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martes, 14 de junio de 2011

CALOR CONGELADO (II)

Con su brillante y reciente victoria ante Miami Heat en estas finales de la NBA 2011, Dallas se une a San Antonio y Houston como equipos campeones que dan gloria a su estado de Texas. Un estado del más puro y típico Oeste, del viejo y lejano Oeste, del de esas películas de vaqueros que como dice Fernando Pardo veíamos de pequeños en verano porque nuestras madres nos decían que hacía demasiado calor para jugar en la calle. Estas son las seis balas que Dallas ha necesitado para tumbar a su rival, cuatro de ellas dieron en el blanco. 

Pese a las duras defensas, los mágicos fade aways de Nowitzki  a la pata coja volvieron a deleitar a los aficionados.


GAME 1 (DALLAS 84-MIAMI 92): Se las prometían muy felices en Miami tras un primer partido que repasado ahora y puesto en comparación con el último de la serie, demuestra hasta que punto ambos equipos han invertido sus tendencias a lo largo de dos semanas. Hace trece días de aquel partido y parece que haya pasado toda una temporada. Miami eran muy superiores y LeBron un dios. 

La final se abría con un partido, como fueron prácticamente los cuatro primeros, al ritmo que convenía a Miami. Defensivo y duro, y con muchas imprecisiones lógicas producto de los nervios con los que se abre una serie por el título. La mejor noticia para Dallas era que demostraba no perderle la cara al rival en ningún momento y era capaz de mantenerse con vida en un partido a cara de perro. La regularidad de un polivalente Marion, aportando en defensa y ataque, compensaba el poco acierto de un Nowitzki que sufría los duros y férreos marcajes de Anthony o Haslem. La lenta producción ofensiva de Miami permitía a Dallas, sin hacer su mejor baloncesto, alcanzar alguna ventaja en el marcador en el tercer cuarto... hasta que aparecieron LeBron y Wade. Como si de una carrera de relevos se tratase, primero era The King quien cogía las riendas, haciendo daño desde el triple, para luego Wade ponerse el traje de Flash y advertirnos de que llegaba a estas finales a un nivel parecido al de las finales de 2006 de las que fue insultante dominador. El escolta de Miami ofreció varias jugadas de su repertorio, esas penetraciones kamikazes en las que es capaz de encontrar aro frente a un bosque de piernas y brazos, y arrebatos defensivos como un tapón a Marion que encendían el pabellón. Miami ganó el partido como y cuando quiso. La cosa pintaba bien. 

LeBron fue el mejor del partido, con 24 puntos (4 triples), 9 rebotes y 5 asistencias, y porcentajes del 50%. Wade rozaba ese 50% para alcanzar 22 puntos, a los que acompañó de unos brillantes 10 rebotes, 6 asistencias y 2 tapones. Chalmers aportó desde el banquillo con 3 triples. Bosh, pese a llegar a los 19 puntos, presentó un horrible 5 de 18 en tiros de campo. Por Dallas Marion destacaba con esa producción poco espectacular pero muy efectiva propia de los todoterrenos como él, 16 puntos, 10 rebotes y 4 asistencias, con un 50% en tiro. Nowitzki se iba a los 27 aunque con un 7 de 18 en tiros, pero mostrándose infalible en los libres con 12 de 12. El resto de los mavericks apenas aportó, sobre todo los exteriores, Stojakovic falló sus tres intentos triples.Terry, aunque se fue a los 12 puntos, falló más que acertó, y Barea ofreció su peor versión, la del jugador alocado que se juega entradas y tiros sin ton ni son ante un Miami muy bien plantado en defensa. 

