de Cleveland. Capítulo aparte fue lo sucedido en el quinto partido de la serie, aquel que puso el 3-2 en el casillero de los Cavaliers y dejó a los de Detroit al borde del abismo. James fue poseído por uno de esos resplandores de iluminación anotadora que de vez en cuando nos ofrece este maravilloso deporte. Ante uno de los equipos más rocosos de la liga, el de Ohio anotó entre el último cuarto y la prórroga 29 de los últimos 30 puntos de su equipo para una marca total de 48, incluyendo, no podía ser de otra manera, la canasta ganadora. El golpe fue tan duro para los de Flip Saunders que el sexto partido fue el más cómodo de toda la serie para la franquicia de Cleveland. LeBron James, con 22 años, comenzaba a hacer historia.   


LeBron bombardeando la MoTown


En las posteriores finales entre los tres veces campeones San Antonio Spurs y los bisoños Cleveland Cavaliers no hubo más color que el marcado por las espuelas tejanas. Barrieron a sus rivales por 4-0 en otro de esos play offs finales insípidos que solían protagonizar los eficientes marines de Popovich. Pero fue entonces cuando Tim Duncan, ejemplar siempre dentro y fuera de la cancha, consoló al joven LeBron James cuando el de Ohio visitó el vestuario rival para felicitar a los campeones con una sentencia profética que a día de hoy parece con creces cumplida: “Algún día esta liga será tuya”. 

Y ese día ha llegado. En los últimos cuatro cursos baloncestísticos The Chosen One ha cosechado de manera consecutiva cuatro trofeos al mejor jugador de la liga regular, tres campeonatos del Este, dos títulos de la NBA y dos MVP al mejor jugador de las finales. Entre medias le ha dado tiempo a colgarse al cuello su segundo oro olímpico en Londres, y sumarlo al obtenido en Pekín hace ahora cinco años. Nadie domina este juego en todo el globo terráqueo como él, y a sus impresionantes registros estadísticos individuales (jugador más joven en ir superando todas las respectivas marcas de anotación milenarias) añade por fin el palmarés necesario para que su reinado sea considerado como tal. 

Seis años después de la escena con la que iniciamos esta entrada, encontramos otra vez a nuestros dos ilustres protagonistas dándose de nuevo un abrazo después de la batalla. Pero en esta ocasión es LeBron, ese chico al que Duncan profetizó que tendría la liga en sus manos, quien consuela al gigante impasible de las Islas Vírgenes, a quien en un gesto de rabia poco habitual en su persona veíamos golpear el suelo después de cometer dos fallos consecutivos que podían haber cambiado el rumbo de la final. Quedaban 39 segundos para el final cuando el marcador registraba un taquicárdico 88-90 favorable a Miami. Duncan posteó con su facilidad habitual a Shane Battier y a escasos centímetros del aro falló una canasta que en un altísimo porcentaje para este jugador acaba besando las redes. A sus propias manos llegó el rebote ofensivo para intentar un palmeo que igualmente fue errado por el 21 tejano. En la siguiente posesión LeBron anotaba una canasta de media distancia que sentenciaba la final y daba el segundo anillo a King James. Así se escribe la historia. Un plano congelado de dos de los mejores jugadores de todos los tiempos representando la cara y la cruz de este magnífico deporte.     


El abrazo de los campeones



La historia nos dice, si echamos un vistazo a las carreras de los más grandes jugadores NBA de todos los tiempos, que con 28 años se está aún muy lejos de haber alcanzado techo. Hasta donde será capaz de estirar su poderoso reinado LeBron es algo que en estos momentos no podemos discernir, pero en buena lógica los momentos de gloria debieran seguir sucediéndose, pese a la incapacidad de su técnico Spoelstra para sacar mayor rendimiento a una plantilla mucho mejor que la que se le supone a un roster cuya rotación en estas finales ha sido prácticamente de tan sólo ocho jugadores. Chris Bosh es otro nombre que sale muy tocado de estas finales y que evidencia el gran problema interior que tiene la franquicia de Florida, avisado ya en las finales de conferencia por un Roy Hibbert que campó a sus anchas por la zona de Miami. Veremos si el “Big Three” actual se rompe buscando fortalecer esas posiciones con algún jugador de no tan fina muñeca como Bosh pero mejores prestaciones defensivas, aunque la estrecha amistad que une a las tres estrellas de los Heat juega decididamente a su favor. No obstante han de hilar muy fino en el despacho de Pat Riley para que LeBron pueda mantener su reinado. Indiana ya avisó en su propia conferencia. Chicago quiere volver a aspirar al título de la mano del esperado Derrick Rose, y en el Oeste, pese a la aparición esta temporada de unos Spurs que llevan años con aroma a “último baile”, la gran amenaza se concentra en Oklahoma City donde el futuro rey Durant espera la claudicación del actual monarca de la NBA LeBron James. El batacazo sufrido en estos play offs por los Thunder tras la desgraciada lesión de su otra gran estrella Russell Westbrook constata una tozuda realidad por la cual ha sido injustamente vilipendiado el gran LeBron. Y es que por muy rey que seas, no puedes ir a la batalla sin un buen ejército.     


