martes, 17 de junio de 2014

LOS VIEJOS NUEVOS SPURS





San Antonio Spurs vuelve a reinar en la NBA. Es su quinto anillo de campeón, y llega 18 años después de que Gregg Popovich se hiciese cargo de la dirección del equipo desde el banquillo, 17 desde que Tim Duncan se enfundase la elástica tejana tras ser elegido en el número 1 del draft de 1997, 15 desde que ganaran su primer campeonato y 7 desde que se alzarán con el último.

Son los viejos Spurs, los de siempre. Los de Popovich, Duncan, Parker y Ginobili. Los de la química del vestuario, los del colectivo por encima de las individuales. Pero son los nuevos Spurs. Los de Kawhi Leonard, MVP de unas finales con tan sólo 22 años (sólo “Magic” Johnson le supera en precocidad en ese aspecto), los de una ONU baloncestística donde todos aportan, y los de uno de los mejores juegos ofensivos del planeta. La evolución es clara. Si en 1999 San Antonio inauguraba su dinastía derrotando en unas plomizas finales a los New York Knicks del ahora comentarista Jeff Van Gundy anotando 424 puntos en 5 partidos (una media de 84.8 por encuentro), 15 años después, igualmente en 5 partidos, han acumulado una cifra de 526, 20 puntos más por partido (105.2 de media) 

¿Cómo era el mundo en 1999? El convulso siglo XX, el de las dos grandes guerras mundiales, llegaba a su fin. Se cernía la amenaza tecnológica del “efecto 2000” que finalmente no fue tal. En España aún pagábamos con pesetas. El saxofonista Bill Clinton ocupaba la Casa Blanca, y el Cid Campeador Aznar hacía lo propio en La Moncloa. Por supuesto, Jordi Hurtado conducía “Saber y Ganar”. En los cines, la saga “Star Wars” reventaba las taquillas con la primera de sus precuelas, Bruce Willis trataba de ayudar a un niño que en ocasiones veía muertos, “American Pie” volvía a poner de moda el sub-género de las comedias universitarias y “American Beauty” arrasaba en los Oscars de Hollyood. Britney Spears y Backstreet Boys arrasaban en los charts musicales (Justin Bieber tenía 5 añitos) Haciendo un guiño a Eduardo Galeano y su magnífico ensayo “El fútbol a sol y sombra”, podríamos decir también aquello de que “fuentes bien informadas desde Miami avisaban de una inminente caída del régimen de Fidel Castro, que iba a desplomarse en cuestión de horas”. Siguiendo en Miami, los Heat contaban con once años de vida tan solo en aquel año de 1999, y a pesar de eso ya eran habitual equipo de play offs, liderados por jugadores como Tim Hardaway y Alonzo Mourning. En la mejor liga de baloncesto del mundo, Jordan se había tomado se segundo descanso, y todavía podíamos disfrutar de los últimos años de leyendas como Charles Barkley y Hakeem Olajuwom. El desaparecido Fernando Martín seguía siendo por entonces el único español en haber jugado en la NBA, y ni locos podíamos imaginar hasta donde iba a llegar nuestro baloncesto en unos pocos años. 

Y aquí están, quince años después, de nuevo en lo más alto. Si aquel 1999 Tim Duncan asumía el liderazgo como relevo de un David Robinson quien se retiraría cuatro temporadas más tarde, ahora es Kawhi Leonard quien adquiere los galones. Ejemplo del ojo clínico en los despachos de San Antonio, fue seleccionado en el número 15 de la primera ronda del draft de 2011, posición que correspondía a Indiana pero que tras la operación que dio con George Hill en los Pacers pasa a ser de los Spurs. Hay que recordar que por delante de Leonard salieron jugadores que están muy lejos todavía de haber triunfado en la NBA, como Jan Vesely o Bismack Biyombo. Acertaron con este alero con cierto aire de “all around player” que pudiera evocar lejanamente a un Scottie Pippen del siglo XXI. Muy discreto en los dos primeros partidos (9 puntos y 2 rebotes en cada uno de ellos)  jugados en San Antonio, ha sido el hombre clave para las tres victorias consecutivas que han acabado dando el título a los de Popovich, promediando 23,6 puntos, 10 rebotes, 2 asistencias, 2 robos y 2 tapones por noche. Mucho más que un “Anti-LeBron”. 

Miami acudía al quinto partido intentando remedar las costuras de un traje de campeón hecho trizas. Como el Príncipe Oberyn en “Juego de Tronos” habían anunciado a través de las redes sociales que el domingo no era el día en que morían, trasladando a los aficionados la esperanza de alargar la serie. Y parecían cumplir su amenaza jugando su mejor cuarto de las finales. Serios en defensa y con un gran LeBron (17 puntos en este acto), los Heat se comportaban por fin como el ganador de los últimos títulos NBA. A ello se sumaba el desacierto Spur personificado en jugadores como Parker o Duncan, fallando algunos tiros abiertos sin demasiada oposición, ¿iban a volver a sufrir vértigo a las alturas, tras llegar tan arriba, y dejar pasar otra ocasión como la pasada temporada?, para revivir viejos fantasmas Spoelstra ponía además de inicio a Ray Allen en detrimento de un muy señalado Mario Chalmers. Sin base y sin pívot, pero eran los mejores momentos de Miami en toda la serie. 29-22 hasta que sonó la bocina. 