GAME 2 (DALLAS 95-MIAMI 93): El partido que quizás lo cambió todo. Dallas conseguía de salida llevar el partido a un ritmo un poco más alto y ofensivo que Miami seguía sin problemas gracias a LeBron y a un inspirado Bibby en el triple. A partir del descanso los Heat volvieron a imponer el músculo y la defensa, ahogando a unos Mavericks que fallaban sus tiros y perdían balones constantemente ante la presión defensiva exterior de LeBron y Wade. Una nueva exhibición ofensiva de Flah llevaba a Miami 15 arriba en el tercer cuarto y a Dallas contra las cuerdas. Con todo en apariencia perdido Carlisle comenzó a experimentar e improvisar, mantuvo un quinteto bajo en cancha y siguió confiando en Terry a pesar de su horrible partido en el que se enfrentaba sin cesar contra un muro llamado LeBron James. Ante las continuas perdidas de balón de sus bases, ordena dobles bloqueos de sus interiores con lo que consigue liberar a los exteriores. Miami es presa de la precipitación, con malas decisiones por parte de James y fallos de hasta el momento un casi infalible Wade. Dallas logra asi una callada y sorda remontada que culmina Nowitzki poniendo 3 arriba a su equipo, pero un despiste defensivo de Dallas es aprovechado por Chalmers para volver a empatar el marcador, pero el genio alemán remata la faena con un clutch que deja a los Heat, literalmente, con cara de tontos. Remontada para los anales de la historia, y de nuevo Dallas, como hicieran ante Oklahoma en final de conferencia, remontando 15 puntos en un último cuarto. 

Por Miami Wade seguía a un nivel estratosférico, 36 puntos por encima del 50% de acierto, con un impresionante 11 de 13 en tiros de 2. Además 5 rebotes, 6 asistencias, y 3 robos completan su sobresaliente actuación. LeBron 20 puntos, 8 rebotes, 4 asistencias y 4 robos. Bibby el mejor "secundario" con 4 triples. Bosh horrible. Por Dallas nuevamente Marion el mejor y más regular, 20 puntos y 8 rebotes con muy buenos porcentajes. Nowitzki, sufriendo de nuevo y con malos porcentajes, llega a los 24 puntos y 11 rebotes (y por supuesto, esos 9 puntos en los minutos finales, especialmente el triple y la canasta al poste que cierra el partido, que eclipsa todo lo demás), Chandler empieza a darse cuenta del daño que puede hacer en esta serie, con 13 puntos y 7 rebotes, y Terry se vuelve a acercar a su mejor nivel con 16 puntos saliendo del banco. 

De esta manera se fue Dirk de Haslem para hacer la cesta ganadora del segundo partido.


GAME 3 (DALLAS 86-MIAMI 88): Primer match en Dallas, pero pocas variaciones en cuanto a ritmo de juego y tipo de partido. Miami mandando desde el primer momento, con Dallas funcionando a tirones, pero sin descolgarse en ningún momento en el marcador, lo que se dice en argot ciclista “haciendo la goma”. Los Heat llegan a alcanzar ventajas de diez puntos, hasta que Nowitzki, en su mejor partido de la serie, mete a Dallas en el partido para llegar a otro final igualado, sólo que en esta ocasión el genio alemán no fue el de la canasta milagrosa de otras ocasiones y falla en el último minuto. Primero llegando tarde al tiro (que acabaría siendo el decisivo) de Bosh tras bloqueo de Haslem, y luego con una perdida de balón evitable, para luego fallar su último tiro a la desesperada. Es curioso esto del baloncesto, Nowitzki hace su mejor partido de la serie con diferencia pero falla al final, Bosh, que llevaba un partido horrible (condicionado por un golpe en el ojo con Jason Kidd), encadena una de esas rachas habituales del alemán en los minutos finales y acaba siendo el héroe. Miami recuperaba el factor cancha y seguía mostrando mejores sensaciones y mostrándose más sólido en defensa que el rival. Quien podía pensar que los Heat ya no volverían a celebrar una victoria…

En números, como ya hemos dicho Nowitzki estuvo imperial, 34 puntos, 11 rebotes y 3 tapones, y por fin por encima del 50% de tiro. Pero a su lado poco más. Chandler y Kidd aportaron en rebotes y asistencias con 11 y 10 respectivamente, y Terry estuvo a un nivel aceptable con 15 puntos, pero con 5 de 13 en el tiro. Por Miami Wade seguía intratable, 29 puntos (por encima del 50%) y 11 rebotes. LeBron asumía un papel de segunda espada y se dedicaba a repartir juego (17 puntos y 9 asistencias). Bosh superaba su mala racha inicial para acabar con 18 puntos (aunque con un 7 de 18 en tiros de campo), y Chalmers volvía a ser fundamental para su equipo con 4 triplazos saliendo desde el banquillo. 