...pero sigue siendo El Rey.


jueves, 12 de julio de 2012

ESTADOS UNIDOS: SÓLO VALE EL ORO


A tan sólo 15 días del comienzo de los Juegos Olímpicos de Londres y por sugerencia de uno de nuestros lectores (ya que tenemos pocos hay que cuidarlos, pocos, pero eso sí, muy buenos, que es lo que importa) vamos a intentar hacer un repaso a las 12 selecciones en liza en el torneo baloncestístico. Comenzamos con los grandes dominadores del torneo y máximos favoritos a revalidar  el oro: Estados Unidos. 

Al hablar sobre las selecciones participantes en muchas de ellas nos vamos a encontrar con la circunstancia de que quizás no tengamos mucho que decir, y ello por dos razones bien distintas: o bien porque estemos hablando de una gran desconocida... o todo lo contrario. Es lo que ocurre con el equipo de Mike Krzyzewski, el mítico Coach K (ganador de cuatto títulos de la NCAA, entrenador en activo con mayor número de victorias en dicho torneo, y ganador del oro mundial y olímpico con la selección yanqui, es decir, una leyenda viva de este deporte), sus doce jugadores son de sobra conocidos por el aficionado. Todo ello pese a sufrir una serie de problemas en forma de renuncias y lesiones que han dado algún que otro quebradero de cabeza al seleccionador nacido en Chicago a la hora de configurar la plantilla definitiva. Evidentemente jugadores como Derrick Rose, Dwyane Wade, Crish Bosh o Dwight Howard son ausencias sensibles para este y para cualquier combinado del mundo, no obstante su potencial en cantidad y calidad es tal que vuelven a conformar un plantel que se presume varios peldaños por encima del resto, y tan solo España en su mejor versión sería capaz de plantarles cara y tener alguna opción de arrebatarles el oro.   


¡El Tío Sam os necesita!


Históricamente, hablar de la selección de baloncesto de los Estados Unidos de América es hacerlo de la historia de este deporte en los Juegos Olímpicos, y viceversa, claro. Es imposible analizar el torneo de la canasta en esta competición sin encontrarnos en todo momento al combinado de las barras y estrellas en lo más alto del podio, protagonizando finales, o al menos arañando el bronce. El dato por tanto es demoledor: nunca se han bajado del cajón cada vez que han participado en unos Juegos Olímpicos. Solamente el podio de Moscú 1980 presenta ausencia estadounidense, debido al boicot del país americano con su por entonces antagónica URSS (teniendo en cuenta que en la selección prevista había jugadores como Isiah Thomas, Rolando Blackman o Mark Aguirre ("Magic" y Bird ya eran profesionales aquel año) no cabe duda de que también hubieran rascado chapa). Ningún deportista estadounidense compitió en aquellos Juegos (los soviéticos les devolvieron la moneda ausentándose de la siguiente edición en Los Angeles, lo cual de alguna manera facilitó nuestra mítica plata olímpica del 84) De las quince ediciones en las que ha participado, se han colgado el oro en doce de ellas. Completa su excelso palmarés olímpico una plata y dos bronces, medallas que no obstante no han ocultado la tremenda decepción y sensación de "batacazo" para esas selecciones que no ganaron el máximo metal. Para Estados Unidos sólo vale el oro. Todo lo que no sea eso será considerado un fracaso, no hay término medio, y con ese nivel de exigencia y esa poca tranquilizadora presión sin margen de error vuelven a acudir a Londres. 