Cuatro puntos consecutivos de, quien si no, Kawhi Leonard, estrechaban el marcador para que los de Popovich comenzasen a oler sangre en su rival, y eso que Parker seguía fallando para alimentar las esperanzas de unos Heat que abusaban una vez más del exceso de minutaje de sus figuras mientras en San Antonio comenzaba el desfile habitual de jugadores y lo que es más importante, la contribución coral del equipo. El trabajo defensivo de Diaw, la sobriedad de Duncan, y siempre Leonard, daban sus frutos y con un triple del MVP de las finales los locales adquirían la primera ventaja del partido ante la locura de los asistentes al AT&T Center, que intuían el resquebrajamiento moral de sus víctimas. San Antonio ya no volvería a abandonar el liderazgo del partido, estirando el marcador al descanso a siete de diferencia y pasando por encima de Miami a partir del tercer periodo. Sin historia. 

Una pena que unas finales NBA no hayan tenido mayor competitividad y emoción. Soñábamos con un séptimo partido, una fiesta del baloncesto el próximo viernes noche, pero la temporada de San Antonio ha sido tan brillante que no ha dado opción a sus rivales. Popovich ha encontrado la fórmula, después de varios años dosificando a unos jugadores que le dieron la gloria a principios de siglo, y haciendo crecer a un batallón de ilustres secundarios. Esperemos que no se haga demasiada sangre con el gran LeBron James (aunque lo damos por imposible), tengan en cuenta que estos viejos nuevos Spurs han tenido que esperar nada menos que siete años para volver a alcanzar la cima, y finalmente han vuelto. El Rey también lo hará. 

Gloria a San Antonio, respeto para Miami. 




viernes, 13 de junio de 2014

MIAMI SE QUEDA FRÍO


Decepción absoluta. No se puede definir de otra manera lo que han sido los dos partidos de las finales NBA jugados en Miami para quienes esperábamos unas series largas, igualadas y a siete partidos. San Antonio ha pasado por encima de su rival de una manera tan contundente que cuesta pensar que los dos partidos vistos en Florida enfrentasen a los dos mejores equipos de la competición. La era LeBron en los Heat, salvo mayúscula debacle tejana, se saldará de momento con cuatro campeonatos del Este, cuatro finales NBA, y dos anillos de campeón. Es un balance que firmarían el 99% de los equipos en la actualidad, pero que no vale para una franquicia que apostaba por convertirse en una dinastía tiránica que marcase una época. No vale con tener al (le pese a quien pese) mejor jugador del mundo. La diferencia de recursos entre un equipo y otro está siendo tan abismal que debería plantear a Pat Riley la configuración de su equipo, totalmente descompasada en algunas posiciones, especialmente en las de base y pívot, a diferencia de unos Spurs en los que sin renunciar al “baloncesto total” (cualquier jugador puede aportar en cualquier faceta del juego) hay al menos dos jugadores solventes por puesto, de modo que el rendimiento tejano no se resiente esté quien esté en pista. Parte del mérito, claro está, es de Gregg Popovich. El marine ha sabido dosificar de manera tan sabia a su plantilla y darles a todos un rol importante, que vemos cosas tan sangrantes como que el base suplente Patrick Mills (14 puntos en 16 minutos la pasada noche) rinde mucho más que todo un titular de Miami como Mario Chalmers (nuevamente mal, con 4 puntos en 31 minutos)   

Y es que en el cuarto partido, como en el tercero, no hubo más color que el negro de las espuelas. Sin alcanzar los niveles de excelencia del anterior choque, los de Popovich comenzaron marcando las diferencias desde el primer cuarto, 13-4 a los cinco minutos tras un triple de Danny Green. Un gran Chris Bosh reducía las distancias a tres puntos y obligaba a Popovich a pedir tiempo muerto. A partir de ahí la tendencia fue siempre la misma, San Antonio estirando el marcador y LeBron luchando por reducirlo. Demasiado solo. Caso aparte es el de Dwyane Wade, empeñado en estrellarse una y otra vez contra la defensa tejana con penetraciones suicidas y demasiado fáciles para unos ordenados Spurs. Hundió a su equipo. A partir del segundo cuarto las diferencias ya empezarían a estar por encima de la quincena de puntos, y en ningún momento Miami pudo meterse en el partido. No hubo partido. La superioridad Spur fue aplastante, con mejores porcentajes de tiro, moviendo mejor el balón, y mostrando una autoridad incontestable en el rebote. Una paliza en toda regla y una decepción para quienes esperábamos un espectáculo basado en una mayor igualdad de fuerzas. La imagen anecdótica del número 1 del draft de 2007, Greg Oden, casi un ex –jugador de tan sólo 26 años, jugando el último minuto de la basura en el American Airlines Arena ilustra a la perfección cual está siendo el papel de los Heat en estas finales: el de una mera anécdota.   