GAME 4 (DALLAS 86-MIAMI 83): Sin duda, el peor partido de la serie. Una bochornosa exhibición de fallos, malos lanzamientos, e incluso malas selecciones de tiro. No obstante es un partido clave, el primero de los tres seguidos que gana Dallas y les da el anillo. También es el primer match en el que Carlisle da rol de titular a Barea, apostando por un back-court muy bajo pero con mordiente. Este detalle acaba siendo fundamental y es otro acierto de Carlisle, que como dije ayer creo que es el gran responsable del triunfo tejano. El boricua había sido clave ante Lakers (11,5 puntos, 50% en tiros) y Thunder (11,4 puntos, 47,8%), pero ante Miami estaba promediando unos pobres 4,3 puntos y un 21,7% en tiros de campo. Carlisle, lejos de defenestrarlo, como hubieran hecho el 90% de los entrenadores, le da papel de titular demostrando una confianza absoluta en él. Pero no sólo eso, Stevenson, que se ve condenado al banquillo con este movimiento, responde mejor en su nuevo rol saliendo con el partido comenzado en su papel de perro de presa y esporádico (y efectivo) lanzador exterior. Jugada redonda de Rick Carlisle. Sobre el partido, como digo, un encuentro de nivel bajo, con demasiadas imprecisiones, y en el que en ese marasmo de juego férreo y defensivo, tras varias alternancias en el marcador, Miami se empieza a encontrar a gusto alcanzando una máxima ventaja de 9 puntos en el último cuarto… y una vez más son incapaces de “cerrar” el partido. Un griposo Nowitzki y un Terry en modo “Jet”, apoyados por un Chandler intratable bajo los aros acaban haciendo pedazos el buen trabajo de Wade y Bosh. 

Por Dallas, Chandler hace su mejor partido, con 13 puntos y 16 rebotes (en 43 minutos en pista, siendo el jugador más utilizado por Carlisle en un partido… 43 minutos que sin embargo son lo habitual por partido para los tres astros de Miami, demasiado cargados de minutos), Nowitzki pese a sus malos tiros vuelve a ser decisivo en los momentos aclaratorios y acaba con 21 puntos y 11 rebotes (pero un pobre porcentaje de un 30%) Terry aporta 17 puntos y Stevenson debuta como suplente en la serie con 3 triples. En el bando rival Wade vuelve a estar en un plano superior con 32 fenomenales puntos lanzando con un 60% de acierto, Bosh roza el 50% con su buena tarjeta de 24 puntos, y LeBron desaparece de la lucha, realizando no sólo uno de los peores partidos de toda su carrera, si no que además mostrando una demasiado preocupante apatía en quien al menos debiera ofrecerse como escudero imponente del killer Wade. Al margen de un voluntarioso Chalmers, poco más en unos Heat que comienzan a mostrar síntomas de debilidad, de incapacidad resolutiva en los momentos de la verdad, y de una peligrosa falta de capacidad de sorprender al rival, sin posibilidades de inventar nada nuevo por parte de Spoelstra, lo cual se antojaba un handicap importante ante un adversario con buen fondo de armario y con un Carlisle que seguía sacando ases de la manga, y aún le quedaba alguno (como por ejemplo un veterano trotamundos blanco, calvo y ligeramente fondón curtido en mil batallas de segunda fila, que de repente se encontraría con los mayores momentos de gloria de su carrera en los dos partidos siguientes) 

Estrellas sin respuestas a sus problemas.