La gran ausencia del 92, tampoco pudo estar en el 80.


A lo largo de la historia hemos visto selecciones estadounidenses que brillan con luz propia en el recuerdo del aficionado. El combinado de 1960 que arrasa ganando todos sus partidos con una media superior a los 42 puntos liderada por jugadores como Oscar Robertson, Jerry West o Jerry Lucas. La del 84 con Jordan, Ewing, Mullin o Alvin Robertson. La de la última edición del 2008, de tan buen recuerdo para nosotros, ya con Kobe, LeBron, Wade, Paul o Anthony, y por encima de todas, el "regalo" histórico que supuso el inigualable "Dream Team" de Barcelona en 1992. Incluso su única plata es también histórica, en aquella mitica final de Munich 72, con la canasta final de Sergei Belov en un polémico desenlace que ponía punto y final a la tiranía y dominio absoluto que habían mantenido los yanquis hasta aquella fecha en esta competición. 

Por lo tanto hablamos de una selección que compite única y exclusivamente para ganar el oro. Más aún, como un Rafa Nadal en Roland Garros para quien perder un set ya es algo casi histórico, Estados Unidos no se puede permitir el lujo ya no sólo de caer en algún partido, incluso todo lo que no sea ganar sus encuentros por una cierta diferencia será considerado un desastre para muchos de sus compatriotas. 

Como decimos, Krzyzewski no lo ha tenido fácil en esta ocasión para poder componer el puzzle, y ello incide en cierta debilidad en el juego interior, donde sólo Tyson Chandler acude como pivot puro (aunque lo mismo sucedió en el mundial de Turquía y se colgaron el oro con una facilidad pasmosa, o incluso en los Juegos de Pekin sólo Howard era realmente un "cinco", de modo que es algo con lo que han sabido lidiar recientemente), por contra, su juego exterior, se antoja prácticamente imbatible, pero mejor echemos un vistazo al equipo por líneas: 

BASES: Dificilmente podrían llevar una terna mejor (quizás con la entrada de Rajon Rondo y claro, Derrick Rose), Chris Paul, Deron Williams y Russell Westbrook son tres superestrellas capaces de anotar y dirigir con maestria y a partes iguales. El mayor peso lo llevará ese pequeño gigante que actualmente lleva la batuta en Los Angeles Clippers, un Chris Paul quien es posiblemente el mejor jugador por debajo del 1.90 que ha dado este deporte desde Isiah Thomas. Lo tiene todo. Excelente visión de juego, capacidad para adaptarse a cualquier ritmo de juego (mejor en el ritmo alto, como suele ocurrir con los grandes bases), gran selección de tiro, lo cual hace que sin ser un tirador compulsivo sea una eficaz vía anotadora para cualquier equipo, y una endiablada rapidez de manos y piernas para defender, presionar y robar balones. Williams podría ser un tipo de base intermedio entre Paul y Westbrook, con mayor facilidad anotadora que el de los Clippers, pero también con un perfil de juego de base puro, y Westbrook es un portento físico, casi imparable cuando afronta el camino hacia canasta. Peor director que sus dos compañeros de selección, pero será un diabólico revulsivo en algunos (los menos y muy improbables) momentos en los que el equipo se atasque y necesita mayores dósis de individualidad. En definitiva, una línea prácticamente inmejorable. Se divertirán, y divertirán al aficionado con su eléctrico juego.   


Chris y Deron: uniendo fuerzas.