Los Spurs ya pueden ir pensando en su quinto anillo. Más difícil es pronosticar quien va a ser MVP de las finales, ya que ningún jugador de las espuelas está destacando sobremanera por encima del resto (las dos últimas actuaciones de Kawhi Leonard, no obstante, le otorgan un buen número de papeletas), y sinceramente, no creo que sea motivo de preocupación en el vestuario de San Antonio. Un ejemplo de colectividad para quitarse el sombrero. El sombrero tejano, claro.    


Allen y Chalmers contemplan la debacle.

miércoles, 11 de junio de 2014

RODILLO TEJANO


Exhibición de los Spurs en el tercer partido de las series finales. Como en la temporada pasada, cuando los tejanos deshacían el empate a uno en un espectacular partido en el que arrollaban a sus rivales por una diferencia de 36 puntos. Anoche fueron “sólo” 19 puntos, gracias a que los de Florida se pusieron las pilas tras el descanso, pero la cosa apuntaba a debacle mayúscula. 

Hasta el momento las finales se habían desarrollado dentro de unos parámetros de bastante igualdad, pero con los Spurs dando sensación de tener más recursos, más equipo. Por Miami el “big three” había funcionado bien, además de un gran Ray Allen y un renacido Rashard Lewis. Por San Antonio se instalaba la certeza de que algunos hombres podían y debían dar mucho de sí, especialmente el llamado a ser nueva estrella de los Spurs: Kawhi Leonard. 

Inoperante en defensa y discreto en ataque en los dos primeros encuentros de las series, el alero de Riverside se desquitó anoche con su mejor partido como profesional hasta la fecha, alcanzando su tope anotador con 29 puntos y una soberbia serie de 10 de 13 en tiros de campo, sólo falló 3 de sus 6 intentos triples, sus 7 lanzamientos de 2 acabaron dentro, y en tiros libres se quedó en un notable 6 de 7. Fue la punta de lanza de un ataque tejano en versión rodillo. Los Spurs comenzaron anotando a una media prácticamente de 5 puntos por minuto. Una locura. LeBron salió al rescate para con dos triples seguidos cerrar levemente una herida que sería definitiva. A los de Popovich les salía todo, y un triple sobre la bocina contra tablero de Manu Ginobili cerraba un primer cuarto de videoteca para los tejanos en el que dejaban en su marcador nada menos que 41 puntos anotados en 12 minutos de juego. Un vendaval.

Apretaron en defensa los Heat a partir del segundo cuarto para bajar la anotación visitante a “sólo” 30 puntos, dejando al descanso un espectacular marcador de 71-50 (hay que remontarse a 1987 cuando los Lakers anotaron 75 puntos ante los Celtics para encontrar un equipo que se fuera al descanso con más de 70 puntos anotados al descanso en unas finales). Pero no sólo eso. Había que frotarse los ojos para ver la estadística sobreimpresionada que nos ofrecía la retransmisión televisiva según la cual San Antonio había lanzado con un 76% en tiros de campo. Auténtica ciencia ficción, y máxime si tenemos en cuenta que lo hacían frente a uno de los mejores equipos en defensa del mundo. Pero es que además Miami lo había hecho con un 56%, lo que habitualmente es un magnífico porcentaje de tiro, pero que en esta ocasión le suponía sucumbir por 21 puntos.    

No iban a entregar la cuchara tan pronto los actuales campeones. Lo bueno de cuando te están dando tanta cera que no ves ni por donde te vienen los golpes, es que celebras cualquier mínima reacción y te vienes arriba en cuanto el rival deja de encadenar dos puñetazos seguidos. De modo que dos jugadas de 3 puntos consecutivas (un 2+1 de Wade y un triple de Bosh) encendían las gradas del American Airlines Arena, y eso que aún perdían de 15 puntos. Llegaban los mejores momentos de Miami, que en este tercer cuarto llegaban a recortar diferencias hasta ponerse a 7 puntos (81-74), con Norris Cole, Ray Allen y Chris Andersen aportando desde la segunda unidad. Boris Diaw, quien fue el elemento sorpresa de Popovich saliendo de titular en detrimento de Splitter (buscando el técnico Spur un quinteto de perfil similar al de su rival, sin pívot puro), anotaba la última canasta del tercer cuarto para dejar el marcador en un 86-75 que resultaría suficiente para que el tercer punto viajara a San Antonio. En el último acto Miami siguió intentándolo pero lo máximo que pudo acercarse fue a diez puntos (90-80) tras triple de Ray Allen. Kawhi Leonard volvió a tomar el mando de las operaciones y los últimos minutos fueron finalmente plácidos para los visitantes, que como la temporada pasada se ponen 2-1 y con mejores sensaciones que Miami. Spoelstra tiene mucho que trabajar para que las finales no se le vayan, especialmente en el puesto de base, donde Mario Chalmers comienza a ser señalado tras sus malas actuaciones en estos tres primeros partidos. Si la pasada temporada promedió 10.5 puntos en los siete partidos por el título ante San Antonio, en éstas apenas está anotando tres puntos por encuentro. El jueves noche, más. 


