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viernes, 20 de junio de 2014

NADA EN LA RESERVA



Así daba la sensación de que llegaban Real Madrid y Barcelona a estas finales ACB de Liga Endesa, sin nada en la reserva después de otra temporada larga casi al nivel de una franquicia NBA, tanto que incluso Felipe Reyes llegó a aprovechar la presentación de estas series finales para expresar su descontento por el calendario al nuevo presidente de la ACB, Francisco Roca (una queja muy lícita, pero que debería ampliar también a los mandamases de Euroliga)  

Con la sombra de la duda sobre el estado físico de los jugadores dentro de las finales, podía existir la expectativa de encontrarnos con una serie de partidos de nivel bajo, dentro de las posibilidades de los dos mejores equipos de nuestro baloncesto. El primer encuentro ha despejado de un sonoro golpe todos los miedos. Nuestros dos gigantes volvieron a ofrecer un espectáculo baloncestístico de primer orden en el que el Barcelona demostró llegar más entero a estas finales (y hablando de franqucias NBA, recordemos que los de Pascual cuentan con una plantilla de 15 jugadores, al estilo de los clubes estadounidenses, lo que les ha permitido dosificar mejor a sus hombres)   

La autoridad azulgrana desde el salto inicial fue incontestable, con un Bostjan Nachbar en estado de gracia. El esloveno es uno de los jugadores con la calidad más contrastada que han llegado esta temporada a nuestro baloncesto, y en pocas ocasiones ha dado su auténtico nivel. Malas noticias para los de Laso que decida despertar en las finales. Los puntos del ex –NBA, desde el exterior o penetrando, sirvieron para abrir pronto brecha en el marcador (9-20) a favor de un conjunto azulgrana al que no descompuso ni la parada obligada por el apagón en el Palacio debido a la inmensa tormenta acaecida en el centro de Madrid anoche, y cuando el primer tiro no entraba ahí estaba un excelso Ante Tomic (absolutamente imparable con 17 puntos, 11 rebotes y 2 asistencias, el hombre clave del partido) haciendo daño con el rebote ofensivo. Visto lo visto en los primeros minutos, que el Real Madrid perdiese sólo de 7 puntos al sonar la bocina de fin del primer cuarto parecía un buen resultado para los blancos.     


Abrines sacó la metralleta.


Una vez más el banquillo madridista sostuvo a su equipo, encarnado en Sergio Rodríguez, Felipe Reyes y un Jaycee Carroll recuperando su magia anotadora. Los blancos llegaron a empatar a 27 mediando el segundo periodo, pero este Barcelona no se descompone, y apareció el tiro exterior (Navarro y Abrines) para volver a estirar el marcador con un parcial de 4-16. Doce puntos arriba que se quedaron en cuatro al descanso, con otro parcial, ahora blanco (buenos minutos de Rudy) de 13-5 que dejaba el marcador en un ajustado 44-48. Un gran Barcelona sólo sacaba dos canastas de ventaja a la hora de encarar los vestuarios, pero su sensación era de manifiesta superioridad, sobre todo dentro de la zona y en el rebote.

En el tercer cuarto el Madrid haría su mejor baloncesto del partido, y quizás de todos los play offs. Volvían a recuperar el rebote, y eso les aseguraba volver a correr. Si no hay defensa y rebote no puede haber contrataque, el arma favorita de Laso. Los blancos llegaron a anotar 29 puntos en este periodo, en el que pudieron haber hecho mucho daño. Con 73-68 tuvieron al menos un par de ataques para haber estirado la renta a siete puntos, no lo aprovecharon y un mate de Dorsey en el suspiro final del acto lo dejaba todo igualado de nuevo, 73-70. De haber podido entrar en el cuarto definitivo 7 arriba lo hacían con sólo 3 de ventaja. Todo ello nos dejaba un último periodo emocionante e igualado, con el partido en el alambre y un constante balanceo en el marcador sin que ningún equipo tuviese el mando definitivo. A poco de más siete minutos para el final Rudy ponía el 80-76, no volvería a disponer su equipo de tanta ventaja en el electrónico desde ese momento hasta el final. En el toma y daca final los blancos mostraron peores sensaciones, cansancio, y fruto de ello precipitación, la que no tuvo el Barcelona que seguía buscando a Tomic, quien con un alley-hoop a pase de Oleson ponía de nuevo por delante a los azulgrana (82-83, mediado el cuarto) Ya nunca abandonarían la delantera. A falta de poco más de un minuto la ventaja de los de Pascual era de cinco puntos, aprovechando los tiros libres de un infalible Navarro. Bourousis falló el lanzamiento clave que hubiera vuelto a meter a los suyos en el partido, un triple desde la esquina librado, sin oposición. No era mala opción, pero el balón no entró y Navarro siguió sentenciando desde la línea de personal. 93-98. Curiosamente el mismo marcador del primer partido de semifinales del equipo madridista frente al Unicaja, sólo que esta vez en su contra. 


El Barcelona golpea primero y voltea el factor cancha frente a un Real Madrid que necesita ahora ganar tres partidos en cuatro intentos ante su rival. Un rival que pese a las limitaciones físicas propias del final de temporada parece tener mejores piernas y cabeza (ambas cosas de hecho suelen ir unidas en el deporte de alta competición) Realmente complicado. El criticado Pascual apunta a volver a levantar un título esta temporada, algo que ya es tradición, y recuperar el cetro liguero. El Real Madrid ha hecho una temporada sublime, saldada en títulos con la Supercopa y Copa del Rey y con la buena imagen dada en Euroliga donde repiten subcampeonato. Pero la pueden finalizar con un regusto realmente amargo. Y al bueno de Pablo Laso, ya saben, hasta en el carnet de identidad le van a dar.     


El Madrid no encuentra como frenar a Tomic.

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