ALEROS: Es cierto que su trío de bases parece inmejorable, pero aún así, el auténtico punto fuerte de esta selección, en base a cantidad, calidad y polivalencia, es el de las alas. Todo ello aún sin contar con una de sus estrellas más reconocibles como es Dwyane Wade, lo cual en cierta manera puede suponer un “alivio” para Coach K con un ego menos al que alimentar a base de números individuales (aunque no debería ser así simplemente con ver la actitud de Wade en las pasadas finales, cediendo inteligentemente protagonismo y liderazgo en cancha a un LeBron James consolidado ya como mejor jugador del momento), dicho así parece todo rodado para una natural convivencia en pista entre las dos estrellas más mediáticas de este combinado: Kobe Bryant y LeBron James, pero sin duda Durant reclamará su merecido papel (recordemos además que fue el líder de la selección campeona en el mundial de Turquía ante la ausencia del resto de grandes figuras) Carmelo Anthony, jugador acostumbrado a recibir el brillo de los focos, tendrá que adaptarse a un rol por detrás de estos tres genios, aunque posiblemente arañará minutaje jugando de “cuatro”, como ya hiciera en los Juegos de Pekín. Aquí es donde entra en juego la polivalencia del equipo USA, ante la posible debilidad interior, Anthony, LeBron o Kevin Durant con su envergadura e interminables brazos, actuarán en no pocas ocasiones de falsos cuatros. Andre Igoudala y James Harden, mejor sexto hombre la pasada temporada en la NBA, presumiblemente ocuparán un rol más residual, sobre todo el jugador de Oklahoma, menos intenso en defensa que el alero de Philly, aunque su nada desdeñable 39% en triples el pasado curso le apunta quizás como el Michael Redd de los pasados Juegos, listo para entrar en acción ante los posibles apuros frente a defensas zonales. 


Illuminati Mamba


PIVOTS: Aunque parezca increíble, en Estados Unidos también podemos encontrar un punto débil, y un pequeño rayo de luz y esperanza para que no conviertan el torneo en una exhibición de dominio implacable. Un único “cinco” como Chandler no parece suficiente argumento como para pensar que no vayan a sufrir por dentro. Lo bueno para Krzyzewski es que el pívot de los Knicks tiene bien claro cual va a ser su rol en el equipo. No va a pedir balones en ataque, y será la gran baza defensiva del combinado (estamos hablando del elegido mejor defensor de la pasada temporada, aunque en mi opinión lo hubiera merecido más Serge Ibaka), a su lado tendrá a dos enormes ala-pivots como Griffin y Love. Del barbudo jugador de Minnesota somos fans declarados en este blog, aunque la mayor rutilancia mediática de Griffin quizás le confiera la titularidad por delante del sobrino de los Beach Boys. Blake es el moderno Juggernaut, el increíble Hulk del universo NBA, absolutamente imparable en cuanto ejecuta el pick&roll frontal con su compañero en los Clippers Chris Paul, pero Kevin es un baloncestista mucho más completo, abnegado en defensa, incansable en el rebote, y con una gran variedad de recursos ofensivos, entre ellos un tiro exterior a la altura de cualquier alero o escolta. No obstante pueden (y deben) sufrir ante pivots como Marc Gasol o Serge Ibaka.   


¡Cariño, haz la masa!


En resumidas cuentas, la gran favorita. Todo lo que no sea colgarse el oro sería una de las grandes sorpresas de los Juegos Olímpicos, incluso aún cayendo con la única selección que por calidad y trayectoria reciente pudiera disputarles el favoritismo. Nos referimos, como no, a España, aunque lógicamente, de eso hablaremos una próxima entrada. 

PLANTILLA: 

ESTADOS UNIDOS

Jugador
POS
ALT
AÑO
Equipo
4
Tyson Chandler
Pívot
216
1982
New York Knicks (NBA)
5
Kevin Durant
Alero
206
1988
Oklahoma City Thunder (NBA)
6
LeBron James
Alero
203
1984
Miami Heat (NBA)
7
Russell Westbrook
Base
191
1988
Oklahoma City Thunder (NBA)
8
Deron Williams
Base
191
1984
Brooklyn Nets (NBA)
9
Andre Iguodala
Alero
198
1984
Philadelphia 76ers (NBA)
10
Kobe Bryant
Escolta
198
1978
Los Angeles Lakers (NBA)
11
Kevin Love
Pívot
208
1988
Minnesota Timberwolves (NBA)
12
James Harden
Escolta
196
1989
Oklahoma City Thunder (NBA)
13
Chris Paul
Base
183
1985
Los Angeles Clippers (NBA)
14
Blake Griffin
Ala-pívot
208
1989
Los Angeles Clippers (NBA)
15
Carmelo Anthony
Alero
203
1984
New York Knicks (NBA)

Posible quinteto titular:                                           Segunda unidad: 

Paul                                                                         Williams
Kobe                                                                        Westbrook
LeBron                                                                     Durant
Griffin                                                                       Anthony
Chandler                                                                  Love 