 
Leonard hizo el partido de su vida.


lunes, 9 de junio de 2014

NBA FINALS: GAME 1 & 2


TOO MUCH HEAT FOR THE HEAT 

No deja de resultar paradójico que un equipo apellidado “calor” fuese el más perjudicado de la batalla de la sauna del AT&T Center de San Antonio, donde el auténtico protagonista fue el aire acondicionado, o mejor dicho, la ausencia del mismo por avería, lo que obligó a los jugadores a disputar el choque bajo un calor de más de 30 grados centígrados, pagándolo sobre todo un LeBron James castigado por calambres y prácticamente inmóvil sobre el parquet tras anotar su última canasta (92-94), a partir de ahí coser y cantar para los tejanos, que con un parcial de 16-3 se aseguraron el primer punto de las series finales. 

El partido hasta aquel momento de dolorosa abdicación del King James se había jugado en términos de absoluta igualdad, con ambos equipos utilizando sus mejores armas. Parece que Spoelstra apuesta por Lewis como complemento de Bosh en el falso juego interior de los Heat, circunstancia que Popovich tiene claro como aprovechar. Buscar a Splitter siempre que sea posible. Por no hablar de un Tim Duncan a quien no es necesario buscarle. El baloncesto siempre le encuentra, cada movimiento del mejor cuatro de la historia sobre una cancha de baloncesto es una lección de fundamentos y sobriedad. Con 21 puntos y 10 rebotes empezó a presentar su candidatura para su cuarto MVP de unas finales. Miami, dirigidos por un errático Chalmers (horrible partido el suyo) pronto empezó a ceder la batuta a un LeBron que tardó en entrar en juego pero acabó siendo, una vez más, el mejor de su equipo. A pesar de la igualdad en el marcador los Spurs daban la sensación de ofrecer siempre un poquito más que su rival, cosa que se hizo evidente cuando las segundas unidades de ambos rosters hicieron acto de presencia. El banquillo de San Antonio es superior al de los de Florida, sobre todo si hay por medio un nombre propio como el de Manu Ginobili. El argentino clavó sus tres primeros intentos triples (dos en contrataque, y otro en cuanto recibió un primer pase, y es que en los metódicos Spurs también hay sitio para la inspiración individual y las genialidades anárquicas) Boris Diaw se mostraba como mejor antídoto contra James que Leonard, y el banquillo tejano hacía daño para compensar el mal partido de Danny Green y Kawhi Leonard, quienes sólo aparecieron en los minutos finales y con viento a favor. Pero Spoelstra también encontraba recursos en un Ray Allen jugando a un nivel altisimo (16 puntos, 5 robos y 3 asistencias desde el banquillo) y en un Chris Andersen siempre voluntarioso y efectivo en defensa. 

Y llegó la jugada clave. James había comenzado a dar síntomas de problemas físicos, viendo parte del último cuarto desde el banquillo, lo que aprovechaba San Antonio para tomar pequeñas ventajas en el marcador. Con 90-94 el alero Heat no quiso esperar más a pesar de su estado y volvió a cancha. Anotó fácil en penetración pero tras dejar el balón en las redes tejanas se encendieron todas las alarmas. The King se quedó clavado en la banda. Tuvo que retirarse con la ayuda de sus propios compañeros y de un Spoelstra al que se le venía el mundo encima. El 92-94 con el que dejó el marcador fue su último acto de servicio del partido. Los Spurs arrollaron a partir de ese momento y Green y Leonard, ausentes hasta el momento, se unieron a la fiesta. Marcador abultado y engañoso que no hace justicia a los méritos de uno y otro equipo, pero el primer punto se quedaba en San Antonio.    


El Tío Calambres



NO CABREES AL REY 

La imagen del primer partido, más que la victoria de los Spurs, estaba en el colapso físico sufrido por LeBron, auténtica vitamina para los haters. Hasta Gatorade decidió sumarse al escarnio, haciendo bromas en twitter sobre el problema del alero de Miami. Nunca cabrees a un jugador así. No provoques su ira. No quieras ver su mejor versión. Puede hacerte añicos, puré, papilla. Y es que LeBron dejó una exhibición en el segundo partido de las finales que los asistentes al AT&T Center de San Antonio tardarán en olvidar. 