GAME 5 (DALLAS 112-MIAMI 103): El mejor partido de la serie posiblemente, con los dos equipos lanzados al ataque y la señal inequívoca de que la tendencia se había definitivamente invertido, y primera vez que uno de los equipos logra repetir victoria. Unos Dallas desatados encontrando por fin la manera de sacar provecho a todo su repertorio ofensivo, especialmente exterior, seguidos por unos Heat que aceptan el reto de jugar a intercambio de golpes. Uno de esos partidos que dignifican unas finales de la NBA, y los equipos alcanzando al fin la centena de puntos. Con un Wade mermado por su choque contra Cardinal, arma secreta utilizada por Carlisle en perjuicio de Stojakovic, pero un LeBron nuevamente como buen facilitador para sus compañeros,  Miami realiza uno de sus mejores partidos en ataque en mucho tiempo con un baloncesto fluido no demasiado visto en esta plantilla, pero el último cuarto vuelve a ser de unos Mavericks de un Nowitzki que encuentra un estupendo apoyo en dos torbellinos desatados como Terry y Barea, que ofrecen una suerte de canastas imposibles, sin ángulo, con el defensor encima, tiros elevadísimos, ladeados y a tablero… una locura. Dallas se iba a Miami con la tranquilidad de que pasase lo que pasase en el sexto encuentro seguirían vivos, y los Heat se encontraban con toda la presión y al borde de un abismo que nadie hubiera imaginado tras los tres primeros partidos.    

En un partido con tan buenas anotaciones siempre hay muchos jugadores con buenos números, pero hay que destacar sobre todo en Dallas a su líder alemán con 29 puntos con 50% en tiros de campo y sin fallar un tiro libre (10 de 10), un espectacular Terry con 21 tantos (3 triples) en una muy buena serie de 8 dianas sobre 12 tiros, además de 6 asistencias, y Chandler, Kidd y Barea todos por encima de los 10 puntos. En Miami, un castigado y dolorido Wade vuelve a ser el mejor con 22 puntos y 8 asistencias, secundado por un LeBron que llega al triple doble (17/10/10) pero que sigue demostrando cierta actitud timorata y poca hambre de canasta. Bosh 19 puntos, Haslem en la decena, y Chalmers una vez más con 15 puntos (4 triples), también hicieron un buen trabajo. 



GAME 6 (DALLAS 105-MIAMI 95): Dallas alcanzó la gloria en otro brillante partido en el que una salida en tromba de Miami liderados por un LeBron herido en su orgullo nos invitaba a pensar en que aún había final, pero lo cierto es que Miami llegaba a este sexto partido ya bastante derrotado. El último encuentro fue un buen resumen de la actitud de uno y otro equipo durante la serie. De la diferencia entre un equipo que siempre confió y tuvo fe en sus posibilidades y que fue creciendo a lo largo de la serie viendo como iba incorporando cada vez más efectivos a su causa, frente a una escuadra de jugadores derrotistas y derrotados para quienes incluso ir a la línea de tiros libre suponía un suplicio psicológico (inconcebible 20 de 33, fallar 13 tiros libres, en un partido en el que te juegas la vida) Poco importaba el recital de fallos de Nowitzki (llegó a estar en 1 de 11), cuando a su lado los “pequeños” Kidd, Terry y Barea jugaban como si tuvieran alas en los pies frente a unos Heat que parecían caminar con cadenas en sus tobillos por la cancha. Como decíamos en el primer partido de la serie, pero ahora aplicado a Dallas, los Mavs ganaron como y cuando quisieron. En cierta manera sus series han sido modélicas, a pesar de haber estado en muchos momentos contra las cuerdas y de sufrir muchísimo frente a una muy buena defensa como la de estos Miami, han dado un ejemplo de lo que debe ser jugar unas finales “in crescendo”, para acabar pasando por encima de su rival sin ningún tipo de dudas. 

LeBron lideró a los Heat en su último partido con 21 puntos por los 17 de un Wade cuya estrella definitivamente se había apagado, mientras que en Dallas Nowitzki volvía a ser el rey del “clutch time” con otra exhibición en los minutos finales para acabar con 21 puntos y 11 rebotes, y rematar la faena que un criminal Terry con 27 puntos y unos porcentajes de escándalo había ido cocinando durante todo el partido. 

Ahora queda por saber durante cuanto tiempo el triple final de Chalmers va a ser la última canasta anotada en la NBA. Nos espera un duro Otoño.  

El autor de la última canasta del año, y uno de los pocos Heat que sale reforzado de las finales, pese a que Spoelstra, primero con Arroyo y luego con Bibby, nunca ha acabado de confiar en él.

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