Papel secundario: Harden e Igoudala.  

miércoles, 2 de mayo de 2012

LA ESPINA DE LA ROSA


La lesión de Derrick Rose en los instantes finales del primer partido de la serie eliminatoria contra Philadelphia 76ers supone un duro golpe, primeramente para los Chicago Bulls y sus aspiraciones como tercer equipo de la liga en discordia, el único capaz de presentarse con reales opciones de romper el guión de la pronosticada (y sin duda esperada por Stern, deseoso de comenzar a vender una rivalidad LeBron-Durant que puede ser histórica y duradera) final Miami-Oklahoma, pero también un jarro de agua fría para la propia liga y aficionados de cara al espectáculo de los Play-Offs. 

Una vez más volvemos a hablar del terrorífico ACL (anterior cruciate ligament), es decir, la rotura del ligamento cruzado anterior. La misma lesión que Ricky Rubio, como recordarán. De hecho es la cuarta lesión de ACL de la temporada en la NBA (Eric Maynor, de Oklahoma, tuvo la desgracia de abrir el club esta temporada, seguido de nuestro Ricky, para finalizar con Derrick Rose y el estupendo rookie de los New York Kinicks Iman Shumpert, lesionados de esta gravedad el mismo día. Los cuatro son jugadores jóvenes, todos por debajo de los 25 años, y quienes a partir de ahora vivirán con la sombra de la amenaza de una recaída de una lesión que casi siempre deja secuelas, baste decir que en 70% de los casos de deportistas lesionados en su ACL acaban recayendo (y tenemos el desgraciado caso del futbolista Sergio Canales bien reciente). Nada será lo mismo para estos jugadores, sencillamente porque su rodilla lesionada jamás será la misma.  Está es la triste, cruda y descarnada realidad. Por mucho que Ricky vuelva a enamorarnos con su magia, o por mucho que Rose vuelva a moverse como un puma por las canchas, siempre tendremos esa espina clavada de pensar que nos hemos quedado sin ver el 100% de su potencial por culpa de esta maldita lesión.   

Derrick Rose, Annus Horribilis. 


El reciente caso de Rose vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre lo inhumano de esta peculiar temporada del lock-out y la brutalidad de la condensación de los 66 partidos por equipo en tan solo 4 meses. Yendo más allá, nos llevaría a una reflexión más profunda sobre en que se ha convertido el deporte profesional hoy día. Una reflexión necesaria por mucho que nos duela a los aficionados más obsesivos con el deporte entre quienes me incluyo. Esos que somos devoradores y consumidores voraces de la mayor cantidad de deporte posible, a todas horas, a cada instante, buscando siempre un escenario donde encontrar algún titán desafiando los límites del ser humano. Hay que parar. Estamos exprimiendo demasiado todo esto. Convertimos a los deportistas de elite (privilegiados y en la mayoría de los casos multimillonarios, eso tampoco lo olvidemos) en gladiadores a los que queremos ver cada día en la arena sin importarnos que no hayan tenido tiempo de cicatrizar sus últimas heridas. No importa. Les exigimos que den el máximo y que incluso vayan más allá. Que jueguen más minutos, que corran más, que salten más alto, que peguen más fuerte, que pedaleen con más ritmo, que no desfallezcan ni tomen aliento mientras compulsivamente golpeamos las teclas de nuestro mando a distancia en busca de un nuevo ídolo con el que ocupar el vacío dejado por nuestro último juguete roto, ese al que dejamos tirado en una esquina con las piernas rotas o con un chute de anabolizantes aún latiendo sobre su brazo. 

Nuestra exigencia no conoce límites, y por eso no tenemos ningún reparo en darles la espalda cuando cometen ese lógico y humano error que en el cara y cruz del juego les condena a la derrota, y somos tan hipócritas como para machacarlos sin piedad y aplaudir su escarnio público en el momento en el que sus ánimos flaquean y buscan sacar nuevas fuerzas recurriendo al impulso de la química. 