Todo ello a pesar de fallar sus tres primeros lanzamientos a canasta, en un primer cuarto marcado por la formidable defensa tejana. LeBron se fue al banquillo tras algo más de 9 minutos de juego en los que anotó una canasta de cuatro lanzamientos, capturó un rebote, y perdió tres balones. Pero a partir de ahí se desató la tormenta. En los tres cuartos siguientes anotó 33 puntos, en una serie de 13 de 18, incluyendo los tres lanzamientos triples que intentó. Capturó diez rebotes más para acabar con once, y destrozó por igual a Leonard, Diaw, y cualquiera que se le pusiera por delante. Lanzamientos desde media distancia, triples en llegada, penetraciones. En definitiva dominar un partido de unas finales NBA como no se veía desde el mejor Michael Jordan. 


Del mismo modo que en el primer encuentro, la igualdad fue la tónica dominante del partido, pese a un gran arranque de San Antonio. La consigna de Popovich para los primeros minutos de estos partidos es clara, hacer daño dentro. Sacando el máximo rendimiento a Splitter y disfrutando de la eterna juventud de Tim Duncan (18 puntos y 15 rebotes, 7 de ellos en ataque) Que espectáculo ver a un jugador de 38 años rebañar balones en el aro rival de esta manera. Los locales cerraron el primer cuarto mandando de siete, y comenzaron el segundo alcanzando una máxima diferencia de once puntos (19-30), hasta que LeBron comenzó su exhibición. Bien secundado por un Ray Allen vital para Spoelstra y un Rashard Lewis aspirante a “factor x” de estas finales. Un parcial de 9-0 para Miami estrechó un marcador que ya no conocería grandes ventajas. Los Heat supieron templar mejor los ánimos en los minutos finales, mientras que San Antonio se precipitó con un triple lejano de Ginobili que puso más cerca la victoria visitante. Chris Bosh, tantas veces criticado como la pata más coja del “Big Three” de los de Florida resultó clave con un triple y una asistencia picada dejando completamente solo a un Wade que ponía un 98-93 insalvable para los tejanos. Ginobili estrechó el marcador con un triple sobre la bocina pero los de Spoelstra conseguían su objetivo. Se llevan un punto de sus dos primeros partidos en el AT&T Center, escenario que vivirá como mínimo un quinto partido. Ojala sean siete. El baloncesto lo merece. Y si es para brindarnos espectáculos como el de anoche, más todavía.        


Tuvo su revancha.



TERCER ANIVERSARIO DEL TIRADOR


Pues sí, otro aniversario que celebramos con ustedes, amigos lectores. En realidad nos ha pillado en pleno fin de semana. Y es que el pasado sábado 7 de Junio cumplíamos ya tres años de vida como blog. No está nada mal si tenemos en cuenta que esto no es más que un hobby, que no hay la mínima compensación económica, que la competencia es terrible y hay una ingente cantidad de blogs de esta temática (muchos de ellos con una calidad aplastántamente superior al nuestro), y que nuestro número de lectores es más bien bajo. No somos un blog de referencia, pero seguimos con la ilusión del primer día. A veces pienso que si tuviésemos una línea más dura, polémica, o cizañera, tendríamos visitas a patadas. Ya saben, si llamásemos “losa” a Pablo Laso, atizásemos al entrenador nacional de turno, o nos fijásemos más en los defectos de los mejores jugadores del mundo que en sus muchas virtudes. Pero este no es un blog de “haters”. Aún así, quienes nos siguen, ya saben un poco cual es nuestra “guerra”. Amamos todo el baloncesto y no somos anti-nada, pero por encima de todo preferimos un juego atractivo, rápido, de ritmo alto y ataques predominando sobre las defensas. Y luego están ellos, los jugadores, los grandes protagonistas, que con muchos de ellos no podemos ser objetivos (Ricky Rubio, Felipe Reyes, Pau Gasol… por citar algunos) por todo lo que nos han dado y nos siguen dando. Por toda la magia, pero también la lucha, el coraje, el sacrificio, etc… 

Vayamos con los datos. Tres años de vida. 453 entradas. 67543 visitas. El artículo dedicado a Steve Nash sigue siendo el más visto, con más de mil visitantes, pero me sorprende ver tan arriba entradas en mi opinión más meramente informativas que otra cosa, como un repaso a algunos jugadores de Euroliga o la crónica de una reciente jornada ACB. Personalmente me costaría elegir cuales han sido mis mejores entradas, hay muchas a las que les tengo especial cariño. Cualquiera de las dedicadas a Ricky Rubio, las que glosan los triunfos de nuestra selección, aquella en la que hablábamos de Kevin Love y su conexión con el mundo de la música pop, o las dedicadas al maestro Gonzalo Vázquez. Sea como fuere, gracias a todos los que en algún momento se han asomado a estas páginas. Espero que de una u otra manera hayan disfrutado con la lectura, encontrado una información que buscaban, o se hayan enriquecido con nuestro punto de vista sobre este deporte. 