Volviendo al tema Rose, su baja, como es lógico, supone también su ausencia de los JJOO de Londres. Un contratiempo más para un Mike Kryzewski que ha visto como han ido cayendo jugadores de su preselección (Billups, Aldridge, Odom, Howard y ahora Rose), y que se ve por tanto obligado a cambiar sus planes iniciales de no llamar más jugadores de cara a formar la selección definitiva (Andrew Bynum ya ha dicho que no piensa ir), no obstante, hablando de un país bajo cuya bandera juegan los Kobe, Wade, LeBron, Durant, Paul, Love, etc, que nadie dude que siguen siendo los grandes favoritos a repetir oro.  

viernes, 27 de abril de 2012

¡SOLO PUEDE QUEDAR UNO!

¡EN ESTOS PLAY-OFFS RODARÁN CABEZAS!



Como en aquella película protagonizada por aquel chico de mirada distraída, Christopher Lambert, “Los inmortales”, sólo puede quedar uno después de que mañana día 28 (cumpleaños del Tirador, que no del blog, por si me quieren regalar algo), comience la batalla final por el anillo con los 16 equipos clasificados para post-temporada.

Estábamos deseando llegar a este momento después de unas últimas jornadas de temporada regular realmente infames con equipos pasando olímpicamente de competir, u otros reservando a sus estrellas para los duelos que se avecinan (menos mal que lo hemos compensado con jornadas ACB como la de ésta a mitad de semana con auténticos partidazos)

Este es nuestro pequeño análisis y pronóstico de los emparejamientos, a ver cuantos acertamos. 

CONFERENCIA ESTE 

Chicago Bulls (50-16) vs. Philadelphia 76ers (35-31): Unos Chicago Bulls quienes pese a los problemas durante toda la temporada de su gran estrella y MVP la pasada temporada, Derrick Rose, finalizan la regular season en lo alto de la tabla frente a unos Philadelphia sorprendentes durante muchas fases de la competición pero que se han terminado desinflando a medida que avanzaba la competición. Los Bulls deberían pasar sin apuros y sin demasiado gasto. En liga regular, 2-1 para Chicago. Nuestro pronóstico: 4-0. 

Miami Heat (46-20) vs. New York Knicks (36-30):   Los grandes (al menos en mi opinión) favoritos al título frente a estos New York Knicks de la era Carmelo que no acaban de cumplir las expectativas creadas. Mientras los de Florida han realizado una campaña plácida, dosificando esfuerzos y pensando a largo plazo en una larga carrera hacia el anillo, los inquilinos del Madison han vivido una temporada en forma de montaña rusa. Comenzando con ilusiones renovadas en vista de un roster plagado de talento individual liderado por Anthony y Stoudemire a quienes se sumaban nombres ilustres como Baron Davis o Tyson Chandler, para pronto volver a su decepcionante realidad en la que llevan años sumidos, hasta que la explosión Lin les despertó de su letargo y volvió la ilusión a las gradas, para finalmente, y con el chino-taiwanés-americano en el dique seco acabar la regular season de manera más bien discreta. La serie durará lo que quieran los Heat, y hasta que punto quieran explotar su músculo y defensa. En temporada regular Miami ganó los tres choques entre ambos equipos. Vamos a concederles el beneficio de la duda a los de la Gran Manzana y pensar que por orgullo torero no dejarán su casillero a cero, por lo tanto, nuestro pronóstico es: 4-1 

Indiana Pacers (42-24) vs. Orlando Magic (37-29): La franquicia presidida por Larry Bird (Jordan debería aprender un poco en ese sentido) se ha convertido con justicia en el auténtico equipo revelación de la temporada, finalizando con una exitosa tercera plaza en el Este que les lleva a enfrentarse a estos desquiciados Orlando Magic que han pasado de ser un equipo aspirante a casi una mera comparsa. Howard fuera de juego, Van Gundy en entredicho después de que el propio pívot pidiese su cabeza… demasiados condicionantes para pensar que puedan plantar cara a un equipo joven, ambicioso, coral, y con mucho coraje y buen baloncesto. Veremos como de enchufados mentalmente afrontan la eliminatoria estos desahuciados Magic, si les echan arrestos pueden alargar un poco la serie. En regular season los Magic muestran un 3-1 frente a Indiana. Aún así, aquí apostamos por un: 4-1   

El orgullo de Indiana también lo hace bien en los despachos.