Y ya saben que nuestro aniversario coincide con el del fallecimiento del genial Drazen Petrovic, quien perdía la vida un 6 de Junio de 1993, en el mejor momento de su carrera, con 29 años y aún mucho baloncesto que regalar. El destino ha querido que en vísperas de nuestro aniversario hayamos conocido otra noticia igualmente luctuosa. Y es que el pasado viernes se dejaba la vida en accidente de tráfico un histórico de nuestro baloncesto como Carlos Montes, el querido “saltamontes”, como le había bautizado la Demencia, ya que con su 1.94 de estatura y siendo un escolta blanco y español sus saltos le hacían ser capaz de machacar el aro. No parece nada reseñable para cualquier chaval que haya crecido viendo a Sergio Llull o Rudy Fernández, pero en la España de los 80 no era fácil encontrar un jugador así. Descanse en paz. 


Y lo dicho (o más bien, lo escrito) Gracias a todos.                 



Basket Mozart 

miércoles, 4 de junio de 2014

SIN LUGAR PARA SORPRESAS


Se cumplen los pronósticos y los cuatro cabezas de serie de la liga regular ya están en semifinales de Liga Endesa. Real Madrid y Barcelona por la vía rápida, a pesar de la buena imagen planteada por el Cai en ambos partidos y el Baskonia en el primero (en el segundo los de Pascual pasaron por encima) Que Unicaja y Gram Canaria fueran a tres partidos parecía lógico, siendo la eliminatoria a priori más igualada, e incluso sorprende la solvencia con la que los de Plaza resolvieron en el tercer partido. Los de Málaga vuelven a semifinales cuatro años después. Joan Plaza ha cumplido. Si resulta un tanto llamativo lo difícil que le ha sido al Valencia meterse entre los cuatro mejores por el título, lo cual engrandece aún más la magnífica campaña del joven Cajasol de Aíto García Reneses. Ganaron el segundo partido y en el definitivo a punto estuvieron de dar la campanada, perdiendo sólo de 3 puntos y teniendo una última posesión para buscar una prórroga que no llegó y dio el pase a un Valencia que ahora se las verá con el Barcelona en lo que se espera sean unas grandísimas series. De modo que no ha habido sorpresas como las de la pasada temporada (con Gran Canaria y Cai eliminando a Baskonia y Valencia respectivamente), pero aún así hay que reconocer que tanto los de Pedro Martínez, como los de José Luis Abós, como sobre todo los de Aíto han hecho una gran temporada y caen con total dignidad en cuartos de final. No podemos decir lo mismo del conjunto vitoriano del Laboral Kutxa, cuya campaña no ha sido la que sus aficionados hubieran deseado.     



Navarro y Reyes han jugado a un gran nivel en cuartos de final.


Los cuartos nos dejan también records, curiosidades, y nombres propios. Dos de ellos, los de dos ilustres veteranos a los que no nos cansamos de ver jugar y esperamos su mejor versión para este Mundial 2014: Felipe Reyes se convierte en el quinto máximo anotador de la historia de los play offs, con 1207 puntos, superando a Joe Arlauckas. Además suma 66 victorias en partidos por el título, con lo que iguala en cuarta posición a Alberto Herreros y Ferrán Martínez. Por otro lado, Juan Carlos Navarro es ya el máximo triplista de todos los tiempos en play offs, con 232 canastas de tres puntos, superando las 229 de Alberto Herreros. El otro nombre propio es Tomas Satoransky, quien con sólo 22 años se convierte en el máximo asistente histórico de un club ACB como es el Cajasol de Sevilla. Repetimos, con sólo 22 años y cinco temporadas en el equipo. Supera a auténticos mitos como Carlos Montes, Andre Turner, Michael Anderson o “Chinche” Lafuente. Lo de este jugador es una barbaridad, y estaría llamado a batir muchísimos más records en nuestro basket si no fuera porque es pura carne de NBA. Al margen de las proezas mencionadas, también queremos destacar otras actuaciones individuales durante estos cuartos de final: 

Felipe Reyes: 15.5 puntos y 5.5 rebotes en 21 minutos. 18 valoración.

Viktor Sanikidze: 14 puntos y 9.5 rebotes. 24.5 valoración.

Juan Carlos Navarro: 18.5 puntos en 21 minutos. 7 de 8 triples. 22 valoración.

B. Oleson: 29 pts en el 1er partido vs. Baskonia. 5 de 5  triples. 22 val. media.

Thomas Heurtel: 17.5 puntos y 5 asistencias.

Marcus Landry: 26 puntos y 27 de valoración en el 2º partido contra Valencia.

Jayson Granger: 12 puntos y 7 asistencias. 17.3 valoración. 


Tomas Satoransky: 17 puntos y 11 asistencias en 3er partido vs. Valencia.

lunes, 2 de junio de 2014

ABDICAR O SEGUIR REINANDO



El Rey ante su más difícil todavía: tripitir anillo.


Habemus finales. Miami Heat y San Antonio Spurs repiten como finalistas, y por tanto como campeones de sus respectivas conferencias (lo cual, no nos cansamos de repetir, es un título, aunque en Europa no se valore como tal) Para los de Florida es su quinto campeonato del Este en sus 26 años de vida como franquicia, y el cuarto consecutivo. Cuatro finales seguidas desde la llegada de LeBron. San Antonio Spurs suma 47 temporadas entre NBA y ABA, y 6 veces ha sido campeón del Oeste, todas ellas desde que Gregg Popovich maneja el banquillo tejano. Hasta el momento Miami ha jugado cuatro finales y ganado tres, un 75% de efectividad. San Antonio ha participado en cinco y ganado cuatro, 80% de acierto. La única final perdida por Popovich, precisamente contra los Miami Heat a los que ven ahora con ánimos de revancha por la ocasión perdida la pasada temporada (aquel triple de Ray Allen) Los Spurs cuentan además con factor cancha, a diferencia del anterior curso, en el que se llegó al séptimo partido y los de Spoelstra remontaron la eliminatoria ganando sus dos últimos encuentros como locales. La serie se jugó con el formato 2-3-2. San Antonio golpeó primero, ganando el primer choque en Miami. Los Heat empataron la serie en el segundo. Las finales viajaron a Texas, donde los Spurs aplastaron a su rival en el tercer partido (36 puntos de diferencia) LeBron y compañía se repusieron en un gran cuarto encuentro y volvieron a empatar la serie. San Antonio ganó el quinto, disponiendo entonces de dos match balls para conseguir el anillo que no aprovechó, teniendo la mejor ocasión en un sexto partido que parecía ganado y Ray Allen llevó a la prórroga. En resumen, en los cuatro partidos jugados en Miami, los locales ganaron tres. En los tres disputados en tierras tejanas, dos. Ambos equipos, como visitantes, lograron arrancar una victoria en feudo ajeno, pero el factor cancha se mantuvo. Esta temporada se vuelve al formato clásico 2-2-1-1-1, en teoría mejor para el equipo con campo a favor, ya que juega el quinto partido (decisivo, porque en caso de no suponer un 4-1, es decir, el título, en todo caso sería un 3-2, lo cual viene a ser ganar dos bolas de partido en argot tenístico) como local.   

Personalmente deseamos que la serie se alargue y se decida en el séptimo partido. Sobre quien deseamos que gane, no lo tenemos tan claro. Ya saben que en este blog somos de unos Pistons que no levantan cabeza y esta temporada volvieron a defraudar. Nunca nos han gustado mucho los Spurs, que comenzaron a ganar anillos con un estilo demasiado defensivo y rocoso y poco atractivo para el aficionado (sí, ya sabemos que los Pistons se basaban en eso también, pero cuando uno “es” de un equipo entran en juego componentes emocionales que no entienden de coherencia argumental), pero hay que admitir que Popovich ha sabido evolucionar y los San Antonio de las últimas temporadas son un monumento al buen baloncesto. Uno de los equipos más anotadores de la liga, con mayor fluidez ofensiva y mejor circulación de balón. Nada que ver con el equipo casi barriobajero que todo el mundo odiaba y que si hacía falta hasta le partía la nariz a Steve Nash. Los actuales Spurs nos han ganado a todos, y pase lo que pase en estas finales ya han hecho historia. Quince años después de su primera vez Popovich y Duncan vuelven a unas finales. Posiblemente el mejor binomio jugador-entrenador desde los tiempos de Auerbach-Russell (y sobre que Duncan es el mejor “cuatro” de la historia no creo que exista debate) Pero por otro lado en este blog somos muy de LeBron, jugador al que se le ha vilipendiado injustamente en infinidad de ocasiones y con una legión de “haters” a su alrededor inexplicable cuando hablamos del mejor jugador que ha conocido este deporte desde Michael Jordan. De modo que como diría aquel, tenemos el corazón “partío”. Lo que tenemos claro es que van a ser unas grandísimas finales y que gane quien gane habrá hecho méritos y disfrutaremos de ver como las grandes leyendas siguen creciendo. Puede ser el three-peat de LeBron y el cuarto anillo de Wade, o el quinto de Pops y Duncan, una pareja para la historia. Veremos.   


Una pareja que cambió la NBA


Se habla de dos estilos muy diferenciados, ensalzando la coralidad de San Antonio y despreciando a unos Miami más basados en sus estrellas que en su juego de conjunto (y cuando se hace un análisis tan simplista, nos dan ganas de ir con los Heat) Es cierto que lo de Popovich es auténtica artesanía a la hora de dosificar su plantilla. Establecer el mejor balance de la temporada en la mejor liga de baloncesto del mundo (62-20) sin que ningún jugador haya llegado a los 30 minutos de media (Parker, el más utilizado, 29.4) es una auténtica hazaña y habría que tirar de hemeroteca para ver si en alguna otra ocasión se produjo algo igual. En play offs han tenido que subir el minutaje, pero no demasiado. Tim Duncan es quien más permanece en pista, con 32.6 minutos por partido, promediando 16.5 puntos y 8.9 rebotes a sus 38 años. Un mito viviente y en activo. En Miami (balance en liga regular 54-28) su “big three” acumula más minutos (LeBron 37.7, Wade 32.9 y Bosh 32 en temporada, 38.3, 34.7 y 33.6 en play offs) y casi todo pasa por LeBron, que promedia números muy similares tanto en liga regular como en series por el título. 27 puntos por partido, casi 7 rebotes. 6.3 asistencias en liga regular, 5 en play offs. Un extraterrestre.  