Boston Celtics (39-27) vs. Atlanta Hawks (40-26): A pesar de presentar mejor balance que los bostonianos, el ser campeones de división otorga a los de Doc Rivers la cuarta plaza por delante de Atlanta, aunque el factor cancha es para los de Georgia. Estamos sin duda ante la eliminatoria más igualada y apasionante. De los Hawks siempre se espera pelea y lucha en post-temporada y que acaben de explotar, y los Celtics… son los Celtics. Aquí apostamos por una serie a siete intensos partidos de sangre, sudor y lágrimas, y a partir de ahí ambas franquicias a replantearse su futuro. Una, porque parece que ya no puede dar más de sí, la otra, porque tras años confiando en el mismo bloque de jóvenes jugadores no ha acabado de dar un paso adelante 2-1 para Boston en regular. Pronóstico: 4-3

Josh Smith contra Kevin Garnett, no se pongan demasiado cerca.


CONFERENCIA OESTE 

San Antonio Spurs (50-16) vs. Utah Jazz (36-30): Lo de los Spurs no tiene nombre… o sí, Greg Popovich. 15 años consecutivos manteniendo a su equipo alrededor del 70% de victorias en temporada regular.  De “regalo” por una excepcional campaña, sobre todo en su tramo final, que les ha llevado a acabar en lo más alto, enfrentarse a un rival tan incómodo en play-offs como Utah, sobre todo cuando es local. Así es la Conferencia Oeste. 3-1 para Spurs en liga regular. Pronóstico: 4-2 

Oklahoma City Thunder (47-19) vs. Dallas Mavericks (36-30): Aquí está mi apuesta personal de sorpresa en primera ronda. Los Thunder apuntan como un tiro a la finalísima y al asalto del título, lo tienen todo para conseguirlo. Pero, ¿mentalmente son tan competitivos?, enfrente unos Mavericks ya saciada su hambre tras la gloria de la pasada temporada, pero con dos grandes argumentos para no descartarlos. Carlisle y sus trucos, su capacidad de improvisación para dar la vuelta a cualquier situación comprometida para su equipo, y Dirk Nowitzki que se ha vuelto a echar el equipo a la espalda en el tramo final del campeonato y siempre tiene fe en la victoria. Sin Chandler, con Kidd un año más viejo, y con Odom saliéndoles “rana”, nadie confía en que Dallas vuelva a estar en la lucha por el triunfo final (tampoco el año pasado, seamos sinceros), pero veremos si Oklahoma, en el momento de la verdad, es capaz de comportarse como un equipo, jugar como tal, y aparcar los egos. A Oklahoma se les critica su falta de fluidez en los sistemas ofensivos, cosa que puede comprobarse simplemente viendo como no está ni entre los 20 primeros equipos de la liga en asistencias por conjunto. 3-1 han dominado Thunder en sus enfrentamientos entre ambos equipos. Mi aventurado pronóstico: 3-4 

Los Angeles Lakers (41-25) vs. Denver Nuggets (38-28): De los Lakers ya hemos hablado bastante últimamente por aquí, los sigo viendo como los grandes “tapados” de los play-offs. Un equipo con muy buena defensa, competitividad, y experiencia que sabe sufrir a series largas. Eso sí, a seguir rezando para que Andrew Bynum no sufra una de sus habituales lesiones de primavera. Delante de ellos unos Nuggets que son una gozada de conjunto coral en el que varios jugadores aportan y con uno de los mejores baloncestos ofensivos de la liga. Laker, superiores en liga regular por 3-1. Una serie muy atractiva. Pronóstico: 4-2   

Memphis Grizzlies (41-25) vs. Los Angeles Clippers (40-26): Pequeña decepción para los Clippers quedarse en una quinta plaza cuando han estado aspirando a la tercera hasta prácticamente el final. Aún así sabe a gloria para los pintorescos y sufridores seguidores del “otro” equipo de Los Angeles (algunos, ilustres trabajadores de la industria del porno, para que se puedan hacer una idea), que no cataban una ronda de play-offs desde 2006. Los oseznos, a seguir creciendo y confirmar que lo de la temporada pasada, cuando eliminaron a Spurs en primera ronda y llevaron a los Thunder a siete partidos, no fue una casualidad. Se enfrentaron tres veces en temporada regular, con balance 2-1 para Clippers. Aquí apostamos por Memphis. Pronóstico: 4-2    

Con Randolph recuperado y Marc en su mejor temporada, los Grizzlies aspiran a todo.