San Antonio sigue con su buen ritmo anotador en play offs (106.6 puntos por partido, por 99.1 de Miami), en rebotes también están más fuertes (43.2 por 34.6 de los de Florida), y en asistencias (21.3 por 19.3) ¿Cómo están de cara al aro? Los dos muy bien, ligeramente mejor Miami (49.7% en tiros de campo por 48.2% San Antonio), en tiros libres también muy parejos (79.2% Miami, 77.3% San Antonio) y en triples más igualdad todavía (39.5% los Heat, 39.2% los Spurs, y lanzando un poco más los de Miami, 23.6 intentos triples por choque por 21 los tejanos) Echando un vistazo a todos estos datos y al transcurso de la temporada se diría que el equipo de Popovich llega un poco más fuerte a unas finales que no obstante parecen lo suficientemente igualadas e inciertas como para concitar toda la atención posible. Veremos si van surgiendo esos pequeños detalles que, por imprevisibles, pueden decantar la balanza y acabar siendo decisivos. Uno de ellos puede ser el tobillo de Tony Parker, en estos momentos lesionado y del que se desconoce si llegará a tiempo al inicio de las finales (el jueves) y en que estado podrá jugar. Problemas para Pops, ya que el base galo, además de ser el jugador clave para su equipo junto a Duncan, es posiblemente el baloncestista más difícil de defender para Miami.   


El tobillo de Parker enciende las alarmas.


Sin duda alguna nos encontramos ante unas finales que lo tienen todo para enganchar al aficionado que quiera disfrutar sin prejuicios de dos equipos que practican un baloncesto moderno, dinámico y versátil. Dos franquicias que han apostado claramente por un juego ágil, desterrando la importancia casi dinosáurica ya de jugar con un “cinco” dominador (la posición en la que más cojean ambos equipos), y por un baloncesto abierto en el que suele haber hasta cuatro jugadores por fuera esperando para el lanzamiento o la penetración. Bien es cierto que los tejanos ejemplifican un baloncesto más de vieja escuela, con las posiciones más definidas y constante bloqueo y continuación, mientras que en Miami LeBron se erige como el más claro “all around player” del siglo XXI, capaz de jugar en cualquier posición. Pero tanto Popovich como Spoelstra son entrenadores que buscan un baloncesto total en sus equipos y exigen trabajo a ambos lados de la cancha. En unas finales siempre surgen duelos individuales que no permiten al aficionado ni pestañear. El hiperactivo LeBron tratará de frenar a la estrella emergente que es Kawhi Leonard, pero seguro que le vemos ayudando en la defensa a Tim Duncan, quien tendrá mucho que decir ante un par “blando” como es Chris Bosh. Chalmers tendrá una difícil papeleta con Parker (insistimos no obstante en las dudas sobre su tobillo), mientras que por San Antonio Danny Green sufrirá con las penetraciones de un kamikaze llamado Dwyane Wade. Hemos dicho que en el puesto de pívot es donde más debilidad plantean ambos equipos, y precisamente por eso es la posición por donde los dos técnicos buscarán recrudecer más los partidos sin importarles el desgaste ni cargar a sus hombres altos de faltas. Miami directamente juega sin cinco, con Battier y James como aleros y Bosh como único interior (un interior que vive mayormente de su tiro de media distancia), o con Udonis Haslem, un cuatro que se pega con quien haga falta. Con ese panorama cobra importancia la figura del veterano Chris Andersen, lo más parecido a un pívot puro (Greg Oden y sus 5 minutos en todos los play offs al margen), cuyo duelo con Splitter puede hacer saltar chispas. Rashard Lewis, más de lo mismo, otro cuatro abierto. Veremos también defensas zonales (permitidas en la NBA desde hace más de diez años, para los despistados), pero menos, ya que ambos equipos cuentan con muy buenos tiradores (ya no funciona lo de flotar a LeBron, 40% y 38% en triples en las dos últimas y respectivas temporadas) y no parece que a Popovich le pueda funcionar como a Rick Carlisle hace tres temporadas con Dallas Mavericks en las primeras finales de los Heat de la “era LeBron”. Aún así es posible que “Pops” recurra a ello para evitar tanto desgaste de sus jugadores, mientras que Spoelstra sabe que cuando LeBron y Wade muerden por fuera son dos de los mejores defensores exteriores del mundo. Belinelli, Green, Ginobili… muñecas demasiado peligrosas como para dejarles un milímetro. 


Curiosamente, hoy conocemos la noticia de la abdicación del Rey… ¿señal de la caída de LeBron James en estas finales?, la respuesta, a partir del jueves.